Blogia
La memoria de la Otra Europa

Orientaciones

Falange: Partido Fascista

Falange: Partido Fascista

Ante el denigrante espectáculo representado por los líderes falangistas de las diversas fracciones, acusándose mutuamente de fascistas y evitando ser calificados ellos mismos como tales, nuestra editorial ha querido dejar constancia de que, para bien o para mal, la Falange es un movimiento fascista, por lo menos tan fascista como la Guardia de Hierro de Rumania, los Cruces Flechadas de Szalasi o los rexistas de Degrelle

Hoy, después de casi medio siglo, la inmensa mayoría de la gente desconoce los programas e ideología de los partidos mencionados, incluida la Falange. El Fascismo, sin embargo, tiene una sólida ideología, nacida toda en el siglo XX, más moderna que el comunismo o el liberalismo cuyo origen se remonta a otros siglos. La propaganda ha atacado a los fascismos sin referirse para nada a su ideología. Siempre han sido comentarios sobre hechos históricos, casi siempre falseados. Nosotros podemos llegar a comprender que un joven tenga miedo de ser calificado de fascista y prefiera militar en otro partido, pero lo que parece insólito es que personas de más edad, militantes y jefes de Falange, quieran negar ahora un calificativo que en los años 40 les parecía honroso. Las diversas tendencias podrán aparentar diversidad, pero lo que no lograrán jamás es que la Falange deje de ser un movimiento fascista, repetimos, fascista para bien o para mal.

Hemos querido encargar esta pequeña obra a uno de los mejores periodistas falangistas de hoy. Conocedor profundo de la doctrina e historia de la Falange, José Luis Jerez Riesco posee una impresionante biblioteca sobre el tema en la cual se hallan los más sorprendentes documentos. José Luis Jerez Riesco es un joven falangista que no pretende medrar y por ello sabe ser objetivo y dice la única verdad posible, la que forma parte de la Historia.

Aquellos que pretenden ocultar la verdad y desfigurar la ideología falangista perjudican a la falange aunque, algunos de buena voluntad, piensen que la benefician. La verdad será siempre el mejor camino. La presente obra nos muestra esa única y auténtica verdad.

El día 25 de noviembre de 1914, puede considerarse con justicia, como la más importante fecha histórica de nuestro siglo. Ese día Mussolini fue expulsado del Partido Socialista en el que había militado y por el que había luchado durante más de 10 años. En aquella memorable ocasión Mussolini dijo a sus antiguos compañeros: Sois más severos que los jueces burgueses... El socialismo es algo que tiene sus raíces en la sangre misma. Lo que me separa hoy de vosotros, no es cuestión de poco más o menos, es una trascendental cuestión que tiene dividido a todo el socialismo.

Estas profundas y graves palabras de Mussolini, fueron la confirmación de que era necesaria la creación de una nueva idea, de un nuevo ideal que se ajustase a las necesidades del siglo XX.

El Fascismo, esa palabra que hoy asusta a la mayoría de habitantes de nuestro planeta, fue en su tiempo la esperanza, la solución que espetaban millones de personas que sentían en su interior esa misma división profunda que enfrentaba a los propios socialistas. El Socialismo Materialista se enfrentaba al Socialismo Idealista y tradicional.

Hoy día la palabra "fascista" produce horror, pánico, miedo... Pero en aquél lejano 1914 el experimento fascista y el nuevo camino seguido por Mussolini despertó curiosidad en algunos y entusiasmo en los más. A partir del 25 de noviembre de 1914 nacía una nueva idea que se ajustaba a las necesidades del siglo XX, idea que se fría perfilando con nuevas aportaciones, con nuevos conceptos, hasta 1943 en que alcanzaría su máxima pureza y que, posteriormente a esta fecha, ha sido todavía incrementada con nuevas aportaciones.

EI Fascismo de Mussolini no asustó en principio al mundo que lo vio como una nueva e interesante posibilidad. Se había producido una importante escisión en el mundo socialista pero dicha escisión se presentía desde mucho antes. Proudhon, Saint-Simon, Fourier, Sorel... fueron, en muchos aspectos, buscando esa nueva concepción que descubriría Mussolini. El ensayo salió bien y el Fascismo podría haberse convertido en el gran partido del siglo XX.

La política de Mussolini fue alabada por los más diversos personajes. "El pueblo apoya a Mussolini porque lo considera indispensable", dijo del Fascismo Bernard Shaw. "Debo reconocer que Mussolini es un hombre de una inteligencia y una voluntad superior" declaró Máximo Gorky, diciendo de él Strawinsky: ‘‘Mussolini es un hombre formidable", mientras el romántico compositor de operetas Lehar declaraba: "Mussolini posee las cualidades del estadista de la antigua Roma y la de los Estadistas de la época moderna". También otro músico, Ricardo Strauss dijo: "Mussolini es único", aseguando Pío XII: "Fue el hombre más grande que he conocido" y calificándolo Guillermo II de "hombre verdaderamente extraordinario.

Lenin, en palabras proféticas aseguró que por su causa y por sus ideas el marxismo será un día no lejano vencido y definitivamente olvidado" diciendo Sorel "es un genio de dimensiones tales que sobrepasa a todos los hombres políticos actuales aparte de Lenin", y un largo de etcétera que podría continuar con los nombres de Pío Xl, Gandhi, Edison, Churchill, Poincaré, Franco, Trotski, Kipling, ... Si añadimos a esto la simpatía que sintieron por el fascismo o por el nacionalsocialismo alemán hombres de la talla de Mascagni, Pirandello, Papini, Hamsum, Heidegger, Spengler, D Annunzio, Pfitzner, etc., etc., y la no menos simpatía o aceptación que tuvieron para con dicha idea hombres como Malaparte, Sartre, Alberti, etc., que cambiaron su camisa de acuerdo con el resultado de la II Guerra Mundial, no podremos por menos de reconocer que el Fascismo no fue en su tiempo lo monstruoso que quieren hacemos creer. Fue una nueva idea, la única nueva idea que ha surgido políticamente en el siglo XX.

No debe sorprendernos que José Antonio, Onésimo Redondo, Ramiro Ledesma, Giménez Caballero o cualquier otro político español, pronunciara palabras de alabanza hacia un hombre que las había merecido y las merecería también después de otros mucho más conocidos e importantes en su tiempo. El Fascismo hubiese sido tolerado muy posiblemente y hubiese podido imponerse poco a poco, si se hubiese abstenido de tomar tan rígida postura sobre el problema judío.

Hitler llegó al poder democráticamente, otros hombres como Degrelle lograron éxitos sorprendentes en las elecciones democráticas de sus países. El Fascismo se imponía por medio del sistema que combatía, algo que nunca había logrado el comunismo, pero el peligroso tema judío haría que la propaganda mundial se lanzase sobre las ideologías fascistas. Ni tan siquiera el racismo hubiese sido un tema peligroso. En diversos países de Europa había leyes de tipo eugenésico-racial similares a las alemanas de Hitler o habla importantes proyectos en estudio. Estados Unidos, Noruega, Suecia, Polonia, Suiza, Inglaterra, Hungría, Japón, se habían cuidado del problema racial y respecto al racismo en relación con otras razas, la situación de los negros en América, por ejemplo, era mucho peor de lo que podía hallarse en Alemania con la mejor predisposición. Las Leyes de Nuremberg era extraordinariamente suaves al permitir los . matrimonios de aquellas personas que tenían un 25 por ciento de sangre judía e incluso un 50.

El problema negro, por otra parte, no preocupaba a los medios de información americanos, controlados ayer como hoy por los judíos y así la publicación americana Thunderbolt informaba en 1968 de la curiosa circunstancia de que en la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las gentes de color) no hubiese habido jamás un Presidente negro, siéndolo todos de origen judío desde su fundación: Joel Spingam, Arthur Spingarn y Kivie Kaplan, mientras que también en 1968 se empezó a apreciar en los Estados Unidos una gran campaña de los negros contra los judíos, hechos que eran recogidos por diversas revistas judías. El "Jedioth Chadashoth" del 18 de abril de ese año reproducía unas declaraciones de un dirigente negro que afirmaba: "Los judíos nos explotan inicuamente" publicando por su parte ‘Semana Israelita’’ del 16 de febrero que ‘En los últimos tiempos han podido apreciar los judíos norteamericanos que las manifestaciones antijudias de determinados jefes negros han aumentado enormemente" confirmando la estadística que se hiciera en 1964 en Estados Unidos con el resultado de un 36 por ciento de no antisemitas, un 40 de poco antisemitas, un 18 de muy antisemitas y un 6 de activos antisemitas.

Qiero con esto decir que ni tan siquiera el problema racial hubiese preocupado a la opinión pública mundial. Si suprimiésemos la cuestión del problema judío y la desvinculásemos de las ideologías fascistas, el terreno sería mucho más fácil prácticamente llano, pues siempre que se reacciona contra el Fascismo, el problema judío y las supuestas muertes masivas —reiteradamente desmentidas en voluminosos libros editados en Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Grecia pero que no han visto la luz en España— ocupan la principal parte del fiscal.

No debemos pues asustamos de que los líderes falangistas hablasen así del Fascismo en una época en que eran millones los que lo hacían, lo que sí debe interesarnos es la lectura detenida de los textos que José Luis Jerez Riesco ha recogido pacientemente para esta obra. En ellos encontramos un paralelismo con la situación actual, encontramos los mismos partidos, el mismo ideario, los mismos antagonismos. Cuando leemos los textos de Onésimo o Ramiro, de Jose Antonio o Giménez Caballero, constatamos lo caducas y reaccionarias de las ideas liberales y marxistas que entre siglo y siglo y medio, apenas han variado de su contenido ideológico, variando exclusivamente su táctica y estrategia. Contrariamente podemos apreciar en el fascismo la idea de nuestro siglo, enriquecida en 1943 por la lucha común de Europa en el frente del Este y, perfeccionada y actualizada hoy día al llegar a comprender que el cerrado nacionalismo de los años 30 propugnado por los diversos movimientos fascistas, necesario en su día para fortalecer los espíritus minados poco a poco por las ideas internacionalistas, encontraba ahora estrecho su campo de acción, sustituyendo el ideal nacionalista de las diversas patrias europeas, por el de Europa en su totalidad, concepto mucho más ajustado a los principios raciales que inspiraron a todos los movimientos de este tipo.

José Luis Jerez consigue en su obra un doble objetivo. El primero es el que su titulo indica: dejar constancia de que a Falange, pese a quien pese, es un movimiento fascista, ciertamente infiltrado por numerosos advenedizos, y como segundo objetivo, nos permite echar una mirada a la España de los años 30 y comprobar que las ideas reaccionarias, caducas y trasnochadas de los movimientos comunistas, y liberales, siguen siendo hoy las mismas que en aquellos difíciles años y que, como entonces, no llenan a los españoles, muchos de los cuales las siguen simplemente por creer que es el mal menor, y no viéndose capaces de crear nada nuevo, aspiran a copiar a la decadente Europa de hoy. Leamos con detenimiento esta obra que se limita a demostrar un hecho que debería ser lógico para todos.

Jorge Mota

 

ERNESTO GIMENEZ CABALLERO Y EL FASCISMO

Ernesto Giménez Caballero tiene un alma de poeta, conversación de poeta, excelente y refinada prosa poética, Más tarde, Jose Antonio diría que a los pueblos sólo les mueven los poetas y, en este sentido, Giménez Caballero fue un adelantado de las ideas de su tiempo en España, supo captar la esencia del Fascismo divulgarlo, buscar sus raíces ir a su fondo, calar en sus venas y en su alma de poeta las síntesis históricas del fenómeno fascista. Fue un adelantado de la causa y causa primigenia y motriz del ulterior desarrollo de todo un cuerpo de doctrina, basamento y frontispicio de una inveterada tradición y de una reciente y nueva revolución, de los pioneros de nuestro siglo, que el escritor norteamericano Foard ha sintetizado con la telegráfica frase de la ‘‘revolución del poeta’’.

El propio Giménez Caballero escribiría en su libro "Arte y Estado’’ que no ha habido ningún Cristo sin su San Juan Bautista, para después el mundo y la historia olvidar al Bautista y quedar solo y con absoluta paternidad el Redentor. "Y en un principio fue el Verbo. El anunciador. El Bautista. La palabra. El Bautista es el agua de la vida. Es el fuego de la vida, Lo elemental. Unido a estos dos elementos primordiales del mundo —agua y fuego— va unido el símbolo del Bautista que fue uno de esos solitarios alucinados, visionarios, que ceñidos sus magros flancos de asceta cuyo manjar eran cigarras y su vestir pieles de pastor errabundo iba predicando un mundo nuevo, una edad de oro, una era mesiánica: un Salvador’’.

En esta esquemática precisa, primaria, básica descripción del Bautista, Giménez Caballero quizá sin proponérselo hace un perfil de su personalidad política, filosófica y estructural. Él fue el anunciador, el agua, el fuego, el solitario, el robinson, el visionario el poeta del fascismo, como acuñación nueva, como revelación humana, como idea-fuerza, como espiritualidad y como secreto.

Realiza un tríptico del mundo, tres son las disyuntivas tres los caminos, tres los mundos, tres las perspectivas con su tesis, su antítesis y síntesis; tres las andaduras cuando decía que el Genio de Oriente significaba Dios sobre el Hombre y el de Occidente el hombre sobre Dios, y el Genio Romano, carismático, la armonía de Dios y el hombre: el espíritu de conciliación sentaba con nuevas denominaciones el dogma trinitario. Y al referir ese espíritu de conciliación de Espíritu Santo, al Fascismo —sobre el Bolchevismo (Oriente)— y Liberalismo (Occidente), asignaba al Fascismo, certeramente, la misión continuadora de una nueva catolicidad’’.

Con anterioridad a la publicación de su libro de "Arte y Estado" de la que fue tomada la anterior cita, ya en su primordial libro del alba, del amanecer, de la luz, del fuego y del manantial. "Genio de España", apuntaba las premisas de dos mundos en contraposición y un mundo en superación, nacimiento, alumbramiento y conclusión. "Frente al Comunismo (oriente) y Liberalismo (occidente); frente a la anulación del individuo (Oriente) y la supervaloración del individuo (Occidente), Roma acaba de sintetizar, una vez mas en la historia su tradición eterna —Ciudad Eterna—; su genio de incorporación, de corporativismo, de jerarquía y libertad, Civilización: entre Oriente y Occidente: cristiana, europea, esto es universal. Esa era la misión suprema del Fascismo. Ese era el genio a quien tenía que servir. Y Mussolini, tras enderezar hierros de batalla, se puso a plegar almas de toda una humanidad histórica: la nacida Roma".

En páginas sucesivas de "Genio de España" reflejará lo que suponía el Fascismo en lo económico, en lo político y en lo social: ‘‘En lo económico, un sistema corporativo, integrador. Nada de capitalismo puro —Occidente— ni de obrerismo puro —Oriente—, Nada de izquierdas por un lado, ni derechas por el otro. Capital y trabajo, unidos en unidad superior: el Estado. Eterna síntesis de Roma!

"Europa y el mundo no podrían vivir a base de explotadores, ni a base de explotados. Ni de derechas ni de izquierdas. Ni de Oriente ni de Occidente: Roma. Suma e integración de Occidente y Oriente, del Capitalismo y Marxismo: Roma.

"En lo político, el Fascismo representaba la libertad frente al Bolchevismo. Y la jerarquía frente al Capitalismo. Defendía al mundo de los dos monstruos: el Yo del capital ensorbecido e implacable —genio de occidente— y la masa del proletariado ensorbecida e implacable - genio de oriente—.

‘‘En lo social: el fascismo era la liquidación de todas las bastardas , modernas:

a) El César ya no seria banquero judaico, ni un fumador de puros: el César ya no sería un burgués, ni un káiser más o menos de opereta, ni un presidente republicano vestido con faldones de frac, ni un rey de película de Chevalier, El César sería un Héroe - un primate humano hecho en combate— conductor de tropas y milicias, de masas encuadradas en falanges entusiastas.

b) El Dios ya no sería un cheque de banco. El dinero es inmundo y vil y no merece más reverencialidad que la penosa e inevitable. El Dios motor del mundo volvería a salir de esa casa de reloj en que le colocaron los modernos Aristóteles. Y se alzaría en el cielo con majestad solar, sobre la tierra, con luces de heroicidad: en Espíritu Puro, de armonía, moviendo a las otras estrellas con el amor dantesco y franciscano inmortal.

c) El hombre ya no sería un monigote engreído de cultura y suficiencia. Sería un Hombre con sentido de sus límites y dependencias. Nada de socialismo, ni de liberalismo. Nada de bastardear el santo sentido del trabajo y de la técnica. Vuelta al Sindicalismo gremial, al sentido religioso de la técnica y del trabajo, Cada cual en su puesto: Jerarquía, Y un puesto para cada cual: Armonía, Sistema (esto es Corporación Gremial, funcional). Se restauraría, no el concepto de Derechos del hombre, sino el sublime concepto cristiano y heroico del Servicio, del Deber, del obligarse a algo".

Giménez Caballero es escueto, sinóptico, profundo. Sus términos son exactos, rotundos contundentes. No engalana sus frases con oropeles literarios, ni con barroquismos trasnochados (estilo directo ardiente, combativo). De él, enjuiciando la persona y la obra de Giménez Caballero, Ramiro Ledesma Ramos escribiría: "Giménez Caballero es un hombre heroico. Es una providencial figura en este momento de la Historia de España.... Giménez Caballero es una rara flor cultural’’.

Giménez Caballero rompe una lanza en pro de la universalidad del Fascismo. No es algo local, pintoresco, idiosincrásico, folclórico, impermeable. El Fascismo no es un sol sin rayos de luminosidad, como algunos pensadores han pretendido encasillarlo. No es algo episódico y casual, ni es circunstancial, ni tiene contornos, ni murallas, ni cotos. El Fascismo es total, abierto, universal, Es doctrina y método, sistema y carácter, estilo y razón. Giménez Caballero sobre este particular escribe "El secreto del Fascismo era el secreto eterno de Roma. El genio universo de Roma. Unico universo del mundo. Era una nueva universalidad. Una ecumenidad, una nueva catolicidad... El Genio de España tenía que resucitar y mirar de nuevo a la nueva Roma, que se alzaba en pie sobre el mundo solicitando —nuevamente— un brazo diestro para salvar a este mundo. Porque la Historia vuelve, y vuelve porque es siempre la misma. Porque son los mismos Genios y Divinidades, que vuelven a su eterna lucha. Como las nubes por el cielo, así los Genios del mundo, desde que el mundo es mundo: en rangos de batallas y tormentas".

El Fascismo es tierra, campo, surco, labranza y campesinidad, La tierra es continente de la simiente y la semilla, fruto y recolección. Giménez Caballero refleja y recoge en sus escritos esa naturaleza rural, esos engarces y nexos de unión del Fascismo con la tierra y reflexiona ‘‘yo recuerdo lo primero que me impresionó del Fascismo y de su Duce, cuando llegué a Italia, atiborrado de ideas líberaloides urbanas y democratizadas: eso de la campesinidad el olor a campo y tierra de su nueva política.

"El pan y el hierro. Chi ha del ferro ha del pane. Esta era una de las divisas mussolinianas que incorporó a la fe de la nueva Italia. Divisa de labrador y de herrero: de guerrero".

Ese primer recuerdo, esa primera impresión, esa sensación nueva con sabor a agricultura y cultivo, lo completa y matiza más ampliamente en su libro "Roma Madre" al trasmitirlos "Si el Fascismo es aristocratico por su estructura de partido, y monócrata por su representación del poder ejecutivo, es en el fondo archidemocrático: el pueblo mismo, ¿Archidemocrático? No. Popular. La palabra democracia huele a burguesa, a ciudad, a cosa mediocre. Mientras popular es lo del campo, lo de la taberna y el mercado y la plaza y la fiesta. Popular no es el hombre como obrero, ni como ciudadano, ni como funcionario, sino simplemente como hombre elemental. Como campesino, como hombre eterno- De ahí el fervor del Fascismo por la política agrícola, del agro. Y toda su propaganda que huele a trigo, a pan. A pan, a vino, a garrote.

‘‘Todo el mundo que habla con Mussolini observa al instante la campesinidad de este hombre. Y esta es su grandeza: en un país de agro y de emigración haberlo comprendido y haber cortado un traje a su medida. Una camisa con que cubrir las vergüenzas y una estaca para ganarse violentamente el pan".

En un primer estadio, Giménez Caballero, analiza al Fascismo como una "revolución rural’’ y sobre el mismo tema que comentamos sobre Fascio y tierra comenta "Fue a poco de la Marcha sobre Roma cuando Mussolini, en una cálida oración ante millares de camisas negras, esculpió en el aire romano esta definición genial de lo que significaba el Fascismo para Italia, y lo que significaría más adelante para el mundo: revolución esencialmente rural.

"En efecto: una de las claves profundas del Fascismo, secreto de Roma eterna, era la vuelta a la tierra, il richiamo al principio —como dijo Maquiavelo—.

"Desde tiempos de los Gracos, Roma tiene la obsesión de la ordenación del agro. Es imposible imaginar la Roma primigenia de los orígenes sin pensar en mitos terrureños. Y después en Senadores, cónsules, ex-combatientes y hasta césares campesinos".

Pero Giménez Caballero no se limita a vislumbrar el Fascismo italiano, a escudriñar el horizonte que marcaba Roma, a horadar los campos itálicos. También detiene su mirada en la Alemania Nacionalsocialista, en su Führer, en su revolución. Y al igual que Jose Antonio en 1934, durante su estancia en Alemania, cuando visita a Hitler y al ideólogo del partido Alfred Rosemberg para solicitarle los derechos de autor, a fin de que su filosofía sea conocida y traducida a la lengua vernácula de la ‘Madre Patria’ de las américas, también Giménez Caballero coincide con Rosemberg y entabla diálogo con él en el Convegno de Volta celebrado del 14 al 22 de noviembre de 1932 al que asiste representando a España en unión con García Morente y Salvador de Madariaga, Al hablar del despertar de la nueva Alemania escribe: "Quiero empezar por el más reciente de los resucitamientos: ese que por inopinado y actual parece a las gentes un milagro, una ilusión, Y les parecía una fantasía, si no estuviesen ahí esos millones de votos que arrastra Hitler, esos cortejos y legiones que arrastra Hitler tras sí, con paso cadencioso y misterioso, progresor y decidido de marcha".

‘‘En esa faz sanguínea, vital y arrolladora de impulso que es Hitler en esa torrencialidad casi cósmica de la nueva Alemania que despierta: ved las faces sacras de todos los muertos en la guerra, en la gran guerra, y en todas las guerras germánicas, desde Ariovisto y Atila! Desde la caballería germánica que derrota a Vercingetorix hasta las tropas luteranas del Taciturno!

Resurrección de la carne: del genio Del alma de un país!

Lo que no podía morir, no había muerto! Y por eso resucita y quiere seguir viviendo.

¿Quién iba a decir que en la Alemania democrática de Stressemann, en la Alemania bolchevizada de Espartacus, en la Alemania desesperada, trágica y muda de estos años, que por debajo de tanta grisura y catástrofe corría puro, encendido y genuino, el voto de catorce millones de almas?

Ese ha sido el hallazgo de Hitler, su destino artesánico de pinchar en la vena escondida del manantial, su genialidad de encontrar el genio de su tierra, de su raza. El milagro de Hitler es el milagro del genio perdurable de lo germánico. Genio que no había muerto en el cementerio de Versalles. Genio que despierta a sus muertos, para que sigan viviendo. Poniendo en pie la vida mágica de una raza y de un pueblo!".

Es curioso el parangón que realiza Giménez Caballero, en un folleto publicado durante la Cruzada de Liberación titulado ‘‘España y Franco", entre Falange, Fascismo y Nacional Socialismo. Manifiesta: "Es posible que haya algún antiguo falangista que crea cosas raras sobre el destino de la Falange, sin saber que la esencia de la Falange, el eje no está en la doctrina sino en la figura del Caudillo, del Jefe, del Mando Unico, base de un Estado Nacionalsindicalista, como es la del Duce para el Fascismo y la del Führer para el nazismo.

"Porque Fascismo, nazismo, falangismo son regímenes totalitarios en cuanto que todos - las masas jerarquizadas - se subsumen en UNO. Que eso significa etimológicamente CAUDILLO (Cabeza), DUCE (Ductor), FUHRER (Guiador), Y que todos los puntos de toda doctrina totalitaria no son más que corolarios de esa primordial: el del Mando único".

En el mismo opúsculo citado hace una semblanza de las personalidades de Hitler y Mussolini. En unas pinceladas de rasgos que perfila perfectamente en sus trazos más acusados, Dice: "Mussolini tiene su secreto en la mirada y en la forma de emproar la mandíbula. Es el Duce de un pueblo como el italiano que sabe congregarse en magníficas paradas al sol y al aire libre y necesita del Condotiero con mirada solar y gestos de tribuno asomado a un balcón o a un balaustre— para ser comprendido y guiado.

"Hitler es plásticamente — sus recortados bigotes y tupé oblicuo, los cuales, bajo la gorra militar, le dan un aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne —que va muy bien para un pueblo como el alemán tan disciplinario y en orden—. No se podría hacer un retrato más gráfico con un empleo de menor de vocablos.

Con respecto al Programa ideológico del Nacional-Socialismo afirma "que en su literalidad puede decirse que es un programa fascista. De ahí que por tales apariencias y por las otras apariencias de la camisa parda y las legiones en marcha, se les haya denominado a los hitlerianos los ‘‘fascistas alemanes", y lo son, en cuanto que Fascismo no es ya como se cree, símbolo de nacionalismo, de particularismo, sino de todo lo contrario: de una ‘‘universalidad", de una novísima "ecumenidad".

En cuanto a la denominación genérica de la Falange, el nazismo o el Nacional Socialismo de estar incluidos dentro de los movimientos totalitarios, Giménez Caballero da la respuesta a este interrogante sobre lo que se debe entender por totalitarios: "todos para uno y uno para todos". No es esta frase un juego de palabras, ni un malabarismo floral. Es el espíritu de la unidad en la totalidad que revierte corporativamente hacia ese mismo sentido de dirección y mandato.

Giménez Caballero es el primero en elegir como símbolo del Fascismo español el emblema de las flechas yugadas de Isabel y Fernando. En 1932 escribía sobre el símbolo que serviría de representación y distintivo al Fascismo español genuino: "Para España, la bandera del Fascismo no es el fascio, sino Roma. Para España, el fascio existe antes de que lo clavara en su sombrero un Italo Baldo. Lo pusieron en su escudo nuestros Reyes Católicos. Su haz de flechas".

Existe una constante en todos los regímenes fascistas que consideran la vida como milicia, disciplinada y creadora. No pasa por alto este concepto para Giménez. Caballero que comenta "este secreto de que la vida es milicia. y que sólo se salvan los Estados y los hombres que afrontan militarmente la vida, ha sido el secreto del Fascismo para organizar su Estado" haciendo una semejanza entre las teorías de Séneca y las concepciones ideológicas del Fascismo que como el Senequismo, nuovo stile di vita’’ es, en el fondo, el stile di Roma. La concepción que luego de Séneca se llamaría cristiana y hoy fascista, O sea, de que la vida es milicia. Frente al oriente, donde la vida es despojamiento absoluto, y al occidente, donde la vida, según Fausto, es acción, Roma la concibe a través de sus más geniales hijos Séneca, Loyola, Mussolini, como combate, como virtud, como fe, como fatiga, por eso se da uno la pena de considerar el Fascismo doctrina nueva para España, como una vieja sabiduría donde España dio sus mejores frutos. Como el viejo secreto, hoy cada vez más nuevo, que a Roma musitará el gran cordobés Lucio Anneo Séneca, por los años primeros de la era de Cristo’’.

Si la concepción militar, de milicia, es una realidad, el concepto de héroe, como superación, extraordinario, estímulo y acicate del ser humano, es un gran ideal de las ideas fascistas. Apunta a este respecto Giménez Caballero: "Benito Mussolini ("hombre providencial’’, "enviado de Dios’’) como le ha llamado la Iglesia Romana, conmovida, ha traído a Europa, es decir al mundo, la renovación de un viejo ideal: el del héroe. La renovación de una categoría sublimemente humana que yacía envilecida desde tiempo: la heroicidad. Por tanto, un nuevo tipo de vida histórica, un nuevo tipo de norma para el hombre’’.

En unas recientes declaraciones concedidas al periódico "El Alcázar", órgano de la Federación Nacional de Combatientes, Giménez Caballero vuelve a manifestar su primogenitura en la introducción en España de las ideas fascistas, descubiertas y analizadas a través de un profundo estudio que le Ilevan a conclusiones sintéticas y sucintas del Fascismo como revolución Contesta sobre el particular ce 22-9-76: "Yo descubrí a Mussolini en el Parlamento y escribí a Ortega una carta y le dije que eso del Fascismo era lo que él soñaba y que había que ponerlo en acción, que era una realidad, un auténtico socialismo nacional. No se trataba ya del mundo ruso o del alemán el cual yo había elogiado con mi obsesión europeizante. Después, conozco en ‘Pombo’ a Ramiro Ledesma Ramos. Me lo presentó Cesar Muñoz Arconada. Arconada y Alberti fueron los dos primeros fascistas españoles. Rafael Alberti entró en la ‘‘Gaceta Literaria" cuando yo corregía sus poemas, saludándome brazo en alto".

Descubrió a Mussolini y del Duce escribió raudales de tinta. De su recia figura, de su potente personalidad, de su arrolladora palabra, de su gesto imperial, de su fuerza espiritual, de su potencialidad humana, ha escrito, entre sus múltiples obras, párrafos de una extraordinaria sinceridad sobre su figura: "Mussolini - nuevo genio de la catolicidad— se levantó con todas sus fuerzas a gritar desde la nueva Roma Fascista: El Estado Corporativo supera - por fin! - esa hipocresía del Estado liberal y burgués’’ o cuando comprende que las juventudes italianas "tengan a su Duce una reverencia mística, religiosa. Porque comprenden su vida. Y han contemplado su mirar, que les dice de un golpe más secretos aún que su vida misma. Mussolini es a tierra de Italia, lo genuino de Italia. Desde que nace. Desde que se lanza a vivir. Hasta el día que muera. Y hasta después que muera". Como diría W. Foard, en cierto modo se diría que Giménez Caballero sitúa al Duce junto a San Pablo, San Agustín, Santo Tomás, Carlos V, San Ignacio, como un salvador de Roma.

Giménez Caballero es un emprendedor incansable. Funda. Agrupa. Crea, Se aisla. Medita y de nuevo se lanza a la aventura de la recreación. En 1927 dirige y cimenta una revista quincenal, con temática variopinta de letras, artes y ciencias, con el nombre de la "Gaceta Literaria". En ella se dan cita, no los personajes consagrados y vetustos como los robles, sino una joven generación de intelectuales con inquietudes y con ingenio. La ‘‘Gaceta Literaria" es un hito del Fascismo español que en sus orígenes aparece entremezclado con las nebulosas e incipientes ideas surrealistas. Más tarde, en 1938, eI fundador de la revista comentaría: "De la Gaceta Literaria surgieron las dos juventudes espirituales que cuajarían el porvenir de España. Los comunistas y los fascistas’’. Southworth, estudioso del tema falangista, ratifica la idea de que ‘‘Giménez Caballero fue el primer promotor del Fascismo en España. Sabía lo que era el Fascismo y en sus obras consiguió una de las más claras exposiciones de esta doctrina".

Lee infatigablemente, Se forma, pero no se conforma. Escribe. Traduce. Se siente ‘‘nieto del 98". Se encuentra identificado con Ortega. Ensalza a Nietzsche al que considera "resurrección de otra fe" que le hace sentir ‘‘orgullo’’ y que gracias a él pudieron algunos mozos inmunizarse frente a la omnimoda epidemia que saturaba el aire nacional.

Cuando en 1928 escribe su obra "Circuito imperial", ya leemos en su contexto párrafos como los que transcribimos: "Cuando el fenómeno fascista irrumpió en mi conciencia, a posteriori de mi reconocimiento entrañable con Roma, me vi perdido. Tenía que admitirlo acriticamente. Como un mandato familiar, como una imperiosa necesidad de obediencia. Siendo para mí el Fascismo, ya no el ente abstracto de una modalidad política momentánea, fuera de tiempo y de espacio, sino un sucedáneo de normales cosas de la vida romana, Su camisa negra, el negro del águila imperial y el negro del clérigo en la Edad Media y el negro del jubón del Renacimiento. Era un negro ecuménico, católico, expansivo, interventor de culturas incipientes, pobres, poco originales"... llegando a la conclusión de que el pueblo que no encuentra en sí su propia fórmula de Fascismo, es un pueblo influido, sin carácter y sin médula".

Frecuenta los círculos europeos de las elites del pensamiento. Conversa con Curzio Malaparte, habla con Marinetti, dialoga con Carlo Roselli, visita a Mussolini, Gentile, Zuani, Puccini. Nuestro Antonio Tovar le enjuicia comentando que "todo esto lo tiene el panegírico romano de Giménez Caballero" panegírico arrebatado de la gloria de Roma, de la eternidad de Roma, y de la genial actualización romana en el Duce, Benito Mussolini, por quien bien puede considerarse a Roma "resorta nel mondo" remachando Manuel Halcón que antes de su consagración en la cuna del Fascio como primer escritor fascista, anduvo la juventud española rodeándolo".

Suscribe y firma el Manifiesto de "La Conquista del Estado" un 14 de marzo del 31. Junto a su rúbrica están los grafismos de Ramiro Ledesma Ramos, Antonio Bermúdez Cañete el dibujante que ensambló las flechas de Fernando en el Yugo Isabelino y les dio su forma erecta y vertical, Roberto Escribano Ortega, Juan Aparicio, Manuel Souto Vilas y el resto de los "gallos de marzo" de los ‘gallos de un amanecer" sin eclipses ni ensamblajes opacos.

En su libro "La Nueva Catolicidad" establece un plan para una resurrección nacional de España que las incluye, conclusivamente, siendo estos los quicios de sus principales resultados:

Una gran nación: La primera y última finalidad de un movimiento nacional es hacer o rehacer en la historia un gran pueblo, una gran nación. Si España ha de ser impulsada de nuevo a grandes empresas nacionales, deberá combatir por dos excitantes: el de su unidad interior, liquidada tras tres siglos de lenta descomposición, y el de su expansión en el mundo al servicio de una alta empresa humana, social, universal y necesaria. El individuo que se disponga a servir a este movimiento nacional deberá aceptar esta consigna ineludible y estoica: "que la vida es combate". Deberá desterrar de su ánimo todo veneno pacifista y sentimental. La paz es sólo el resultado de la lucha.

