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La memoria de la Otra Europa

Orientaciones

Julius Evola: el último gibelino

Julius Evola: el último gibelino

En los medios nacional-revolucionarios, el pensamiento tradicional se asocia inmediatamente con el barón Julius Evola. Y esto no es extraño: Evola ha sido precisamente el único que ha intentado dar una formulación política al pensamiento tradicional. Preocupado con encontrarle un carácter operativo, no tanto para que el poder estuviera imbuido del mismo, sino por que la lucha para la defensa y el mantenimiento de los principios tradicionales pudiera crear una élite nueva, Evola ha encontrado, a partir de los años 1968-69, una audiencia masiva. Es claro que no todos han comprendido a Evola, es claro que en los últimos años se ha gestado un fenómeno extraño y extravagante que podríamos llamar "la evolomanía", es decir, "los sacerdotes de Evola" para los que todo empieza y termina en el maestro, que olvidan cualquier otra realidad porque para ellos la única realidad es Evola. Una exageración, evidentemente. El pensamiento tradicional es esencialmente impersonal, nada se crea porque ya está todo creado, nada se inventa porque todo está inventado y nada se dice de nuevo porque lo que había que decir ya se ha dicho, y a lo más se recopila, se difunde y se predica. No puede existir un culto al "evolianismo", ni es conveniente utilizar citas de Evola como "argumentos definitivos". Evola jamás pretendió esto y quien esto hace no ha detenido el mensaje que quiso damos.

Nacido en Roma el 15 de mayo de 1898, sus primeras andanzas intelectuales se orientaron hacia los movimientos vanguardistas. Adherido durante un tiempo al dadaismo y el futurismo, escribió una serie de poemas dadaistas y un ensayo sobre la pintura abstracta. La guerra europea paralizó momentáneamente su producción. Sus primeras influencias las recibió de Papini, a través de la revista "Leopardo", y más tarde, después de haber participado en el conflicto europeo como teniente de artillería, conoció la obra de Guenon, leyó a Nietzsche y a Otto Weininger y en su primer libro de importancia, "La teoría del individuo absoluto" (1925), combatió las posiciones idealistas en aras de un "realismo tradicional".

Apenas interesado por la política, vio en el advenimiento del fascismo aquel vehículo del que hablara Guenon para restaurar la tradición en Occidente. Por aquellas fechas, el Partido Nacional Fascista era un conjunto variopinto de intelectuales neo-hegelianos, escuadristas poco interesados en la reflexión política, ex-anarquistas, antiguos socialistas y comunistas, gentes venidas de la derecha más reaccionaria y, naturalmente, arribistas. El conjunto difícilmente podía ser homogéneo -como de hecho no lo fue hasta la República Social Italiana, veinte años después- y Evola prefirió mantenerse al margen, dedicándole si bien algunas obras de tono menor, "Imperialismo Pagano", por ejemplo, tenía como función recuperar y dar forma coherente a todo el verbalismo mussoliniano sobre la Roma Imperial y clásica. Si Mussolini y el fascismo habían explícita referencia a Roma y al ideal humano e imperial encarnado en él, era posible (tal era el razonamiento de Evola) pasar del mero verbalismo a la realidad concreta y revestir al fascismo de los ideales romanos, con lo cual el proceso de restauración tradicional habría avanzado un paso. Esta idea, plasmada en el libro anteriormente citado y más tarde en la revista "La Torre", no tuvo sino un éxito muy discreto. Mussolini conocía la obra de Evola y la apreciaba. Por otra parte, Evola escribió varios ensayos en la revista "Crítica Fascista", órgano oficioso del régimen.

Quizás el ensayo más celebrado de Evola en este tiempo fuera el titulado "El fascismo como voluntad de imperio y el cristianismo", en el que sin ningún tipo de diplomacia denunciaba al cristianismo pauliano como un precursor y sucedáneo del bolchevismo pues idéntica es su matriz humanitaria, pacifista e igualitaria. Este ensayo aparecido en "Crítica Fascista" suscitó una viva polémica, ya que vino a aparecer en el momento en que Mussolini firmaba los acuerdos de Letrán y evidentemente estaba muy poco interesado en avivar una polémica políticamente perjudicial. "La Torre" dejó de publicarse el décimo número por todo tipo de problemas legales. Evola empezará a mirar las nuevas corrientes que surgían en Alemania con fuerza inusitada a partir de 1927-29.

Sus primeros contactos en Alemania tuvieron lugar con los exponentes del "Herren-Klub" y los 'jóvenes conservadores revolucionarios". En "Diorama Filosófico", expondrá y divulgará los principios y las tesis de esta corriente alemana de la que ya hemos hablado en otra parte. Alemania tenía la ventaja sobre Italia de una tradición guerrera y activista arribada hasta entonces casi en estado puro: el prusianismo. Por esas fechas Evola estaba ya convencido de que la guerra era inevitable y que el destino de Europa era su unificación o su muerte.