2.— Un nuevo Estado.— La primera tarea de un movimiento nacional en España no habrá de ir encaminada a resolver una cuestión formal de régimen, sino el contenido de su régimen. Ir a la creación de un nuevo Estado. El nuevo Estado deberá ser corporativo, integrando la autoridad con la libertad. Aceptará el Parlamento, pero no el del sufragio inorgánico, sino el Parlamento sindical, gremial, en vista de la producción y del trabajo.

Toda la libertad será permisible al individuo dentro del Estado, siempre que esa libertad no se oponga a los fines del Estado.

3. Unidad,— Esta unidad habrá de ser política, religiosa, militar, social y cultural.

4. Táctica e instituciones,— Todo movimiento tiene que tener un Caudillo. Pero nosotros debemos ahora iniciar el movimiento. Sin masas, sin gentes sin secuaces no puede haber caudillo que los encarne y represente.

5. Organización posible,— Como nuestro lema es el estoico y loyolesco de que la vida es milicia es la "milicia’’ el organismo en que deberá cuajarse nuestro movimiento.

6. Imperio.-- En el mundo hay tres internacionales: 1) la "comunista", que desea la destrucción de Europa en una avalancha oriental, bárbara y de masas absolutas, 2) la "socialdemócrata’’ que desea el predominio de las potencias puramente capitalistas (Ginebra). 3) la corporativa, que desea el triunfo de La justicia en el mundo integrando capital y trabajo en una paz armónica y creadora (Roma).

Como recoge Jackson, en los períodos electorales de noviembre del 33, el propio Unamuno decía "que sólo el Fascismo podría salvar a España a lo que Giménez Caballero exclama que "ante el asombro de Europa, España levanta la mano saludando a Roma...’’

JOSE ANTONIO Y EL FASCISMO

Trataré, en una Iinea clara de rigor histórico, de evitar al máximo cualquier juicio de valor que de alguna manera pueda mediatizar el criterio de mis interlocutores, al tratar de condensar, en este breve trabajo, las analogías y los matices vinculantes que pudieran haber existido entre el Jefe de la Falange y el fenómeno fascista como principios universales de teoría política. La relación de documentos y testimonios que se aportan y que han sido consultados para la elaboración de este trabajo no pueden ser tomados en una consideración exhaustiva, sino como un mero índice que va a reflejarnos un fiel de argumentaciones cuyas consecuencias sacará, por las premisas expuestas, cada lector en particular. El cúmulo de concomitancias existentes entre José Antonio y el Fascismo será objeto de un estudio más profundo, sirviendo esta aportación de introducción a manera de prefacio, sintético por los condicionantes del espacio, de un trabajo más elaborado y posterior.

Para situar esta concatenación de citas que ya son Historia reciente de nuestro devenir político, comenzaremos por la aparición en España de un periódico cuyo título es una rúbrica común, un denominador colectivo de los movimientos nacional-revolucionarios imperantes en la Europa del inicio de la década de los años treinta: "El Fascio" que vio su luz en la capital de España el 16 de marzo de 1933, puntual cita con la calle, que será reprimida con saña, en una gala de auténtica libertad democrática republicana al secuestrar al neófito rotativo en su primer embrión. El equipo de redacción estaba compuesto por jóvenes políticos, periodistas e intelectuales que marcaron un hito en los derroteros consiguientes de una España que empezaba a desprenderse las legañas de su letargo y sopor profundo de una decadencia estéril. "El Fascio’’ fue un clarinazo a la conciencia nacional y su equipo de colaboradores lo formaban junto con José Antonio, Giménez Caballero, Juan Aparicio, Delgado Barreto, Sánchez Mazas y Ramiro Ledesma Ramos. En su primer y único ejemplar que vio la luz, José Antonio puntualizaba: "Los que refiriéndose a Italia creen que el Fascismo está ligado a la vida de Mussolini no saben lo que es el Fascismo, ni se han molestado en averiguar lo que supone la organización corporativa. El Estado Fascista, que debe tanto a la firme voluntad del Duce, sobrevivirá a su inspirador porque constituye una organización inconmovible y robusta".

La aparición del periódico "El Fascio" dio origen a una elevada polémica entre José Antonio y Luca de Tena que se publicó en ABC el día 22 de marzo del mismo año, de la que transcribimos los párrafos más significativos en que argumentaba Primo de Rivera: "El Fascismo no es una táctica —la violencia--. Es una idea - la unidad—. Frente al Marxismo que afirma como dogma la lucha de clases, y frente al Liberalismo, que exige como mecánica la lucha de partidos, el Fascismo sostiene que hay algo sobre los partidos y las clases, algo de naturaleza permanente, trascendente y suprema: la unidad histórica llamada Patria".

"En un Estado Fascista no triunfa la clase más fuerte ni el partido más numeroso —que no por ser más numeroso ha de tener siempre razón aunque otra cosa diga un sufragismo estúpido— sino que triunfa el principio ordenado común a todos, el pensamiento nacional constante del que el Estado es órgano... Para encender una fe, no de derechas (que en el fondo aspira a conservarlo todo, hasta lo injusto), ni de izquierdas (que en el fondo aspira a destruirlo todo, hasta la bueno), sino una fe colectiva, integradora, nacional, ha nacido el Fascismo. En su fe reside su fecundidad, contra la que no podrán nada las persecuciones. Si algo merece llamarse de veras un Estado de trabajadores, es el Estado Fascista, Por eso en el Estado Fascista —y ya lo llegarán a saber los obreros pese a quien pese— los sindicatos de trabajadores se elevan a la directa dignidad de órganos del Estado".

Con anterioridad a la fundación de Falange Española, concretamente veinte días antes del acto fundacional del Teatro de la Comedia de Madrid, el día 9 de octubre de 1933, entre las seis y media y las siete de la tarde, José Antonio mantuvo una entrevista personal con el conductor del Fascismo italiano Benito Mussolini. La audiencia se prolongó algo más de treinta minutos y se desarrolló en un clima de gran cordialidad y camaradería. Ambos estuvieron de acuerdo en que la obra del Duce titulada "El Fascismo" se publicara en España, para la cual José Antonio prologaría esta primera edición que apareció el día 15 de abril de 1934, como ya se había hablado en la entre visita romana en el Palacio de Venecia, con el prólogo del Jefe de Falange Española y con el epílogo escrito por Julio Ruiz de Alda. Mussolini, en aquel encuentro, regalaría una gran fotografía personal con una dedicatoria a José Antonio, foto que se conservaría siempre en el Despacho del Fundador de Falange.

En el prólogo de la obra de Mussolini, José Antonio escribía: "El hombre es el sistema, y esta es una de las profundas verdades humanas que ha vuelto a poner en valor el Fascismo... Yo he visto de cerca a Mussolini, una tarde de octubre de 1933, en el Palacio de Venecia, en Roma. Aquella entrevista me hizo entender mejor el Fascismo de Italia que la lectura de muchos libros’’. No era ésta la primera visita que José Antonio había concertado con Mussolini desde sus años juveniles de la Universidad.

En 1934 en los albores del año que se iniciaba, iba a producirse un acontecimiento que pasaría a los anales de nuestra reciente singladura. El movimiento Falange Española, que acaudillaba José Antonio, y las JONS iban a unir sus fuerzas, a identificar sus programas, a consagrar en la lucha cotidiana a sus caídos comunes. En el mes de enero se cursó la convocatoria para la reunión al más alto nivel de los miembros jonsistas los días 12 y 13 de febrero. La revista doctrinal ‘‘JONS" publicaba con treinta días de antelación el anuncio de la convocatoria y el orden del día de los asuntos que se tratarían y debatirían, que en síntesis eran tres, el primero de los cuales "La actitud de las JONS ante el grupo fascista FE.".

Otra anécdota cabe resaltar durante el mes de marzo de 1934, más por lo pintoresca que por su trascendencia real. En lo más alto de los aledaños de la Casa del Pueblo de Madrid, de hondo cariz izquierdista, apareció una amanecida una gigantesca pancarta que era portadora de un mensaje breve, escueto, casi telegráfico. La bandera izada y ondeada en tan significativo lugar rezaba:

‘‘FE. Viva el Fascio!". Días más tarde, el día 16 del mismo mes, en el primer aniversario de la aparición del periódico "El Fascio", se efectuó un asalto a los almacenes SEPU de la capital de Estaña, situados en pleno corazón de la urbe. Las motivaciones del atentado eran la enérgica protesta contra el neo-capitalismo incipiente representado y simbolizado en los almacenes SEPU, propiedad de una familia judía.

Descifrando las siglas.

Ramiro Lesdema Ramos, aludiendo a las siglas F.E., les atribuye un significado del más amplio espectro. En su obra titulada ¿Fascismo en España?, pág. 135, podemos leer ‘‘... fácilmente se advierte en esta denominación (F.E. Falange Española) el deseo de no abandonar las iniciales F.E. que desde meses antes, como iniciales de Fascismo Español, venía utilizando en sus hojas de propaganda". En el mismo libro, unas páginas más adelante, concretamente en la 178, leemos: "A José Antonio véasele organizando el Fascismo".

Es significativo que antes de hablar José Antonio en el Teatro de la Comedia de Madrid, había surgido a la lucha un movimiento acaudillado por el propio José Antonio con la nomenclatura de "Movimiento Español Sindicalista" subtitulado ‘‘Fascismo Español", cuyo primer manifiesto, atribuido su texto a José Antonio, se dirigía a los españoles con las siguientes palabras: "El Fascismo español quiere la fuerza, la unidad, la popularidad, la autoridad de España para realizar en el mundo entero nuestro destino de gran pueblo". La cita está recogida en el documento reseñado en el libro de Gumersindo Montes Aguso titulado ‘‘Vieja Guardia".

En el memorable discurso pronunciado por el fundador de la Falange en Valladolid el día 4 de marzo de 1934, con motivo de la proclamación de Falange Española de las JONS, destacamos en los pormenores que nos concierne sobre el Fascismo y el fundador, la siguiente frase pronunciada aquella mañana en el teatro Calderón ante un auditorio juvenil, denso y bizarro: "Dejemos que nos digan que imitamos a los fascistas. Después de todo, en el Fascismo, como en los movimientos de todas las épocas, hay por debajo de las características locales unas constantes que son patrimonio de todo espíritu humano y que en todas partes son las mismas".

José Antonio pregona y defiende el nuevo vocablo, la nueva acuñación, el nuevo orden y el nuevo estilo en todos los ámbitos de su vida política y profesional, en el Parlamento, a través de la prensa falangista en entrevistas concedidas para otros órganos de difusión, en los mítines y hasta en las conversaciones particulares. En el parlamento pronunciaba el día 1 de febrero de 1934 la siguiente intervención sobre el tema: El Fascismo es una inquietud europea, una manera nueva de concebir todo: la Historia, el Estado, la llegada del proletariado a la vida pública; una manera nueva de concebir todos los fenómenos de nuestra época e interpretarlos con sentido propio. El Fascismo triunfó ya en varios países, y ha triunfado en algunos como en Alemania, por la vía democrática más irreprochable".

En febrero del 34 revelaba en entrevista en exclusiva para el diario "ABC" los siguientes conceptos sobre un fascismo de antología:

Está bastante extendida la convicción de que el Fascismo no podrá arraigar en España. ¿Qué tiene Vd. que oponer a esta convicción?

José Antonio: — Yo creo que si arraigará... El Fascismo es una actitud universal de vuelta hacia uno mismo. Nos dicen que imitamos a Italia. Sí, lo hacemos en lo de buscar nuestra íntima razón de ser en las enseñanzas propias. Pero esa actitud, copiada si se quiere, aunque sea eterna, da los resultados más auténticos. Italia se ha encontrado a Italia. Nosotros, volviéndonos hacia nosotros, encontraremos a España.

— El Fascismo es esencialmente nacionalista. ¿En qué radica el nacionalismo que Vdes. quieren estimular?

— José Antonio: La Patria es una misión... No hay continentes ya por conquistar, es cierto, y no puede haber ilusiones de conquista. Pero va caducando ya en lo internacional la idea democrática que brindó la Sociedad de las Naciones. El mundo tiende otra vez a ser dirigido por tres o cuatro entidades raciales, España puede ser una de esas tres o cuatro.

— Al hombre sencillo del pueblo ¿Qué puede llevarle al Fascismo?

— José Antonio: Para el que no sea asequible el gran ideal nacional, queda el motor del ideal social. Indudablemente, el contenido próximo del movimiento esta en la Justicia Social, en una elevación del tipo de vida. El Fascismo aspira a la grandeza nacional; pero uno de los escalones de esta grandeza es el mejoramiento material del pueblo. Lo social es una aspiración interesante aún para mentalidades elementales; pero además, lo nacional es asequible a mucha más gente de lo que se cree. Todo socialista español lleva dentro un nacionalista".

(nacional-socialista? —sic—)

Ya en los puntos iniciales de Falange Española, publicados en diciembre del 33, se recogen los postulados básicos que habrían de estructurar las nuevas disyuntivas políticas. En ellos se expone un cuerpo elemental y superior de doctrina que guarda una cierta adecuación con los esquemas fascistas de la época. Para no agotar al lector con citas amplias recogemos un simple párrafo de los mencionados puntos: "El nuevo Estado habrá de reconocer la integridad de la familia como unidad social, la autonomía del municipio como unidad territorial y el sindicato, el gremio y la corporación como bases auténticas de la organización total del Estado... Estos fundamentos son: la autoridad, la jerarquía y el orden... Todo lo que es HAZ o Falange es unión, cooperación amistosa y fraterna, amor". Obsérvese la homologación de los términos Haz y Falange, que en el original vienen con letras mayúsculas de imprenta tal como recogemos. El vocablo haz es sinónimo de Fascio que a su vez, José Antonio, en los Puntos iniciales de Falange española, lo equipara con la Falange misma.

Un año más tarde, José Antonio matizaba en los 27 puntos de la Norma Programática de la Falange el cuadro completo del ideario nacional-sindicalista. El punto sexto es una afirmación categórica y rotunda que nos ahorra cualquier comentario: "Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria.

EI periodista Cesar González Ruano realizó una entrevista con José Antonio que publicó el diario ABC de Madrid el día 11-4-34 en el propio domicilio de Primo de Rivera. Comienza describiendo un poco el ambiente, el domicilio y la personalidad de José Antonio del cual escribe (José Antonio) está, por otra parte, en esa situación que sólo un jefe fascista íbero puede y debe comprender como difícil..." En esta línea de pensamiento, en un artículo escrito por José Antonio en mayo del mismo año para el semanario de Zaragoza España Sindicalista se comentaba "por eso se ha encendido en Europa, y arde ya en España, la llama de una fe nueva. Esta fe nueva ha deparado a Italia, por ejemplo, la posibilidad de que vivan más de cuarenta millones de habitantes en un suelo reducido y pobre. Y lo que vale más, le ha devuelto la fe en sí misma., el ímpetu creador y el entusiasmo’’.

La Revista JONS, en esa identificación o equivalencia entre Falange y fascismo se escribía en su número 6 que no estaba claro e inequívoco si F.E. eran solamente las iniciales de Falange española en un primer momento, pues se refiere a que ‘‘con el grupo Falange Española, Frente Español, Fascismo Español, que los tres nombres al parecer, utilizan esos casi amigos. Esta disgresión no es fortuita pues en F.E. se escribía por aquel entonces: ‘‘El Fascismo es fe y espíritu, es compenetración, es progreso, es bienestar. El fascismo sirve de puente salvador de la civilización y la cultura... El Fascismo es orden, es unidad, y es autoridad en beneficio de todas las clases sociales". (F.E. 11-1-34, pág. 5).

Mencionemos, por último, las palabras de José Antonio que se recogen en el libro "José Antonio testimonio" de editorial Doncel ‘‘Lo que tiene de universal el Fascismo es esa revitalización de los pueblos todos: esa excavación enérgica en sus propias entrañas.

"Con espíritu fascista los italianos han encontrado a Italia: los españoles, con el mismo espíritu, encontraremos a España.

‘‘El Fascismo es como una inyección que tuviera la virtud de resucitar, la inyección podría ser la misma para todos, pero cada uno resucitará como fue". (‘Textos inéditos y Epistolario’ de José Antonio. Ed. Mov. 1956).

También deben citarse las palabras que José Antonio pronunció en un documental cinematográfico francés: "Le Mouvement que nous avons commencé n´est país aucune copie d un mouvement étranger. II prend du Fascisme tout ce que le Fascisme a d´autorité, d unité et de substitution de la lutte de classes par l´ sprit de cooperation"(El movimiento que nosotros hemos iniciado no es ninguna copia de un movimiento extranjero. Toma del Fascismo todo lo que el Fascismo tiene de autoridad, de unidad y de substitución de la lucha de clases por el espíritu de cooperación).

Apoyo Económico

Un punto controvertido, negado, refrendado, puesto en tela de juicio es el financiamiento de Falange Española. Hoy parece que, transcurridos los años difíciles de la vivencia, cuando los caídos de FE regaban con su sangre fecundante los campos y las calles de España, se pueden aportar documentos que nos permitan aseverar que, desde junio de 1935 hasta enero del 36, José Antonio tenía una asignación de 50.000 liras italianas que recibía a través del Agregado de Prensa de la Embajada de Italia en Madrid y que al parecer se destinaban a sufragar económicamente una parte de la actividad del Movimiento Falangista. Una carta del 3-6-35, firmada por Ciano, previene a Landini de la remesa de fondos para tres destinatarios —servicios de prensa de la Embajada Marcel Bucard y Primo de Rivera—, indicándole que las personas interesadas tomarán contacto con él para proceder a retirar los fondos de la remesa enviada. Landini, en el verano del 35, encargaba a José Antonio la redacción de un dossier que explicara de forma sucinta y profunda la problemática política de aquel entonces en España. El documento se encuentra microfilmado en la serie T 586 al rollo 417, y ocupa una extensión de cinco páginas, numeradas correlativamente por los servicios aliados de microfilmación con los números de fotogramas 008361 al 008365 ambos inclusive de los archivos nacionales norteamericanos en Washington, y la procedencia de los mismos, donde se guardaba el documento, era el Ministerio Italiano de Prensa y Propaganda de Mussolini. En el referido documento, entre el análisis de las fuerzas políticas actuantes, José Antonio, al referirse a la Falange textualmente informa: ‘La Falange Española de las JONS ha logrado convertirse en el único Movimiento Fascista en España, lo cual era difícil habida cuenta del carácter individualista del pueblo... En los lugares más revolucionarios de España, como Sevilla y Asturias, es donde los sindicatos fascistas tienen grupos más fuertes. En Sevilla, el mismo día en que fue muerto un obrero fascista, sus camaradas le vengaron matando a dos comunistas e hiriendo a otros dos.

Recientemente, un gran velo histórico se ha descorrido para dejar paso a la luz de un documento celosamente guardado en los archivos del silencio y durante años la ignorancia del mismo ha sido fuente de elucubraciones y cábalas para desmitificar el Fascismo de la Falange. Nos referimos a la reunión fascista de Montreaux celebrada el día 2 de septiembre de 1935, con respecto a la cual se difundió en la prensa el siguiente comunicado: "La noticia de que José Antonio, jefe de F.E., de las JONS se disponía a acudir a cierto Congreso Internacional Fascista que está celebrándose en Montreux es totalmente falsa. El Jefe de la Falange fue requerido para asistir, pero rehusó terminantemente la invitación por entender que al genuino carácter nacional del Movimiento que acaudilla repugna incluso la apariencia de una dirección internacional. Por otra parte, F.E. de las JONS no es un Movimiento Fascista. Tiene con el Fascismo algunas coincidencias en puntos esenciales de valor universal’. Hasta aquí, la nota oficial publicada en la prensa, en la que implícitamente se reconoce que Falange tiene con el Fascismo coincidencias en puntos esenciales de valor universal. La realidad de los hechos es que Jose Antonio asistió personalmente al congreso de Montreux, reunión convocada para el estudio del incremento del Fascismo universal y estuvo presente concretamente el día 2 de septiembre de 1935. Cuando hizo su entrada en el salón de sesiones, el Presidente del Congreso dirigió a José Antonio las siguientes palabras: "Falange Española tiene una aureola de martirio y de gloria porque casi todos los días en las calles se combate en España y la juventud de ese país derrama su sangre para defender el ideal que nos reúne a todos’’. José Antonio respondió a las palabras de salutación del Presidente en los siguientes términos: Creo que frente a los peligros comunistas e internacionalistas hay que reconocer que los pueblos civilizados tienen el derecho y el deber de transmitir esta civilización a los más retrasados. Yo creo que todos estamos obligados a preparar a la opinión pública en nuestros diferentes países antes de iniciar una acción, colectiva. Yo prometo a todos vosotros hacer lo que pueda en este sentido y despertar una conciencia nacional... Espero poder participar próximamente en vuestras reuniones’. El documento no puede ser más elocuente.

Incluso en las épocas de persecución y clandestinidad, en la publicación ‘‘No importa", podía leerse en mayo de 1936: ‘El Fascismo es un movimiento de generosidad".

En relación con los signos externos y emblemas, no insistiremos en el saludo adoptado por la Falange brazo en alto, común a todos los movimientos fascistas, pero es de destacar que como emblema del periódico "El Fascio" se eligió el yugo y las flechas de Isabel y Fernando en su portada como emblema o distintivo para remachar la fuerza expresiva del título de la publicación -

Las citas, referencias y documentos que se podrán aportar en este trabajo conformarían un grueso volumen ajeno a nuestro propósito sucinto y sinóptico de reseñar las concomitancias entre el Jefe de Falange Española y su consideración sobre el Fascismo, fenómeno universal y malogrado por los poderes ocultos de la subversión, al que el talento y la personalidad de José Antonio enjuició en sus valores positivos con criterio desprovisto de intenciones inconfesables, como por doquier se nos presenta, mostrando una carta no sólo parcial sino tendenciosa por los vengadores impecables en la segunda conflagración mundial.

Los enemigos de nuestra civilización no olvidan que el Fascismo es la alternativa al Sistema Comunista o Capitalista que hipotéticamente escinde el globo terráqueo. Y frente a esa alternativa, el odio no prevalecerá.

ONESIMO REDONDO Y EL FASCISMO

Onésimo es la profundidad de la meseta, el surco infinito, la dimensión de la planicie alta, el dorado granar de la espiga y el racimo de la vid. Onésimo es Castilla, la voz de Castilla, el sentimiento de Castilla, el latir de Castilla, el espíritu castellano, seco como la resquebrajada y sedienta tierra de campos, preciso, con la exactitud conceptual de las salidas y puestas del sol profundo como el cielo alto y brillante como el fogonazo de luz que desprenden las espadas toledanas al contacto con el sol. Así es Onésimo, granito y lucha, emprendedor e infatigable. Camina, marcha por las veredas, habla de tú a tú al campesino de tez tostada, vuelve a emprender la marcha, sin fatigas, sin desalientos, con renovadora ilusión.

De sus escritos, de sus discursos, de sus conferencias, múltiples, diversas, variopintas, hemos extractado una serie de temas que guardan una fraternal correlación con el Fascismo, o, para ser más exactos, con el Nacional Socialismo o Fascismo Germano. Le preocupa y medita sobre la cuestión judía, su trascendencia, su importancia la problemática que plantea en todos los órdenes del pensamiento y de la acción. Le da sentido preferente y comenta: "Nos parece bien el ardor combativo y el anhelo hispánico de ‘La Conquista del Estado’. Pero echamos de menos la actividad antisemita que ese movimiento precisa para ser eficaz y certero. No nos cansaremos de repetírselo’’.

Observa que por doquier, en todos los ámbitos de trascendental importancia, se deja sentir la impronta judía, en los asuntos crematísticos y financieros, en el control de los medios de comunicación social, en los resortes políticos de los partidos y de las tendencias, se llamen comunistas o sus antípodas los capitalistas, unidos en su vértice por un mismo e idéntico denominador común, el judaísmo, enclavado en la encrucijada de la Historia.

En el número inicial de su recién fundada publicación "Libertad", comenta al respecto sobre los orígenes y procedencias del dinero: ‘Bien están las medidas restrictivas y persecutorias que se han tomado. No pueden ellas impedir totalmente las sutiles infiltraciones del dinero, porque éste, judío indudablemente por su ascendencia y por sus cualidades y en manos principalmente de judíos, los eternos detentadores de la riqueza, será batido, castigado y acorralado, pero no vencido, pues preferirá huir profiriendo silenciosas quejas y buscará ambiente tranquilo donde multiplicarse absorbiendo la eficacia creadora del trabajo. Pero no huirá en masa, sino fraccionada y lentamente" (‘Libertad, núm. 1, 13-6-1931).

Pasa a enjuiciar en el número 2 de su incipiente publicación la importancia del control de la prensa, acaparada por las sutiles manos de los mismos que poseen las riquezas y escribe: "Con arreglo a la carcomida mentalidad democrataliberal que el judaísmo internacional suministra mediante su prensa a las naciones decadentes, ese grito revolucionario es la oración matutina y vespertina del público contagiado por el engaño: ¡Libradnos, oh revolución, de la tiranía de los que mandan!

"Cuánta es la distancia entre esta senil febrilidad que agitan las falsas demócratas como la nuestra y las ideas jóvenes vigentes en el mundo para regenerar las naciones y rehabilitar a algunas razas en el cumplimiento de su destino histórico.

"Debe suprimirse sin más contemplaciones, toda la prensa comunista. EI que sirve a Rusia no sirve a España. Todo comunista debe ser considerado como un traidor a la Patria".

Es curioso constatar en este apartado que se debe precisamente a Onésimo la primera traducción a la lengua castellana del importantísimo libro documento ‘‘Los Protocolos de los Sabios de Sión". Lo traduce del alemán e inserta sucesivamente en las páginas de Libertad" los capítulos de esta obra. Así lo escribe en el prólogo del libro que en 1934 edita y comenta: "La primera publicación en español fue comentada por el semanario "Libertad" en febrero de 1932. Estudia el texto de los Protocolos, lo traduce a su lengua vernácula, lo divulga por capítulos y finalmente lo edita integro, con un amplio análisis de los mismos y con apostillas y comentarios incisivos y punzantes. Llega a pronunciar el día 12 de marzo de 1932, en el local de actos de las JONS en Valladolid, una conferencia con el epígrafe de ‘‘Los Protocolos", cuya reseña de prensa aparecida en el Semanario de su dirección recogemos:

"Onésimo Redondo hizo una somera exposición del significado de los PROTOCOLOS y de la influencia judía en el mundo. Recuerda el simbolismo de la serpiente, tal como lo explica el judaísmo, al afirmar que la serpiente de Israel ha de dar una vuelta completa por los Estados europeos hasta dominar el mundo.

‘‘Habla de la influencia judía en la decadencia española. Recuerda que Mendizabal, el desamortizador, el gran destructor de España, era judío. Dice que los instrumentos de dominación judaica son el dinero y la prensa. Lee un pasaje de ‘‘los Protocolos" donde los judíos afirman que el sufragio universal es un instrumento de dominación.

"Alude a la revolución rusa y hace un parangón con la española pata descubrir en múltiples detalles de la política actual una mano oculta que dirige la prensa y los partidos políticos a un fin unánime anticristiano.

"Sigue exponiendo la importancia histórica de esos documentos y la reacción que han provocado en el mundo, y dice que en sucesivas conferencias volvería a tratarse de "Los Protocolos" tan escasamente conocidos en España".

Establece una relación entre judíos y comunistas españoles al manifestar: "Por eso ahora nos invaden los judíos expulsados de otras naciones. Por eso el poder marxista lanza miradas de ternura y protección a los hebreos del Norte de Africa. Elija la juventud española el bando en que cree legítimo y glorioso batallar en una lucha por la Cultura y por la Raza" (FE-JONS, mayo 1933)

Como se apreciará por la transcripción anterior, toca un tema considerado tabú en nuestra geografía: el tema racial. Onésimo ensalza los valores de alma, su potencia creadora, su salud, su fecundidad. Su importancia. Son innumerables los testimonios que nos ha legado en este sentido, de los que trataremos de extractar los más significativos desmitificando o debatiendo lo que era casi secreto, casi clandestino, aunque solo fuera su mención, en nuestras latitudes.

"Nosotros hacemos un llamamiento a la parte sana del pueblo joven: les invitarnos a recoger nuestro grito de guerra contra los enemigos de la figura espiritual de España y de las glorias reservadas para el porvenir a una Raza que aun está robusta ‘‘

Como se apreciará, habla de la estirpe sin sonrojarse. altivo, con legitimo orgullo. En el numero 9 de "Libertad" vuelve a incidir sobre el terna diciendo: "Salga de Castilla la voz de la sensatez racial que se imponga sobre el magno desconcierto del momento: use de su fuerza unificadora para establecer la justicia y el orden en la Nueva España’’ E insiste en el número 1 del semanario: En la Universidad tiene aprenderse, en primer termino, una fe inviolable ante la misión colectiva de la Raza, una adhesión crítica pero invencible a las glorias propias y una percepción del ideal nacional, sin el cual un Estado sólo puede arrastrar un vida precaria’’.

El tema racial es candente en él. Lo reitera en sus escritos de una manera reticente. Incluso llega a concluir algunos de sus artículos con el grito de "Viva la Raza‘‘ escrito con mayúsculas y entre admiraciones para dar más realce al mensaje sensitivo que encierran sus acertadas palabras. En el numero 12 de ‘‘Libertad" subraya la importancia del imperio y la trascendencia de la raza que lo conforma redactando: "La importancia —y hasta la utilidad - del Imperio es positiva múltiple: significa, desde luego, una grata hegemonía, una gloriosa sensación de poder que beneficia y encumbra ante los demás a la Raza que lo ejerce. Es también —y aquí está, sin duda, su mayor y verdadera utilidad política un vivero de generosas apetencias nacionales, y el supremo motor de las grandes energías latentes en cada Raza: es el ideal máximo para un pueblo, y por lo mismo, el más grande estimulante para las individualidades destacadas, acicate y plataforma al mismo tiempo, para que los grandes hombres surjan y ejerzan su influjo benéfico".

En las ordenanzas de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, al definir lo que entiende por Nación, proclaman en su manifiesto que es la Afirmación de España como Nación una e imperial, obligada por su historia y la capacidad de su cultura a ser fuerte entre los demás pueblos, dando al Estado una estructura y una pureza hispana. Proclama la Junta su veneración por las grandiosas tradiciones patrias y la comunidad de Raza y Destino con las naciones ibéricas de ultramar". El último artículo que sale de su pluma en el año 1931 recoge esta síntesis densa de que "tenemos que restaurar la fe en el destino grandioso histórico de la Raza, las concepciones autóctonas de la Cultura española, las costumbres cristiano-españolas para regir la administración y cumplir los deberes sociales, así como el afán de crear y la aptitud para el heroísmo, sustituidos en los últimos tiempos por la cobardía europeizante y el derrotismo individualista".

En "Igualdad", y dos años más tarde del texto que acabamos de tomar, el 5 de junio escribe: "Unidad en algunas ideas sustanciales de alcance nacional, como son la fidelidad a la Historia Patria y el cumplimiento del destino imperial de la Raza en el mundo".

Onésimo está atento a las fluctuaciones políticas del viejo continente. Es un observador incisivo y un agudo comentarista de la política internacional. Descubre al pueblo español las esencias ideológicas de las nuevas tendencias, de las recientes filosofías, de las corrientes que se inician con fuerza arrolladora en Italia y Alemania y las muestra y divulga en España a flor de cuño.

Vamos a reseñar en un apretado resumen sus páginas más ilustrativas, en las que comenta la aparición y la importancia para el devenir de Europa del despertar alemán bajo la égida del Nacional Socialismo, dique y bastión contra el Marxismo en todas sus derivaciones y contra el Capitalismo sin escrúpulos y sin conciencia.

El día 31 de agosto de 1931, en su órgano de difusión, "Libertad", escribe: ‘‘En esta hora de histórica elocuencia para toda Europa, cuando Alemania se constituye en Dictadura para corregir las orgías ruidosas del Marxismo’’. Dos meses más tarde, a mediados de octubre, llama la atención de los obreros con este clarinazo y silábico: "TRABAJADOR! ¿Ignoras que en Alemania el sesenta por ciento de los obreros son enemigos valerosos del Socialismo y del Comunismo? Es que allí ya han tenido tiempo de desengañarse".

Sobre la rápida ascensión y captación de voluntades para la causa nacional en Alemania escribe que "en Alemania es igualmente arrolladora la corriente nacional de defensa contra los internacionales, es un hecho que ni los más ciegos pueden negarse a ver, y que tendrá su máxima revelación quizá en el corto plazo de algunos meses. Bastaría un nuevo llamamiento al ritmo actual de la opinión, y la victoria racista se manifestaría tan imponente, que señalaría una nueva época en la Historia política de Alemania, como se abrió para Italia en el año 22 con la eliminación radical del Social-Comunismo, para salvar a la nación. No es necesario ponderar las repercusiones de este vecino y ya inevitable suceso en el panorama político y social del resto del mundo.

"El resultado de las elecciones camerales en el Estado de Hesse ha revelado, como otras muchas, esa evolución a grandes marchas de la opinión alemana y, sobre todo, de la juventud. De 1927 hasta la fecha, el cambio ha sido tan favorable al Antimarxismo, que un setenta por ciento de los electores nuevos de Hesse han dado su voto a los representantes de Hitler.

"La situación se dibuja en Alemania en dirección —con distancia apresuradamente abreviada— hacia un choque definitivo entre el internacionalismo de los socialcomunistas y el nacionalismo combativo de los que siguen a Hitler. Es la lucha entre el fanatismo materialista, de los creyentes de Marx, destructor de naciones, y otro fanatismo novísimamente enarbolado y mantenido en la calle y en las urnas, que reafirma el valor espiritual de la propia raza y su voluntad tradicional de proseguir con grandeza las rutas nacionales de civilización.

‘‘En la organización del Estado, la antagonía significa la exclusión viril por el Nacional Socialismo de las utopías demagógicas del Marxismo...