Las colaboraciones de Evola en revistas fascistas o más o menos ligadas al régimen no supusieron su absorción por el aparato fascista. Siempre distinguió entre Estado Orgánico y Estado totalitario. El fascismo era totalitario, anteponía el poder y la razón del Estado a las personas, y en el origen de todo el pensamiento evoliano vamos a encontrar la persona en contraposición al individuo, es decir el ser humano diferenciado y con unos caracteres propios que lo hacen fundamentalmente desigual. El individuo (y por consecuencia el individualismo) es la reducción del ser humano a la dimensión de mero ente atómico y como tal exactamente igual a otros átomos con los que choca, se enfrenta y está obligado a convivir.

El totalitarismo, en su consideración evoliana, es fundamentalmente centralizador, el organicismo es su antítesis: centralizado en su principio y en su referencia tradicional superior, sus órganos y partes son autónomas; lo que en el fascismo es la figura del Duce y en el nacional-socialismo el Führer, está sustituido en el organicismo por la noción de influencia paretiana de "clase política dirigente" y, en ocasiones, de "élite". Evola consideró siempre al fascismo "demasiado plebeyo" y demagógico, masificador en algunas de sus manifestaciones, y hablaba de él como de la "última consecuencia del liberalismo". Pensaba, y no sin razón, que tal y como estaba planteado el fascismo italiano, debía de acabar necesariamente en la burocratización total y absoluta, paralela a un sucedáneo del escultismo.

Todas estas tesis y algunas otras fueron expuestas ampliamente después de la guerra en "El fascismo visto desde la derecha", seguido del apéndice "Consideración sobre el IlIer Reich". En efecto, los juicios de Evola sobre el fascismo se extendían también a parte del N.S.D.A.P., pero no a su totalidad. Próximo a algunos ambientes de las S.S., estuvo trabajando con la "orden negra" en la revisión de los archivos de la masonería requisados en Europa y depositados en Viena, hasta que una bomba americana le lesionó irreparablemente la columna vertebral. Más próximo al nacionalsocialismo alemán, especialmente por sus referencias a la "doctrina de la raza", Evola dió varias conferencias en la Alemania Nacional-Socialista y sus más importantes libros hasta entonces publicados fueron traducidos y editados allí.

Pero fue Codreanu y su Guardia de Hierro la que más vivamente impresionó a Evola. En Codreanu encontró al líder místico que establecía una comunicación supranormal entre él y la base; la reorganización del partido era más la de una orden guerrera que la de un movimiento político; la fidelidad de Codreanu hacia las ancestrales tradiciones rumanas y su concepción racial-espiritual le hacían la imagen ideal del "conductor" de una "élite" a través de las ruinas del mundo moderno. Conoció personalmente a Codreanu y lo entrevistó, publicando sus conclusiones en un pequeño ensayo sobre la Guardia de Hierro.

Tras la guerra colaboró con los "F.A.R." (Fascios de acción revolucionaria), por lo que sufrió cárcel y procesamiento. Comprobó como existía entre la juventud italiana un sentimiento de rechazo hacia la democracia traida por los angloamericanos y decidió "orientar" a aquella juventud con una serie de consejos y consideraciones publicadas en una revista de carácter nacional-revolucionario de la época. "Orientaciones" fue el germen de lo que más tarde sería la obra capital sobre el terreno político-crítico, "Los hombres y las ruinas", de la misma forma que "Revuelta contra el mundo moderno" lo fue sobre el plano existencial y filosófico.

Hacia finales de la década de los 60, la obra de Evola experimentó una revaluación. En primer lugar, porque muchas de sus tesis -especialmente las que se referían al consumismo, a la masificación, a la identidad entre el mundo soviético y el mundo americano, etc. - se habían cumplido y porque otras, aun siendo enunciadas en forma distinta por la "nueva izquierda" y el marcusianismo, representaban en última instancia adaptaciones y recuperaciones izquierdistas de los criterios evolianos. En Italia, el nombre de Evola se convirtió en estandarte de batalla de la "nueva contestación" y de la "lucha contra el sistema". Adriano Romualdi -prematuramente muerto en accidente automovilista- y Claudio Mutti, entre otros, supieron completar y ampliar algunos de los trabajos de Evola. Romualdi, en especial, publicó un ensayo de síntesis de la obra de Evola titulado "El hombre y la obra" y por otra parte siguió dando formulaciones políticas al pensamiento tradicional tal y como fue expuesto y resumido por Evola. Así, por ejemplo, vale la pena citar el ensayo titulado "Sobre el problema de una Tradición Europea", una breve historia filosófica de Europa, así como dos pequeños opúsculos, "Ideas para una cultura de derecha" y "La derecha y la crisis del nacionalismo".