"Contra el Judaísmo y contra el Comunismo, emparentados como padre e hijo en esos designios criminales, nace la reacción de las naciones, más profundamente acusada que en ninguna otra, en la filosófica Alemania".

Ve que Alemania está atenazada por fuerzas internacionalistas que tratan de cercenar su economía y su sistema político y por ello confía que ‘‘el Canciller católico y el Caudillo racista son las dos colosales figuras de la Alemania que lucha, entre cívicas convulsiones interiores, por la liberación económica y política".

Onésimo tiene que enfrentar, casi en solitario, contracorriente, su discrepancia "de la opinión común en los periódicos llamados de orden, que orientan sus deseos contra la victoria completa del extremismo hitleriano, por entender que su triunfo equivale a una guerra civil de pavorosas consecuencias para Alemania. Creemos, por el contrario, que en los términos de violencia y, sobre todo, de honda incompatibilidad doctrinal a que ha llegado la lucha política --la lucha nacional— en el Imperio germano, solo la imposición, el triunfo neto, dictatorial, fascista, del Nacional-Socialismo puede traer la paz, además de la solución".

Su meditación aún profundiza más y escribe: "Nunca puede olvidarse, al pensar en la significación revolucionaria del movimiento de Hitler (ante el cual palidece y desaparecerá el partido nacionalista burgués), que aquel formidable Caudillo tiene hecho lema doctrinal de sus campañas, éste: la Alemania cristiana contra el Marxismo; el Cristianismo frente al Bolchevismo.

Onésimo pone al movimiento de Hitler como ejemplo y como porvenir y así lo pone de manifiesto en un artículo de antología que publicó el día 6 de febrero de 1933 a los escasos días de la ascensión de Hitler a la primera magistratura de la nación germana, aparecido en "Igualdad", y que conviene recordarlo para calar en el pensamiento de Onésimo sobre su total simpatía por el triunfo logrado por el nuevo Canciller del Reich:

"Hagamos un alto en la continuada tarea de reseñar, ordenada y brevemente, los fundamentos de nuestra política. La atención mundial está enfocada preferentemente hacia el hecho trascendental de la subida de Hitler a la Cancillería del Reich Nuestra juventud contempla este triunfo con una ardiente curiosidad, mezclada de simpatía y contagiada de emulación.

"Si no fuese por los apremios naturales de espacio de un semanario (nutrido de sobra con la dolorosa crítica del desbarajuste republicano marxista reinante en España), habríamos dedicado el debido lugar a un fenómeno estupendo observado en los últimos meses en relación con el movimiento de Hitler.

‘‘Corren contra el movimiento de Hitler desde su fundación todos los tópicos adversos, todas las medias verdades o francas calumnias, concebidas en la poderosa y compleja prensa judía de Alemania, en las agencias de la misma filiación y en el maligno ambiente parisiense, naturalmente nervioso y enojado ante los triunfos del racismo alemán.

"Hitler, el exigente y ciego Caudillo (a decir de los periodistas de tantos países), flota vencedor una vez más sobre la desairada confusión de unos y el despecho amargo de otros. Y es que Hitler tenía razón y no sus críticos, como la viene teniendo desde el día en que se creó su partido. Mil veces la fe el tesón y - ¿por qué se ha de negar?— el talento genial del Führer ha desmentido las universales presiones adversas de los enterados, de los sesudos, de los prudentes que, pareciendo opinar por cuenta propia, lo hacían casi siempre al dictado del periodismo francés y del judío, no tan ingenuo en sus invenciones como la opinión coral, que sin meditarlas las acepta..."

‘‘El Nacional-Socialismo, como escribe últimamente uno de sus principales jefes, "no es simplemente el partido más fuerte del Imperio, sino la realización de la Alemania Nacional, la corporeidad de una fe resuelta en el porvenir y la única fuerza existente para la superación de la lucha de clases y la derrota del explotador Capitalismo Financiero".

No se escandalicen los lectores, no son textos rebuscados, ni frases sueltas escritas por Onésimo, ni citas extravagantes, ni mucho menos episódicas, ni ocasionales. No había transcurrido ni siquiera mes y medio desde la redacción del artículo anterior cuando Onésimo, en el número 19 de ‘‘Igualdad" que lleva fecha del 20 de marzo de 1933, vuelve a reincidir sobre el tema de una manera más profunda y que, por lo denso y significativo de sus palabras, transcribimos al pie de la letra en un escrito que titulaba: "EL DESPERTAR DE ALEMANIA: EXALTACION CONTRA LA BARBARIE" Allí se exponía:

"Hitler es el juramento de exterminio contra el Marxismo. ‘‘Dentro de diez años —dice— no habrá marxismo", Y también: ‘‘La joven Alemania viene a salvar la civilización del Bolchevismo’. La primera promesa está en el camino de cumplirse: no cuesta gran trabajo vislumbrar el éxito tras el triunfo impresionante del 5 de marzo.

"¿Y la otra? ¿Habrá brotado en Europa Central el nuevo Carlomagno? Porque no otra gesta histórica se trata que de salvar, como en el oscuro siglo XVIII, el orden y la ética de las apetencias ciegas de grupos que renuncian a la vida civilizada; la jerarquía y el espíritu, de entre el barro de la disolución moral y la exaltación de los peores; la responsabilidad personal y las ideas universales, de la servidumbre a un despotismo colectivo, a la degradación política del Estado-horda...

"Cristianismo frente a comunismo, civilización contra barbarie.

‘‘¿Habrá sonado la hora de la batalla definitiva? ¿Por qué no podemos espetar que el estampido de Berlín haga temblar hoy y derribe mañana las torres de Moscú?

‘‘Por de pronto, la resolución germana, que ha encontrado un Jefe, un Caudillo, un Rey, servirá para rasgar con hierro — hierro militar de reciente temple de imperio y de fe— las nuevas marcas de Oriente. EI Tercer Imperio de Centro Europa detendrá en la raya bárbara del Oriente la ola de regresión que, entre espumas de hipocresía social y bramidos de amenazas despiadadas e impías, avanzaba segura sobre una Europa minada por fermentos de ruina. Si; Hitler, el otro Carlomagno, restaura la barrera secular que separa las dos partes de Eurasia. Quédese Moscú con sus tinieblas y su dolor. Renuncie a ganar Occidente, donde ya las armas catalaúnicas relucen en la ribera de la Alemania y sobre las mesetas meridionales de la latinidad (Italia ayer: ¡ESPAÑA MAÑANA!)

‘‘Hitler es la cruz svástica contra la hoz, como Carlos V el sucesor de Carlomagno, era la Cruz de Cristo contra la Media Luna.

"¿Y España? ¿Nada tiene que hacer España en esta Cruzada? Sepan nuestros jóvenes cuánto significa que quien ha sabido despertar una raza con la palabra, la organización y el combate, llegue a la cumbre invocando a Dios. ‘‘Venimos —dijo--- a devolver al pueblo la fe en Dios que había perdido". Y en su prensa, en el periódico que desde el principio habla por Hitler, veía yo hace pocos días un dibujo con esta leyenda: "Enséñale tu a amar a Dios. Yo le he enseñado a amar a su Patria". Quien lo dice es un guerrero civil, la personificación de las milicias hitlerianas, que representa un adolescente - la joven Alemania— y se lo muestra a un sacerdote. Y el sacerdote, hostil y receloso, se deja suplicar: parece representar al Centro Católico; mejor, a la Iglesia Católica (no la Luterana) constante y clamorosamente requerida por Hitler en los últimos meses para que se incorpore a la lucha nacional contra la barbarie ateista".

Pero no se piense que estos comentarios los escribía sólo con ocasión de victorias electorales o grandes acontecimientos acaecidos en Alemania, o a título de exaltación al arrollador triunfo de Hitler, Vamos a reproducir, para concluir la temática sobre el III Reich, en Onésimo Redondo, un articulo que escribe en diciembre de 1935, apenas seis meses antes de su asesinato por las hordas rojas en los campos de Castilla. Decía: "Avanza en el mundo la redención de los grandes pueblos oprimidos: En el plebiscito del Saar, Alemania se afirma como una raza resuelta a no perecer.

"La Revolución Nacional abrió a Alemania el camino de su liberación. La liberación de España vendrá también por la Revolución Nacional.

"Una Alemania Unida es el comienzo de una fuerte alianza entre todos los países germanos. Y una España unida será el bastión de la Hispanidad resucitada.

"Así como la Alemania de Hitler ha recuperado el Sarre, tarde o temprano conquistará la voluntad de Austria, la España Nacional-Sindicalista restaurará el Imperio unido de todas naciones que hablan español.

"Habrá llegado la hora entonces de la mentirosa y tiránica civilización Judeo-Masónica, que es el reino de la hipocresía y el interés, con la opresión perpetua de los continentes africano y asiático.

"España reanudará su afán histórico de redimir a los pueblos bárbaros y la alianza hispanogermana nos colocará a la cabeza del mundo".

Los testimonios que hemos reproducido son inapelables. Mucha será la confusión que se pretenda sembrar en los espíritus pusilánimes y poco formados. Pero la evidencia y la claridad arrollan cualquier manipulación. Nada de tapujos, ni de comas cambiadas de lugar. La ocultación de lo patente no hace sino oscurecer y desfigurar y las cosas son como son y el pensamiento fue como fue y se escribe.

El Caudillo de Castilla tiene una esperanza ciega y total en la juventud disciplinada y trabajadora, encuadrada en milicias nacionales, con afán de servicio y capacidad de sacrificio y renuncia, con ilusión, con gallardía, con tesón y si fuera preciso con las armas en la mano para defender los eternos y metafísicos principios de la Patria.

"En esta hora — escribe— la actuación corresponde a los jóvenes por derecho propio, ya que la política de hoy es, ante todo, una milicia cívica... "Libertad’’ es de jóvenes y a los jóvenes se consagra preferentemente. No nos importa contar o no con una mayoría borreguil junto a las urnas. y repudiamos el concurso de las multitudes embriagadas de desorden por las calles. Disciplina y audacia es nuestro lema. Las nociones pertenecen siempre a las minorías con fe y organización. Dándolo todo al ideal antes de comenzar, a nadie tememos".

En un trabajo expositivo sobre la reforma agraria y el ideario que se defendía en el semanario se lee que "trabajamos por suscitar un movimiento de genuino contenido hispánico y atemperado a las corrientes juveniles que poseen en Europa la clave del porvenir. Nuestras campañas se inspiran en estas directrices:

1) Afirmación de pura nacionalidad hispana y de las posibilidades imperiales de la Raza.

2) Revolución social para sustituir el caduco edificio liberal burgués por las nuevas formas de un corporativismo de amplitud nacional,

3) Eliminación, de las mentiras parlamentarias democráticas y del materialismo judío marxista como fundamento de civilización".

En los albores de 1932 pronostica: "Nos referimos a la constitución en este año de milicias regulares anticomunistas. Todo nuestro fervor por la salud de España y la emoción con que celebramos la inauguración del año nuevo pensando en ella queremos resumirlo con esta reflexión: que no salvaremos la nación de la barbarie soviética sin organizar una falange extensa de españoles de todas clases, dispuestos a defender con sus personas la vida civilizada de España", completando la cita anterior un año más tarde al manifestar que "se crearon en los jóvenes un espíritu nuevo: espíritu de grandeza, temple de conquista, sed de glorias’’ y para ello se practicaría el ejercicio de la actividad física, la educación deportiva y la afición valerosa a las inclemencias del campo y a la fatiga de las marchas" concluyendo con la exigencia del ‘‘ejercicio voluntario pero serio y riguroso de la disciplina, de la obediencia a los jefes, eliminando en los jóvenes el tóxico individualista y libertario".

Ataca la existencia de milicias marxistas o puramente confesionales para afirmar que son únicamente admisibles las milicias nacionales, "sólo milicias de patriotas. Sólo el nombre y el sentimiento y la independencia de la nación, autorizan a la actuación armada. Sólo la defensa de la Patria invadida por enemigos — marxistas, separatistas y masones - hacen justo y legítimo el ejercicio de una violencia sistemática. Ni el espíritu de partido, ni de clase, pueden justificar la guerra entre españoles".

Precisa de forma diáfana y certera los enemigos endémicos de España —Judaísmo, Comunismo, Capitalismo Internacional, Masonería. Sobre la influencia masónica y sus técnicas de infiltración y disgregación de las sociedades donde opera, de su corrosión de las costumbres y de la inversión de los valores tradicionales hace un exhaustivo examen y un minucioso comentario a través de su amplia creación literaria, periodística y oratoria. Escribía el día 3 de agosto de 1931: "La Masonería ha jurado desarraigar la moral en el pueblo español: no haciendo mártires, sino corrompiendo las costumbres: ‘‘es preciso —ha dicho— que se respire inmoralidad por los cinco sentidos".

Seleccionaremos algunos párrafos que Onésimo dedica a enjuiciar el peligro comunista: "Rusia quiere extender a España su dictadura. Los ultracapitalistas judíos, que hacen del Comunismo una gran industria para explotar al proletariado de países enteros, clavan sus garras en nuestra Patria". A partir de esta reflexión, de esa percepción de verse atenazada España por el cerco marxista, comienza a estudiar detenidamente el fenómeno comunista y a situarlo en sus verdaderos términos y planteamientos. ‘‘El Comunismo —escribe— es un instrumento del Capitalismo Internacional judío para descomponer a los Estados y después dominarlos. Proletarios! unios contra la burguesía comunista. Abofetead a los indecentes monaguillos de Stalin.

Apunta el peligro de la intoxicación marxista en la prensa y exclama "Obrero! Tus periódicos te desorientan y sus directores marxistas llenan la barriga a costa de tu incredulidad. Mientras ellos suben, tu situación empeora rápidamente. Quieren calmar tu hambre con mentiras contra los curas y frailes. Todas las cifras que de ten para irritarte son invenciones fabricadas en sus reuniones secretas. Están al servicio del Capitalismo judío, el más feroz y explotador de la tierra".

Es categórico cuando afirma: "La desgracia, el enemigo nacional, es el Marxismo. Y de éste no se libra el país sino por extirpación voluntariosa, desalojando del país, por traidores y disolventes, sus propagandas: la solución está, pues, en una dictadura antimarxista’’.

Le preocupan esencialmente dos temas que convierte en sendos programas de su ideario: la justicia social y el problema económico. Sobre economía se siente atraído por las experiencias del Corporativismo de Italia y Alemania y sobre el tema económico nos orienta: ‘Nuestra fecunda historia, empalmada con las jóvenes experiencias de la economía corporativa nos dará la solución de un régimen de sinceridad, eficacia e imperio’’ o "El Estado nacional ha de ser un estado corporativo... Viva el Estado Corporativo!" Ilevando a las normas programáticas de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica el punto que dice: ‘‘Se declara la preferencia de la Organización Sindical Corporativa, protegida y regulada por el Estado, como sistema obligado de relación entre el trabajo y el capital y de uno y otro con los intereses nacionales de la producción’’.

En enero de 1934, con una larga y dilatada proyección política, comenta: "Nos encontramos en uno de esos momentos de previsión ineludibles. Lo que se presenta en perspectiva próxima, aunque no sea inmediata, es el Estado Corporativo Nacional. Mussolini asegura que dentro de diez años el mundo será fascista. Adopta él un término que desde el punto de vista italiano, suena alagadoramente, pero es más justo y exacto decir, como nosotros, que se avecina, inevitablemente, el Estado Corporativo Nacional.

"Hablemos de España. Aquí todos los hechos principales de la política se concitan para desembocar en lo que decimos, Aunque la política española, al presente, parezca una pugna trasnochada y ciega de derechas e izquierdas, encierra una preparación completa como desenlace fatal: el de un Estado nuevo que reúna estas tres notas: CORPORATIVISMO, NACIONALISMO. FAMILIARISMO.

"Sin Estado Nacional no hay Estado Corporativo.

Que el Estado Corporativo no puede ser un Estado Liberal, demostrado está con afirmarlo. Y si no es liberal, claro está que ha de ser totalitario. O sea, un Estado que impone algunos principios a todos y que considera como atribuciones propias TODO lo que concurre al fin nacional que se propone.

Aborda también la entraña del Fascismo como teoría y como acción, como ideario y como realidad. "El Fascismo... - dice en enero de 1932- se asienta en un propósito nacional de construcción y sirve una idea espiritual y ética: el engrandecimiento nacional y el respeto a las libertades y derechos fundamentales de la vida privada —propiedad, familia, religión.

‘‘El Fascismo es un recurso de fuerza para salvar a la civilización. El Parlamentarismo Marxista, erigido en dictadura, es un artificio despótico inventado para precipitarla en la anarquía o en la dictadura roja.

"El Fascismo, además, se presenta, desde el primer momento como una idea que venera la fuerza, que erige la dictadura nacional en régimen de salud la opinión que se agrega sabe lo que aplaude y lo que vota. Sube éste al poder con un titulo de veracidad que le hace legitimo y respetable’’.

En un artículo que publicó en la revista teórica y doctrinaria JONS en septiembre de 1933, bajo el epígrafe Fascismo y Jonsismo. concluye: "Las JONS saben estimar al Fascismo en lo que vale, están atentas a sus experiencias y admiran su postura de vanguardia en la regeneración del mundo". El artículo de referencia es una apología al bien hacer del Duce, Benito Mussolini, a su férrea personalidad y a su carisma emprendedor y de artífice de la salvación del pueblo romano.

Onésimo ha sido el gran olvidado en el desarrollo político posterior. Casi me atrevería a decir que deliberadamente olvidado, Su claridad, su nobleza su pulcritud y su sinceridad le hacían aguijón de una sociedad que renunciaba en todo o en parte a aquello por lo que él luchó y murió, camino de las trincheras, a la sombra de las montañas centrales que quiebran la planicie seca, de los secos y fecundos terrones de tierra castellanos. Para los que olvidaron sus escritos, para los que silenciaron su nombre, para los que ocultaron la historia, para los que se burlaron su pensamiento, para ellos se reproducen los testimonios citados de un hombre que, por su amor a España, hizo de su vida un sacrificio inmortal.

RAMIRO LEDESMA Y EL FASCISMO

 

Ramiro es filosofía en acción, pensamiento, reflexión, madurez intelectual, profundidad y estilo. Sus años jóvenes los consume atravesando las simas del intelecto. Lee a Ortega y se siente atraído por la filosofía de Nietzsche la cual desmenuza, asimila, intuye y le apasiona. Es un espíritu moderno de nuestro siglo, que siente un profundo amor por España, por esa España que se hundía en los fangos de la Historia y que culmina intelectualmente en el proceso del noventa y ocho y política y socialmente con los avatares rojo-republicanos.

Antes de iniciar su derrotero político, escribe ensayos y artículos de filosofía fundamental, donde deja traslucir sus teorías de fuerte individualismo superador, integral, defendiendo con tesón y con garra --garra hispánica rampante - "la energía del luchador puro frente a la adversidad con que le bate la vida". El profesor Montero Díaz comenta: "La influencia temprana de Nietzsche. unida a un fuerte temperamento juvenil, presta a estas primeras producciones de Ramiro Ledesma un tono duro y arisco".

Se conecta con la Revista de Occidente y así puede entablar relación directa con su maestro Ortega y Gasset y posteriormente se vincula el equipo de "La Gaceta Literaria’’ donde conoce a Giménez Caballero y en la que escribe artículos de gran trascendencia ideológica y temperamental.

Concibe el valor universal del Fascismo no como idea exclusiva y excluyente de Italia, cuna de su acuñación, sino como un hecho o fenómeno mundial y comenta: ‘‘Es evidente que una pesquisa del fascismo, un examen de éste, no ya como régimen concreto de un país determinado, sino como precepto mundial operante, es una empresa lícita y posible. Podemos, en efecto, poner en fila una serie de características, de perfiles, de propósitos y de sueños, que nos entrega con claridad perfecta la figura exacta del Fascismo, como fenómeno mundial. En el sentido de ese concepto, y solo en él, cabe hablar del Fascismo, o fuera de Italia, es decir, adquiere esa palabra capacidad universalista’’.

A continuación explica y desarrolla su tesis diciendo: ‘‘Podrá ser objeto de investigación el porque ha adquirido esa palabra, ese concepto político, amplitud mundial. Es decir, podrá preguntarse cada uno cuál es el secreto de su tránsito, desde la proyección episódica y concreta sobre Italia, hasta la significación mundial que hoy tiene. No nos interesa a nosotros hacer aquí esa investigación. Sólo nos fijamos en dos factores, que sin ser desde luego los únicos, ni quizá los de más profundidad, han influido consideradamente en la universalización del Fascismo.

"Helos aquí:

1) Su tendencia al descubrimiento jurídico político de un Estado nuevo, con la pretensión histórica de que ese Estado signifique, para el espíritu y las necesidades de la época, lo que el Estado Liberal-Parlamentario significó en todo el siglo XIX, hasta la Gran Guerra.

2) Su estrategia de lucha contra una fuerza social —el Marxismo, el partido clasista de los proletarios— venciéndola revolucionariamente, y sustituyéndola en la ilusión y en el entusiasmo de las masas".

Acomete Ramiro la empresa gigantesca de componer y lanzar un semanario que constituyera acervo cultural y político de las ideologías dominantes en Europa. En España saldría contracorriente, pues su primer numero lleva la fecha del 14 de marzo de 1931, es decir, exactamente un mes de diferencia y avance a la proclamación de la Segunda República. La vida del semanario fue difícil y breve, apenas seis meses. Dura por las correcciones implacables de la censura liberal republicana, por sus secuestros, por las constantes persecuciones, por las dificultades de índole económica. "La Conquista del Estado" fue una publicación combativa y doctrinal, radical e intransigente, una llamarada de esperanza y un toque de atención. Ramiro escribe al respecto: El día 14 de marzo de 1931, justamente un mes antes de la proclamación de la República, comenzó a publicarse en Madrid un semanario político, "La Conquista del Estado", en cuyos números se encuentran todos los gérmenes, las ideas y las consignas que luego, más tarde, dieron vida y nombre a las organizaciones y a los partidos de tendencia fascista que hoy conocemos.

"El examen de las colecciones de ese periódico, que duró seis meses, es, por tanto, imprescindible para conocer los orígenes de los movimientos fascistas españoles, ya que viene a constituir, en el orden histórico, su primer antecedente, su primera manifestación, su primera semblanza".

En las líneas precedentes, Ramiro se siente el introductor del Fascismo en nuestra Patria, su afán, su ardor combativo, su estilo y sus disquisiciones intelectuales. Se considera el portador de la bandera de las nuevas tendencias fascistas en España, el que marcha a la cabeza, el avanzado, el innovador, Allí, en sus escritos, en sus columnas, encontramos las frases que se hicieron consignas, los argumentos que fueron razonamiento y justificación los símbolos que han hecho historia, las formas que dieron continente al contenido.

Hay una nota de interés que resaltar en los densos ejemplares de "La Conquista del Estado". En el número 6 correspondiente al I8 de abril de 1931, en la página tercera y a tres columnas, aparece un artículo cuyo autor es Adolfo Hitler sobre "Propaganda y Organización Política" y en cuyo encabezamiento figura con letra negrilla destacada "Especial para "La Conquista del Estado". No sería ésta la única vez que el Caudillo del Nacionalsocialismo alemán escribiría como colaborador extranjero del semanario que dirigía Ramiro Ledesma, pues en el número 16, que lleva data del 30 de mayo, volvería la pluma de Hitler a ilustrar con su colaboración la revista sobre "La Mecánica de los viejos Partidos Parlamentarios", esta vez a cinco columnas. También aparecería entre los colaboradores del periódico el Duce de Italia, Benito Mussolini, en el número 15, hablándonos de ‘‘Emigraciones y Política Colonial".

Existe otro dato significativo en cuanto al núcleo redactor y propulsor del semanario. A las pocas semanas de iniciada su andadura, no se contentan con hacer una reseña de libros de actualidad, comentándolos en una crítica de elevado intelecto. En el número nueve aparece un reclamo o aviso ‘‘A nuestros lectores" participándoles que "Muy pronto editaremos libros políticos del mayor interés, Están en prensa "MI BATALLA" (El Movimiento Nacional Socialista), Por el genial Caudillo Adolfo Hitler". El libro, por obvias razones de falta material de tiempo durante el periodo en el que apareció la publicación, no llegó a ver la luz) pero es sintomático que el primer libro a editar por el grupo de "La Conquista del Estado" fuera precisamente la obra fundamental de Hitler y además ser los introductores en España, por ser la primera traducción que se vertiría a nuestra lengua, de esa magistral obra de Hitler que aparecería posteriormente en 1935, editada en Barcelona, bajo el título de "Mi Lucha".

Al hojear con mirada retrospectiva la colección de "La Conquista del Estado", entresacamos, de su completo contenido, algunas citas sobresalientes sobre el tema que nos ocupa: En la portada, a toda plana, del número 2, apareció la siguiente proclama de Ramiro: ‘Españoles jóvenes: En pie de guerra!. Para salvar los destinos y los intereses hispanos, "La Conquista del Estado" va a movilizar juventudes- Buscamos equipos militantes, sin hipocresías frente al fusil y a la disciplina de guerra; milicias civiles que derrumben la armazón burguesa y anacrónica de un militarismo pacifista. Queremos al político con sentido militar, de responsabilidad y de lucha’. Y en el mismo número apareció un amplio comentario debido a R.L.R., director y mentor ideológico del Semanario, sobre el Nacional Socialismo alemán en el que se transcribían íntegros los veinticinco puntos de la norma programática del Partido de Hitler y en el que se podían leer frases como: "Las fuerzas de Hitler si tienen pocos periódicos, realizan, en cambio, una propaganda directa, de mitin, no igualada por nadie. Desde Hitler —que es un magnífico y genial orador— hasta el último nacionalsocialista, muestran gran preferencia por los mítines populares", afirmando que "La actuación de los nacionalsocialistas es revolucionaria" y concluyendo en la última parte del trabajo con unas breves pinceladas sobre los hombres del Nacional Socialismo: "En primer lugar, Hitler. Es su artífice innegable. Su energía y sus propagandas han dado al Partido eficacia y cohesión. Nació en 1889 y tiene por tanto, cuarenta y un años. esta, pues en su plenitud física y tiene la adhesión ciega de sus partidarios... Intervino en la guerra europea en los ejércitos alemanes y posee amplia capacidad de organizador. Es un orador sobresaliente y preciso que triunfa ante el pueblo de modo rotundo".

Leemos en sus páginas el comentario a la obra del escritor Curzio Malaparte, filósofo fascista, cuando Ramiro comenta: "Curzio Malaparte es uno de los temperamentos más interesantes que ha destacado el Fascismo. Sólo en una lucha así para la que eran requeridas toda clase de armas, pudo aparecer el vivo ademán de este hombre, enarbolando la pluma y la pistola. Sus libros fascistas son certeros y magníficos, y fijan la experiencia italiana en su perfil más exacto y bello. El lector español conoce ya uno de sus libros, traducido por Giménez Caballero. Al frente de esa traducción, este querido camarada nuestro puso un prólogo famoso, que quedé ahí como primer grito de la España naciente",

Sistemáticamente, número tras número, publicaban un texto de exigencias políticas bajo el epígrafe "Pedimos y queremos" entre cuyas querencias estaba la de que "Queremos y pedimos la subordinación de todo individuo a los supremos intereses del Estado, de la colectividad política", petición que ya era realidad en los regímenes y partidos fascistas que cabalgaban por el viejo continente, como escribiría Lamour desde las mismas trincheras en las páginas del Semanario "Giovinezza, canta toda la juventud italiana... en el hombre que les conduce está la juventud que ellos aclaman, y este orden voluntariamente consentido, en medio del cual se sienten eficaces. Y la grandeza que les rodea, sin la cual la vida no tiene valor... Los hitlerianos constituyen la Alemania joven y ardiente que se reagrupa, espera y canta".

Aparecen consignas contundentes. Escritos cortos que suenan como rayos, trallazos que tratan de despertar las conciencias dormidas o aletargadas de nuestros jóvenes imperiales. En uno de esos sueltos Ramiro, con letras de molde de gran relieve, escribe: "Se tambalea la democracia burguesa y parlamentaria en Alemania. Hurra por Hitler!".

Ramiro, en su libro "¿Fascismo en España?" nos habla del núcleo que se apiñó junto a él en la difícil tarea de "La Conquista del Estado" haciendo un bosquejo de sus personas, sus ilusiones y su anhelo político. Cuando concluye su mención afirma: ‘‘Tales fueron quienes redactaron "La Conquista del Estado", A ellos se debe la primera piedra que puede identificarse en España como Fascista".

Sobre la aparición de las JONS escribe: "En uno de los últimos números de "La Conquista del Estado", el correspondiente al 10 de octubre de 1931, se anunciaba la próxima organización de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista), y en un articulo de su director se indicaban las orientaciones y tácticas de las JUNTAS. Es así como, incluso sin solución de continuidad, se enlaza con el periódico el nacimiento de la primera organización conocida en España como influida por el Fascismo: las JONS", ésto lo escribía Ramiro, con el seudónimo de Roberto Lanzas, en 1935.

Las JONS adoptaron como emblema las flechas yugadas y Ramiro en su libro citado comenta cual fue el origen del símbolo: "Por cierto, que la elección de ese emblema contiene una anécdota curiosa. Se proponían varios. Unos, un león rampante. Otros, un sol con una garra de león dentro. Etc. etc. Entonces, Juan Aparicio, que habla estudiado Derecho en la Universidad de Granada, recordó ante el grupo que don Fernando de los Ríos, el líder socialista, explicando un día en su cátedra de Derecho Político una lección sobre el Estado Fascista, después de hacer alusión al emblema líctorio del hacha y de las vergas, dibujó en la pizarra el haz de flechas y el yugo, diciendo que éste seria el emblema del Fascismo, de haber nacido o surgido en España. Unánimemente fue reconocido por todos como el símbolo profundo y exacto que se necesitaba. Y no deja de tener interés esa especie de intervención que corresponde al profesor marxista, en el hallazgo de un emblema magnífico para los fascistas españoles".

A Ramiro le encontramos escribiendo colaboraciones entre el equipo de redacción del periódico ‘‘El Fascio" que haría su aparición súbita y fulminante el 16 de marzo de 1933, justamente dos años y dos días después de que apareciera el Semanario patrocinado por Ledesma Ramos en 1931.

Al hacer un análisis sobre la tarea y los resultados de la Revista "JONS", en septiembre de 1935, escribía Ramiro haciendo historia reciente próxima pasada: ‘La revista mensual JONS cumplía su misión orientadora de un modo magnifico. Su colección es hoy la única referencia teórica y la única fuente donde aparecen explicadas las consignas del jonsismo. Puede decirse que el movimiento jonsista salió integro de la revista. En ella surgieron tanto el vocabulario como las ideas, los gritos y la bandera que han sobrevivido a todas las peripecias internas del Partido y que hoy constituyen la única sustancia sugestiva, fresca y nueva, incorporada por los grupos fascistas".

Comentando la iniciativa y vitalidad de los Sindicatos Nacional-Sindicalistas, organizaciones de reivindicación laboral, encuadramiento profesional y centros de lucha por implantar la justicia social en el mundo del Trabajo, Ramiro precisa la posición de dichas centrales sindicales, organizadas al amparo de F.E. de las JONS que, "Los sindicatos de carácter fascista no tienen por qué basarse en un riguroso sentido profesional, apolítico. Todo lo contrario. Pues les informa en el fondo un sentido de pelea y de rivalidad contra el marxismo, precisamente en lo que éste tiene de tendencia política bien marcada y clara. Sólo un Partido Fascista vigoroso puede dar vida a unos Sindicatos Fascistas que estén, asimismo, dotados de vigor. Si el Partido vacila y no desarrolla una línea política eficaz y briosa, sus Sindicatos siguen igual suerte’’...

En los sectores políticos europeos se produce una transformación política y social, se da la circunstancia que los dirigentes revolucionarios y las masas abandonan las banderías marxistas y parlamentario-burguesas y sus cuadros entran en bloque a formar parte de las nuevas tendencias de carácter nacional. Este trasvase colectivo lo comenta Ramiro con las siguientes palabras; ‘‘Es bien conocido el hecho. Tanto en Italia como en Alemania, la expansión fascista arrebata con frecuencia al marxismo buen numero de combatientes revolucionarios. Estos descubrían el sentido social verdadero y la emoción nacionalista, profundamente popular, del Fascismo".

El libro escrito por Ramiro, que tituló "Discurso a las Juventudes de España", constituye su obra primordial política, donde hace un llamamiento a la juventud con sus postulados nuevos y revolucionarios. Dedica una gran parte del volumen a desmenuzar y enjuiciar las revoluciones políticas de Italia con su Fascismo en el poder y de Alemania con el Nacionalsocialismo incipiente. Su disgresión sobre estos temas ocupan gran parte del contenido del libro, páginas y páginas de desmenuzamiento de toda la carga ideológica y sustantiva de esas corrientes fecundas y fecundantes que se extendían como una mancha de aceite sin contención dialéctica ni de raciocinio adverso. Sus argumentos y la fuerte personalidad de sus líderes eran irrefutables y titanes,

Vamos a dar, en apretado resumen, los párrafos más incisivos en su "Discurso a las Juventudes de España’’ sobre el Fascismo Italiano:

"El triunfo del Fascismo en 1922, y sobre todo su victoria definitiva contra todas las oposiciones en 1925, que es realmente el hecho que lo aposenta y consolida, equivale a la primera réplica que dice NO a la Revolución boIchevique mundial. El fenómeno tiene un interés culminante para percibir el cauce exacto por donde discuten las nuevas formas europeas. Pues ya hoy, a los trece años de Régimen Fascista, es ingenuo, y desde luego falso, pensar que Mussolini congregó en torno a los haces lictorios a las fuerzas pasadistas y regresivas de Italia, para contrarrestar y detener la ofensiva bolchevique con la instauración de un poder reaccionario. Esa interpretación del Fascismo es absolutamente errónea, y si a los efectos de batalla política, de la agitación y de la estrategia revolucionaria, la hacen suya los partidos y las organizaciones marxistas, es seguro que ni el más fanático de sus dirigentes lo estima y juzga de ese modo.

"Mussolini organizó y dirigió el Fascismo con arreglo a una mística revolucionaria. Y lo que de verdad hace de él un creador y un inventor, es decir, un caudillo moderno, es precisamente haber intuido o descubierto, antes que nadie, la presencia en esta época de una nueva fuerza motriz con posibilidades revolucionarias, o lo que es lo mismo, la presencia de una nueva palanca, de signo y estímulos diferentes a los tradicionalmente aceptados como tales, pero capaz también de conducir a la conquista revolucionaria del Estado...

"Que el fenómeno fascista pertenece al orden de los acontecimientos revolucionarios nutridos con un estricto espíritu de la época, es para nosotros un hecho incontestable. ¿Qué hemos de pedirle en estos tiempos a un hecho político destacado para poderlo situar en la órbita revolucionaria, en la línea subversiva de servicio a la misión creadora y liberadora que corresponde a nuestra época?. Sencillamente lo que sigue:

1) Que contribuya a descomponer las instituciones políticas y económicas que constituyen el basamento del régimen liberal burgués, y ello, claro, sin facilitar la más mínima victoria a las fuerzas propiamente feudales.

2) Que al arrebatar a la burguesía el papel de monopolizadora de todo el timón dirigente edifique un nuevo Estado nacional, en el que los trabajadores, la clase obrera, colabore en la misión histórica de la Patria, en el destino asignado a "todo el pueblo".

3) Que tienda a subvertir el actual estancamiento de las clases, postulando un régimen social que base el equilibrio económico, no en el sistema de los provechos privados, sino en el interés colectivo, común y general de todo el pueblo.

4) Que su triunfo se deba realmente al esfuerzo de las generaciones recién surgidas, manteniendo un orden de coacción armada como garantía de la revolución.

Es evidente que el Fascismo italiano admite ese cuadrilátero y que los fascistas creen de veras que ese es el sentido histórico de la marcha sobre Roma...

Mussolini rectificó, con el Fascismo, la línea que los bolcheviques se afanaban en presentar como la única con derecho a monopolizar la subversión moderna. Para ello, lo primero fue considerarla como desorbitada y monstruosa en su doble signo primordial y característico: la dictadura proletaria y la destrucción de "lo nacional"; es decir, el aniquilamiento político absoluto de todo lo que no fuese ‘proletario‘ y el aniquilamiento histórico, igualmente absoluto, de la Patria.

El Fascismo estaba conforme, sin duda, en reconocer la razón histórica del proletariado, la justicia de su ascensión a ser de un modo directo una de las fuerzas sostenedoras del Estado nuevo. No aceptaba su carácter único, su dictadura de clase contra la nación entera, y menos aun que eso aceptaba el signo internacional, antiitaliano, de la revolución bolchevique...

El Fascismo reveló la existencia de unas juventudes, de una masa activa, extraída en general de las clases medias, que se montaba sobre la pugna de las clases, contra el egoísmo y el pasadismo de la burguesía y contra el relajamiento antinacional y exclusivista de los proletarios

Mussolini desmoronó con gran sentido revolucionario las instituciones políticas de la burguesía. Deshizo el parlamento, destruyó las oligarquías partidistas y acabó con el mito de la libertad política, cosas todas ellas que no vacilamos un solo minuto en señalar como un servicio a la subversión moderna. No hay, en efecto, nada más insólito y deprimente que ver hoy a las masas concediendo el más mínimo crédito a esos reductos políticos de la Democracia Parlamentaria, cuya vigencia, además de desmoralizar y corromper a los partidos obreros, asegurará siempre la victoria a la burguesía, dueña del dinero, y, por tanto, monopolizadora de la gran propaganda, de la prensa y de todos los resortes del triunfo electoral

En los párrafos que a continuación transcribimos, sacados de la obra fundamental de Ramiro ’Discurso a las Juventudes de España‘ presta su atención de un modo edificante al Nacional Socialismo alemán y a la figura de su gran artífice Adolf Hitler,

He aquí otro gran fenómeno de la subversión moderna que ha crecido y ha triunfado, no sólo fuera de la órbita bolchevique, sino en oposición a ella... ¿Qué es lo nacional?,.. El nacionalsocialista alemán vive ese concepto como una angustia metafísica, operando en él un resorte biológico y profundo: la sangre. Es, por ello, racista. Alemania es, pues, para él, un organismo viviente, que marcha por la historia en plena zozobra, entre acongojada y fuerte, sostenida en todo momento por el espíritu de sacrificio y la vitalidad misma de todos los alemanes.

La síntesis de "lo nacional" y de "lo social" que es para los observadores y comentaristas extranjeros la suprema dificultad vencida por Adolfo Hitler, aparece a la luz del racismo socialista como una empresa de pasmosa sencillez, La agitación en torno a los problemas de índole social económica, la tarea de abordar sus crisis y delimitar ante las masas los propios trastornos y perjuicios que le sobrevienen, resulta en los demás pueblos una cosa en extremo árida, cuya única emoción posible es, si acaso, de índole negativa, a base de ofertas demagógicas que satisfagan las apetencias concretas de los grandes auditorios. Pero en Alemania se produce una variante fundamental, de clarisimo signo racista, y cuyo manejo ha proporcionado realmente a Hitler la victoria. Pues la desgracia de cada alemán no es sólo suya, coincide y se identifica con la desgracia de Alemania, de la Patria entera.

El pueblo alemán comprendió y entendió "la voz‘‘ de Hitler, que le hablaba de veras a lo más profundo y real de su naturaleza. Que sublimaba sus angustias diarias, dándole relieve heroico y suprema categoría de catástrofe nacional alemana. Iba así comprendiendo el obrero en paro forzoso, el industrial en ruina, el soldado sin bandera, el estudiante sin calor, el antiguo propietario sin fortuna, toda la gran masa, en fin, de gentes como desahuciadas y preferidas por el sistema vigente, que todas sus miserias y toda su desazón eran producto de un gran crimen cometido contra Alemania, crimen ocultado al pueblo por la cobardía y la traición de los "criminales de noviembre", edificadores del régimen de Weimar y verdaderos cómplices de todos los actos realizados contra Alemania. Pues constituían partidos y sectas cuyo espíritu era completamente ajeno al espíritu de Alemania, manejados por el judío y elaborados por gentes de otras razas, invasoras y aniquiladoras de la gran raza alemana.

"... Bien sencillo es, pues, el complejo emocional a que obedece el racismo socialista. Pues estamos en presencia de una idea social, de un socialismo, cuyo móvil reside, no en la necesidad de conseguir justicia para los alemanes, como hombres a quienes priva de bienestar un régimen económico injusto, sino más bien en la idea de conseguir para Alemania, como pueblo, como raza, como unidad viviente, el régimen social mejor y más justo.

"... El movimiento hitleriano polarizó desde luego en torno a su cruz gamada la capacidad subversiva de las juventudes. Es ese hecho, ese detalle, lo que hace de él un fenómeno moderno, situado en la línea transmutadora y lo que lo reafirma como valor revolucionario en el proceso mundial en desarrollo y Hitler, al frente de los destinos de Alemania, al frente de setenta millones de alemanes, escoltado por los dos mitos de la raza y de la sangre, es y constituye, sea cual fuere su ulterior futuro, uno de los fenómenos más patéticos, extraordinarios y sorprendentes de la Historia Universal.

Sacando una conclusión sintética de las constantes del pensamiento de Ramiro Ledesma, observamos que las características más punzantes e innovadoras de su ideario, las vertebran, por una parte, el panestatismo, "el único intérprete de cuanto hay de esencias universales en un pueblo es el Estado. Y dentro de este logran aquéllas plenitud. Corresponde al Estado la realización de todos los valores de índole política, cultural y económica que dentro de este pueblo hay. Defendernos por tanto un panestatismo ...", también el férreo y radical nacionalismo proyectado hacia el interior," frente al interior desquiciamiento que hoy presenciamos, levantamos la bandera de responsabilidad nacional. Nos hacemos responsables de la historia de España, aceptando el peculiarísimo substrato nacional de nuestro pueblo, y vamos a la afirmación de la cultura española con afanes imperiales", por otro lado, el antimarxismo, "nosotros lucharemos contra la limitación del materialismo marxista, y hemos de superarlo asimismo, el sindicalismo nacional," el nuevo Estado impondrá la estructuración sindical de la economía" y por último, la organización de jerarquía y disciplina de los militantes," buscamos jóvenes equipos militantes, sin hipocresía frente al fusil ni a la disciplina de guerra.

En estos cinco conceptos se estructuran y condensan los basamentos de mayor consistencia de un ideario que fue un símbolo, de una ilusión que pudo ser realidad, de un empeño que ofrendó la vida de los capitanes, de una ideología, de raíces fascistas, que todavía permanece incólume e inédito en su esencia, por no haber forjado en la conciencia social práctica su realización revolucionaria.

Ramiro, sin patetismos ni lirismos desusados, sino con rigor y método, con teoría y matemática, apuntó y fue iniciador de la última gran revolución del pensamiento humano, superadora de los liberalismos atávicos y del marxismo decimonónico, apuntó, y con visión certera, la revolución del siglo XX, de los hombres y las mujeres de nuestros días, apuntó, y con trazo de honor en nuestra historia, la solución única posible: el Fascismo.

LA FALANGE Y LA CUESTION JUDIA

Estamos poniendo arriba a España. Arriba la unidad de España, que nuestros mejores hombres están ganando en las trincheras y en la lucha; arriba la grandeza de España, que ganaremos en los días siguientes a la victoria, arriba la economía de España; limpia de matemáticas judías y explotadores, arriba el hombre de España, al que devolveremos su misión.

Hedilla, Discurso del 16 de febrero de 1937

La huida, pero no la desaparición. Shylock no abandonó Venecia. Esperó. Shylock no renunció a la carne de Antonio. Aguardó. El sino de su raza - como él mismo había dicho- era el de resignación esperanzada. Callar, sufrir y aguzar el cuchillo.

Ha habido un tiempo en que la cuestión judía se fue poniendo en pie por toda Italia, Shylock volvió a querer cobrarse la libra de carne cristiana. Fascista.

El Fascio - siguiendo una venerable y pontifical tradición romana - no había perseguido ni molestado al judío en Italia.

Como la Roma papal - la nueva catolicidad fascista había respetado el ghetto del Tiber y había aceptado la colaboración israelita, sin más trámite que el de una profesión de fe. La aceptación del credo Fascista.

Pero hace un tiempo, alguien se apercibió de que la banca internacional, masónica, judía, quería clavar su cuchillo en el corazón Fascista. El Tesoro italiano se escapaba por un drenaje secreto por debajo de las fronteras. El Gobierno observó un lento desfalco de varios cientos de millones. Hubo que rebajar el sueldo a los funcionarios, a los fascistas puros y leales, a los cristianos, Al fin se dio con la clave y con el cuchillo del crimen: Shylock. Como en esos mismos días, y con la misma voz de Porcia en la comedia shakesperiana, comentaba Crítica Fascista ese hecho cruel y atentatorio:

Habrá que abandonar toda ilusión de fidelidad fascista hacia todos aquellos elementos que por ineliminables defectos de raza o por idiosincrasia de religión no pueden abrazar sin reservas la causa nuestra. Cada vez se plantea más genérico el problema de la complicidad entre fascismo y sionismo. Habrá que ir precisando el porcentaje de Hebreos en la alta masonería. Dicho en otros términos: si los hebreos son un conspicuo instrumento de la masonería o la masonería un instrumento de Israel y de su dominio en el mundo.

LA LIBRA DE CARNE

Para todos aquellos que aún dudan de que el Fascismo es en su última esencia "nueva catolicidad" "genio cristiano" ese ataque de Shylock constante bastaría para comprobarlo.

Shylock desde sus cubiles masónicos, desde sus ghettos internacionales, enmascarado de fascista falso, de relapso de "cristiano nuevo" ha querido y sigue queriendo, la libra de carne del pecho de Antonio.

Pero Shylock, una vez más en la realidad y en la poesía de la historia, quedará vencido y agazapado.

Giménez Caballero, Roma-Madrid

Seamos leales con España misma: ¿es un Maimónides español? ¿No escucháis su canto pertinaz y filial a Sión y su fuga constante de España, hasta tocar en Jerusalén y morir en Fostat, en ansia de realizar su genio de Israel, su genio racista y elegido de Israel, por el que suspiran y arden de querencia las musas de un Gabirol y de un Jehuda Hallevi?

Giménez Caballero, "Genio de España"

EI genio del ORO, el dios del dinero, del Capitalismo, de la Banca; ese Dios que se alió al Dios de Israel para su política financiera del mundo.

Los judíos fueron un gran fermento revolucionario para España.

Giménez Caballero "La nueva catolicidad"

Carlos Marx era un judío alemán que desde su gabinete observaba con impasibilidad terrible los más dramáticos acontecimientos de su época. Era un judío alemán que frente a las factorías inglesas de Manchester, y mientras formulaba leyes implacables sobre la producción y los intereses de los patronos y los obreros, escribía cartas a su amigo Federico Engels diciéndole que los obreros eran una plebe y una canalla de la que no había que ocuparse sino en cuanto sirviera para la comprobación de sus intereses.

Cuando el marxismo culmina en una organización como la rusa, se les dice a los niños desde las escuelas, que la Religión es el opio del pueblo: que la Patria es una palabra inventada para oprimir, y que hasta el pudor y el amor de los padres a los hijos son prejuicios burgueses que hay que desterrar a todo trance.

El socialismo ha llegado a ser eso, ¿Creéis que si los obreros lo supieran sentirían simpatías por una cosa como esa, tremenda, escalofriante, que concibió en su cabeza aquel judío que se llamaba Carlos Marx.

José Antonio Primo de Rivera, Valladolid, 4-3-34

Los edificadores del Régimen de Weimar y verdaderos cómplices de todos los actos realizados contra Alemania... constituían partidos y sectas cuyo espíritu era absolutamente ajeno al espíritu de Alemania, manejados por el judío y elaborados por gentes de otras razas, invasoras y aniquiladoras de la gran raza alemana.

La apelación a la patria alemana permitía a Hitler señalar ante las grandes masas, como originadores y culpables de sus desdichas de índole material, no a unas ideas erróneas, ni tampoco a meras abstracciones, sino a enemigos concretos, enemigos de Alemania misma como nación, y sobre todo, bien visibles y señalables con la mano: de una parte el judío y su capital financiero, de otra el enemigo exterior de Alemania, Versalles y sus negociadores, firmantes y mantenedores, es decir, marxistas y burguesía republicana de Weimar.

Ramiro Ledesma Ramos, "Discurso a las Juventudes de España"

Sólo en la subsconsciencia — o en la conciencia, mejor dicho - de un judío como Marx pudo fraguarse la destrucción de los valores nacionales.

Ramiro Ledesma Ramos, "¿Fascismo en España?’

La sorpresa que la judería mundial experimentó con la publicación de los Protocolos puede suponerse. Las primeras ediciones rusas, del año 1901 al 1905, fueron rápidamente sustraídas del mercado: los judíos las adquirieron casi en su totalidad. Hoy no se encuentra de ellas más ejemplares que uno de la de 1905, registrado en el Museo Británico de Londres con el número 3.926, D. 17.

Siguieron publicándose algunas ediciones más en Rusia por el profesor Sergio Nilus y el escritor Jorge Butmi hasta 1917, en que facturada para ser trasladada a las librerías una edición impresa en el colegio de San Sergio, junto a San Petersburgo, fueron secuestrados y quemados en la calle por una banda de hombres armados todos los ejemplares. Esto ocurrió a los tres días de haber abdicado el Zar (¡!)...

En Europa, aparte de Rusia, no se habían publicado ni puede decirse que se conocían los "Protocolos" hasta que en julio de 1919 el escritor alemán nacionalista, Godofredo Zur Beek, preparó una edición alemana sobre un ejemplar ruso editado en 1911.

Ese mismo año alcanzó hasta tres ediciones la versión alemana, y en diciembre apareció una inglesa. Al año siguiente se publicó en francés y en otras lenguas.

Hasta 1921 no se ha concretado seriamente las conjeturas sobre el autor de los "Protocolos". En ese año la escritora francesa L. Fry publicó en "La Vieille France" un trabajo titulado "Sobre la autenticidad de los Protocolos Achad. ha-Am y el Sionismo".

Achad ha-Am es el nombre de una personalidad judía, poco conocida en el mundo cristiano, pero estimada y glorificada hasta la categoría de los profetas por los hebreos o, al menos, por un sector importante del judaísmo.

Su nombre para los no judíos es Asher Ginzberg. Nació en el departamento de Kiew (Rusia) el 5 de agosto de 1856. Aprendió ya en su infancia ruso y alemán, y luego español y latín, historia y matemáticas. Fundó en Odessa una sociedad secreta de sionistas con el nombre de "Hijos de Moisés".

En 1897 estuvo presente, según la lista oficial de congresistas, en las sesiones públicas del primer Congreso Sionista de Basilea. Es muy curioso advertir que en las referencias judías de ese Congreso no aparece que Ginzberg interviniera en las deliberaciones ni hiciese otra cosa que escuchar, para lo cual hizo un viaje ¡desde Odessa! tan eminente y venerable figura judía...

Toda la lógica obliga a aceptar, y así lo entendió Sergio Nilus, que en Basilea hubo sesiones secretas. Allí fueron leídos, según Madame Fry, Los Protocolos de Ginzberg, cuyo original en hebreo estaba ya hacía algún tiempo compuesto, y fue preciso vertirlo al francés porque buen número de congresistas, y entre ellos el presidente y rival de Ginzberg, Teodoro Herzl, no dominaba suficientemente la lengua vernácula.

Madame Fry, la autora de la investigación sobre Ginzberg, como autor de los Protocolos, hizo a la "Unión contra el incremento del judaísmo" de Charlotemburg, una aclaración. Ginzberg se había querellado - desde Londres contra el conde Reventlow (racista alemán) y contra la dirección del "Voelkischer Beobachter", de Munich, por haber traducido el trabajo de Madame Fry. Informada ésta, que residía en los Estados Unidos, comunicó a la "Unión" arriba mencionada, y lo hizo constar en acta notarial, que el judío Bernstein, editor del "Prensa libre" de Detroit, había declarado en septiembre de 1920 que EL CONOCIA LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION POR HABERLOS LEIDO VEINTICINCO AÑOS ANTES, EN LENGUA HEBREA, EN ODESSA Y Odessa era, desde 1886, la residencia de Achad ha-Am

No han perdonado medio los judíos para apagar ante el mundo no cristiano la terrible resonancia de los "Protocolos". Hubieran querido arrebatarlos totalmente del conocimiento de las gentes, sepultando bajo tierra todo rastro de los mismos. Esa táctica del silencio mortal han conseguido verla triunfante en Rusia, según antes hemos explicado como allí les ha sido posible retirar los "Protocolos" de la circulación, no han tenido interés en negar su autenticidad. Donde han movido todas las palancas de su colosal influencia para hundir en el descrédito la obra y reducirla ante la opinión a la categoría de un folleto difamatorio ha sido en Alemania, en Francia, en Inglaterra, donde el antisemitismo, como reacción cristiana y nacional contra los planes criminales de este libro, tienen categoría ya de tempestad.

Nos hemos referido a la querella que, por medio de un abogado judío, interpuso Ginzberg contra los periódicos alemanes que transcribieron la tesis de L. Fry en "La Vieille France". Y Nada más curioso que esta diferencia de trato que el supuesto ofendido da a la revista francesa, donde aparece por primera vez la imputación, y a los periódicos alemanes que no hacen sino copiarla.

¿Confiaba el "profeta" hebreo y su hermano de raza, el abogado Gronemann, en que el régimen socialista alemán les diera mejor acogida en sus tribunales que la que hubieran dado los franceses?

El tribunal de Munich exigió al abogado querellante la fijación de un domicilio seguro de su cliente y una caución de ocho mil marcos, con lo que fracasó la querella.

En nuestro anterior artículo nos referíamos solamente en el título, al Precursor de los "Protocolos de los Sabios de Sión" y dejábamos a Madame Fry y a otros críticos de estas trascendentales revelaciones, la responsabilidad de atribuirlas a Asher Ginsberg, llamado en hebreo Achad ha-Am.

También hicimos un resumen del esfuerzo puesto en juego por la judería mundial para apagar el fuego antisionista que los "Protocolos" esparcen donde quiera son leídos. Han comprado los judíos ediciones enteras, han secuestrado otras, han prohibido su impresión en Rusia. Allí no han tenido necesidad denegar su autenticidad.

En los países occidentales donde el aplastamiento de los "Protocolos" no ha sido posible, los judíos se han fatigado por persuadir a la opinión de que eran un documento calumnioso, una superchería.

¿Se demuestra la superchería?

Hubo un momento en que parecía venirse abajo el prestigio de autenticidad de los "Protocolos": La judería cantaba victoria. Se había demostrado que los Protocolos no eran más que un plagio, maliciosamente arreglado para calumniar a Israel.

El " Times ", que con ser de tan conocido abolengo sionista había estampado algunos artículos de alarma ante la aparición de los "Protocolos". Y pronto encontró ocasión de defender la tesis judía. Su corresponsal en Constantinopla le anunciaba que por una casualidad - que dicho corresponsal adornaba con detalles novelescos- le había sido posible conocer una obra impresa en Bruselas en 1865, titulada " Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu o la política de Maquiavelo en el siglo diecinueve. Por un contemporáneo". El autor se llama Mauricio Joly.

El corresponsal escribió en el "Times" varios artículos para demostrar que las pretendidas ‘‘Pautas de los Sabios" eran un plagio burdo de aquella obra, Algunos párrafos están incluso tomados literalmente, El diario inglés juzgaba al autor del "Diálogo’’ —M. Joly— un periodista que "satirizó’’ a Napoleón III, siendo ese el único objeto de su libro.

Con tales afirmaciones y la incontrovertible argumentación de estar calcados varios pasajes de los "Protocolos" en el ‘Diálogo’, la campaña judía contra la legitimidad de aquéllos, quedaba triunfante.

¿Quién era Joly?

Pero, pocos días después de aparecidos los anteriores artículos del "Times", Lord Alfred Douglas, periodista londinense, exhumaba una curiosa noticia, tomándola de las memorias de René MareniI un funcionario francés que había trabajado en el Ministerio Polignac, en 1830, y que conocía bien a los revolucionarios parisienses y a sus instigadores judíos. Según René Marenil, Mauricio Joly había recibido en su circuncisión el nombre de Moses Joel. Es decir, que el pretendido escritor satírico, que escribió contra Napoleón III, ERA JUDIO!...

Gotfried zur Beck, el editor alemán de los Protocolos, estudia la influencia que pudo tener el "Diálogo" en aquella reducción que podemos llamar soviética, la de la Commune, que dominó París en la primavera de 1871.

Indudablemente esa revolución, incubada al calor de un desastre bélico, como la rusa de 1917, como la alemana de 1918, con las mismas trazas demagógicas y el mismo aliento marxista de estas dos, respondía a principios y tácticas revolucionarias, que muy bien podrán haberse aprendido en los "Protocolos", si estos hubieran existido, y, en su defecto, en el libro de Mauricio Joly (o Joel). Los revolucionarios de la Commune —que en sus depredacines por la ciudad respetaron la casa del judío Rotschild— se parecían a Lenin, a Trostzki.

Pero hay más. En un artículo del abate Jonin, en la ‘‘Revista de las Sociedades secretas", se saca una obra titulada "La Francia masónica de 1889" un apunte importantísimo a este respecto, que dice: "Jolly Maurice (logia de París)", Este dato conduce a la identificación masónica del escritor que, en 1865, en Bruselas, imprimió el ‘‘Diálogo entre Maquiavelo y Montesquieu".

Y algunas otras investigaciones, conseguidas por el mismo director —Jonin— de la ‘‘Revista de las Sociedades secretas", permiten saber que Joel no sólo fue periodista masón y judío, sino revolucionario activo, aunque de los que saben vivir del mismo gobierno que combaten, como ha conocido tantos la España anterior a 1931.

Con todas estas investigaciones, promovidas por la ligera y quizá interesada campaña del corresponsal del ‘‘times" en Constantinopla, se ha llegado a una conclusión, pues: Que los "Protocolos", o "Pautas" de los Sabios de Sión no sólo no son un plagio del "Diálogo", amañado por los "Goym", por los ‘cristianos’ interesados en calumniar a Israel, sino que tienen incluso UN PRECURSOR de la misma raza y doctrina que Achad ha-Am.

Es decir, que el probable autor de los "Protocolos" seguía ya una dirección doctrinal marcada de antiguo por los suyos y expresada, en parte, públicamente por uno de ellos: por Moses Joel, nacido el 19 de julio de 1831, en Lons-le-Saulnier, en la Jura, y muerto por suicidio en 1878.

Onésimo Redondo, "Libertad" núms. 55 y 57

MUSSOLINI — JOSE ANTONIO

(Coincidencias ideológicas entre José Antonio y Mussolini)

SOBRE EL PROGRAMA POLÍTICO

Nosotros no creemos en el programa dogmático, en esa especie de cuadro rígido que debe contener y esclavizar la mudable y compleja realidad. Nos permitimos el lujo de perfeccionar, de conciliar, de superar en nosotros esas contradicciones en las que se embrutecen los demás, fosilizándose en el monosílabo de afirmación o de negación... El Fascismo no es una iglesia; es antes bien un estadio. No es un partido; es un movimiento. No tiene un programa completo para realizar en el año 2000 por la sencilla razón de que el Fascismo construye día a día el edificio de su voluntad y de su pasión.

Ahora (1924), el Fascismo italiano, so pena de sucumbir o peor aún, de suicidarse, debe procurarse un cuerpo de doctrina... No será y no debe ser una túnica de Neso que nos ligue para la eternidad, porque el mañana es misterioso e imprescindible; pero debe ser una regla que oriente nuestra actividad política e individual de cada día.

La forma de un gobierno no puede ser aprobada o desaprobada considerándola como una cosa eterna, sino que debe ser examinada en función de sus relaciones directas con la mentalidad, la economía, las fuerzas intelectuales y morales de un pueblo determinado.

Mussolini

Y con esto ya tenemos todo el motor de nuestros actos futuros y de nuestra conducta presente, porque nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente de la historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en que caso debemos reñir y en que caso nos debemos de abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y riñas.

Por último, nos dicen que no tenemos programa. ¿Vosotros conocéis cosa seria que se haya hecho alguna vez con un programa? ¿Cuándo habéis visto vosotros que estas cosas decisivas, que esas cosas eternas, como son el amor y la vida y la muerte, se hayan hecho con arreglo a un programa? Lo que hay que tener es un sentido total de lo que se quiere; un sentido total de la Patria, de la vida, de la historia, y ese sentido total, claro en el alma, nos va diciendo en cada coyuntura que es lo que debemos hacer y lo que debemos preferir.

José Antonio

SOBRE EL TRABAJO.

El siglo fascista mantiene y consolida este principio, pero añade otro no menos fundamental: la igualdad de los hombres ante el trabajo, entendido como un deber y como un derecho, como un goce creador que debe alegrar y ennoblecer la existencia y no mortificarla y deprimirla.

Mussolini

Todos los españoles tienen derecho al trabajo. Todos los españoles no impedidos tienen el deber del trabajo. El Estado Nacional-Sindicalista no tributará la menor consideración a los que no cumplen función alguna y aspiran a vivir como convidados a costa del esfuerzo de los demás.

José Antonio

SOBRE LA ORGANIZACION LABORAL

El Estado fascista se ha atribuido el dominio de la economía y por las instituciones corporativas, sociales y educativas que él ha creado, el sentido del Estado llega hasta las ramificaciones extremas del país y en el Estado circulan, encuadrados en sus organizaciones respectivas, todas las fuerzas políticas, económicas y espirituales de la nación.

Mussolini

Organizaremos corporativamente a la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de producción, al servicio de la integridad económica nacional.

José Antonio

SOBRE LA PROPIEDAD PRIVADA

La propiedad privada completa la personalidad humana: es un derecho y, si es un derecho es también un deber. Esto es tan verdadero que nosotros pensamos que la propiedad debe ser considerada como una función social.

Mussolini

El Estado reconocerá la propiedad privada como medio lícito para el cumplimiento de los fines individuales, familiares y sociales y la protegerá contra los abusos del gran capital financiero, de los especuladores y de los prestamistas.

José Antonio

SOBRE EL HOMBRE

(El hombre) es un individuo que es nación y Patria, una ley moral que une a los individuos y a las generaciones en una tradición y en una misión, suprimiendo el instinto de la vida limitada al círculo estrecho del placer, para instaurar en el deber una vida superior, liberándola a los limites del tiempo y del espacio; una vida en la que el individuo, por su propia abnegación, realiza esta existencia completamente espiritual que forma su valor como hombre.

El individuo en el Estado Fascista no es anulado, sino más bien multiplicado, al igual que en un regimiento un soldado no es disminuido, sino multiplicado por el número de sus compañeros de armas.

El Estado fascista organiza la nación, pero deja, sin embargo, a los individuos. un margen suficiente; ha limitado las libertades inútiles o perjudiciales, pero ha conservado las libertades esenciales.

Mussolini

Cuando el mundo se desquicia no se puede remediar con parches técnicos; necesita todo un NUEVO ORDEN. Y este orden ha de arrancar del individuo. Óiganlo los que nos acusan de profesar el panteísmo estatal: nosotros consideramos al individuo como unidad fundamental, porque este es el sentido de España, que siempre ha considerado al hombre como portador de valores eternos. El hombre tiene que ser libre, pero no existe libertad sino dentro de un orden.

F.E. considera al hombre como conjunto de un cuerpo y un alma; es decir, como capaz de un destino eterno...

Para nadie la libertad de perturbar, de envenenar, de azuzar pasiones, de socavar los cimientos de toda duradera organización política. Estos fundamentos son: la Autoridad, la Jerarquía y el Orden.

José Antonio

SOBRE LA VIOLENCIA.

La violencia no es moral. Es a veces MORAL.

No miramos la violencia como un sistema o, peor todavía, como una estética. Somos violentos cuantas veces es necesario serlo. Pero declaro inmediatamente que es preciso conservar en la violencia necesaria del Fascismo una línea, un estilo netamente aristocrático o si lo preferís, quirúrgico.

El Fascismo ha respondido con la violencia a la violencia de los otros. Esta es la verdad, una verdad que no puede ser ocultada.

Mussolini

La violencia no es censurable automáticamente. Lo es cuando se emplea contra la justicia. Pero hasta Santo Tomás, en casos extremos, admitía la rebelión contra el tirano. Así, pues, el uso de la violencia contra una secta triunfante, sembradora de la discordia, negadora de la continuidad nacional y obediente a consignas extrañas (Internacional de Amsterdam, Masonería, etc.)... es lícita.

La violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique.

La razón, la justicia y la Patria serán defendidas por la violencia cuando por la violencia —o por la insidia— se les ataque.

José Antonio

SOBRE EL CONCEPTO ESPIRITUAL DEL IMPERIO

En la doctrina del Fascismo el imperio no es sólo una expresión territorial, militar o comercial, sino espiritual y moral. Se puede concebir un imperio, es decir una nación que directa o indirectamente guía a otras naciones, sin que la conquista de kilómetro cuadrado de territorio sea necesaria.

Mussolini

Tenemos voluntad de Imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio. Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera.

Pronto se realizará el Imperio español, que es la unidad histórica, física, espiritual y teológica.

José Antonio

SOBRE EL ESTADO

El Estado Fascista forma la más elevada y la más poderosa personalidad, es una fuerza, pero una fuerza espiritual. Una fuerza que resume todas las formas de la vida moral e intelectual del hombre. No se puede, pues, imitar a puras funciones de orden y de protección, como quiere el Iiberalismo. No es un simple mecanismo el que limita la esfera de las pretendidas libertades individuales Es una forma, una regla interior y una disciplina de toda la persona; penetra en la voluntad como la inteligencia. Su principio —inspirador central de la personalidad humana viviendo en comunidad civil— penetra en lo más íntimo del individuo y tanto en el corazón del hombre de acción como en el del pensador, en el del artista como en el del sabio; es el alma del alma.

Mussolini

Todas las aspiraciones del Nuevo Estado podrían resumirse en una palabra UNIDAD. La Patria es una totalidad histórica, donde todos nos fundimos, superior a cada uno de nuestros grupos. En homenaje a esa unidad han de plegarse clases o individuos. Y la construcción deberá apoyarse en estos dos principios:

Primero. En cuanto a su fin, el Estado habrá de ser instrumento puesto al servicio de aquella unidad, en la que tiene que creer. Nada que se oponga a tan entrañable trascendente unidad debe ser recibido como bueno, sean muchos o pocos los que lo proclamen.

Segundo. En cuanto a su forma, el Estado no puede asentarse sino sobre un régimen de solidaridad nacional, de cooperación animosa y fraterna. La lucha de clases, la pugna enconada de partidos, son incompatibles con la visión del Estado.

En un Estado Fascista no triunfa la clase más fuerte ni el partido más numeroso —que no por ser más numeroso ha de tener siempre razón, aunque otra cosa diga un sufragio estúpido—, que triunfa el principio ordenado común a todos, el pensamiento nacional constante, del que el Estado es órgano.

José Antonio

SOBRE LA MILICIA

El Fascismo es una milicia; los problemas son los enemigos a afrontar y vender; el pueblo italiano, un ejército que marcha en apretados batallones.

Soñamos con una Italia romana, es decir, sabia, fuerte, disciplinada e imperial. Gran parte del espíritu inmortal de Roma reaparece en el Fascismo: el HAZ, que es romano, nuestra organización de combate, nuestro orgullo y nuestro ánimo.

Nosotros somos una milicia, pero precisamente porque nos hemos dado esta constitución particular, debemos hacer de la disciplina el pivote supremo de nuestra vida y de nuestros actos.

(El Fascismo) concibe la vida como una lucha, considera que pertenece al hombre conquistar una vida verdaderamente digna de él, creando, ante todo, en sí mismo, el instrumento (físico, moral, intelectual) para construirla.

Hace cuatro años, en fecha semejante, el ejército nacional desencadenó la primera ofensiva que le condujo a la victoria. Hoy día, el ejército de los camisas negras afirma de nuevo la victoria.

Mussolini

Lo que queremos es devolver a España un optimismo, una fe en sí misma, una línea clara y enemiga, de vida común. Por eso nuestra agrupación no es un partido: es una milicia; por eso nosotros no estamos aquí para ser diputados, subsecretarios o ministros, sino para cumplir, cada cual en su puesto, la misión que se le ordene.

Todo lo que es HAZ o Falange es unión, cooperación armoniosa y fraterna, amor.

Falange Española, encendida por un amor, segura en una fe, sabrá conquistar a España para España, con aire de milicia.