¿Derecha? ¿la derecha? ¿Qué quiere decir todo esto? ¿Acaso la derecha no representa un vector del sistema, acaso no es el equivalente político de la izquierda? Creemos necesario aclarar este punto. Evola, Romualdi y tan tos otros tradicionalistas, hablan de derecha pero ¿sobre qué plano? No precisamente sobre el plano político en el que la derecha representa hoy: mero conservadurismo demo-liberal desprovisto de sentido en un mundo en el que muy poco merece ser conservado. En el lenguaje tradicional, algunos símbolos son representados por palabras y algunas palabras por símbolos. Estamos ahora sobre el plano ideológico y metafísico, y sobre este plano es sobre el que Evola se autocalifica con un hombre de "derecha", frente a la izquierda (no en vano, en italiano "sinistra", alude a "lo siniestro", mientras que derecha es equivalente a "lo recto"). Y sobre el plano ideológico, el pensamiento tradicional es la antítesis del pensamiento izquierdista y marxista. Precisamente cuando Evola habla de "el fascismo visto desde la derecha", no lo hace desde la óptica de un observador burgués y reaccionario, sino desde el punto de vista de un revolucionario tradicional, situado ideológicamente a la derecha y políticamente más allá del juego de vectores que hacen parte del sistema y se contrarrestan mutuamente.

"Los hombres y las ruinas" representa la definición de una línea política y de actuación de aquéllos que se 'sitúan políticamente fuera y contra el sistema. Partiendo de una definición exacta y amplia: "revolucionario" en la medida en que se trata de "volver a poner" y "conservador" en la medida en que se trata de "volver a poner" una tradición que merece ser conservada. Evola pasa a criticar el principio liberal (Igualdad y libertad) y señala el origen del error liberal (la confusión entre individuo y persona). Recuperando la línea de "Orientaciones", desarrollará la idea de que el marxismo no es sino la consecuencia del liberalismo, que aquél no hubiera existido sin éste, de la misma forma que éste no habría existido sin la ilustración y ésta a su vez sin el humanismo. Son relaciones de causa y efecto y, por este camino, nos remontamos, ya en "Revuelta...... por la teoría de los ciclos cósmicos, en la que nos demuestra que el desorden actual, examinado en una óptica más amplia, no es sino la prueba palpable del orden superior tradicional puesto que "escrito estaba" que existiría un período de luz y otro de oscuridad y que no se podría acceder a un nuevo período luminoso más que cuando el ciclo hubiera cerrado.

"Para que algo nuevo nazca es preciso que lo anterior muera". Y éste es el destino de nuestra civilización: la muerte. Triste destino, ¿Qué debe hacer un hombre afecto a los principios tradicionales en un momento en el que nada puede hacerse puesto que esta civilización ineluctablemente cae por la pendiente con una velocidad imparable?. Resistir.

Aquí el famoso consejo de Evola recupera toda su grandeza: permanecer en pie en un mundo en ruinas. Hoy por hoy, la restauración de un modo de ser tradicional es a corto plazo prácticamente imposible, pero el hombre, la persona, aquél que ha comprendido el mensaje de la tradición, está obligado a "cabalgar el tigre", es decir, a no dejarse llevar por la adversidad, a no capitular frente a ella sino a utilizarla. ¿Utilizarla? ¿Para qué? ¿Os habeis preguntado alguna vez por qué en los medios nacional-revolucionarios está tan difundida la imagen del "caballero del Graal"? Todo esto enlaza y tiene una explicación tan coherente como ética. Hoy no se trata tanto de luchar por la victoria política como de luchar por conseguir la realización plena de la persona, para obrar dentro del militante la transformación que lo llevará del estado de un ser copartícipe de la realidad actual a un ser que, por la vía de la acción, superará al mundo trascendente y se colocará en el plano de una realidad superior. Así, como los caballeros del Graal consagraban su vida, no tanto a la búsqueda de la copa santa como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar un fin, su transformación interior, así hoy el militante nacional-revolucionario debe ser un nuevo caballero del Graal: luchar porque la lucha debe continuar, porque sólo así se podrá forjar una nueva raza de hombres libres que preparen el advenimiento del nuevo amanecer.

Esta idea de "cabalgar al tigre" fue plasmada en un libro del mismo título que, al igual que "El arco y la clava", reune una serie de orientaciones existenciales, imprescindibles en la sociedad moderna, ya que el militante por muy afecto que esté a los principios tradicionales está obligado a vivir y compartir una irrealidad cotidiana, la del mundo moderno, de la cual muy difícilmente se puede sustraer y a la que debe juzgar y valorar en sus distintas manifestaciones.