La milicia iza su banderín de enganche en todas las esquinas de la conciencia nacional. Para los que aún conservan su dignidad de hombres, de patriotas.

Es la Patria quien necesita de nuestro esfuerzo y de nuestros brazos: ella es quien nos manda uniformar, formar todos como uno, vestir las azules camisas de la Falange.

Falange Española de las JONS quiere un ORDEN NUEVO, enunciado en los anteriores principios. Para implantarlo, en pugna con las resistencias del orden vigente, aspira a la Revolución Nacional.

Su estilo preferirá lo directo, ardiente y combativo. La vida es milicia y ha de vivirse con un espíritu acendrado de servicio y de sacrificio.

José Antonio

SOBRE LA GUERRA.

No sólo no creo en la paz perpetua, sino que la considero como deprimente, como una negación de las virtudes fundamentales del hombre, que solamente se revelan a la plena luz del sol en el esfuerzo sangriento de una guerra.

Ella acercó a los elementos sociales que en su calidad común de combatientes estaban aun alejados uno de los otros; se introdujo en el medio ideal de la nación, en las clases y los grupos que estaban todavía desprovistos de una conciencia nacional o que le eran adversos. Puso de relieve, a la vez, la fuerza de la masa y la fuerza de los individuos, así como ciertas pequeñas formaciones selectas, compuestas de hombres dispuestos a todo, despertándose en la nación el sentido de la importancia de la fuerza de los individuos o grupos elegidos. Hizo encumbrarse, sobre la base de los méritos militares, a gentes del pueblo común o de la pequeña burguesía, que más tarde rehusarían volver a sus antiguos puestos, ejerciendo una acción enérgicamente revolucionaria en la sociedad italiana aún tan movible.

Mussolini

(Interviú a José Antonio por Luisa Trigo. 14-2-1936)

La guerra —dice inflexiblemente— es inalienable al hombre. De ella no se evade ni se evadirá. Existe desde que el mundo es mundo, y existirá. Es un elemento de progreso. Es absolutamente necesaria!

Cuando la mujer intervenga en la gobernación del Estado ¿no cree usted que defenderá a sus hijos contra la guerra, evitando que le arrebaten y destruyan lo más preciado de su labor y de su vida? La educación a los hijos en el odio a la guerra.

Los haría cobardes solamente. Los hombres necesitan la guerra. Si usted la cree un mal, porque necesita del mal. De la batalla eterna contra el mal sale el triunfo del bien, dice San Francisco. La guerra es absolutamente precisa e inevitable. La siente el hombre con un imperio intuitivo, atávico, y será en el porvenir lo que fue en el pasado... ¿Los pueblos sin guerra?

José Antonio

Autor: José Luis Jerez- Riesco

DEDICATORIA

 A mis camaradas, a los que me precedieron en la lucha, a los que supieron morir en la fe del ideal, a los que no traicionaron, a los más jóvenes en la mística revolucionaria y a MANUEL HEDILLA LARREY que me inspiró este libro con su declaración formulada en Burgos el día 26 de septiembre de 1936 cuando dijo: "Somos y nos sentimos consanguíneos con el Fascismo italiano y con el Nacionalsocialismo alemán y declaramos nuestra más abierta simpatía con estas Revoluciones".

Los precursores: Pierre Drieu La Rochelle

Los precursores: Pierre Drieu La Rochelle

 El verdadero socialismo francés

En esta época en la que hay tantas miserias, podríamos inspirarnos en lo que fue el alma del socialismo francés. Quiero referirme al primer socialismo francés, al que nació y creció rápidamente hace justamente un siglo, entre los años 1830-1840, al socialismo de Saint-Simon , de Fourier, de Cabet, de Toussenel (quien descubrió simultáneamente el anticapitalismo y el antisemitismo; se debería reeditar su libro, hoy inencontrable: Les Juifs rois de l’Epoque. Histoire de la Féodalité financière, 1847), de Proudhon .

Este socialismo, que fue calumniado y estrangulado por Marx y los marxistas, no era en absoluto materialista sino humano. Concedía la parte primordial al libre arbitrio y a la voluntad del hombre, y hacía un llamado a la generosidad de sus pasiones y de su amor; se erigía como adversario de cualquier fatalidad en lugar del sometimiento a una dirección histórica que pudiera considerarse ineluctable.

En los primeros años del siglo XX, el espíritu de este socialismo había revivido en el sindicalismo revolucionario de Sorel y de Pelloutier . Una parte de los obreros y de los intelectuales se había reorientado contra la degeneración vergonzosamente rápida en favor del socialismo oficial, en contra del conformismo lóbrego e inerte que ya flotaba entre las filas de la II Internacional.

Desafortunadamente, este hermoso y noble sindicalismo revolucionario no sobrevivió a la hecatombe de 1914-1918, al menos en Francia. Su genio pasa a Italia a través de Mussolini y de sus amigos anarco-sindicalistas.

Sería muy bueno que hoy encontrásemos algo de ello, pues actualmente estamos frente a la convulsa y roída realidad del pan y el carbón –y del alimento espiritual, que es tal vez más difícil y amargo que el alimento corporal.

Y es esta la realidad que sufrimos tanto en el cuerpo como en el alma. Estos dos elementos que evidentemente son inseparables en el ser humano, se mantienen escindidos, desconocidos uno del otro y maltrechos por separado tanto por el marxismo como por el liberalismo. En la comunidad y en cada uno de nosotros han periclitado cada uno por su lado. De allí procede nuestra decadencia, nuestra insensible inadaptación a las inexorables condiciones de la vida, y también la pérdida del verdadero sentido de unidad de pensamiento y acción. De allí también nuestra derrota, nuestro infortunio, nuestra hambre actual. Hambre del alma y del cuerpo. Pero si nuestra alma tiene aún hambre de certeza y dirección, ¡peor para nosotros! Porque es demasiado fácil abastecernos en los almacenes de la devoción y la caridad.

¿Cómo pueden existir hoy día franceses y francesas que ladran, gritan y van por ahí repitiendo: "no sé qué pensar, no sé que creer…los alemanes…los ingleses…"? Cuando hoy es fácil trabajar; cuando para los jóvenes hay campos y para los viejos la Ayuda de Invierno. Los servicios de prisioneros demandan brazos y cerebros.

Frecuentemente recibo cartas de personas que me escriben: "Usted nos la hace buena y nos dice que debemos trabajar, pero ¿dónde está el trabajo?"

Y me obstino y respondo que siempre se puede trabajar, que se pueden reunir varios e inventarse un trabajo –en el campo, si no se puede en la ciudad– sobre cualquier asunto si el que habíamos elegido ya está saturado. Yo mismo, que vivía demasiado irrealmente en mi rincón de escritor y que tenía horror de la febrilidad de nuestro tiempo, me he lanzado a muchas otras tareas. Hago malabares con el teléfono, galopo en el metro, saco chispas por los cuatro pies. Y reencuentro en todas las esquinas personas que se me revelan ingeniosas de manera sorprendente, descubridores sensitivos y casi cómicos que hallan la forma de ocuparse y emplearse, de ganarse el pan y de brindar un servicio a los demás.

Cierto, como nunca antes, éste es también tiempo de intrigantes, de moscas de carruaje, de intermediarios y mercachifles; pero es también el tiempo en el que la gente enaltecida se reordena dentro de la jerarquía de los méritos como lo preconizaba el conde de Saint-Simon, el primer socialista francés. Es el tiempo en que la gente que a primera vista consideramos párvula despliega este "vuelco", esta facultad de imaginar e inventar que encomiaba Fourier, el humilde tendero y filósofo de clóset. Es el tiempo en que los franceses se reagrupan y parten rumbo a la aventura a nuestras campiñas y bosques, tal y como lo soñaba Cabet, el valiente utopista de Icaria. El tiempo en que los funcionarios exaltados, los bisoños recién llegados a la tierra y los hombres de negocios olvidan el lucro y se mezclan con el mismo esfuerzo espontáneo y cooperativo, como demandaba Proudhon, el más robusto y fecundo agricultor francés elevado por fuerza a la intelectualidad.

Aprendamos del ejemplo de los prisioneros que, en los campos alemanes, se agitan y movilizan para llenar los vacíos laborales y ocupar las horas, para extraer algo de la nada, para forzar a la vida a mostrarse menos desoladora y punitiva. Componen música, cantan, hacen teatro. Eso no es en vano. Sólo el trabajo llena el vientre y genera confort; el trabajo por el trabajo: un don para quien asimila la idea, un don para quien expande esa idea.

Y aquí la estadística del paro laboral deja de crecer. Esta buena nueva debería hacer hervir a los retardatarios, a los errabundos, a quienes se complacen en el fracaso.

Nuestros ancestros desconocieron el bistec cotidiano y no tuvieron calefacción central alguna en las catedrales, abiertas a todos los vientos, y en donde ellos construían y esculpían.

Notas:

* El Conde de Saint Simon (Claude Henry de Rouvroy, 1760-1825), representante destacado del llamado socialismo utópico, luchó por la independencia de los Estados Unidos y, al regresar a Francia, se arruinó debido a ciertas maniobras especulativas financieras. Se dedicó entonces a promover un nuevo sistema de análisis de la sociedad y del trabajo junto con Agustín Thierry y, después, con Augusto Comte. Una idea fundamental que Drieu La Rochelle rescata del pensamiento saintsimoniano es la de la paz europea, basada en una confederación de naciones con un Parlamento paneuropeo que organizaría los intereses industriales y suprimiría a la gente ociosa (nobles, funcionarios inútiles, rentistas). Saint Simon propuso la modificación radical del cristianismo, del que debería abolirse el culto y el dogma para que subsistiera solamente la moral evangélica. Teórico también de la abolición de la propiedad privada y de la socialización de los medios de producción, antecedió en muchas décadas al socialismo científico y al pensamiento marxista. Sus epígonos publicaron en 1829 el trabajo colectivo Exposición de la doctrina y pronto transformaron su escuela en una religión. El movimiento pasó poco apoco a manos de empresarios que elaboraron en Egipto el proyecto del Canal de Suez, y en Francia fundaron ferrocarriles y crearon el Crédito territorial y el Crédito mobiliario.

** François Marie Charles Fourier (1772-1837). De ocupación comerciante, se dedicó a la reflexión filosófica en torno al trabajo. Sus teorías cobran cuerpo en la creación de falansterios, donde el trabajo se cumple como en los gremios de la Edad Media y también se armoniza el esfuerzo colectivo con el individual. Entre sus obras se encuentran: Teoría de los cuatro movimientos y los destinos generales; Teoría de la unidad universal; El nuevo mundo industrial. Quizá la más interesante es El futuro del nuevo mundo amoroso, ensayo en el que teoriza sobre la necesidad de socializar nuestras pasiones e inclinaciones eróticas y sexuales.

*** Étienne Cabet (1788-1856) participó en los primeros movimientos socialistas de Francia. Su novela Icaria (1842) es una síntesis de su pensamiento. En Estados Unidos fundó, con poco éxito, colonias icarianas similares a las comunidades owenitas.

**** Alphonse Toussenel (1803-1885). Escritor nacido en Montreuil-Bellay, conocido sobre todo por sus libros sobre cacería y animales. Además del libro que aquí cita Drieu La Rochelle (Los judíos, reyes de la época. Historia de la feudalidad financiera, 1847), es autor más conocido por otros libros como El espíritu de las bestias. Montería francesa y zoología pasional; El mundo de las aves. Ornitología pasional; y Tristia. Historia de las miserias y las plagas de la caza en Francia. Se interesó por las ideas de Fourier, de quien se convirtió en colaborador.

***** Pierre Joseph Proudhon (1809-1865). Economista y político francés nacido en Besançon. Se considera el principal teorizador del anarquismo moderno, debido a su oposición al derecho de propiedad y a su defensa de las libertades individuales contra cualquier forma institucionalizada de coacción (Iglesia, Estado). Autor del Sistema de las contradicciones económica o Filosofía de la miseria (que Marx refutó en Miseria de la filosofía), ¿Qué es la propiedad?, Solución del problema social y de Nuevos principios de filosofía práctica, entre otros escritos. De él deriva el anarquismo radical de Bakunin y, en cierto sentido, su pensamiento se proyecta en el concepto de anarca que Ernst Jünger concibió como una mística del aristócrata solitario del bosque, nostálgico de la nobleza antigua forjada en las tempestades de acero.

* Georges Sorel (1847-1922). El gran teórico del sindicalismo revolucionario nació en Cherburgo. Sus Reflexiones sobre la violencia inspiraron a Mussolini el componente activo y frontal del movimiento fascista. En otras obras, como Las ilusiones del progreso y La descomposición del marxismo expone que son los factores económicos y sociales, y no los conceptos sociológicos, los que conforman las doctrinas que, bajo forma de mitos racionales, encarnan las aspiraciones de la clase obrera. Conceptos políticos contemporáneos, como la revolución permanente de Trotsky o la ruptura del sistema, del neofascista Giorgio Freda, encuentran un precedente irrefutable en las reflexiones de Sorel. (N. del T.)

** Fernand Pellutier (1867-1901). Aunque en un principio militó en el sindicalismo revolucionario, intentó convencer a los anarquistas de participar en los sindicatos, que entonces serían verdaderamente revolucionarios, partidarios de la acción directa, del sabotaje, del paro forzoso e independientes de los partidos políticos. Sin embargo, posteriormente se inclinó hacia posiciones anarquistas y animó la creación de la Federación de las Bolsas de Trabajo, de la que se vuelve secretario en 1895. Desde entonces enfatizó su actividad hacia la educación y la propaganda, y creó la revista El obrero de los dos mundos. Un año antes, se convirtió en el principal impulsor del principio de la huelga general y universal, lo que lo hizo enfrentarse con Jules Guesde. Póstumamente se publicó su libro Historia de las Bolsas de Trabajo (1902). En su juventud se rebeló contra la educación religiosa, y se orientó hacia el periodismo. Colaboró en el periódico La Démocratie de l'Ouest. Este extracto puede resumir su anarquismo individualista: "Partidarios de la supresión de la propiedad individual, somos algo distinto a los políticos. Apoyamos la revuelta de todo el tiempo, somos hombres verdaderamente sin Dios, sin amos y sin Patria; somos enemigos irreconciliables de cualquier despotismo, sea moral o colectivo - es decir, que obedezca a las leyes de la dictadura, incluida la del proletariado- y amantes apasionados de la cultura de sí mismo". (N. del T.)

Autor: Pierre Drieu La Rochelle

Releyendo a Evola (VI): Civilización Americana

Releyendo a Evola (VI): Civilización Americana

El texto "Civilta Americana" se publicó en 1945. Consiste de una critica evoliana del American way of life. Mas allá de algunos párrafos en Revuelta contra el mundo moderno, contiene todos los aspectos importantes del análisis de Julius Evola de la sociedad americana.

En aquellos tiempos EE.UU. se descubría la nación líder del mundo y el modelo de civilización a seguir. Después de la Segunda Guerra Mundial parecía que el futuro de la Humanidad seria definido por el enfrentamiento entre EE.UU. y la URSS. En un lado estaba la Unión Soviética, como encarnación pura del ideal proletario; en el otro, estaba Estados Unidos, ofreciendo la ideología mas burguesa que el mundo haya visto. Esos dos ideales eran percibidos modelos opuestos e irreconciliables de existencia, dos alternativas sociales, ideológicas, políticas y culturales contrapuestas; sin embargo,  Evola afirmaría la similitud entre los dos sistemas en un articulo de 1929 en Revuelta contra el mundo moderno. Pese a las diferencias culturales, en comportamiento, en temperamento, y trayectoria histórica, habían aspectos que hacían converger a los dos sistemas: la ausencia de significado de una vida centrada en la esfera económica y productiva, la tendencia a la mecanización y despersonalización de toda actividad humana, la colectivización de inmensas masas de individuos alienados por la movilidad de una sociedad frenética e incansable, la negación de toda noción de transcendencia (ya sea por la imposición del ateísmo estatal o por medio de la reducción de toda perspectiva religiosa a un moralismo banal y ridículo); el carácter sin forma y sin alma del arte, la utilización de todos los recursos intelectuales en exclusivo beneficio del crecimiento cuantitativo. Según Evola, los dos sistemas solo tenían una diferencia relevante: la que radicaba en el tipo de estructura política que tenia cada uno y en la forma de proceder en la implementación de su programa común. La dictadura soviética se sostenía en la propaganda y en el uso de métodos brutales de administración que negaban todo derecho cívico, entre los que se incluía la represión armada de cualquier rebelión popular. En la América "democrática" y capitalista el mismo fin se lograba con el discurso sobre el inevitable desarrollo de la sociedad que era realizado solo una vez que el hombre se hiciera mas materialista y desligado de todos los lazos con la realidad espiritual y se absorbiera en una existencia unidimensional. En ese sentido el modelo de existencia americano era mas destructivo que el marxista. 

Evola afirma que la "igualdad" es el principio dominante de la sociedad americana, aunque, no es mas que una igualdad en degradación. Un principio que es el resultado de la laicización del discurso igualitario de los Evangelios del "Nuevo Testamento", en el que, por ejemplo, Jesús promete que después de haber destruido completamente la Tierra y torturado a los pecadores entre la población durante el Apocalipsis, sus escogidos se levantaran de sus tumbas, transformados milagrosamente en seres iguales sin diferencias sexuales, étnicas, económicas, cronológicas o de estatura, e indistinguibles unos de otros como abejas de un panal y vivirán para siempre felices en una Jerusalén dorada carente de las privaciones padecidas en la tierra. América seria otra materialización herética de la utopía milenarista cristiana.  

Evola acusa a la sociedad americana de crear un tipo de ser humano vacío, cuyo único punto de referencia es el enriquecimiento personal, financiero o "psicológico"; un ser incapaz de criterio autónomo, conformista, que ha sido domesticado por una vida fácil material desprovista de todo impulso idealista. Mas que ser la cumbre del progreso humano, la sociedad americana representa la etapa mas avanzada de desintegración de la civilización moderna. Y así sucede porque la regresión que sufre América se realiza en todos los niveles sociales y no es resistida por nadie: por lo tanto es un fenómeno espontaneo y natural que permea también a Europa (gracias a la influencia política de EE.UU.). 

----------------------------------

El recientemente fallecido John Dewey ha sido declarado por la prensa norteamericana la figura mas representativa de la civilización americana. Esto es bastante acertado. Sus teorías son representativas del concepto del hombre y de la vida que tienen el Americanismo y su "democracia."

La esencia de esas teorías es esta: todos pueden convertirse en lo que quieran, dentro de los limites que marquen los medios tecnológicos disponibles. Igualmente, una persona no es lo que dicta su verdadera naturaleza,  por lo que no hay diferencias reales entre las personas, solo diferencias en cualificaciones. Según esta teoría todos pueden ser como otra persona si saben como entrenarse a si mismos.

Este es el ideal del "self-made man"; en una sociedad que ha perdido todo sentido de tradición el ideal del engrandecimiento individual se extiende a todos los aspectos de la existencia humana, reforzando la doctrina igualitaria de la democracia pura. Si se aceptan tales ideas, entonces toda la diversidad natural tiene que ser abandonada. Así, cada persona puede presumir de poseer el mismo potencial que otra y los términos "superior" e "inferior" pierden su significado; también toda noción de distancia y respeto; ya que todos los estilos de vida están abiertos a todos. Frente a todas las concepciones orgánicas de la vida, los americanos oponen una concepción mecanicista.  En una sociedad que "empezó desde abajo," todo tiene la característica de ser fabricado. En la sociedad americana las apariencias son mascaras y no rostros. Al mismo tiempo, los proponentes del American way of life son hostiles al ideal de la personalidad.

La "apertura mental" de los americanos que a veces es citada a su favor, es simplemente la otra cara de su vacío interior. Igual sucede con su "individualismo." El individualismo y la personalidad no son lo mismo: el primero pertenece al mundo sin forma de la cantidad, el otro al mundo de la cualidad, la diferencia y la jerarquía. Los americanos son la refutación viviente del axioma cartesiano "pienso, luego existo": los americanos no piensan, sin embargo, existen. La "mentalidad" americana, pueril y primitiva, no tiene una forma característica y así esta abierta a todos los tipos de estandarización.

En una civilización superior, como, por ejemplo, aquella de los indoarios, el ser que carece de una forma característica o casta (en el sentido original de la palabra), es un paria. En este aspecto, América es una sociedad de parias. Hubo un papel para los parias: someterse a seres que tienen forma y leyes propias definidas. Sin embargo, los parias modernos se han emancipado y desean ejercer su dominio en todo el mundo.

Hay una idea popular que sostiene que Estados Unidos es "una nación joven" con "un gran futuro por delante." Así, los defectos americanos son descritos "errores de la juventud" o "dolores del crecimiento." No es difícil observar como el mito del progreso ha tenido una gran influencia en tal juicio de valor. Según la idea de que todo lo nuevo es bueno, América tendría un papel privilegiado que jugar entre las naciones civilizadas. Estados Unidos intervino en la Primera Guerra Mundial como el defensor del "mundo civilizado" por excelencia. La nación "mas evolucionada" no solo se creyó con el derecho sino también con el deber de intervenir en los destinos de otros pueblos. Sin embargo, la estructura de la historia es cíclica mas no evolutiva. La mayoría de las civilizaciones recientes no son necesariamente "superiores". Mas bien, son seniles y decadentes. Hay una correspondencia entre la etapa mas avanzada de un ciclo histórico y la mas primitiva. América es la etapa final de la trayectoria histórica de Europa moderna. Guenon llamo a América "el lejano oeste", en el sentido que EE.UU. representa el reductio ad absurdum de los aspectos mas negativos y seniles de la Civilización occidental. Lo que en Europa existe en forma diluida es magnificado y concentrado en Estados Unidos revelándose como los síntomas de desintegración y de regresión cultural y humana. La mentalidad americana solo puede ser interpretada como un ejemplo de regresión, que se manifiesta en su incapacidad e incomprensión de toda sensibilidad superior. La mente americana tiene horizontes limitados, reducidos a todo lo que es inmediato y simplista, con la consecuencia inevitable de que todo lo que existe es banalizado, reducido y nivelado hasta que pierde todo carácter espiritual. La vida en sentido americano es enteramente mecánica. El sentido del "Yo" en América es reducido enteramente al plano físico-material de existencia. El americano típico no tiene dilemas ni complicaciones espirituales: es un conformista "natural" que se integra fácilmente al resto del enjambre sin rostro.  

La primitiva mentalidad americana solo puede ser comparada a una mentalidad infantil. La mentalidad americana es característica de toda sociedad regresiva.

La moralidad americana

Es ficticio el tan admirado sex appeal de la mujer americana que es mostrado en las peliculas y revistas. Una reciente investigación medica en EE.UU. mostró que el 75% de las jóvenes americanas carecen de una fuerte sensibilidad sexual y que en vez de satisfacer su libido prefieren buscar el placer narcisista en el exhibicionismo, la vanidad del culto al cuerpo y la salud en sentido estéril. Las chicas americanas no "tienen problemas con el sexo", son "fáciles" para el hombre que ve el proceso sexual como algo aislado y por consiguiente poco interesante. Así, por ejemplo, luego de ser invitada a ver una película o a bailar, es positivo, según las costumbres americanas, que una chica se deje besar sin que tal acto signifique nada en el plano sentimental. Las mujeres americanas son frías, frígidas y materialistas. El hombre que "tiene algo" con una chica americana esta bajo obligación material con ella. La mujer le ha concedido un favor material. En el divorcio la ley americana favorece mayoritariamente a la mujer. Las mujeres americanas piden el divorcio una vez que han conseguido un mejor candidato. Es un caso frecuente en América que una mujer este casada con un hombre pero que ya este "comprometida" con el futuro esposo, el hombre con el que piensa casarse luego de un divorcio muy enriquecedor. En América, el matrimonio no es mas que una relación monetaria, una forma de prostitución legal.   

"Nuestros" medios de comunicación americanos

La americanización de Europa se extiende y se hace cada vez mas evidente. En Italia, es un fenómeno que se ha desarrollado rápidamente en estos años de la posguerra y que es considerado por la mayoría de las personas, sino en forma entusiasta, al menos algo natural. Hace algún tiempo escribí que de los dos grandes peligros que confronta Europa - el americanismo y el comunismo -- el primero era el mas negativo. El comunismo solo es un peligro por las consecuencias represivas que acompañarían a la imposición de la dictadura del proletariado. Mientras que la americanización se impone por medio de un proceso de infiltración gradual, que modifica las mentalidades y costumbres, y que parece inofensivo pero realiza una perversión y degradación contra la cual es imposible de luchar directamente. 

Los italianos son débiles para empezar una lucha tal. Al olvidar su propia herencia cultural, rápidamente ven en EE.UU. una especie de guía en el mundo. Cualquiera que desee ser moderno tiene que medirse según el criterio americano de vida. Es triste ver a una nación europea devaluarse así. La actual veneración de América no tiene nada que ver con el interés cultural respecto a como otro pueblo vive. Al contrario, el servilismo hacia Estados Unidos lleva implícita la idea que no hay otra forma de vida aceptable que la americana. 

Nuestro servicio radial ha sido americanizado. Sin ningún criterio de lo que es superior o inferior, solo sigue los temas de moda del momento y de lo que es considerado "aceptable" -- es decir, aceptable para el segmento mas americanizado del publico, el cual también es el mas degenerado.  El resto de nosotros simplemente es arrastrado por esta ola. El estilo de presentación de la radio también ha sido americanizado. "¿Quien, luego de escuchar un programa de radio americano, no puede sino considerar que la única forma de escapar al comunismo es americanizandose?" Esas no son las palabras de observador externo sino de un sociólogo americano, James Burnham, profesor en la Universidad de Princeton. Tal juicio de parte de un americano debería avergonzar a los programadores italianos de la radio. 

Una de las consecuencias de la "democracia" es la intoxicación de la gran mayoría de la población, la cual no es capaz de discriminar y que cuando no esta guiada por un poder y un ideal, rápidamente pierde todo sentido de identidad. 

El orden industrial en América

Werner Sombart resumió en su estudio clásico sobre el capitalismo, el significado de la ultima etapa del capitalismo en el adagio "Fiat producto, pareat homo" [Un producto de Fiat, parece el Hombre"].   Asi, el capitalismo es un sistema en el que el valor del hombre es estimado según la cantidad de mercancía que produzca o invente. Las doctrinas socialistas nacieron en reacción a la inhumanidad de este sistema.

Una nueva fase se ha iniciado en los Estados Unidos donde hay un incremento del interés en las llamadas relaciones laborales. En vez de una mejora: realmente es un fenómeno nocivo. Los empresarios y los patronos terminaron por reconocer la importancia del "factor humano" en una economía productiva, y que es un error ignorar el individuo implicado en la industria: sus motivos, sus sentimientos, su vida en el trabajo. Así pues, se ha desarrollado toda una escuela que estudia las relaciones humanas en la industria, basada en el conductismo. Estudios como Human Relations in Industry por B. Gardner y G. Moore proporcionan un análisis desmenuzado del comportamiento de los empleados y de sus motivaciones con el objetivo preciso de definir los mejores medios de hacer frente a todos los factores que pueden obstaculizar la maximización de la producción. Algunos estudios no vienen ciertamente de trastienda sino de la dirección, fomentados por especialistas de distintas escuelas. Las investigaciones sociológicas llegan hasta a analizar el ambiente social entre los empleados. Esta clase de estudio tiene un objetivo práctico: el mantenimiento de la satisfacción psicológica del empleado es tan importante como la física. En los casos donde un trabajador está vinculado a un trabajo monótono que no pide una gran concentración, los estudios llamarán la atención sobre el "peligro" que su espíritu pueda extraviarse en una dirección que pueda finalmente reflejarse negativamente en su actitud hacia el trabajo. 

Las vidas privadas de los empleados no se olvidan -- por ello el aumento de la denominada asesoría personal. Se llama a especialistas para disipar la ansiedad, las perturbaciones psicológicas y los "complejos" de no adaptación, hasta el extremo de dar consejos relativos a los problemas más personales. Se utiliza mucho la técnica psicoanalítica para hacer "hablar libremente" al individuo y de poner de relieve los resultados obtenidos por esta "catarsis".

Nada de eso intenta la mejora espiritual de los seres humanos o la solución de problemas verdaderamente humanos, tal como los comprendería un Europeo en esta "edad de la economía". Del otro lado de la Cortina de Hierro, se trata al hombre como una bestia de carga y su obediencia es garantizada por el terror y el hambre. En los Estados Unidos se ve al hombre también como un factor de trabajo y consumo, y ningún aspecto de su vida interior se descuida, y cada factor de su existencia tiende a la misma finalidad. En el "país de la libertad", por todos los medios de comunicación, se le dice al hombre que alcanzó un grado de felicidad inigualada. Se le invita a olvidar quien es, de dónde vino, y a simplemente gozar del presente.

La "democracia" americana en la industria

Hay una contradicción significativa y creciente en los Estados Unidos entre los valores de la ideología política dominante y las estructuras económicas efectivas de la nación. Se ha consagrado una gran parte de los estudios sobre la "morfología del trabajo" a este tema. Los estudios corroboran la impresión de que la empresa americana está muy lejos de ser una organización que corresponda al ideal democrático señalado por la propaganda americana. Las empresas americanas tienen una estructura "piramidal". Constituyen la cumbre de una jerarquía articulada. Las grandes empresas americanas son dirigidas de la misma manera que los Ministerios gubernamentales y son organizadas según líneas similares. Tienen cuerpos de coordinación y control que separan a los dirigentes de la empresa de la masa de los empleados. Más que devenir más flexible, en sentido social, "la élite gerencial" (Burnham) se hace más autocrática que nunca - lo que permite que sintonice bien con la Política Exterior americana. 

Es el fin de otra ilusión americana. América: "el país donde todo el mundo tiene su oportunidad", dónde todas las posibilidades existen para todo el que sepa aprovecharlas, un país donde cada uno puede elevarse de la miseria a la riqueza. Al principio había una "frontera abierta" que conquistar, para todos. Aquella fue cerrada y la próxima nueva "frontera abierta" era el cielo, el potencial ilimitado de la industria y el comercio. Como Gardner, Moore y muchos otros lo mostraron, también ha alcanzado sus limites, y las oportunidades van reduciéndose. Por la especialización del trabajo, siempre creciente en el proceso productivo, y de la insistencia en la valoración de las "calificaciones", es evidente para los Americanos que sus hijos no "llegaran más lejos" que ellos. Así es que en la democracia política de los Estados Unidos, la fuerza y el poder del país, es decir, la industria y la economía, son cada vez más manifiestamente antidemocráticos. El problema es entonces: ¿la realidad debe adaptarse a la ideología, o viceversa? Hasta una fecha reciente, se demandaba la solución antigua, es decir, el retorno a la "verdadera América" igualitaria de la empresa sin obstáculos y del individuo emancipado de todo control del Gobierno central. Sin embargo, hay también quienes preferirían limitar la democracia para poder adaptar la teoría política a la realidad comercial. Si se retira la máscara de la "democracia" americana, se vería claramente hasta qué punto la "democracia" en América (y en otras partes) es solamente el instrumento de una oligarquía que utiliza un método "de acción indirecta", garantizándose la posibilidad de abusar y engañar a una gran mayoría de aquellos en otra circunstancia aceptarían un sistema jerárquico porque simplemente es el único que funciona. Este dilema de la "democracia" en los Estados Unidos podría un día dar lugar a interesante evolución. 

[Artículo publicado en 1945]

Alexis Carrel

Alexis Carrel

Un rostro de trazos regulares, completamente dominado por la caja craneana y unos labios finos perfectamente paralelos, unas gafas de montura negra que no dejaban ver sus ojos, una camisa inmaculada, recién planchada todas las mañanas. Tal era, a principios del siglo XX; Alexis Carrel, el apóstol de la vida sana.

Después del asesinato de Sadi Carnot en Lyón, en 1894, ciertos medios médicos se preguntaron si una intervención rápida no pudo haber salvado la vida del presidente. Alexis Carrel, un joven con el título aun caliente bajo el brazo, a quien sus compañeros bautizaron, por temperamento explosivo, con el sobrenombre de "Polvorilla" ("Petit-poudre") no solamente estaba de acuerdo con sus colegas; se propuso probar el buen fundamento de su hipótesis.

Siendo profesor en la facultad de Lyón, Carrel fue invitado a los Estados Unidos, presentándose en 1905 en Chicago. Un año más tarde se instala en el Instituto Rockefeller, donde ejercerá toda su carrera.

En el espacio de pocos años, sus métodos de sutura de las venas y los vasos sanguíneos (la célebre "técnica de la costura") le valen un renombre mundial. Paralelamente, realiza junto a G.C. Guthrie, los primeros injertos de órganos y experimenta con el cultivo de tejidos in vitro: en el curso de una de sus experiencias, logra mantener en actividad orgánica un fragmento de corazón de embrión de pollo durante un lapso de tiempo superior a la duración total de la vida del animal.

En 1912, Carrel recibe el premio Nóbel de medicina y fisiología. Ese mismo año concibe la posibilidad de fundar establecimientos que pongan "a disposición de los cirujanos un "stock" suficiente de tejidos e injertos conservados para responder a los casos urgentes", lo que popularmente conocemos como "bancos de órganos".

Muy vinculado al aviador Charles Lindbergh, con quien escribirá un libro sobre El cultivo de los órganos (1938), Carrel presenta a los periodistas un "corazón artificial", aparato que se compone de un depósito conteniendo, en un medio nutritivo líquido, el órgano destinado a la conservación, y un segundo cuerpo que permite, gracias a una presión de gas intermitente, un ritmo pulsativo.

"Conócete a ti mismo"

Pero Carrel se daría a conocer, sobre todo, por sus obras destinadas al gran público. La más célebre, El hombre, ese desconocido (1935), será publicada en veinte lenguas diferentes

Comienza con una doble constatación: desde el Renacimiento, nuestro conocimiento de los seres vivos y de nosotros mismos ha sido más lento que nuestro conocimiento de la materia inanimada; paralelamente, hemos hecho sufrir a nuestro medio transformaciones considerables, sin medir las consecuencias, de tal modo que hemos abierto un foso entre nosotros y la naturaleza. Ha llegado el momento de meditar sobre nuestro devenir.