En "Revuelta......” Evola se preocupa de desnudar las distintas tradiciones occidentales de lo que tienen de accesorio y recrear y descubrir la tradición común a todos los pueblos europeos. Dividido en dos partes, el libro dedica la primera a enunciar los principios tradicionales y la segunda a realizar una breve y apresurada historiografía crítica de la historia de Occidente partiendo de los ciclos míticos y terminando con las consideraciones que ya conocemos sobre el capitalismo e imperialismo ruso-americano.

El modelo ideal de sociedad que Evola propone se identifica en tres momentos históricos: los imperios antiguos, las órdenes medievales y la concepción gibelina del imperio. En todos estos casos existen unos puntos de coincidencia: la autoridad está justificada por su trascendencia, existe un punto de unión entre la autoridad espiritual y el poder temporal, aquélla justifica a éste. El punto de unión se rompe cuando Jesús de Nazaret habla de "dad al césar lo que es el césar y a dios lo que es de dios". Los sacerdotes-gobemantes ceden su turno a los guerreros - estamos en la Edad Media-, las órdenes militares basadas en los inmemoriales principios tradicionales reconstruyen Occidente partiendo de un nuevo tipo humano (el monje guerrero).

Cuando son disueltas, el gibelismo, es decir, la doctrina que sintoniza el imperio (poder temporal) con el poder espiritual y los une en franca armonía, recupera la llama. Dante será uno de los que más espléndidamente, en la "Divina Comedia", plasmaron el ideal gibelino. Llegado el Renacimiento, viene la reducción de todo a la medida del hombre: el humanismo abrió camino al racionalismo, éste a la enciclopedia y a la sociedad iluminista. El desastre definitivo llegó en 1789 con el advenimiento de la burguesía sobre las castas guerreras degeneradas. La ruptura con la tradición se había obrado y sólo faltaba que el dios Cronos hiciera que la burguesía, con un insensato afán de lucro y de usura, engendrara el fenómeno del proletariado, cuyo advenimiento como cuarta casta dominante se produce tras la guerra europea en Rusia. La teoría de la regresión de las casta obra en la Edad Oscura, y en la que nos encontramos actualmente, tiende a llegar a sus últimas consecuencias.

En 1974, Evola falleció. Sus cenizas depositadas en una uma fueron enterradas en la cima del Monte Rosa por dos escaladores ambos miembros del Centro de Estudios Evolianos. Hoy sus obras y trabajos siguen prendiendo cada vez con mayor interés y profundidad en el seno de la juventud nacional-revolucionaria, que advierte que la única alternativa al mundo moderno es la lucha contra el sistema y la edificación por la vía del combate de una nueva éste.

Autor: Ernesto Milá

Yukio Mishima

Yukio Mishima Se suele decir que Mishima ha sido el más grande escritor japonés de su generación. No recibió el Premio Nobel, pero indudablemente tuvo una fama más amplia que Kawabata que sí lo obtuvo y que fue su descubridor. Los editores sabían que cada novela de Mishima iba a ser un éxito de ventas y los propietarios de salas de teatro e incluso de Cabaret hubieran dado varios años de su vida para que Mishima trabajara en ellos, ya fuera interpretando, escribiendo el libreto o simplemente estando presente en el local. Tal era la fama de Mishima en el Japón...

Su fama llegó a Europa poco después de su muerte. Hasta entonces fue un ilustre desconocido, incluso en los ambientes más conocedores de la literatura. El 26 de noviembre de 1970, los más grandes rotativos nacionales publicaron la foto de Mishima encaramado en el balcón de un cuartel del ejército japonés. Minutos después de aquella foto, se haría el hara-kiri. No era la primera tentativa de suicidio del escritor japonés; cuando era un desconocido, en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, enrolado voluntario en las escuadrillas "kamikazes", debía haberse estrellado contra algún barco americano si no hubiera sido porque una gripe de última hora le impidió morir por el emperador.

Mishima era un tipo sumamente extravagante en su proyección exterior; famoso escritor, candidato al Premio Nobel de Literatura, exhibicionista, atleta, director teatral, actor de cine, teatro, televisión y cabaret, escritor de una exhuberante prodigalidad, investigador de las inmemoriales tradiciones imperiales japonesas, coleccionista de espadas samurais y un largo etc., tales son los atributos que deben ir necesariamente unidos al nombre de Mishima. Sus doscientos cuarenta y cuatro volúmenes de gran calidad literaria atestiguan su personalidad. En España Barral y Caralt han editado algunos textos de los cuales, sin duda alguna, el más brillante de todos es "Caballos Desbocados".