Para ver claro, dice Carrel, es necesario practicar la máxima apolínea "conócete a ti mismo", es decir, fundar una ciencia del hombre susceptible de conducir a una "regeneración" fundada sobre la naturaleza y sobre la observación. "Como nuestros hermanos inferiores, los cetáceos de los mares polares, o los antropoides que vagan por los bosques tropicales, nosotros también formamos parte de la naturaleza. Estamos sumisos a las mismas leyes que el resto del mundo terrestre. Y porque formamos parte de la naturaleza, debemos, como enseñaba Epicteto, vivir conforme a sus órdenes".

Gracias a su inteligencia, el hombre puede (y debe) dominar la naturaleza. Pero, en su dominio, tiene tendencia a olvidar las leyes más imperiosas. Carrel propone una nueva perspectiva.

En el interior de un cuerpo vivo, cada parte se define por su relación con las demás partes. Las partes se benefician de una real autonomía pero, al mismo tiempo, el organismo en su conjunto prima sobre cada parte considerada aisladamente. No sucede nada diferente en el interior de un cuerpo social. El individuo se define por su relación con los que le rodea en el espacio (y que constituyen la sociedad) y por su relación a los que le han precedido en el tiempo (y que constituyen su linaje). Existe una cadena ininterrumpida de la vida. Nosotros no somos mas que los relevos y las continuaciones.

"Cada hombre está ligado a sus predecesores y a sus descendientes. La humanidad no está compuesta por elementos separados, como las moléculas de un gas. Se asimila a una red de filamentos que se extienden en el tiempo, llevando, como las cuentas de un rosario, las generaciones sucesivas de individuos".

La "libertad" de los hombres frente a sus ancestros es, pues, relativa. Su igualdad lo es aun más.

Se han confundido durante mucho tiempo, afirma Alexis Carrel, la noción abstracta de ser humano y la noción concreta de individuo. "Los seres humanos son iguales, pero no así los individuos. Los sexos tampoco son iguales. Sería muy peligroso ignorar todas estas desigualdades. El principio democrático ha contribuido al debilitamiento de la civilización impidiendo el desarrollo de la élite. Es evidente que las desigualdades naturales deben ser respetadas. Existen, en la sociedad moderna, funciones apropiadas a los grandes, a los pequeños, a los medios y a los inferiores. Pero no podemos buscar formar a los individuos superiores por los mismos procedimientos que a los mediocres (...) El mito de la igualdad, el amor del símbolo, el desdén por lo concreto, en gran medida, son culpables del debilitamiento del individuo. Ya que resulta imposible elevar a los inferiores, el único medio de producir la igualdad entre los hombres es reducirlos a todos al nivel más bajo. Así, desaparece la fuerza de la personalidad".

El programa propuesto por Carrel es completamente diferente: "Cada individuo debe utilizar sus características propias. Intentando establecer la igualdad entre los hombres, hemos suprimido las particularidades individuales, que son las más útiles, porque la felicidad de cada uno depende de su adaptación exacta a su género de trabajo, y en una nación moderna existen muchas tareas diferentes. Debemos, pues, en lugar de uniformarlos, variar los tipos humanos, aumentando las diferencias por la educación y los hábitos de vida".

Alexis Carrel denuncia violentamente la degradación de las costumbres, el alcoholismo, la blandura, la licencia, pues la mala salud de una población está muy vinculada a su relajación, a su falta de energía.

El progreso de la medicina permite atender los casos más graves. De hecho, el verbo "remediar" comparte la misma raíz etimológica que "remendar" (los medicamentos cumplen el papel que ya no desempeña la resistencia natural). Cuando se trata de adquirir una "gran salud", el legislador cuenta con la medicina. Carrel declara a este respecto: "Siempre es preferible la salud natural, la que procede de la resistencia del organismo a las enfermedades infecciosas y degenerativas, del equilibrio del sistema nervioso, a la salud artificial, que reposa en los regímenes alimenticios, las vacunas, los sueros, los productos endocrinos, las vitaminas, los exámenes periódicos, y sobre la costosa protección de las medicinas, los hospitales y las enfermeras".

No se trata, ni mucho menos, de rechazar las técnicas modernas, sino de emplearlas con mayor discernimiento: "La cultura sin el confort, la belleza sin el lujo, la máquina sin la servidumbre del uso, la ciencia sin el culto de la materia, permitiendo a los hombres desarrollarse indefinidamente, guardando su inteligencia, su moral y su virilidad".

En sus Reflexiones sobre la conducta de la vida (1950), Carrel distingue tres grandes leyes de la vida, "inseparables, aun cuando distintas: las leyes de la conservación de la vida, de la propagación de la raza y de la ascensión del espíritu".

En otros términos, la vida "tiende a la vez a su conservación, propagación y espiritualización", y a estos tres planes corresponden tres datos fundamentales: la supervivencia orgánica, la reproducción genética y el ascenso del psiquismo por la evolución.

De ahí una concepción natural del bien y del mal, que concuerda plenamente con las conclusiones de la etología moderna: "Nuestras acciones, nuestras instituciones sociales favorecen o impiden el desarrollo de la vida. Son, pues, buenas o malvadas. Es malvada, por ejemplo, toda forma de sociedad que amontona grandes masas de seres humanos en las fábricas y los barrios-hormiguero, en donde la conservación de la vida y la propagación de la raza son precarias y el ascenso del espíritu resulta imposible. En las instituciones, como en los individuos, el bien es aquello que está conforme a la estructura de nuestro cuerpo, y el mal todo lo que se le opone".

Por una aristocracia

Por sí sola, la ley de propagación de la vida impone tres obligaciones: "La primera, el deber de tener hijos, e hijos de buena calidad, gracias a la puesta en práctica de los principios de la eugenesia. Segunda, educar a estos hijos de tal modo que se actualicen y desarrollen sus potencialidades hereditarias del modo más óptimo. Tercera y última, adquirir nosotros mismos y enseñar a nuestros niños las cualidades morales e intelectuales indispensables para el triunfo de la vida social; porque el devenir de la raza, su felicidad y su infelicidad, depende del valor de la familia y de la comunidad".

El eugenismo, explica Alexis Carrel, no trata de eliminar, sino de promover. Mejorando cualitativamente la población, se actúa en el sentido del bien común. "Es necesario hacer una elección –afirma. La inutilidad de nuestros esfuerzos para mejorar a los individuos de mala calidad resulta evidente. Resultaría mucho mejor mejorar a aquellos de buena calidad. La masa prefiere siempre las ideas, las invenciones de la élite y las instituciones creadas por ella. Es necesario abandonar la idea peligrosa de restringir a los fuertes, elevar a los débiles y hacer, así, pulular a los mediocres (...) El eugenismo voluntario no solamente conduciría a la producción de individuos más fuertes, sino también más familiares a la resistencia, la inteligencia y el coraje, haciendo hereditarias estas virtudes. Estas familias constituirían una aristocracia, de la cual surgirían, probablemente, los hombres de élite. El establecimiento, por medio de la eugenesia, de una aristocracia biológica hereditaria sería una paso importante para la solución de los problemas de ayer y de hoy".

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Alexis Carrel es a la vez miembro de honor de la Academia de Ciencias de la URSS y de la Academia Pontificia. Pero no es un profeta en su tierra.

Regresa a Francia en 1941, después de un año de estancia en España. El 16 de abril es recibido por Petain. El 5 de diciembre, el Journal officiel publica un texto-ley anunciando la creación de una Fundación para el Estudio de los Problemas Humanos, cuya creación se retrasará hasta el 17 de noviembre del siguiente año. Alexis Carrel es nombrado director regente.

La "Fundación Carrel" (como todos la conocen) tiene por objeto "el estudio, bajo todos sus aspectos, de las medidas más apropiadas para la mejora y el desarrollo de la población francesa en todas sus actividades". Debe, especialmente, "Buscar todas las soluciones prácticas y proceder con todas las demostraciones en vistas de mejorar el estado fisiológico, mental y social de la población".

Para realizar esta tarea, Carrel se rodea de jóvenes médicos con ideas originales: Jean Sutter, futuro animador del Instituto de Estudios Demográficos, Dujarric de la Riviere, Ménétrier, Gessain, etc.

En el espacio de dos años, los dirigentes de la fundación crean cuatro departamentos y seis equipos especializados para el estudio de los problemas de natalidad, biología del linaje, desarrollo de la infancia, hábitat, economía rural, biotipología, nutrición, etc. Fundan también un laboratorio de investigaciones bioquímicas, un centro de estadísticas y sondeos, un instituto de fisiopsicología, un Centro de la madre y de la infancia, y un centro de síntesis.

El tiempo de los "hombres civilizados"

Después de 1935, el número de fallecimientos, por vez primera en Occidente, supera al de nacimientos. En siete años, la población francesa ha disminuido en medio millón de individuos. La fundación lucha contra la desnatalidad y favorece la elaboración de una nueva legislación social. "La cantidad de niños es insuficiente –se afirma en la revista de oficial de la fundación. En general, podemos decir lo mismo de su calidad. No serviría de nada aumentar la natalidad si el crecimiento de la población se hace a costa de elementos tarados. Los subsidios familiares practicados en estos momentos están lejos de favorecer la propagación de las mejores cepas".

A los educadores y a los especialistas de orientación profesional, la "Fundación Carrel" les hace conocer los últimos avances en materia de biotipología. A los médicos, les apremia "a prevenir antes que a curar, a considerar que las visitas a los talleres son más útiles que las horas de presencia en los dispensarios de las fábricas".

La fundación promueve además el deporte en los centros industriales, se dedica al estudio de la fatiga psicológica (tarea novedosa en todo el mundo), vela por la mejora de las condiciones de trabajo, la higiene, el hábitat. Procede a un inventario de la población.

Toda esta actividad reposa sobre un credo, que el doctor Soupault explica en estos términos: "La Fundación comprende la diferencia que existe entre la materia inerte y la materia pensante. Pero también sabe que la consciencia, siendo inseparable de la materia, responde al perfeccionamiento de su "substratum" orgánico por la mejora de su calidad. Sabe, en fin, que, en el curso de la evolución de las formas vivas, existe un paralelismo constante entre el auge del espíritu y el progreso estructural y funcional de los órganos, en particular de los cetros nerviosos".

Alexis Carrel precisa él mismo los datos de base de la obra a cumplir: "La ciencia del hombre engendra necesariamente una antropotecnia. Y esta antropotecnia hará para el hombre lo que la tecnología ha hecho para los aviones. Pudiera ser que la ciencia del hombre construya, un día, individuos tan superiores a nosotros mismos como los aparatos modernos lo son al biplano con el que los hermanos Wright volaron por vez primera. La Fundación se presenta como la primera institución científica dedicada a la construcción de hombres civilizados".

En Día tras día, Carrel esboza un programa: "Es necesario establecer nuevas relaciones entre los hombres; sustituir las antiguas ideologías por los conceptos científicos de la vida; desarrollar armoniosamente en cada individuo todas sus potencialidades hereditarias suprimir las clases sociales y reemplazarlas por clases biológicas, la biocracia en lugar de la democracia; hacer a los hombres aptos para conducirse racionalmente a: la fraternidad y la ley del amor; el objetivo de la vida no es el acopio de beneficios ..."

El programa no será jamás aplicado, pues la época desata las pasiones. El 21 de agosto de 1941 Carrel es suspendido de sus funciones por el gobierno provisional de la "Francia libre" a propuesta del profesor Pasteur Vallery-Radot, nombrado secretario general de Sanidad. La Fundación para el estudio de los Problemas Humanos, que se había mantenido al margen de toda actividad política, es disuelta.

Pocos meses más tarde Alexis Carrel sufre dos crisis cardiacas consecutivas. Fallece el 4 de noviembre de 1944. Ningún representante oficial asiste a su funeral.

La unidad de todos los seres vivos

Toda la cirugía vascular moderna estaba en germen antes de los trabajos de Alexis Carrel. Las técnicas del transplante de órganos de deben mucho más de lo que se atreven a reconocer. Pero el moralista ha sido aun más incomprendido.

De El hombre, ese desconocido, el decano Jean Lépine ha dicho: "Es, a la vez, un homenaje a la ciencia y una afirmación de lo desconocido, una demostración de la unidad del ser vivo, irreducible tanto a un principio material como a una unidad espiritual".

El reverendo J.T. Durkin precisó al respecto: "La pasión de Alexis Carrel fue la de llegar a nuevas ideas por nuevos medios. Resulta extraño constatar fuese que su rechazo deliberado a aceptar ideas admitidas lo que le situó en la picota por la vanguardia de los "intelectuales" de su época".

"Carrel pertenece a la élite –concluye el doctor Soupault–, en el sentido de que pudo ver lo que no vieron la mayor parte de sus contemporáneos, especialmente sus colegas. Intentó poner de relieve ciertas grandes relaciones de la sociedad humana del siglo XX, distinguiendo los riesgos que amenazaban su buen curso. Indicó las vías para buscar con urgencia las soluciones. Podemos sin exageraciones clasificarlo entre los profetas. Pero sus esfuerzos no resultaron suficientes. Y el destino implacable nos empuja a las sombras profundas que Carrel temía".

Autor: Alain de Benoist

[Vu de Droite]

Releyendo a Evola (V). Dos Derechos.

Releyendo a Evola (V). Dos Derechos.

En 1948 una comisión especial de la ONU presentó, como resultado de sus trabajos, una especie de Charta en la que se definía la concepción del derecho. Una vez aprobada, y obtenido su reconocimiento también en los ambientes católicos, la misma sancionaba en mayor o menos medida las ideas del denominado "derecho natural", con un lugar destacado para los principios jacobinos del ’89 y los de la Declaración de la Independencia Norteamericana, fijando por lo tanto la base universal para la democracia. Con la misma, era también convalidada la famosa "ideología de Nüremberg", es decir, de aquella macabra farsa jurídica con la cual, para desprecio de toda anterior tradición de honor militar, los vencedores se han unilateralmente constituido en jueces de los vencidos refiriéndose así a principios tan sólo por ellos elaborados y hechos valer retroactivamente y por encima de cualquier frontera.

En efecto, éste es uno de los aspectos fundamentales del denominado derecho "natural" en su oposición a lo que es denominado como "derecho positivo" o "político". El fondo último de tal doctrina (el "iusnaturalismo"), el cual ha tenido un papel relevante en todas las ideologías subversivas modernas, es éste: para lo justo y lo injusto, para lo lícito y lo ilícito existirían principios inmutables y congénitos en la naturaleza humana, de carácter universal, que aquella que es denominada como la "recta razón" podría siempre reconocer de manera directa. El punto esencial es el de atribuir al conjunto de estos principios una superior validez y dignidad, de hacerlos valer no tanto en términos de derecho cuanto en términos de moral. Éstos tendrían una autoridad y una fuerza íntimamente imperativa que el "derecho positivo", es decir las leyes concretas que rigen todo Estado y toda sociedad organizada, no poseen puesto que estas leyes se basarían en la simple necesidad o sobre la coerción, no tendrían un crisma superior y deberían ser simplemente medidas, en su legitimidad, justamente sobre la base del "derecho natural" del hombre.

Hemos hablado de un uso subversivo de este derecho puesto que es evidente que, refiriéndose al mismo, puede ponerse bajo acusación al Estado, se pueden sancionar rebeliones, contestaciones y desobediencias de los individuos y de las masas, sin excluir la "objeción de conciencia" y posturas análogas por un lado y por el otro hasta arribar a la mencionada "ideología de Nüremberg" y a la pretensión de constituir un tribunal universal democrático al cual todo Estado debería plegarse renunciando así a lo que constituye su misma esencia, es decir su soberanía. Los ataques múltiples, hoy tan frecuentes, sostenidos sea contra uno u otro régimen reputado como "fascista", con ingerencia en los asuntos internos de otros países (aunque sin abrir la boca en general cuando se trata de regímenes marxistas), proceden evidentemente de presupuestos análogos.

Ahora bien, sobre todo esto es dable hacer una serie de consideraciones.

Por un lado tal "derecho natural" no es sino una abstracción, lo cual resulta históricamente del hecho de que después de siglos de controversias jurídico-filosóficas nadie ha podido arribar nunca a definir exacta y unívocamente cuál sea la "naturaleza humana" en singular, la naturalis ratio y el criterio objetivo para juzgar qué cosa se encuentre realmente en conformidad con la misma y qué es lo que le sería congénito como si se tratase de una sagrada herencia. En su ausencia, se ha podido hacer referencia tan sólo a algunos principios elementales que se juzgan como necesarios a fin de que una vida social fuese posible. Pero con esto viene a menos la "trascendencia" del derecho natural, su pretendida superior dignidad, puesto que se nos manifiestan entonces como evidentes un conjunto de condicionamientos históricos y puesto que (sobre este punto esencial volveremos enseguida) para la "vida social" son concebibles formas sumamente diferentes. En efecto, cuando de lo abstracto se ha pasado a lo concreto, al derecho natural, de acuerdo a los autores y las épocas, se le ha agregado ahora uno u otro principio. Baste pensar que en la antigüedad hubo quien hizo ingresar dentro del derecho natural a la misma esclavitud.

Puede ser interesante una ejemplificación histórica respecto de los orígenes del "derecho natural". Por parte de la Corona británica habían sido reconocidos a los ciudadanos paulatinamente una serie de derechos en el plano puramente político, luego de conflictos y diferentes circunstancias locales. Y bien, estos derechos, por parte de filósofos como Locke y luego por la Declaración de independencia norteamericana, fueron "absolutizados", fue olvidado su origen empírico y político, los mismos fueron transformados en "derechos naturales" autónomos y superiores a cualquier sociedad política, inalienables y conferidos nada menos que por Dios a toda criatura humana.

Sin embargo el punto fundamental es éste: allí donde se habla de derecho natural se encuentra a pesar de todo, un cierto común denominador, se encuentran ciertos principios que, por lo demás, son intrínsecos no de la naturaleza humana en general, sino más bien de una determinada naturaleza humana y ofician de presupuesto no de todo tipo posible de sociedad, sino de un determinado tipo de sociedad. En otros términos, no se trata para nada del derecho en singular, sino tan sólo de un derecho, de la especial concepción que del derecho tuvieron (y tienen) un determinado tipo de sociedad (la liberal) y un determinado tipo humano (el burgues). Todo lo demás, su presunto carácter ético y casi sagrado, su correspondencia nada menos que a la "ley divina impresa en el corazón de los hombres", su ser normativo en sí mismo, no es sino pura mitología (un marxista diría que es una superestructura); es un aparato especulativo al servicio de quienes defienden y buscan de hacer prevalecer lo que corresponde a una determinada mentalidad y a un determinado ideal de vida asociado: es decir los que han hallado una esencial expresión en la democracia y en el igualitarismo democrático.

Pero no nos debemos detener aquí: es necesario ir más a fondo y rastrear el origen o la genealogía de este derecho.

Para hacer esto, nos debemos remitir a tiempos remotos y a una morfología de las civilizaciones, utilizando concepciones como las formuladas por el suizo J. J. Bachofen, genial estudioso del derecho y de los mitos y de las tradiciones antiguas, contemporáneo de Nietzsche y de Burckhardt. La "constante" de toda la teoría iusnaturalista se encuentra en la igualdad y la indiscriminada, innata, intangible libertad atribuida a todo ser humano, más aun, de acuerdo a algunos escritores antiguos, a todo ser viviente. Todos los hombres son iguales y hermanos. Toda autoridad es violencia, las leyes políticas positivas fueron ya llamadas magis violentiae quam leges. En rigor, el corolario sería una concepción comunista de la propiedad, la communis omnium possessio, en tanto que es igual el derecho de los iguales.

Y bien, todo ello tiene un preciso trasfondo cultural y religioso, que es la concepción "matriarcal" del mundo y de la vida. "Matriarcal" aquí debe ser tomado no en sentido literal material, sino en sentido generalizado. Se trata de las civilizaciones que vieron el supremo principio del universo en una divinidad femenina materna, sobre todo en la Madre Tierra, Magna Mater. Frente a la Madre generadora todos los seres son iguales. Su ley no conoce exclusivismos o diferencias, su amor aborrece todo límite, su soberanía no admite que el sujeto se arrogue un derecho particular sobre aquello que por naturaleza pertenece colectivamente a todos los seres. La cualidad de "hijo de la Madre" asegura una intangibilidad e iguales derechos a cada uno. A la igualdad se le acompaña la intangibilidad física y en el conjunto viene definido como "conforme a la naturaleza" un ideal fraterno-social y promiscuo de la vida organizada. Los orígenes pueden ser olvidados, este trasfondo religioso con la primacía del principio femenino-materno y ctonio (es decir vinculado a la Tierra) puede hacerse totalmente invisible, y sin embargo subsistir como un espíritu y un ethos bien determinados, como una interna conformación: lo cual se vincula justamente con el hecho de que se hacen valer por sí mismos, en abstracto, los principios del derecho natural.

El cual, por lo demás, desde tal perspectiva parece corresponder tan sólo a lo que es propio de una determinada línea espiritual y, si se lo puede decir así, a una determinada "raza interior". Es así como Bachofen ha indicado la existencia, ya en los orígenes, de una orientación opuesta, de una concepción "paterna", base, a su vez, de otro derecho, de otro ideal de sociedad, de otro ethos, teniendo como trasfondo a otra concepción religiosa: mitológicamente, la primacía es atribuida a las divinidades masculinas paternas de la luz y del cielo luminoso (en especial en las civilizaciones de origen indoeuropeo) frente a las divinidades femeninas-maternas de la tierra y del mismo cielo. Y a las primeras divinidades, uránicas y olímpicas, les fue referido el mundo concebido como kosmos y ordo, es decir como un todo ordenado y bien articulado que tiene su reflejo en una concepción no menos articulada, orgánica y jerárquica de la sociedad así como del derecho (se vincula aquí el clásico dicho sui cuique); se puede decir que la misma funda el principio y el derecho del verdadero Estado, en oposición a lo que es simple sociedad naturalista. Bachofen ha puesto en luz también que en las grandes civilizaciones antiguas basadas en el derecho viril, en lo que con Vico se podría llamar "el derecho natural de los pueblos heroicos", en forma notoria en la civilización romana, el derecho promiscuo propio del otro tipo de civilización no subsistió sino en los estratos inferiores, en la plebe. Así en Roma es significativo que una antigua designación de la plebe fue justamente la de "hijos de la Tierra", que los cultos predominantes de la plebe fueron de divinidades femeninas y que a las mismas se hizo siempre alusión en las sublevaciones en contra de las malignae leges, es decir en contra de las formas del derecho positivo político y patricio. Sólo con el derrumbe y decadencia de la antigua romanidad aristocrática este substrato volvió a emerger y pasó casi a la contraofensiva y es desde tal perspectiva que debe verse la génesis del "derecho natural" cual fue profesado por varios juristas, incluso Ulpiano, en el tardío período de decadencia universalista del Imperio. Desde varios puntos de vista el cristianismo contribuyó a esta acción dando un crisma religioso al principio de la igualdad de todos los hombres, principio que demasiado fácilmente desde el plano teológico (igualdad de todos ante Dios o lo Absoluto) fue hecho valer absurdamente en el plano social.

Considerando los desarrollos sucesivos en el sentido de una secularización, es así como se arriba al "derecho natural" del cual se empezó a hablar en especial a partir del siglo XVII y al cual se remite la democracia moderna, que lo ha convertido en una cosa sagrada, intangible, originaria por un lado y por el otro como una conquista del progreso humano.

Pero si se considera aquello que aquí, aun sea en una forma necesariamente sumaria (en otras oportunidades nos hemos referido con un mayor desarrollo a este orden de ideas), ha sido expuesto, se debe reconocer que justamente lo opuesto es lo verdadero: se trata de un fenómeno regresivo. La ideología democrática, la revalorización del "derecho natural" en contra de cualquier ley política articulada, el presunto humanismo que convierte en fetiche a una libertad indiscriminada y todo lo demás, hasta la Charta formulada por los juristas de la ONU, de lo cual se ha hablado al comienzo de este artículo, que debería tener un valor supranacional mundial, no son sino las señales indicativas de una involución, de la emergencia y del predomino del hombre de una determinada raza interior, paralelos con el declinar de un tipo humano superior con sus símbolos y su derecho.

La crisis del mundo tradicional ha propiciado la reviviscencia, aun secularizada, de un substrato de trasfondo "matriarcal", naturalista y plebeyo, a expensas del principio que antes tenía el símbolo paterno, que ha subsistido en las mayores civilizaciones dinásticas europeas de "derecho divino", con el ideal de la autoridad y de la jerarquía, fundamento del verdadero Estado. Muchas son las variedades del fenómeno: democracia, masa, "pueblo",   societarismo y socialismo, "comunidad" en función antitética con respecto a todo lo que es Estado, y así sucesivamente. El comunismo constituye el término final de tal regresión. Es significativo cómo los distintos filósofos marxistas de la historia, comenzando por el mismo Engels, remitiéndose también, aunque de manera obtusa y unilateral, a las teorías de Morgan y del mismo Bachofen, han hablado de una fase matriarcal comunista de los orígenes, absurdamente exaltada por ellos, y en ella han visto casi el estado normal al cual el régimen de propiedad privada y todo el resto le han hecho violencia. Es pues un "iusnaturalismo" en estado puro.

["Radiografía de la Democracia", Il Conciliatore, Enero 1969]

Los precursores: José Antonio

Los precursores: José Antonio

 Germanos contra bereberes

 

1. ¿Qué fue la Reconquista ? Un criterio superficial de la victoria tiende a considerar España como una especie de fondo o substratum permanente sobre el cual desfilan diversas invasiones, a las que nos hacen asistir como solidarios con aquel elemento aborigen. Dominación fenicia, cartaginesa, romana, goda, africana... De niños hemos presenciado mentalmente todas esas dominaciones en calidad de sujetos pacientes; es decir, como miembros del pueblo invadido. Ninguno de nosotros, en su infancia romancesca, ha dejado de sentirse sucesor de Viriato, de Sertorio, de los numantinos. El invasor era siempre nuestro enemigo; el invadido nuestro compatriota.

Cuando la cosa se considera más despacio, ya al apuntar la mañana, cae uno en esta perplejidad: después de todo -se pregunta- no sólo mi cultura, sino aún mi sangre y mis entrañas ¿tienen más de común con el céltico aborigen que con el romano civilizado? Es decir, ¿no tendré un perfecto derecho, aún por fuerza de la sangre, a mirar la tierra española con ojos de invasor romano; a considerar con orgullo esta tierra no como remota cuna de los míos sino como incorporada por los míos a una nueva forma de cultura y de existencia? ¿Quién me dice que, en el sitio de Numancia, hay dentro de las murallas más sangre mía, más valores de cultura míos, que en los campamentos sitiadores?

Quizá podamos entender esto señaladamente bien los que procedemos de familias que hayan visto nacer muchas de sus generaciones en la América hispana. Nuestros antepasados trasatlánticos, como nuestros actuales parientes de allá, se sienten tan americanos como nosotros españoles; pero saben que su calidad americana les viene como descendientes de los que dieron a América su forma presente. Sienten a América como entrañablemente suya porque sus antepasados la ganaron. Aquellos antepasados procedían de otro solar, que ya es, para sus descendientes, más o menos extranjero. En cambio la tierra en que actualmente viven, siglos atrás extranjera, es ahora la suya, la definitivamente incorporada por unos remotos abuelos al destino vital de su estirpe.

Estos dos puntos de vista descansan sobre dos maneras de entender la patria: o como razón de tierra o como razón de destino. Para unos, la patria es el asiento físico de la cuna; toda su tradición es una tradición espacial, geográfica. Para otros, la patria es la proyección física de un destino; la tradición, así entendida, es predominantemente temporal, histórica.
2. Con esta previa delimitación de conceptos cabe resumir la cuestión inicial: ¿qué fue la Reconquista ? Ya se sabe: desde el punto de vista infantil, el lento recobro de la tierra española por los españoles contra los moros que la habían invadido. Pero la cosa no fue así. En primer lugar, los moros (es más exacto llamarles «los moros» que «los árabes»; la mayor parte de los invasores fueron berberiscos del norte de África; los árabes, raza muy superior, formaban solamente la minoría directora) ocuparon la casi totalidad de la Península en poco tiempo más del necesario para una toma de posesión material, sin lucha. Desde Guadalete (año 711) hasta Covadonga (718) no habla la Historia de ninguna batalla entre forasteros e indígenas. Hasta el reino de Todomir, en Murcia, se constituyó por buenas componendas con los moros, toda la inmensa España fue ocupada en paz; España, naturalmente, con los «españoles» que habitaron en ella. Los que se replegaron hacia Asturias fueron los supervivientes de entre los dignatarios y militares godos; es decir, de los que tres siglos antes habían sido, a su vez, considerados como invasores. El fondo popular indígena (celtibérico, semítico en gran parte, norteafricano por afinidad en otra, más o menos romanizado todo él) era tan ajeno a los godos como a los agarenos recién llegados. Es más, sentían muchas más razones de simpatía étnica y consuetudinaria con los vecinos del otro lado del estrecho que con los rubios danubianos aparecidos tres siglos antes. Probablemente la masa popular española se sintió mucho más a su gusto gobernada por los moros que dominada por los germanos. Esto fue el principio de la Reconquista ; al final no hay ni que hablar. Después de seiscientos, de setecientos, de casi (en algunos sitios) ochocientos años de convivencia, la fusión de sangre y usos entre aborígenes y bereberes era indestructible; mientras que la compenetración entre indígenas y godos, entorpecida durante doscientos años por la dualidad jurídica y, en el fondo, rehusada siempre por el sentido racial de los germánicos, no pasó nunca de ser superficial.

La Reconquista no es, pues, una empresa popular española contra una invasión extranjera; es, en realidad, una nueva conquista germánica; una pugna multisecular por el poder militar y político entre una minoría semítica de gran raza -los árabes- y una minoría aria de gran raza -los godos-. En esa pugna toman parte bereberes y aborígenes en calidad de gente de tropa unas veces y, otras veces, en actitud de súbditos resignados de unos y otros dominadores, quizá con marcada preferencia, al menos en gran parte del territorio, por los sarracenos.

Hasta tal punto es la Reconquista una guerra entre partidos y no una guerra de la independencia que a nadie se le ha ocurrido nunca llamar «españoles» a los que combatían contra los agarenos, sino «los cristianos» por oposición a «los moros». La Reconquista fue una disputa bélica por el poder político y militar entre los pueblos dominadores, polarizada en torno de una pugna religiosa.

Del lado cristiano, los jefes preminentes son todos de sangre goda. A Pelayo se le alza en Covadonga sobre el pavés como continuador de la Monarquía sepultada junto al Guadalete. Los capitanes de los primeros núcleos cristianos tienen un aire inequívoco de príncipes de sangre y mentalidad germánica. Más: se sienten ligados desde el principio a la gran comunidad catolicogermánica europea. Cuando Alfonso el Sabio aspira al trono imperial no adopta una actitud extravagante: pleitea, con el alegato de la madurez política de su reino, por lo que podía alentar desde siglos antes en la conciencia de príncipe cristianogermánico de cada jefe de los citados reconquistadores. La Reconquista es una empresa europea, es decir, en aquella sazón, germánica. Muchas veces acuden de hecho, para guerrear contra los moros, señores libres de Francia y de Alemania. Los reinos que se forman tienen una planta germánica innegable. Acaso no haya Estados en Europa que tengan mejor impreso el sello europeo de la germanidad que el condado de Barcelona y el reino de León.
3. En esquema -abstracción hecha de los mil acarreos e influencias recíprocas de todos los elementos étnicos removidos durante ochocientos años-, la Monarquía triunfante de los Reyes Católicos es la restauración de la Monarquía góticoespañola, católicoeuropea, destronada en el siglo VIII. La mentalidad popular distinguía entonces difícilmente entre nación y rey. Por otra parte, considerables extensiones de España, singularmente Asturias, León y el Norte de Castilla habían sido gemanizadas, casi sin solución de continuidad, durante mil años (desde principios del siglo V hasta finales del XV, sin más interrupción que los años que van desde el Guadalete hasta el recobro de las tierras del norte por los jefes godocristianos) sin contar con que su afinidad étnica con el norte de África era mucho menor que la de las gentes del sur y levante. La unidad nacional bajo los Reyes Católicos es, pues, la edificación del Estado unitario español con el sentido europeo, católico, germánico, de toda la Reconquista , y la culminación de la obra de germanización social y económica de España. No se olvide esto, porque quizá por ahí va a encontrar la «constante bereber» su primera rendija para la rebelión.

En efecto, el tipo de dominación árabe era preponderantemente político y militar. Los árabes tenían vagamente el sentido de la territorialidad. No se adueñaban de las tierras, en el sentido jurídicoprivado. Así pues, la población campesina de las comarcas más largamente dominada por los árabes (Andalucía, Levante) permanecía en una situación de libre disfrute de la tierra, en forma de pequeña propiedad y, acaso, de propiedades colectivas. El andaluz aborigen, y la población bereber que nutrió más copiosamente las filas árabes, gozaba, pues, una paz elemental y libre, inepta para grandes empresas de cultura, pero deliciosa para un pueblo indolente, imaginativo y melancólico como el andaluz. En cambio, los cristianos germánicos traían en la sangre el sentido feudal de la propiedad. Cuando conquistaban las tierras erigían sobre ellas señoríos, no ya pluralmente politicomilitares como los de los árabes, sino patrimoniales al mismo tiempo que políticos. El campesino pasaba, en caso mejor, a ser vasallo; tiempo adelante, cuando por la atenuación del aspecto jurisdiccional, político, los señoríos van subrayando su carácter patrimonial, los vasallos, completamente desarraigados caen en la condición terrible de jornaleros.