Los escándalos de Mishima hicieron furor en el Japón de los años 50-60. No reparaba en besar a un travestí en una escena de cabaret para acto seguido cumplir con sus deberes de padre de familia; consideraba uno de sus momentos más felices el que una enciclopedia reclamara una foto suya para acompañar el vocablo "culturismo" y con la misma facilidad demandaba a otra revista que publicó sin permiso "una foto en la que parecía menos hercúleo". Hombre extremadamente controvertido, contradictorio, lo menos que puede decirse de él es que seguía la fórmula extremo oriental de "cabalgar al tigre", participando en la vida cotidiana y no como uno más, sino como una figura que atraía la atención, pero que en medio de sus excentricidades mantenía una sólida y tradicional visión del mundo. Algo más que imposible. Se puede decir que sus obras, y en especial "Caballos Desbocados", representaban la válvula de escape que Mishima tenía frente al Japon occidentalizado. Pero esta contradicción entre un "hombre tradicional" en su interior y un exhibicionista y genial literato en su aspecto público no podían durar mucho tiempo.

Justo mientras estaba escribiendo las páginas de "Caballos Desbocados", concibe la idea de formar el "Tateno kai", la "Sociedad del Escudo". Esta asociación era bastante más que una mera agrupación de extrema-derecha, de las que se pueden contabilizar en el Japón no menos de 500. Concebida como "el escudo que debía proteger al Japón, y especialmente al Emperador, de la embestida occidental" (de lo que de burgués, consumista y antitradicional tiene "lo occidental"), se podía asemejar a una orden mística y combatiente. Sus miembros, instruidos en las artes marciales, tenían una composición social interclasista. Quienes entraban en ella dejaban de pertenecer al mundo de lo contingente, dedicaban su tiempo a la práctica de las artes marciales y a dialogar con Mishima. El "Tate no kai" estaba concebida como una estructura de choque: su actuación primera sería también la última: su debut, una despedida. Mishikma pensó en quemar, inicialmente, a su medio centenar de hombres luchando con las manos desnudas contra los estudiantes del Zenkaguren (movimiento estudiantil de ultraizquierda japonés). Dicho enfrentamiento supondría la muerte de todos ellos aplastados por la orda izquierdista y obligaría a los militares a actuar, restableciendo el código del honor japonés y aboliendo las costumbres occidentales. Pero al producirse en 1969 una de las más gigantescas y violentas manifestaciones izquierdistas, y ser disuelta por los antidisturbios sin producirse ni una sola víctima, comprendieron que tal proyecto dejaba de tener interés: el emperador no estaba indefenso, tenía los "grises" locales. La acción derminativa debía ser otra.

Hasta llegar el 26 de noviembre de 1970, su tarea literaria había sido extraordinariamente pródiga, como hemos dicho. Tocó todos los temas que un autor puede tocar. Su genio parecía no tener límites y tan pronto escribía e interpretaba un libreto para café-teatro, no precisamente muy moralista, como concebía, escribía y dirigía una pieza nô o un kabuki (géneros típicamente japoneses). Tan pronto actuaba en el teatro intepretando obras de Mohére como en el papel de protagonista en su película "El rito del amor y de la muerte", película que terminaba con el hara-kiri del mismo Mishima en una escenificación perfecta de lo que luego sería su suicidio ritual en el despacho del general Morita. La poesía japonesa no tenía secretos para él, la novelística era su especialidad y, dentro de este género, la novela síntesis de las tradiciones japonesas fue su constante. La trilogía "Sed de amor", "Nieve de primavera" y "Caballos desbocados" son buenas muestras de cómo una novela estéticamente, perfecta, sea cual sea su ambientación, es asequible al público de cualquier latitud, aun a pesar de la localización geográfica de la trama. Si así ocurre con "El Quijote" o con el teatro de Shakespeare, otro tanto se puede decir de la producción de Mishima.

Pero la vida de Mishima se deslizaba rápidamente por la pendiente. La exposición-homenaje, que curiosamente se auto organizó en unos grandes almacenes de Tokio, fue un gran éxito. Allí estaban expuestas la totalidad de las ediciones de su obras, las fotografías por él más queridas (Mishima consideraba que mediante la cámara fotográfica el cuerpo podía apurar sus posibilidades hasta el límite) y en un puesto privilegiado la misma espada samurai que dos semanas después le acompañaría al despacho del general Morita, Aquella exposición revistió los caracteres de una despedida, pero sólo Mishima y los tres camaradas de la "Sociedad del Escudo" que habían sido seleccionados para protagonizar el "incidente" lo sabían.

Aquel día de diciembre del 70, cuando en España las turbulencias desatadas por el proceso de Burgos apenas dejaban espacio para noticias de otro tipo que no fueran las relacionadas con el orden público, Yukio Mishima "tuvo el placer de morir", demostró ser el último samurai. Japón se sorprendió de que el gesto de Mishima fuera comprendido y acogido por la joven generación. Su ejemplo debía de servir para algo.