La organización germánica, de tipo aristocrático, jerárquico, era, en su base, mucho más dura. Para justificar tal dureza se comprometía a realizar alguna gran tarea histórica. Era, en realidad, la dominación política y económica sobre un pueblo casi primitivo. Toda aquella enorme armadura -Monarquía, Iglesia, aristocracia- podía intentar la justificación de sus pesados privilegios a título de cumplidora de un gran destino en la Historia. Y lo intentó por doble camino: la conquista de América y la Contrarreforma.
4. Es un tópico (puesto en circulación por la literatura «bereber» de que se hablará más tarde) el decir, que la conquista de América es obra de la espontaneidad popular española, realizada casi a despecho de la España oficial. No se puede sostener esa tesis en serio. Muchas de las expediciones se organizaron, ciertamente, como empresa privada; pero el sentido de la cristianización y colonización de América está contenido en el monumento de las Leyes de Indias, obra que encierra el pensamiento constante del Estado español a través de vicisitudes seculares. Y la conquista de América es también una tesis catolicogermánica. Tiene un sentido de la universalidad sin la menor raíz celtibérica y bereber. Sólo Roma y la Cristiandad germánica pudieron transmitir a España la vocación expansiva, católica, de la conquista de América. Lo que se llame el espíritu aventurero español, ¿será español de veras en el sentido aborigen o bereber, o será una de las señales de sangre germánica? No se desdeñe el dato de que, aún en nuestros días, las regiones de donde sale mayor número de emigrantes, es decir, de aventureros, son las del Norte, las más germanizadas, las más europeas, las que, desde su punto de vista castizo y pintoresco, podrían llamarse menos españolas. En cambio, es todavía abundantísimo el número de andaluces y levantinos que se trasplanta a Marruecos, a Orán, a Argelia y que vive allí absolutamente como en su casa, como una cepa que reconoce la tierra lejana de donde arrancaron a su ascendiente. Esta derivación meridional y levantina hacia África no tiene la menor homogeneidad con las expediciones colonizadoras hacia América. Incluso África y América han sido constantemente como las consignas de dos partidos políticos y literarios españoles. De dos partidos que coinciden exactamente en casi todos los instantes con el liberal y el conservador; el popular y el aristocrático; el bereber y el germánico. Era casi cosa obligada que un escritor aristocrático, antieclesiástico, antimonárquico, incorporase a su repertorio frases como ésta: «Más valía que la Monarquía española, en vez de extenuar a España en la empresa de América, hubiera buscado nuestra expansión natural, que es África».

Al lado de la conquista de América, la España germánica (doblemente germánica ahora bajo la dinastía de los Habsburgo) riñe en Europa el combate católico por la unidad. Lo riñe y, a la larga, lo pierde. Y, como consecuencia, pierde a América. La justificación moral e histórica de la dominación sobre América se hallaba en la idea de la unidad religiosa del mundo. El catolicismo era la justificación del poder de España. Pero el catolicismo había perdido la partida. Vencido el catolicismo, España se quedaba sin título que alegar para el imperio de Occidente. Su credencial estaba caducada. Ya lo vió el astuto Richelieu que, para hundir a la casa de Austria, no vaciló en auxiliar a los paladines de la reforma. Sabía muy bien que la piedra angular de los Habsburgo era la unidad católica de la Cristiandad.

Y así, perdida la partida en Europa primero, en América después, ¿qué tarea de valor universal alegaría la España dominadora -Monarquía, Iglesia, aristocracia- para conservar su situación de privilegio? Falta de justificación histórica, dimitida toda función directiva, sus ventajas económicas y políticas quedaban en puro abuso. Por otra parte, con la falta de empleo, las clases directoras habían perdido el brío, incluso de la propia defensa. Se observa una colección de fenómenos, semejantes en extremo a la decadencia de la monarquía visigótica. Y la fuerza latente, nunca extinguida, del pueblo bereber sometido, inicia lentamente su desquite.
5. Porque, aún en las horas cenitales de la dominación, la «constante bereber» no había dejado de existir y de obrar nunca. Los pueblos superpuestos, dominador y dominado, germánico y aborigen bereber, no se habían fundido. Ni siquiera se entendían. El pueblo dominador vigilaba el no mezclarse con el dominado (hasta 1756 no se deroga una pragmática de Isabel la Católica que exigía probar pureza de sangre, es decir, condición de cristiano viejo, sin mezcla de judío o moro, aún para desempeñar modestísimas funciones de autoridad). El pueblo dominado, entre tanto, detesta al dominador. Con un giro típico, adopta respecto de los dominadores apariencia de sumisión irónica. En Andalucía se llega a los más exagerados extremos de adulación; pero bajo esa adulación aparente se venga la más desdeñosa zumba hacia el adulado. Esta actitud, la burla, es la más dulcemente resignada que adopta el pueblo desposeído. Más arriba aparece ya el odio y, sobre todo, la afirmación permanente de la separación. En España la expresión «el pueblo» guarda siempre un tono particularista y hostil. El «pueblo hebrero» comprendía naturalmente, a los profetas. El «pueblo inglés» incluye a los lores, ¡a buena hora permitiría un inglés consciente que no le considerasen solidarizado, bajo la denominación popular de inglés, con los primeros jerarcas del país! Aquí no: cuando se dice «el pueblo» se piensa decir lo indiferenciado, lo incalificado, lo que no es aristocracia, ni Iglesia, ni milicia, ni jerarquía de ninguna especie. El mismo don Manuel Azaña ha dicho: «no creo en los intelectuales, ni en los militares, ni en los políticos; no creo más que en el pueblo». Pero entonces los intelectuales, los militares, los políticos, como los eclesiásticos y los aristócratas ¿no forman parte del pueblo? Sin especificar, se alude al sojuzgado, al sustraído a su siempre añorada existencia primitiva, indiferenciada, antijerárquica y que, por lo mismo, detesta rencorosamente toda jerarquía, característica del pueblo dominador.

Tal realidad ha penetrado todas las manifestaciones de la vida española, incluso las de apariencia menos popular. Por ejemplo, el fenómeno europeo de la Reforma tuvo en España una versión reducida, pero absolutamente impregnada de la pugna entre germánicos y bereberes, entre dominadores y dominados. En España no se dió un solo caso de hereje príncipe, como en Francia o en Alemania. Los grandes señores se mantuvieron aferrados a su religión de castas. Todo hereje, pequeño burgués, o letrado, era como un vengador de los oprimidos; en su disidencia alentaba más que un tema teológico una incurable inquina contra el aparato oficial, formidable, de Monarquía, Iglesia, aristocracia...

Y así hasta las fechas más recientes. La línea bereber, más aparente cada vez según ve declinar la fuerza contraria, asoma en toda la intelectualidad de izquierda, de Larra hacia acá. Ni la fidelidad a las modas extranjeras logra ocultar un tonillo de resentimiento de vencido en toda la producción literaria española de los cien últimos años. En cualquier escritor de izquierdas hay un gesto morboso por demoler, tan persistente y tan desazonante que no se puede alimentar sino de una animosidad personal, de casta humillada. Monarquía, Iglesia, aristocracia, milicia, ponen nerviosos a los intelectuales de izquierda, de una izquierda que para estos efectos empieza bastante a la derecha. No es que sometan aquellas instituciones a crítica; es que, en presencia de ellas, les acomete un desasosiego ancestral como el que acomete a los gitanos cuando se les nombra a la bicha. En el fondo los dos efectos son manifestaciones del mismo viejo llamamiento de la sangre bereber. Lo que odian, sin saberlo, no es el fracaso de las instituciones que denigran, sino su remoto triunfo; su triunfo sobre ellos, sobre los que la odian. Son los bereberes vencidos que no perdonan a los vencedores -católicos, germánicos- haber sido los portadores del mensaje de Europa.
El resentimiento ha esterilizado en España toda posibilidad de cultura. Las clases directoras no han dado nada a la cultura, que en ninguna parte suele ser su misión específica. Las clases sometidas, para producir algo considerable desde el punto de vista de la cultura, tenían que haber aceptado el cuadro de valores europeo, germánico, que es el vigente; y eso les suscita una repugnancia infinita por ser, en el fondo, el de los odiados dominadores.

Así, grosso modo, puede decirse que la aportación de España a la cultura moderna es igual a cero, salvo algún ingente esfuerzo individual, desligado de toda escuela, y algún pequeño cenáculo inevitable envuelto en un halo de extranjería.
6. Tras las escaramuzas tenía que llegar la batalla. Y ha llegado: es la República de 1931; va a ser, sobre todo, la República de 1936. Estas fechas, singularmente la segunda, representan la demolición de todo el aparato monárquico, religioso, aristicrático y militar que aún afirmaba, aunque en ruinas, la europeidad de España. Desde luego la máquina estaba inoperante; pero lo grave es que su destrucción representa el desquite de la Reconquista , es decir, la nueva invasión bereber. Volveremos a lo indiferenciado. Probablemente se ganará en placidez elemental en las condiciones populares de vida. Acaso el campesino andaluz, infinitamente triste y nostálgico, reanude el silencioso coloquio con la tierra de que fue desposeído. Casi media España se sentirá expresada inmejorablemente si esto ocurre. Desde luego, se habrá conseguido un perfecto ajuste en lo natural. Pero lo malo es que entonces será pueblo único, ya dominador y dominado en una sola pieza, un pueblo sin la más mínima aptitud para la cultura universal. La tuvieron los árabes; pero los árabes eran una pequeña casta directora, ya mil veces diluida en el fondo humano superviviente. La masa, que es la que va a triunfar ahora, no es árabe sino bereber. Lo que va a ser vencido es el resto germánico que aún nos ligaba con Europa.

Acaso España se parta en pedazos, desde una frontera que dibuje, dentro de la Península , el verdadero límite de África. Acaso toda España se africanice. Lo indudable es que, para mucho tiempo, España dejará de contar en Europa. Y entonces, los que por solidaridad de cultura y aún por misteriosa voz de sangre nos sentimos ligados al destino europeo, ¿podremos transmutar nuestro patriotismo de estirpe, que ama a esta tierra porque nuestros antepasados la ganaron para darle forma, en un patriotismo telúrico, que ame a esta tierra por ser ella, a pesar de que en su anchura haya enmudecido hasta el último eco de nuestro destino familiar?.

Prisión de Alicante, 13 de agosto de 1936

Ernst Niekisch: Un revolucionario alemán

Ernst Niekisch: Un revolucionario alemán

Ernst Niekisch, nacido en 1.889 en una familia de artesanos, militante y periodista del partido Social-demócrata, fue elegido en 1.918 presidente del Consejo Central de Baviera. Convertido al nacionalismo durante su estancia en la cárcel, comenzó a publicar en 1.926 Widerstand (Resistencia) "Escritos para una política socialista y nacionalista-revolucionaria". Colaboró con la mayoría de personalidades relacionadas con NR (entre ellas Ernst Jünger), y se convirtió en la figura proa, y principal teórico, del nacional-bolchevismo alemán y del anti-occidentalismo europeo. La revista dobló en seguida el número de simpatizantes (de 5 a 600 miembros, un movimiento de unas 5.000 personas) y se dotó del semanario Entscheidung (Decisión). El conjunto fue prohibido por los nazis tras subir al poder y Niekisch fue encarcelado algunos años después en una verdadera resistencia interior. Liberado por la Armada Roja el 27 de abril de 1.945, se afilió al Partido Comunista Alemán, y luego al Partido Socialista Unificado, formó parte de la dirección del Frente Nacional, fue diputado e impartió clases en la Universidad de Humbolt. Sin embargo, tras el aplastamiento de la sublevación del 17 de junio de 1.953, renunció a todas sus responsabilidades y se estableció en la Republica Federal, donde murió en 1.967. Su influencia sobre el europeismo revolucionario y el nacionalismo europeo resulta inconmensurable.

Ernst Niekisch es tal vez la figura más representativa del complejo y multiforme panorama que ofrece el movimiento nacional-bolchevique alemán de los años 1918 a 1933. En él se encarnan con toda claridad las características y las contradicciones evocadas por el término de "nacional-bolchevismo" y que responden mucho más a un estado de ánimo que a una actitud activista, a una ideología de contornos precisos o a una unidad organizativa, pues este movimiento estaba compuesto por infinidad de pequeños círculos, grupos, revistas, etc., sin que hubiera jamás un partido que se calificara a sí mismo de "nacional-bolchevique". Es curioso constatar que casi ninguno de estos grupos o personalidades usó este apelativo (si exceptuamos la revista de Karl Otto Paetel, "Die Sozialistische Nation", cuyo subtítulo era"Nationalbolschewistische Blätter"), sino que el adjetivo les fue lanzado con carácter despectivo, teñido de sensacionalismo por la prensa y los partidos sostenedores de la República de Weimar, de la que todos los nacional-bolcheviques fueron encarnizados enemigos, no habiendo a este respecto diferencias entre los grupos procedentes del comunismo que incorporaron la idea nacional y entre los grupos nacionalistas dispuestos a asumir cambios económicos radicales y la alianza con la U.R.S.S. para destruir el odiado sistema nacido del Dicktat de Versalles.

Ernst Niekisch nació el 23 de mayo de 1889 en Trebnitz (Silesia). Era hijo de un limador que se trasladó a Nördlingen im Reis (Baviera-Suabia) en 1891. Niekisch realizó estudios de magisterio que termina en 1907, pasando a ejercer en Ries y Augsburg. No era corriente en la Alemania guillermina -aquel estado en el que había tenido lugar"la victoria del burgués sobre el soldado", en palabras de Carl Schmitt- que un hijo de obrero estudiara, por lo que Niekisch debió sufrir las burlas y la hostilidad de sus compañeros de clase. Ya en esta época estaba hambriento de saber ("una vida de nulidad es insoportable", dirá) y devorado por un fuego interior revolucionario; se lanza sobre Hauptmann, Ibsen, Nietzsche, Schopenhauer, Kant, Hegel y Maquiavelo, a cuya influencia se añadirá la de Marx, desde 1915. Alistado en el ejército en 1914, serios problemas oculares le impiden llegar al frente, por lo que ejercerá, hasta febrero de 1917 funciones de inspección de reclutas en Augsburg. En octubre de 1917 entra en el Partido Socialdemócrata (S.P.D.) y se siente fuertemente atraído por la Revolución Bolchevique. De esta época data su primer escrito político hoy perdido, titulado significativamente "Licht aus dem Osten" en el que ya formulaba lo que será una constante de su acción política: la idea de la "Ostorientierung". La difusión de este folleto será saboteada por el propio S.P.D., en cuyo periódico de Augsburg "Schwäbischen Volkszeitung" colaboraba Niekisch.

El 7 de noviembre de 1918 Eisner proclama en Munich la República. Niekisch funda el consejo de obreros y soldados de Augsburg, y se convierte en su presidente, siéndolo igualmente del Consejo de Obreros, Campesinos y Soldados de Munich durante febrero y marzo de 1919. El es el único miembro del Comité Central que vota en contra de la proclamación de la primera República Soviética de Baviera, pues considera que ésta es la provincia alemana menos adecuada para realizar el experimento, debido a su carácter agrario. Sin embargo, a la entrada de los Freikorps en Munich, Niekiksch es encarcelado el 5 de mayo -día en el que pasa del S.P.D. al Partido Socialdemócrata Independiente (U.S.P.D.)-. El 22 de junio es condenado a dos años de prisión en fortaleza por su actividad en el Consejo de Obreros y Soldados, aunque no ha tenido nada que ver con los crímenes de la República Soviética Bávara. Niekisch cumple su sentencia íntegramente, pues si bien es elegido al parlamento bávaro como jefe de fracción del U.S.P.D., no será liberado hasta agosto de 1921. Entre tanto, se encuentra de nuevo en el S.P.D. debido a la reunificación con éste del U.S.P.D. (la anterior escisión se había verificado durante la guerra mundial).

Niekisch no está en absoluto de acuerdo con la política contemporizadora del S.P.D. -temperamentalmente era incapaz de soportar las medias tintas y los compromisos- y añadiéndose a ésta situación de disgusto las amenazas contra él y su familia (habiéndose casado en 1915 tenía un hijo), renuncia a su mandato parlamentario y se traslada a Berlín, donde entra en la dirección del Secretariado de la Juventud del Gran Sindicato Textil, un trabajo burocrático en el que tampoco se sentirá a gusto. Sus relaciones con el S.P.D. se van deteriorando paulatinamente, debido a que Niekisch se opone al pago de reparaciones a Francia y Bélgica y apoya la resistencia nacional cuando Francia ocupa la cuenca del Ruhr en enero de 1923. También se opone desde 1924 al Plan Dawes, que regula el pago de las reparaciones impuestas a Alemania en Versalles. Niekisch atacó frontalmente la postura del S.P.D. de aceptación del Plan Dawes en una conferencia de sindicalistas y socialdemócratas, enfrentándose con Frank Hilferding, principal representante de la línea oficial.

En 1925, Niekisch que es el redactor jefe de la revista socialista "Firn" ("El nevero"), hace aparecer en una serie de folletos editados por ésta los dos primeros trabajos suyos que han llegado hasta nosotros "Der Weg der deeutschen Arbeioterschaft zum Staat" y "Grundfragen deutscher Aussenpolitik". Ambas obras testimonian una influencia de Lassalle mucho mayor que la de Marx/Engels -un rasgo que hace asemejar estas primeras tomas de posición de Niekisch a las que asumieron en la inmediata postguerra los comunistas de Hamburgo que se separaron del Partido Comunista Alemán (K.P.D.) para fundar el Partido Comunista Obrero Alemán (K.A.P.D.), bajo la dirección de Laufenberg y Wolffheim y que era decidido partidario de la lucha de liberación contra Versalles (este partido, que llegó a disponer de una base de masas bastante amplia ocupa un lugar destacado en la historia del nacional-bolchevismo"). En sus folletos de 1925, Niekisch propone que el S.P.D. se haga campeón del espíritu de resistencia del pueblo alemán contra el imperialismo capitalista de las potencias de la Entente, al tiempo que sostiene que la liberación social de las masas proletarias tienen como presupuesto inexcusable la liberación nacional. Estas ideas, unidas a su oposición a la política exterior profrancesa del S.P.D. y a su lucha contra el Plan Dawes le atraen la desconfianza de las altas instancias socialdemócratas. El célebre Eduard Bernstein le atacará por su actitud nacionalista en el periódico "Glocke". En realidad, Niekisch jamás fue un marxista en el sentido ortodoxo de la palabra; concedía al marxismo valor de crítica social, pero no de Weltanschaung e imaginaba al estado socialista por encima de cualquier interés de clase, como "ejecutor de los testamentos de Weimar y Könisberg" (es decir, de Goethe y Kant). Se comprende fácilmente que este género de ideas no fueran gratas a la aburguesada dirección del S.P.D.... Pero Niekisch no estaba aislado en el seno del movimiento socialista, pues mantenía estrechas relaciones con el "Círculo Hofpgeismar" de las Juventudes Socialistas, cuya ala nacionalista fuertemente influenciada por la "Revolución Conservadora", representaba. Niekisch escribió frecuentemente en la revista de este círculo "Rundbrief" del que saldrían fieles colaboradores cuando comience la etapa de "Widerstand", entre estos colaboradores estaba Benedikt Obermayr, que trabajaría con Darré en el Reichsmährstand.

Poco a poco, el S.P.D. empieza a deshacerse de Niekisch: por presiones de su primer presidente, Niekisch es excluído de su puesto en el sindicato textil y en julio de 1926 se anticipa con su marcha del S.P.D. al expediente de expulsión incoado contra él y cuyo resultado no era dudoso.

Comienza ahora el período que ganará para Niekisch un puesto en la historia de las ideas revolucionarias del siglo XX: considerando como altamente problemático el esquema "derecha-centro-izquierda", se esfuerza por reagrupar a las mejores fuerzas de la derecha y de la izquierda, (conforme a la célebre imagen de la "herradura", los extremos de ésta se encuentran más cerca entre sí que del centro) para la lucha contra un enemigo que se designa claramente: en el exterior el Occidente liberal y el Tratado de Versalles; en el interior, el liberalismo de Weimar. En julio de 1926 edita el primer número de la revista "Widerstand" ("Resistencia") y logra atraer a fracciones importantes -por su número y por su activismo- del antiguo Freikorps "Bund Oberland", al tiempo que se adhiere al Alt Sozialdemocratische Partei (A.S.P.) de Sajonia, intentando utilizarlo como plataforma para sus planes de reunión de fuerzas revolucionarias. Se traslada para ello a Dresde, desde donde dirige el periódico del A.S.P.("Der Volkstaat"), llevando a cabo una dura lucha contra la política pro-occidental de Stresemann, oponiendo al tratado de Locarno en el que Alemania reconocía sus fronteras occidentales como definitivas y su obligación de pagar reparaciones, el espíritu del Tratado de Rapallo (1922) en el que la Rusia Soviética y la Alemania derrotada-los dos parias de Europa- estrecharon sus relaciones solidarizándose contra las potencias vencedoras. La experiencia con el A.S.P. termina cuando este partido sea derrotado en las elecciones de 1928, quedando reducido a una fuerza insignificante.

Este fracaso no significa, ni mucho menos, que Niekisch abandone la lucha descorazonado. Al contrario, es en esta época cuando escribirá sus obras fundamentales: "Gedanken über deutsche Politik","Politik und idee" (ambas de 1929), "Entscheidung" (1930: su obra maestra), "Der Politische Raum Deutschen Widerstandes" (1931) y "Politik deutschen Widerstandes" (1932). Paralelamente a esta actividad publicista, continúa editando la revista "Widerstand", funda la editorial del mismo nombre en 1928 y viaja a todos los rincones de Alemania como conferenciante. La sola enumeración de las personalidades con que se relaciona (desde mayo de 1929 se traslada definitivamente a Berlín) es impresionante: el filósofo Alfred Baümler le presenta a Ernst y Friedrich Georg Jünger, con los que comienza una estrecha colaboración, mantiene lazos con el ala izquierda del N.S.D.A.P.: el conde Ernst zu Reventlow, Gregor Strasser (que le ofrecerá convertirse en jefe de la redacción del "Volkischer Beobachter") y Goebbels que se encuentra entre los admiradores más resueltos de su libro "Entscheidung" ("Decisión"). También es determinante su amistad con Carl Schmitt.

En octubre de 1929, Niekisch es el animador de la acción juvenil contra el Plan Young (otro plan de "reparaciones"), publicado en el periódico "Die Kommender", el 28 de febrero de 1930, un ardiente llamamiento contra este plan, suscrito por casi todas las asociaciones juveniles alemanas -entre ellas la Liga de Estudiantes Nacional-Socialistas y la Juventud Hitleriana- y que fue seguido por manifestaciones de masas.

Los simpatizantes de su revista fueron organizados en "Círculos Widerstand", que celebraron tres congresos nacionales durante los años 1930-32, año éste en que Niekisch realiza un viaje a la U.R.S.S. en el otoño organizado por el ARPLAN (Asociación para el Estudio del Plan Quinquenal Soviético, fundada por el profesor Friedrich Lenz, otra figura destacada del nacional-bolchevismo).

Estos datos biográficos eran indispensables para presentar a un hombre como Niekisch que es prácticamente un desconocido y para poder comprender sus ideas, ideas que, por cierto, él no expuso nunca de un modo sistemático -era un revolucionario y un escritor de combate- y voy a intentar reconstruir a continuación.

Desde 1919 Niekisch era un atento lector de Spengler (lo que más nos puede sorprender en un socialista de aquella época en la que existía a nivel intelectual y político entre "derecha" e "izquierda" una interpenetración, casi diaria, una ósmosis, impensables en las circunstancias actuales). De él retendrá sobre todo, la famosa oposición entre "Kultur" y "Zivilisation". Pero sus concepciones políticas quedaron fuertemente marcadas por la lectura de un artículo de Dowstoyevski que ejerció gran influencia en la Revolución Conservadora a través del Thomas Mann de las "Consideraciones de un Apolítico" y de Arthur Moeller Van der Bruck "Alemania, Potencia Protestante"(del "Diario de un Escritor", mayo/junio de 1877,capítulo III). El término "protestante" no tiene aquí ninguna connotación religiosa,sino que alude al hecho de que Alemania, desde Arminius hasta hoy siempre ha "protestado" contra las pretensiones "romanas" al dominio universal, que han sido recogidas por la Iglesia Católica y por las ideas de la Revolución Francesa, prolongándose, como señalará Thomas Mann hasta los objetivos de la Entente que luchó contra Alemania en la I Guerra Mundial.

A partir de este momento, el odio del mundo "romano" se convierte en un aspecto esencial del pensamiento de Niekisch, pues las ideas de este artículo de Dowstoyevski vienen a reforzar sus propias concepciones. Niekisch hace remontar la decadencia del germanismo a los tiempos en que Carlomagno realizó la matanza de la nobleza sajona y obligó a los supervivientes a convertirse al cristianismo; éste es un veneno mortal para los germanos cuya función ha sido la de domesticar lo germano-heroico con el fin de hacerlo maduro para la esclavitud romana. Niekisch no duda en proclamar que "todos los pueblos que (debían) defender su libertad contra el imperialismo occidental (estaban) obligados a romper con el cristianismo para sobrevivir". El desprecio del catolicismo se acompaña en Niekisch de una exaltación del "Protestantismo" alemán, no en cuanto confesión religiosa (Niekisch censuraba ásperamente al protestantismo oficial, al que acusaba de reconciliarse con Roma en su común lucha anti-revolucionaria), sino en cuanto "toma de conciencia orgullosa del ser alemán" y "actitud aristocrática opuesta a los estados del alma de las masas católicas"; una posición muy similar a la de Rosenberg, defendiendo ambos la libertad de conciencia contra el oscurantismo dogmático (Niekisch comentó en su revista "El Mito del Siglo XX").

Esta actitud hostil del imperialismo romano contra Alemania ha continuado a lo largo de los siglos, pues "judíos, jesuítas y francmasones han sido quienes desde siglos han querido esclavizar y domesticar a los Bárbaros germánicos". La unanimidad del mundo contra Alemania, que se manifiesta sobre todo cuando ésta se ha dotado de un estado fuerte, se reveló con especial claridad durante la I Guerra Mundial, después de la cual, las potencias vencedoras impusieron a Alemania la democracia (vista por Niekisch como un fenómeno de infiltración extranjera) para destruirla definitivamente.

La primacía de lo político sobre lo económico siempre fue un principio fundamental del pensamiento de Niekisch. Fuertemente influido por Carl Schmitt, y partiendo de esta base. Niekisch tenía que ver como enemigo irreductible al liberalismo burgués que valora sobre todo los principios económicos y no ve al hombre más que considerado aisladamente, como una unidad en busca de su exclusivo provecho. Individualismo burgués (con sus correlativos de estado liberal de derecho, libertades individuales, consideración de estado como un mal) y materialismo aparecen individuados en el pensamiento de Niekisch como características esenciales de la democracia burguesa. Al mismo tiempo desarrolla una crítica no original, pero si efectiva y sincera del sistema capitalista como sistema cuyo motor es el beneficio privado y no la satisfacción de las necesidades individuales y colectivas y que, además, genera continuamente paro. De esta forma queda designada la burguesía como enemigo interior que colabora con los estados occidentales burgueses que oprimen a Alemania. El sistema de Weimar (encarnado en demócratas, socialistas y clericales) representaba lo opuesto al espíritu y voluntad estatal de los alemanes y era el enemigo contra el que había que organizar la "Resistencia". El de "Resistencia" es otro concepto fundamental en la obra de Niekisch. La revista del mismo nombre lleva bajo el subtítulo (primero: Blátter fur sozialistische und nationalrevolutionäre politik, luego: Zeitschrift für nationalrevolutionäre politik) una reveladora frase de Clausewitz:"La resistencia es una actividad mediante la cual deben ser destruídas tantas fuerzas del enemigo que éste tenga que renunciar a sus propósitos". Si Niekisch consideraba posible esta actitud de resistencia es porque creía que la situación de decadencia de Alemania era pasajera, no irreversible y aunque a veces señalara que su pesimismo era "ilimitado" hay que considerar sus declaraciones en este sentido como meros efectos retóricos, pues su contínua actividad revolucionaria es la mejor prueba de que nunca cedió al pesimismo y al desánimo.

Hemos visto quien era el enemigo contra el que había que organizar la resistencia: "la democracia parlamentaria y el liberalismo, la forma francesa de vida y el americanismo". Con la misma exactitud designa Niekisch los objetivos de la actitud de resistencia: la independencia y libertad de Alemania, la alta valoración del estado, la recuperación de todos los alemanes que se hallan bajo dominio extranjero. Consecuente con su rechazo de los valores económicos, Niekisch no contrapone a este enemigo una mejor forma de distribución de los bienes materiales y el logro de una sociedad de bienestar. Más adelante veremos como jamás le interesaron los aspectos meramente socio-económicos de la Revolución Rusa ni de la actitud del K.P.D.; lo que Niekisch buscaba era la superación del mundo burgués, cuyos bienes hay que "desterrar ascéticamente". El programa de "Resistencia" de 1930 no deja dudas a este respecto: en él se pide "el rechazo decidido de todos los bienes que Europa acaricia (punto 7a), la retirada de la economía internacional (7b), la reducción de la población urbana y la reconstrucción de las posibilidades de vida campesina (7c-d), la voluntad de pobreza y un modo de vida simple que debe oponerse orgullosamente a la vida refinada de las potencias imperialistas occidentales (7f) y, finalmente, la renuncia al principio de la propiedad privada en el sentido del derecho romano, pues 'a los ojos de la oposición nacional, la propiedad no tiene sentido ni derecho más que si implica el servicio del Pueblo y del Estado'".

Para realizar sus objetivos, que Uwe Sauermann define con acierto como idénticos a los de los nacionalistas, aunque los caminos y medios para conseguirlos sean nuevos, Niekisch busca las fuerzas revolucionarias adecuadas, no puede sorprender que un hombre procedente de la izquierda como él se vuelva en primer lugar al movimiento obrero. Constata Niekisch que el abuso que la burguesía ha realizado del concepto "nacional" empleado como cobertura de sus intereses económicos y de clase, ha provocado en el trabajador la identificación entre los términos "nacional" y "socialreaccionario", lo cual ha llevado al proletariado a separarse demasiado de los lazos nacionales para crear por sí solo un estado y aunque esta actitud del conjunto del movimiento obrero está parcialmente justificada no pasa desapercibido para Niekisch el hecho de que un trabajador en cuanto tal apenas es otra cosa que un "burgués frustrado sin más aspiraciones que la de lograr un bienestar económico y un modo de vida idéntico al de la burguesía". Esto era una consecuencia necesaria del hecho de que el marxismo es una ideología burguesa, nacida en el mismo terreno que el liberalismo y compartiendo con éste una valoración de la vida en términos exclusivamente económicos.

La responsabilidad de esta situación recae en gran parte sobre la socialdemocracia que "no es otra cosa que liberalismo popularizado" que ha obstinado al trabajador en su egoísmo de clase buscando convertirlo en burgués. Esta actitud del S.P.D. es la que le ha llevado después de 1918 no a la realización de la indispensable revolución nacional y social sino "a la búsqueda de cargos para sus dirigentes" y a convertirse en una "oposición" dentro del sistema capitalista, pero no en un partido revolucionario: "el S.P.D. es un partido liberal y capitalista que emplea una terminología socialrevolucionaria para engañar a los trabajadores". Este análisis es el que lleva a Niekisch a decir que todas las formas de socialismo basadas en consideraciones humanitarias son "tendencias corruptoras que disuelven la sustancia de la voluntad guerrera del pueblo alemán".

Muy influido por el "decisionismo" de Carl Schmitt, la actitud de Niekisch hacia el K.P.D. es mucho más matizada. En primer lugar, y en oposición al S.P.D., firmemente asentado en las concepciones burguesas, el comunismo descansa "sobre instintos elementales". Especialmente aprecia Niekisch en el K.P.D. su "estructura autocrática", su "aprobación en voz alta de la dictadura". Estas características posibilitan que pudiera utilizarse el comunismo como "medio" y que se pudiera recorrer junto con él "una parte del camino". Niekisch acogió con esperanza el "Programa de Liberación Nacional y Social" del K.P.D. (24 de agosto de 1930) en el que se declaraba la lucha total contra las reparaciones y el orden de Versalles, pero cuando este se reveló como mera táctica -orientada a frenar los crecientes éxitos del N.S.D.A.P.-, al igual que lo había sido la "línea Schlageter" en 1923. Niekisch denunció la mala fe de los comunistas en el problema nacional y los calificó de incapaces para realizar la tarea a la que él aspiraba porque eran "sólo socialrevolucionarios" y además "poco revolucionarios".

El papel dirigente en el partido revolucionario debería corresponder, pues, a un "nacionalista" de nuevo cuño, sin conexiones con el viejo nacionalismo (es significativo que Niekisch considerara al partido tradicional de los nacionalistas, el D.N.V.P., como incapaz para llevar a cabo la resurrección alemana porque se orientaba hacia la época guillermina, definitivamente desaparecida). El nuevo nacionalismo debía ser socialrevolucionario, incondicionado, dispuesto a destruir todo lo que obstaculizara la independencia alemana y el nuevo nacionalista, entre cuyas tareas estaba la de utilizar al obrero comunista revolucionario, debería tener la característica fundamental de querer sacrificarse y querer servir. Según una bella imagen de Niekisch, el comunismo no sería otra cosa que "el humo que inevitablemente asciende donde un mundo comienza a arder".

Se ha visto la imagen ofrecida por Niekisch de la secular decadencia alemana, pero en el pasado alemán no todo es sombrío; hay un modelo hacia el que Niekisch se volverá permanentemente: la vieja Prusia, o, como él dice: "la idea de Postdam", una Prusia que con su mezcla de sangre eslava puede ser el antídoto contra la Alemania romanizada. Es así como exigirá desde los primeros números de "Widerstand" la resurrección de "una Alemania prusiana, disciplinada y bárbara, más preocupada del poder que de las cosas del espíritu". ¿Qué significaba exactamente Prusia para Niekisch? O. E. Schüddekopf lo ha indicado exactamente al decir que en la "idea de Postdam" Niekisch veía todas las premisas de su nacional-bolchevismo: "El Estado Total, la economía planificada, la alianza con Rusia, el estado de espíritu antirromano, la defensa contra el Oeste, contra Occidente, el incondicionado estado guerrero, la pobreza... ". En la idea prusiana de soberanía reconoce Niekisch la idea que necesitan los alemanes: la del "Estado Total", necesaria en cuanto que Alemania, amenazada por un entorno hostil debido a su situación geográfica, necesita convertirse en un estado militar. Este Estado Total debe ser un instrumento de combate al que debe subordinarse todo -economía tanto como cultura y ciencia- para que el pueblo alemán obtenga su libertad. Es evidente para Niekisch -y aquí hay que buscar una de las razones más poderosas de su nacionalbolcvhevismo- que el estado no puede depender de una economía capitalista en la que oferta y demanda determinan el mercado; al contrario, la economía debe estar subordinada al estado y sus necesidades.