Autor: Ernesto Milá

La esencia del Fascismo como fenómeno europeo

La esencia del Fascismo como fenómeno europeo

Soy un hombre de escritura, no un orador. Hablar en público es para mí una tarea temible y siempre desagradable. Esta tarea es hoy, en mi caso, más desagradable de lo habitual, porque, estando entre los últimos en tomar la palabra, sé que diré cosas que algunos no compartirán. Además, tengo la convicción de poseer, respecto a los oradores y autores de las intervenciones que me han precedido, una singular ventaja al conmemorar e ilustrar la obra de Adriano Romualdi; y tener ventaja es algo que no me gusta. Esta singular ventaja mía es la siguiente. Todos los que han hablado hasta aquí de Adriano Romualdi lo han conocido personalmente, al menos tuvieron ocasión de verlo, de encontrarse con él, de hablarle una o dos veces. Habiéndole conocido vivo, han conocido su muerte: y hoy saben que ha muerto e, inevitablemente, hablan de él como muerto, como alguien que ya no está, aun cuando quizá continúe de algún oscuro modo presente. Yo vivo desde hace veintiséis años en Francia, lejos de los asuntos italianos, y no he conocido nunca personalmente a Adriano Romualdi. Es más: confieso que he ignorado totalmente su existencia hasta hace cuatro o cinco años cuando me la descubrió un grupo de jóvenes italianos que había venido a París buscando ideas que evidentemente no existían. Entonces, poco a poco, he descubierto la obra de Adriano Romualdi y la he descubierto, para mí, más viva que muchos vivientes, actualísima. Adriano Romualdi es un pensamiento que no cesa de hablarme y al cual yo respondo. Celebrando a Adriano Romualdi, celebro una presencia viva en mi tiempo y, de este tiempo, parte integrante.

Alguien, ayer, recomendó "no embalsamar a Adriano Romualdi". Es una idea que, precisamente, nunca podría venirme a la mente, porque para mí Adriano Romualdi está vivo; y no se embalsama a los vivos. Y dejarme deciros, crudamente, que, a mis ojos, el rechazo a "embalsamar" a Romualdi resulta una idea extremadamente sospechosa. No querer embalsamar algo que se tiene por un cadáver significa, en efecto, querer que este cadáver se descomponga, apeste, y que la gente se aleje de él. Significa pretender que la obra de Romualdi ha tenido su tiempo, que está superada y sería por consiguiente un error grave sacralizarla, impidiendo a los vivos superarla, ir más allá. Detrás de este modo de pensar y sentir no hay solamente, malignamente activo, ese ciego prejuicio progresista que para nosotros, pienso, debería ser extraño. Existe también, y sobre todo, un plan para relegar a un pasado definitivamente muerto una obra y un ejemplo de acción que, ayer como hoy, no cesan de incomodar profundamente y de incomodar, en particular, a ciertos jóvenes, o que se pretende tales, que han hecho una religión del éxito y del éxito en la sociedad de hoy tal cual es. No por nada, uno de estos jóvenes hace poco hallaba, cándidamente, una razón para condenar el fascismo justamente en el hecho de que éste no había tenido éxito, de que había perdido. Y lo bello del caso es que este joven sin duda también querría asumir valores trágicos y heroicos al mismo tiempo...

Sí, Romualdi incomoda y no deja de incomodar por dos razones fundamentales. La primera razón consiste en que él es, en la acción y en el pensamiento, un ejemplo raro y casi único de coraje. Empeñado en una carrera universitaria, comprometido políticamente, ha tenido el coraje de no atrincherarse astutamente detrás de una máscara, de no haber querido salir -con palabras o con hechos- del llamado túnel del fascismo. Él, al contrario, se ha proclamado abiertamente fascista y se ha reconocido precisamente dentro de la forma del fascismo más comprometida a los ojos del mundo de hoy y del sistema en el cual vivimos. Pero los ejemplos vivientes de coraje, por lo demás, son la cosa más incómoda y más irritante para quien no lo tiene... Romualdi molesta por tanto por otra razón no menos importante: a causa de su honestidad intelectual, también ella ejemplar. Ciertos adversarios del fascismo e incluso algunos amigos han afirmado que el pensamiento de Romualdi habría sido configurado por el "complejo de los vencidos". Pero Romualdi no era y no es un vencido, porque no se ha reconocido y no se reconoce vencido y siempre ha continuado -y continúa con su obra- combatiendo por sus ideales. Vencido es aquel al que la derrota obliga a pensar y a actuar de otra manera. Adriano Romualdi no ha pensado de otra manera. Simplemente, ha constatado una evidencia: la derrota de 1945 había cambiado radicalmente la situación en la cual el fascismo debía de actuar si todavía quería ser. Precisamente por esto su pensamiento permanece como esencial, y no superado: ha sabido reflexionar, en su calidad de fascista, sobre la nueva realidad diseñada en 1945, una realidad que es, invariablemente, la realidad de hoy. Romualdi se ha preguntado sobre lo que debe y puede hacer un fascista en un mundo y en una sociedad que ha colocado al fascismo fuera de la ley. Y puesto que ya los vencedores, convertidos en amos absolutos de la palabra, ofrecían una imagen falsa y deformada del fascismo, él ha querido ante todo poner de manifiesto qué es el fascismo, de dónde proviene, qué significa ser fascista. Allí donde otros, hincando intelectualmente las rodillas, se afanaban grotescamente en justificar el fascismo según las formas morales de los vencedores del 45, Romualdi ha tenido la honestidad intelectual de decir y de afirmar claramente que el fascismo es revuelta contra el mundo y la sociedad en la que vivimos, que su moral es totalmente otra, que es algo por lo tanto que el mundo y la sociedad de hoy no pueden aceptar. Quien quiere estar de algún modo de acuerdo con el mundo de hoy y descender al compromiso y al diálogo con el sistema, no tiene derecho a identificarse con Adriano Romualdi.

Alguien se ha preguntado ingenuamente sobre qué haría hoy Adriano Romualdi, en el actual contexto político y cultural, si por ventura estuviera todavía vivo en carne y huesos. La pregunta sugería retóricamente que Romualdi habría quizá sufrido una evolución, cambiando de parecer. Y lo sugería partiendo del presupuesto, considerado evidente, de que en estos diez años la situación habría cambiado radicalmente y que por consiguiente la reflexión histórica de Romualdi sobre la realidad habría cambiado igualmente. Yo considero que la situación es esencialmente la misma que aquella que la obra de Romualdi afronta. Pero, aun cuando la situación política hubiese cambiado, solamente cambiaría el modo de hacerse, no ya aquel principio en el cual la acción debe inspirarse. Por otra parte, cuando yo hablo de la obra de Adriano Romualdi y de su presencia viviente, me refiero ante todo a su obra de historiador, a sus estudios sobre el fascismo fenómeno europeo. (La negrilla es nuestra. ndr.)

El fascismo es lo que es. Como todo lo que es, puede morir y salir de la historia. Pero, históricamente muerto o vivo, permanece por siempre siendo lo que es: fascismo. Ahora, sobre el fascismo, Romualdi ha dicho verdades esenciales, que permiten adquirir una más profunda consciencia sobre lo que el fascismo es, y que, también, permiten a los fascistas adquirir una consciencia más profunda sobre lo que ellos son. Es precisamente este aspecto esencial de la obra de Romualdi el que yo querría recordar, también porque me parece que muchos preferirían olvidarlo e ignorarlo. Hablar de ello resulta fácil para mí, dado que mi concepción y mi visión del fascismo son esencialmente idénticas a las de él. Mi afinidad electiva hacia Romualdi abarca también los tiempos fundamentales de su investigación y de su reflexión: el carácter europeo del fenómeno fascista, el origen nietzscheano del sistema de valores del fascismo, la Revolución Conservadora (1) en Alemania y fuera de Alemania, el redescubrimiento de los Indo-europeos y su función de mito originario en la imaginación fascista.

La primera enseñanza fundamental de Adriano Romualdi es que, más allá de diferencias específicas, todos los movimientos fascistas y todas las variadas expresiones de la Revolución Conservadora (entendida aquí como corriente espiritual) tiene una esencia común. Afirmar la europeidad del fenómeno fascista comporta un inmediato aspecto político concerniente al porvenir: a ojos de Romualdi es precisamente en la esencia del fascismo donde todavía hoy reside la única y exclusiva posibilidad de restituir a Europa un destino histórico.

Adriano Romualdi ha demostrado claramente que los movimientos fascistas de la primera mitad de siglo y las distintas corrientes filosóficas, artísticas, literarias de la llamada Revolución Conservadora tienen la misma esencia común, obedecen a un mismo sistema de valores, tienen una idéntica concepción del mundo, del hombre, de la historia. Hoy, sin embargo, una nueva intelligentsia de derecha querría poner en contradicción Fascismo y Revolución Conservadora, de la misma manera que, por otra parte, a fin de legitimarse -es cierto- en el seno del mundo democrático, coloca en paralelo stalinismo y nacional-socialismo, regímenes comunistas y regímenes fascistas, metiéndolos grotescamente en el mismo saco de un mal definido totalitarismo. El Fascismo -dice esta gente- habría en cualquier caso explotado ideas de la Revolución Conservadora, pero desnaturalizándolas y falsificándolas. Es pues necesario, justamente en el marco de esta celebración del pensamiento de Adriano Romualdi, reafirmar con fuerza la común esencia del fascismo y de la Revolución Conservadora y, a tal objeto, ilustrar esta esencia y, a la vez, precisar su contenido.