Durante cierto tiempo Niekisch confió en determinados sectores de la Reichswehr (pronunció muchas de sus conferencias en este ambiente militar) para realizar "la idea de Postdam", pero a comienzos de 1933 se distanció de la concepción de una "dictadura de la Reichswehr" pues no le parecía lo suficientemente "pura" y "prusiana" para ser la portadora de la "dictadura nacional", y esto se debía, por cierto, a sus conexiones con las fuerzas del dinero.

Otro de los aspectos clave del pensamiento de Niekisch es la primacía concedida a la política exterior (la única política verdadera para Spengler) sobre la interior. Sus concepciones al respecto están fuertemente marcadas por Maquiavelo (de quien Niekisch era un gran admirador, llegando a firmar varios de sus artículos con el seudónimo de Niccolo), y por su amigo Karl Hausofer. Del primero se conservará siempre su Realpolitik, su convicción de que la verdadera esencia de la política es siempre la lucha entre estados por el poder y la supremacía, del segundo aprenderá a pensar según dimensiones geopolíticas, considerando que en la situación de entonces y con mayor motivo en la actual -sólo tienen peso en la política mundial los estados construidos sobre grandes espacios- y como en 1930 la Europa Central no sería por sí sola más que una colonia americana, sometida no sólo a la explotación económica, sino a la "banalidad, a la nulidad, al desierto y a la vacuidad de la espiritualidad americana", Niekisch propone un gran Estado "desde Vladivostok hasta Vlessingen", es decir, un bloque germano-eslavo dominado por el espíritu prusiano en el que imperaría el único colectivismo que puede soportar el orgullo humano: el militar.

Aceptando decididamente el concepto de "pueblos proletarios" (como lo harían los fascistas de izquierda), el nacionalismo de Niekisch era un nacionalismo de liberación, desprovisto de chauvinismo, cuyos objetivos debían ser la destrucción del orden europeo surgido de Versalles y la liquidación de la Sociedad de Naciones, instrumento de las potencias vencedoras.

En un primer momento de su pensamiento, Niekisch soñaba con un "juego en común" de Alemania con los dos países que habían sabido rechazar la "estructura intelectual" occidental: la Rusia bolchevique y la Italia fascista (es una coincidencia más de las muchas que hay entre Niekisch y Ramiro Ledesma). En su programa de abril de 1930 pedía "relaciones públicas o secretas con todos los pueblos que sufren como el pueblo alemán de la opresión por las potencias imperialistas occidentales" (7-1). Entre estos pueblos contaba a la U.R.S.S. y a los pueblos coloniales de Asia y África. Más adelante veremos su evolución respecto al fascismo, ahora nos ocuparemos de la imagen que Niekisch tenía de la Rusia soviética. Ante todo, hemos de decir que esta imágen no era privativa de Niekisch, sino que era patrimonio común de casi todos los exponentes de la Revolución Conservadora y del nacional-bolchevismo desde Moeller van den Bruck, y lo sería también de los más lúcidos fascistas de izquierda: Ledesma Ramos y Drieu la Rochelle. Porque, en efecto, Niekisch consideraba a la revolución rusa de 1917 ante todo como una revolución nacional. Mucho más que como una revolución social. Rusia, que se encontraba en peligro de muerte por la infiltración de los valores occidentales ajenos a su esencia, "incendió de nuevo Moscú" para acabar con sus invasores, empleando como combustible el marxismo. En palabras del mismo Niekisch: "Tal fue el sentido de la Revolución Bolchevique: Rusia, en peligro de muerte, recurrió a la idea de Postdam, la llevó hasta el extremo, casi hasta la desmesura, y creó este estado absoluto de guerreros que somete la misma vida cotidiana a la disciplina militar, cuyos ciudadanos saben soportar el hambre cuando hay que batirse, toda cuya vida está cargada hasta la explosión de una voluntad de resistencia". Kerenski había sido solamente un testaferro de occidente que quería introducir la democracia burguesa en Rusia (Kerenski era, desde luego, el hombre en quien confiaban las potencias de la Entente para que Rusia continuara a su lado la guerra contra Alemania); la Revolución Bolchevique había sido dirigida contra los estados imperialistas de occidente y contra la propia burguesía extranjerizante y antinacional.

Consecuente con esta interpretación, Niekisch definirá el leninismo como "lo que queda del marxismo cuando un hombre de Estado genial lo utiliza para fines de política nacional" y citará con frecuencia la célebre frase de Lenin que se convertirá en un leit-motiv de todos los nacional-bolcheviques "Haced de la causa del pueblo la causa de la nación y la causa de la nación se convertirá en la causa del pueblo". En las luchas por el poder que tuvieron lugar en la jefatura soviética tras la muerte de Lenin, las simpatías de Niekisch iban dirigidas a Stalin, su hostilidad hacia Trotski (actitud compartida entre otros muchos por Ersnt Jünger y los Strasser). Trotski y sus partidarios encarnaban a los ojos de Niekisch a las fuerzas occidentales, el veneno del oeste, las fuerzas de descomposición hostiles a un orden nacional en Rusia. Por esto acogió con satisfacción la victoria de Stalin y dio a su régimen el calificativo de "organización de la defensa nacional que libera los instintos viriles y combatientes". El Primer Plan Quinquenal en el curso de la época en que Niekisch escribía era "un prodigioso esfuerzo moral y nacional destinado a lograr la autarquía". Era pues el aspecto político-militar de la planificación el que fascinaba a Niekisch, los aspectos socio-económicos (como en el caso de su valoración del K.P.D.) apenas le interesaban. Es así como pudo acuñar la fórmula: Colectivismo más planificación igual a militarización del pueblo. Lo que Niekisch apreciaba en Rusia es exactamente lo contrario de lo que pudo atraer a los actuales intelectuales marxistas degenerados: "la violenta voluntad de producción para fortalecer y defender el Estado, la barbarización consciente de la existencia... la actitud guerrera, autocrática, de la élite dirigente, que gobierna dictatorialmente, el ejercicio como forma de practicar la áscesis por un pueblo...". Era lógico que Niekisch viera en la Unión Soviética el compañero ideal de alianza para Alemania, ya que encarnaba los valores antioccidentales por los que abogaba Niekisch. Además, hay que tener en cuenta que en aquella época la U.R.S.S. era un Estado aislado visto con recelo por los países occidentales y excluído de todo sistema de alianzas, por no decir rodeado de Estados hostiles que eran prácticamente satélites de Francia e Inglaterra (Estados Bálticos, Polonia, Rumania), a lo que hay que añadir que hasta bien entrada la década de los treinta, la U.R.S.S. no formó parte de la Sociedad de Naciones ni tuvo relaciones diplomáticas con los EE.UU.

Niekisch consideraba que una alianza Rusia-Alemania era necesaria también para la primera, pues "Rusia tiene que temer a Asia" y sólo un bloque desde el Atlántico al Pacífico podría contener "la marea amarilla" de la misma forma que sólo con la colaboración alemana podría Rusia explorar los inmensos recursos de Siberia. Hemos visto porque razones Rusia se le aparecía a Niekisch como un modelo. Pero no se trataba para Alemania de copiar la idea bolchevique, de aceptarla sin más. Alemania -y aquí Niekisch comparte la opinión de todos los nacionalistas- debe buscar sus propias ideas y formas y si Rusia era ejemplar, la razón era que había organizado su Estado siguiendo la "ley de Postdam" y ésta debía volver a inspirar a Alemania organizando un Estado total antioccidental, Alemania no imitaba a Rusia, sino que recuperaba su especificidad, enajenada durante todos aquellos años de sometimiento al extranjero y que se había encarnado en el Estado ruso.

Aunque los acuerdos con Polonia y Francia tanteados por Rusia serán observados con inquietud por Niekisch, éste defenderá apasionadamente a la Unión Soviética contra las amenazas de intervención y contra las campañas llevadas a cabo contra ella por las confesiones religiosas: "el imperialismo católico 'romano' y sus lastimosos aliados protestantes", fue para Niekisch "una participación de Alemania en la cruzada contra Rusia que significaría... un suicidio. Este sería el reproche más esencial y convincente de Niekisch contra el nacionalsocialismo, con lo cual llegamos a un punto que no deja de provocar cierta perplejidad: la actitud de Niekisch frente al nacionalsocialismo.

Y esta perplejidad no es sólo nuestra; durante la época que estudiamos, Niekisch era visto por sus contemporáneos más o menos como un "nazi". Desde luego, la revista paracomunista "Aufbruch" le metía en el mismo saco que a Hitler en 1932; más matizada, la revista soviética "Moskauer Rundschau" (30 de noviembre de 1930) calificaba su libro "Entscheidung" de "obra de un romántico que ha sacado de Nietzsche su tabla de valores". Para críticos modernos como Armin Mohler "mucho de lo que Niekisch había exigido durante años será realizado por Hitler" y Fayé señala que la polémica contra los nacionalsocialistas, por el lenguaje que emplea "le coloca en el terreno de éstos". ¿Qué es por tanto, lo que llevó a Niekisch a oponerse al nacionalsocialismo?

Desde una óptica retrospectiva, Niekisch considera al N.S.D.A.P. hasta 1923 como un "movimiento nacionalrevolucionario genuinamente alemán", pero desde la nueva fundación del partido en 1925, éste le merece otro juicio al igual que se modificará su valoración del fascismo italiano. Lo esencial de las críticas de Niekisch hacia el nacionalsocialismo se encuentra en un folleto de 1932 "Hitler, ein deutsches Verhägnis" ("Hitler, una fatalidad alemana") que apareció ilustrado con impresionantes dibujos de un artista de valor: A. Paul Weber. Dupeux señala acertadamente que estas críticas no se efectúan desde el punto de vista del humanitarismo y la democracia como es habitual en nuestros días y Sauermann le califica de "adversario en el fondo esencialmente semejante".

Niekisch consideraba como "católico", "romano" y "fascista" el hecho de dirigirse a las masas, llegó a expresar el "absurdo" (Dupeux), de: "quien es nazi será pronto católico". En esta crítica hay que ver para intentar comprenderla, la manifestación de una actitud muy común en todos los autores de la revolución conservadora que despreciaban como "demagogia" todo trabajo entre las masas y hay que recordar también que Niekisch no fue jamás un táctico ni un "político práctico".

Hay que relacionar asimismo su desconfianza hacia el nacionalsocialismo con los orígenes austríacos y bávaros de éste pues ya vimos que Niekisch consideraba con recelo a los alemanes del sur y del oeste como influidos por la romanización. Por otra parte, Niekisch reprocha al nacionalsocialismo su "democratismo" rousseauniano que cree en el pueblo. Para Niekisch, lo esencial es el Estado, siempre desarrolló un verdadero "culto del Estado", incluso desde su época socialdemócrata por lo que resulta por lo menos grotesco calificarlo de "sindicalista ácrata" (sic). Niekisch cometió errores graves en su estimación del nacionalsocialismo, como tomar en serio el "juramento de legalidad" pronunciado por Hitler en el curso del proceso al teniente Scheringer, sin sospechar que se trataba de mera táctica (en palabras de Lenin, un revolucionario debe saber utilizar todos los recursos legales e ilegales, servirse de todos los medios según la situación y esto Hitler lo realizó a la perfección), y considerar que Hitler se hallaba muy lejos del poder... en enero de 1933. Estos errores pueden muy bien explicarse, como ha hecho Sauermann, por el hecho de que Niekisch juzgaba al N.S.D.A.P. más basándose en su propaganda electoral que en el estudio de la verdadera esencia de este movimiento.

Sin embargo, el reproche fundamental concierne a la política exterior. Para Niekisch, repetidamente su admiración hacia Stalin en contraste por el absoluto desprecio que sentía hacia Roosevelt y Churchill. En marzo de 1937 Niekisch es detenido junto con setenta de sus partidarios (gran número de miembros de los círculos Resistencia habían cesado en su actividad, significativamente, al constatar que Hitler estaba llevando a cabo realmente la demolición del Diktat de Versalles que ellos habían combatido tanto). En enero de 1939 es juzgado ante el Tribunal Popular acusado de alta traición e infracción de la ley de fundación de nuevos partidos, y condenado a cadena perpetua. Parece que los cargos que más pesaron contra él fueron los manuscritos encontrados en su casa en los que criticaba a Hitler y otros dirigentes del III Reich. Fue encarcelado en la prisión de Brandenburgo hasta el 27 de abril de 1945 en que es liberado por tropas soviéticas, casi completamente ciego y semiparalítico.

En el verano de 1945 entra en el K.P.D., que, después de su fusión en zona soviética con el S.P.D. en 1946 se denominará Partido Socialista Unificado de Alemania (S.E.D.) y es elegido al Congreso Popular como delegado de la Liga Cultural. Desde este puesto aboga por una vía alemana al socialismo y se opone desde 1948 a las tendencias a la división permanente de Alemania. En 1947 es nombrado profesor en la Universidad Humboldt de Berlín y en 1949 director del "Instituto de Investigación del Imperialismo"; en este año publica un estudio sobre el problema de la élite en Ortega y Gasset. Niekisch no era desde luego, un "colaboracionista" servil: desde 1950 se hace claro que los rusos no quieren una "vía alemana" al socialismo, sino solamente tener un satélite dócil (igual que los americanos en la República Federal Alemana). De acuerdo con su costumbre, hace sus críticas abiertamente y va cayendo poco a poco en desgracia; en 1951 su clase es suspendida y el Instituto cerrado. En 1952 tiene lugar su excomunión definitiva en el órgano oficial del Comité Central del S.E.D. a propósito de su libro de 1952 "Europäische Bilanz". Niekisch es acusado de "...llegar a erróneas conclusiones pesimistas porque, a pesar del ocasional empleo de terminología marxista, no emplea el método marxista... su concepción de la historia es esencialmente idealista...". El golpe final lo constituyen los acontecimientos del 17 de junio de 1953 en Berlín, que Niekisch considera como una legítima sublevación popular. La subsiguiente represión destruye sus últimas esperanzas en la R.D.A. y se retira de la política.

A partir de ahora, Niekisch, viejo y enfermo se dedica con sus memorias a intentar dar a su antigua actitud de resistencia el sentido de oposición a Hitler, intentando borrar las huellas de su oposición al liberalismo. En esto fue ayudado por el círculo de sus pocos partidarios de antaño que habían sobrevivido. El más influyente de ellos fue su antiguo lugarteniente Josef Drexel, antiguo miembro del Bund Oberland y convertido en la segunda postguerra en el magnate de la prensa de Franconia. Esta tentativa puede explicarse, además por el mencionado estado de Niekisch, por sus pretensiones de lograr de la R.F.A. (vivía en Berlín oeste) una pensión por sus años de cárcel. Esta pensión le será siempre negada, a través de una interminable cadena de procesos. Los tribunales basaron su negativa en dos puntos: Niekisch había formado parte de una secta nacionalsocialista (sic) y había colaborado posteriormente en la consolidación de otro totalitarismo: el de la R.D.A.

Lo que hay que pensar de estos intentos de hacer inocuo a Niekisch se deduce de lo expuesto hasta aquí. La historiografía más reciente los ha desbaratado por completo.

El 23 de mayo de 1967, prácticamente olvidado, moría Niekisch en Berlín.

A pesar de que sus obras anteriores a 1933 son casi imposibles de encontrar por no haber sido reeditadas y haber desaparecido en gran parte de las bibliotecas A. Mohler señala que Niekisch vuelve a hacerse virulento, y fotocopias de sus escritos circulan de mano en mano entre los jóvenes alemanes desengañados del neomarxismo (Marcuse, Escuela de Frankfurt). La crítica histórica le concede cada vez mayor importancia como muestra la pequeña nota bibliográfica incluida a continuación de este hombre que se opuso a todos los regímenes habidos en la Alemania del siglo XX, hay que decir que jamás obró movido por el oportunismo. Sus cambios de orientación fueron siempre producto de su incesante búsqueda de un Estado que garantizara la liberación de Alemania y del instrumento adecuado para lograr este objetivo. Sus sufrimientos -reales- merecen el respeto debido a quienes mantienen consecuentemente sus ideas. Niekisch podría haber seguido una carrera burocrática en el S.P.D., haber aceptado el espléndido puesto ofrecido por Gregor Strasser, haberse exiliado en 1933, haberse callado en la R.D.A. ...pero siempre fue fiel a su ideal y obró como creía que debía hacerlo sin tener en cuenta la disposición -explicitada en "Mein Kampf"- de Hitler a un entendimiento con Italia e Inglaterra y la hostilidad a Rusia eran los errores esenciales del nacionalsocialismo, pues esa orientación haría de Alemania un "gendarme de occidente". Esta crítica es mucho más coherente que las anteriores. La absurda confianza de Hitler en poder llegar a un acuerdo con Inglaterra, le haría cometer graves errores (Dunkerque por citar uno), sobre su alianza con Italia, determinada por el sentimiento y no por los intereses, lo que es fatal en política, él mismo se explicaría abundante y amargamente. Por lo que respecta a la U.R.S.S. entre los colaboradores de Hitler, Goebbels siempre fue partidario de un entendimiento, incluso de una alianza con ella, y ello no sólo en la época de su colaboración con los Strasser, sino hasta el mismo final del III Reich, como ha demostrado inequívocamente su último jefe de prensa Wilfred von Owen en su Diario ("Finale Furioso. Mit Goebbels bis zum Ende") editado por vez primera -en alemán- en Buenos Aires (1950) prohibido en Alemania hasta 1974, en que apareció en la prestigiosa Grabert-Verlag de Tübingen, y esto mal que les pese a los antisoviéticos y pro-occidentales profesionales.

La denuncia que Niekisch realizó de toda cruzada contra Rusia adquirió tonos proféticos cuando evocaba en una imagen sobrecogedora "las sombras del momento en que las fuerzas... de Alemania, dirigidas contra el este, despilfarradas, excesivamente tensas, estallen... ".

"Quedará un pueblo agotado, sin esperanza y el orden de Versalles será más fuerte que nunca". No cabe duda que Ernst Niekisch ejerció durante los años 1926-1933 una influencia real en la política alemana a través de la difusión y aceptación de sus escritos en los ambientes nacionalrevolucionarios que lucharon contra el sistema de Weimar. Esta influencia no debe ser medida, ciertamente, en términos cuantitativos: la actividad de Niekisch nunca se orientó a la conquista de las masas ni el carácter de sus ideas era el más adecuado para ello. Para dar algunas cifras, diremos que su revista "Widerstand" tenía una tirada que oscilaba entre los 3.000 y 4.500 ejemplares, lo que está lejos de ser despreciable para la época y más tratándose de una revista bien presentada y de alto nivel intelectual; los círculos Resistencia agrupaban unos 5.000 simpatizantes, de los cuales unos 500 eran políticamente activos. Esto es poca cosa comparado con los grandes partidos de masas, pero la influencia de las ideas de Niekisch debe valorarse teniendo en cuenta sus conferencias, el círculo de sus amistades, al que ya nos hemos referido, sus relaciones en los ambientes militares, su actividad editorial y, sobre todo, la especial atmósfera de la Alemania de aquellos años, en la que las ideas transmitidas por "Widerstand" encontraban un ambiente muy receptivo en las ligas paramilitares, el movimiento juvenil, las innumerables revistas afines y también en las grandes agrupaciones como el N.S.D.A.P. el Stahlhelm y cierto sector de militantes del K.P.D. (como se sabe el paso de militantes del K.P.D. hacia el N.S.D.A.P. y a la inversa, fue un fenómeno muy común en los últimos años de la República de Weimar, aunque los historiadores modernos admiten que hubo una mayor proporción de revolucionarios que recorrieron el trayecto en el primer sentido, aun antes de la llegada de Hitler al poder). Con estas breves observaciones puede tenerse por cierto que la influencia de Niekisch fue mucho mayor de lo que haría pensar la mera consideración del número de sus simpatizantes.

El 9 de marzo de 1933, Niekisch es detenido por un grupo de S.A. y su domicilio registrado. Es puesto en libertad inmediatamente, pero la revista "Entscheidung", fundada en el otoño de 1932 es suspendida, Widerstand, por el contrario continúa apareciendo hasta diciembre de 1934 y la editorial del mismo nombre publica libros hasta bien entrado 1936. A partir de 1934 Niekisch viaja por casi todos los países de Europa, donde parece haber tenido contactos con círculos de la emigración. En 1935, en una visita a Roma, es recibido por Mussolini. No deja de emocionar representarse esta entrevista distendida y cordial entre dos grandes hombres que habían comenzado su carrera política en las filas del socialismo revolucionario. A la pregunta de Mussolini de qué tenía contra Hitler, Niekisch respondió: "Asumo vuestras palabras sobre los pueblos proletarios". Mussolini replicó: "Eso es lo que yo digo siempre a Hitler". (Recuérdese que éste escribió a Mussolini una carta -6 de marzo de 1940- en la que explicaba su acuerdo con Rusia porque "lo que ha llevado al nacionalsocialismo a la hostilidad contra el comunismo es sólo la postura -unilateral- judaico-internacional, y no, en cambio, la ideología del Estado -stalinista- ruso-nacionalista"). Durante la guerra, Hitler expresaría las consecuencias personales que pudieran derivarse. Su colaboración con el S.E.D. puede comprenderse, y más a la vista de como acabó.

Hoy que Europa está sometida a los pseudovalores del "Occidente" americanizado, sus ideas y su lucha continúan teniendo un valor ejemplar. Es lo que comprendieron los nacionalrevolucionarios de "Sache des Volkes" cuando, en 1976, colocaron en la antigua vivienda de Niekisch una placa con su frase: "O somos un pueblo revolucionario o dejamos definitivamente de ser un pueblo libre".

Autor: José Cuadrado Costa

Marcel Deat

Marcel Deat

La bandera del "socialismo constructivo" fué recuperada en 1930 por un joven diputado socialista francés: Marcel Deat. La lectura de la obra cumbre de De Man le había transformado. En "Más allá del socialismo" y "El Placer de Trabajar", Deat encontró nuevos enfoques al socialismo: siendo el socialismo una lucha de los explotados, éstos no son solamente obreros sino campesinos, intelectuales, inquilinos, pequeños comerciantes, etc.; la lucha contra el capitalismo, mejor dicho, la necesidad de luchar contra el capitalismo, es el común denominador de todas estas franjas de la sociedad.

Ahora bien, la lucha contra el capitalismo requiere una estrategia que Deat considera debe consistir en la lucha por una economía comunitaria y cooperativa (socialización de la propiedad), la lucha contra la tiranía del interés del capital (socialización de los beneficios), la lucha contra el vacío de poder y el Estado débil (socialización del poder). ¿Y las tácticas? Las distintas luchas parciales contra el capitalismo, la participación en las elecciones democráticas que harán avanzar a los explotados y recuperar parcelas del poder. ¿El objetivo? Un Estado planificado y coordinador de las distintas ramas de la actividad humana. Tal es el esquema completo que animaba a Marcel Deat poco antes de su conversión decidida al fascismo.

Estamos en 1940, la evolución hasta esa fecha había sido larga...

Marcel Deat es sin duda la figura más atractiva, junto a Jacques Doriot, del fascismo francés. Frangois Duprat lo definió como "el ideólogo de la colaboración" con los alemanes durante la ocupación. Había nacido en 1894 en el Nievre y cursó estudios en la famosa Escuela Normal de rue Ulm. El año 1914 es trascendental para su vida, en él se producirán dos acontecimientos que le marcarán profundamente: ingresa en la S.F.I.0. (partido socialista francés, entonces llamado Sección Francesa de la Internacional Obrera) y marcha al frente como soldado de infantería. Su valor será reconocido en ambos campos: como socialista llegará al parlamento y como militar obtendrá la Legión de Honor y el grado de capitán. En 1928 escribió su primer libro "Perspectivas Socialistas", cuyo editor fué precisamente Georges Valois (1). Sus tesis son el eco y la traducción en Francia de las expuestas por de Man en Bélgica. Quizás la tesis que más ampollas levantó durante la guerra, fué la que negaba el carácter revolucionario a la SFIO.

En el congreso socialista de 1930 agrupa tras de sí a una tendencia denominada "Derecha NeoSocialista", que representa prácticamente la mitad del partido. Pero poco a poco, la tendencia oficialista irá recuperando terreno hasta que en 1933 son expulsados, tras un Congreso Extraordinario del partido en el que Deat y los suyos (especialmente Marquet) defenderán una moción titulada "¿Neo-Socialismo?: Orden, Autoridad, Nación". León Blum, el futuro presidente bajo el nefasto Frente Popular, tildará esta moción de "fascismo puro y simple".

Los expulsados - aproximadamente un 20 por ciento de la SFIO- constituyeron el "Partido Socialista de Francia- Unión Jean Jaurés", organización de vida corta y agitada y que terminará convergiendo con otros escindidos del partido radical para constituir la Unión Socialista Republicana, de vida no menos agitada. Deat profesaba por entonces tesis antifascistas y no dudó en adherirse al "Comité de Vigilancia de los Intelectuales Antifascistas", pero sus colaboraciones con intelectuales reputados como "derechistas" e incluso "fascistas", como Jules Romains, menudeaban cada vez más. Junto a Romain y Lacoste, redacta el "Plan del 9 de julio", destinado a dar una salida -al menos sobre el papel- a la crisis social y económica de la Francia de principios de los años treinta. Ministro del aire en el gobierno centro-izquierdista de Sarraut (enero 36), pierde su escaño en mayo. Secretario General de la USR, vive alejado del "Frente Popular", aunque es partidario de un "apoyo crítico", lo que traducido quiere decir "enfrentamiento limitado". Pero poco a poco la oposición entre Deat y Blum irá en aumento.

Aplaudirá los acuerdos de Munich como un paso adelante para la pacificación europea. Volverá al parlamento en abril de 1939 con un programa anticomunista, y pocos meses después, cuando se presagiaba ya la guerra en Europa, escribirá un famoso artículo que pasará a la Historia del periodismo y de la política: "¿Morir por Danzig?", decidido alegato pacifista. Más tarde dirigirá el diario "L'Oeuvre", manteniendo bajo la ocupación alemana sus teorías anticapitalistas y anticomunistas y atacando frecuentemente a los "reaccionarios de Vichy". Sus campañas contra los reaccionarios tendrán como primeros resultados el enfrentamiento entre tendencias del gobierno de Vichy y la caida de Laval el 13 de diciembre de 1940.

El 9 de julio de 1940 Deat, en su periódico, escribía un histórico editorial cuyo párrafo más importante decía: "Los partidos han muerto... Francia no será reconstruida sobre el equívoco de una “unión nacional"... como todos los pueblos que han hecho su revolución... nos hace falta un partido, un partido único que resalte y oriente las aspiraciones comunes. Un partido que, al lado del estado y del gobierno, encuadre, anime, sostenga a la nación. El parlamento ha desaparecido, el partido asumirá el contacto entre el gobierno y la opinión"... El Ressemblament National Populaire iba a nacer como fruto maduro de estas líneas unos pocos días después.

Deat y su RNP consiguieron cierta notoriedad, si bien es cierto que quedaron distanciados años luz de ser "el partido único" que pretendían. El turbulento período de la ocupación alemana en Francia, la división que duró hasta 1943 entre la "Zona ocupada" y el territorio del gobierno de Vichy, y la convergencia de otros partidos (el PPF principalmente) y grupúsculos (el Francismo sobre todo) le privaron de la audiencia que en buena lógica le hubiera correspondido. Por otra parte, algunos de sus militantes fueron asesinados por la resistencia comunista. Con todo, y a pesar de sus diferencias, fueron precisamente Jacques Doriot, excomunista y líder del PPF, junto con Deat, ex-socialista y líder del RNP, quienes más énfasis pusieron en la creación de una Legión de Voluntarios Franceses que lucharon en el Frente del Este, participando en el común combate de Europa contra el comunismo. Los alemanes no concedieron la petición de los dirigentes franceses de que sus voluntarios marcharan a la lucha en uniforme galo; la LVF, como la División Azul y el resto de voluntarios de todo Occidente, lucieron así en hermandad viril y combatiente el uniforme "feldgrau" alemán.

Después de la guerra, Marcel Deat fue juzgado por colaboracionista y, naturalmente, condenado a muerte... en rebeldía.

Sería muy extenso explicar los distintos avatares del RNP hasta el final de la guerra. Baste decir que con él las formulaciones neo-socialistas de Henri de Man, unido a la personalidad política de Marcel Deat, encuentran una 'línea de masas" propia que coincide exactamente -la prueba es justamente su "colaboracionismo", aunque preferimos llamarlo "su patriotismo" durante la guerra mundial- con el movimiento de juventudes nacional revolucionarias que se estaba desarrollando por toda Europa.

Pero si Deat y de Man habían ido "más allá del socialismo", el colectivo "Ordre Nouveau", por esas mismas fechas, pretendía marchar, "más allá del nacionalismo". Las intenciones del colectivo quedaban diáfanamente expuestas en el párrafo final de la obra que dió fama al personaje más representativo del grupo, Thierry Maulnier: “La conciencia nacional y la conciencia revolucionaria separadas, erigidas frente a frente, no constituyen, una con mejor título que la otra, las fuerzas dialécticas de la creación del futuro, son tan solo estériles productos de una sociedad que muere. La conciencia nacional se hace conservadora, es decir, asocia estúpidamente al esfuerzo para perpetuar la realidad nacional, el esfuerzo para conservar en ella el poder de las fuerzas que la destruyen; la conciencia revolucionaria se hace antihistórica y antinacional, es decir trabaja para aniquilar lo que quiere liberar. Las mismas palabras ‘nacional’ y ‘revolucionario’ han sido hasta tal punto deshonradas por la demagogia, la mediocridad y el verbalismo, que son ya recibidas en Francia con una indiferencia bastante parecida al disgusto. El problema consiste hoy en superar esos mitos políticos fundados sobre los antagonismos económicos de una sociedad dividida; en liberar al nacionalismo de su carácter burgués y a la revolución de su carácter proletario; en interesar de una manera orgánica y total a la nación en la revolución, ya que sólo la nación es capaz de llevarla a cabo; en interesar igualmente a la revolución en la nación ya que sólo la revolución puede salvarla" (Más allá del nacionalismo).

Así como el fenómeno de Marcel Deat y Henry de Man se le llamó "neo-socialismo", a estos círculos se les apodó "neo-tradicionalismo" y también "nueva derecha", nombres que en realidad no nos dicen gran cosa.

El desencanto por el socialismo y el rechazo hacia la derecha y el capitalismo liberal hizo que algunos intelectuales que no mantenían inicialmente excesivas simpatías por los regímenes fascistas se agruparan en torno a revistas y sociedades culturales que defendían en la práctica los mismos postulados fascistas, pero sólo a nivel intelectual: Jean Pierre Maxence fundó "Les Cahiers" en 1928, dos años después Jean de Fabregues publicaba el primer número de "Reaction" y, por fin, en mayo de 1933, Arrnand Dandieu y Robert Aron iniciaba la edición de "L'Ordre Nouveau". Más tarde y en su misma tónica aparecerán "La lutte des jeunes" teniendo a Bertrandt de Jouvenel como animador, "L'Homme reel" y "Combat", de Roditi y Maulnier respectivamente, y así varios más. Toda esta amplia gama de publicaciones nos indica que el colectivo no tenía un carácter unitario, es la síntesis que estamos realizando la que sí lo tiene en función de que resalta los aspectos comunes, fuera de los dilettantismos que no fueron pocos. El interés revolucionario, la superación de las derechas y de las izquierdas, el rechazo al parlamentarismo, la definición que de ellos mismos se hacen en "Manifeste pour l'Ordre Nouveau" ("tradicionalistas pero no conservadores, realistas pero no oportunistas, revolucionarios pero no rebeldes, constructores pero no destructores, ni belicistas ni pacifistas, patriotas pero no nacionalistas, socialistas pero no materialistas, personalistas pero no anarquistas, humanos pero no humanitarios) y una visión planificada y corporativa de la economía, dan la idea de lo que unía y separaba a este colectivo con el fenómeno nacional y revolucionario, que en teoría era poco. También se puede traslucir lo que les unía con la escuela personalista de Enmanuel Maunier (que rechazaba el stalinismo y el capitalismo en nombre del redescubrimiento de la persona humana, todo ello enmarcado dentro de una visión cristiana de la vida y cuyo pensamiento ha sido utilizado por elementos renovadores del catolicismo desde la derecha y desde la izquierda) y con el pensamiento nietzscheano.

Durante la guerra, la vorágine de los acontecimientos sumergió en el olvido todas estas teorías. Sin embargo, algunas personalidades siguieron trabajando en parecidas coordenadas. Thierry Maulnier, por ejemplo, en 1942, bajo la ocupación pudo escribir "Violencia y conciencia" y en 1951, "El rostro de medusa del comunismo" que, junto con "sociología del marxismo", de Jules Monnerot, pueden considerarse las "Biblia" del anticomunismo contemporáneo. Jouvenel y Aron también han seguido escribiendo pero, como en el caso de Junger en otro terreno, sus obras están desprovistas ya del carácter juvenil y rebelde de sus primeros escritos, se han transformado en conservadores a ultranza. El mismo título de la obra de Maulnier, "El rostro de Medusa..." es significativo: como aquel ser mitológico, el comunismo es la nueva Medusa que hiela la sangre de los civilizados y rectifica, disculpándose, sus arrebatos juveniles de antaño: "El derecho a equivocarse es el derecho fundamental del ser humano...... No menos se puede decir de Aron, quien considera que sólo la afirmación de los valores "cristianos y occidentales" puede detener al marxismo (curiosamente apenas llega a explicar cuáles son esos valores).

Pero esto poco importa. Lo escrito, escrito está, poco importa que quienes lo escribieran rectificaran luego su pensamiento si no hacían la crítica de lo que pensaran antes. De la "revolución del orden" de antes de la guerra, al "orden por el orden", es decir al conservadurismo reaccionario posterior, no había una secuencia evolutiva lógica, sólo un salto repentino. Nosotros nos quedamos con su pensamiento revolucionario, el que intenta hacer la síntesis del socialismo desprovisto de su componente materialista y del nacionalismo desprovisto de chauvinismo pequeño burgués. Y eso no se quedó en mera teoría: el PPF y el RNP lo asumieron... y lo pagaron con su sangre noble.

(1) George Valois fue un sindicalista en la preguerra que fundó en 1923 "Le Faisceau", primer movimiento fascista hecho a imagen y semejanza del modelo italiano. Más tarde, después de distintos avatares, Valois disolvió "Le Faisceau", adhiriéndose a SFIO. Resistente durante la guerra, fundó una editorial.

Autor: Ernesto Milá