Romualdi ha intuido que el origen del fenómeno fascista era ante todo de orden espiritual, enraizado en un específico filón de la cultura europea. Y lo más importante: ha sabido reencontrar este origen en la obra de Nietzsche o, más exactamente, en el sistema de valores propugnado por Nietzsche (y, luego también, en segundo término, en ciertos aspectos del romanticismo, que anuncian y preparan la obra de Nietzsche). Su prematuro y trágico fin no ha permitido a Adriano Romualdi encuadrar su pensamiento en una completa visión filosófica de la historia y definir, así, de modo exhaustivo y preciso la relación genética que media entre la obra de Nietzsche, la Revolución Conservadora y el Fascismo. Hay que reconocer que poner en evidencia esta relación no es tarea fácil. Y no lo es por una simple razón, a causa de la naturaleza particular de la obra de Nietzsche, que no es una obra puramente filosófica, es decir: de reflexión y sistematización del saber, sino que es también, y sobre todo, obra poética, sugestiva, creadora, que expresa y da históricamente vida a un sentimiento nuevo del mundo, del hombre y de la historia. La relación entre comunismo, socialismo y filosofía marxista, teoría marxista, es clara y tangible. Socialistas y comunistas son y se dicen marxistas, aun cuando después, fatalmente, cada uno de ellos interprete a Marx a su modo. Contrariamente, en lo que respecta a los movimientos fascistas, un reclamo explícito a Nietzsche no existe. En algunos casos, estos reclaman a Nietzsche como a una fuente entre tantas otras, como un precursor entre otros tantos. Pero también se da el caso de movimientos fascistas que ignoran a Nietzsche o que, desconociéndolo, creen su deber rechazarlo, en todo o en parte. Los movimientos fascistas de la primera mitad del siglo son la expresión política, inmediata e instintiva, de un nuevo sentimiento del mundo que circula por Europa a partir ya de la segunda mitad del siglo XIX. Tienen el sentimiento de vivir un momento de trágica emergencia y se precipitan a la acción obedeciendo a este sentimiento; se movilizan políticamente pero, al contrario que otros partidos y movimientos, no hacen referencia a alguna concreta filosofía o teoría política y asumen más bien casi siempre un comportamiento antiintelectualista. Los movimientos fascistas se coagulan por instinto en torno a un programa de acción inspirado por un sistema de valores que se opone drásticamente al sistema de valores igualitarista, que se encuentra en la base del democraticismo, liberalismo, socialismo, comunismo. Por contra, resulta fácil constatar que, en el seno de un mismo movimiento fascista, personalidades de primer nivel expresan y defienden filosofías y teorías bastante diferentes, a menudo poco conciliables entre ellas e incluso opuestas. La filosofía de un Gentile no tiene nada en común con la de Evola; Baumler y Krieck, filósofos y catedráticos, eran nacionalsocialistas y nietzscheanos, pero el nacionalsocialista Rosenberg, en cambio, criticaba duramente aspectos destacados del pensamiento de Nietzsche. Esto es un hecho innegable sobre el que se han apoyado y se apoyan adversarios del fascismo para afirmar con intención denigratoria que las referencias filosóficas del fascismo, cuando han existido, habrían sido grotescamente arbitrarias, además de contradictorias, y que por otra parte los movimientos fascistas carecerían de cualquier contenido positivo común desde el punto de vista filosófico o teórico. Éste es también, como se sabe, el punto de vista de un Renzo de Felice, y por tanto un punto de vista que permanece tanto más actual en el presente debate italiano. La argumentación es especiosa, ya que para negar una unidad de esencia se contraponen filosofías allí donde la unidad está originariamente fundada por un idéntico sentimiento-del-mundo. El fascismo pertenece a un campo, opuesto a otro campo, el igualitarista, al cual pertenecen democracia, liberalismo, socialismo, comunismo. Es este concepto de campo lo que permite captar la esencia del Fascismo, del mismo modo que permite captar la esencia de todas las expresiones del igualitarismo. Esto, Romualdi, lo había visto perfectamente, lo había afirmado de modo bastante claro. Concluyendo el breve ensayo previo a su antología de fragmentos nietzscheanos, ha dejado escrito: "Frente a Nietzsche se separan los campos. Para los otros su intolerable pretenciosidad social y humanitaria, la utopía de progreso de una humanidad de ceros. Para nosotros la conciencia, que Nietzsche nos ha dado, sobre aquello que fatalmente vendrá: ¡el nihilismo!". En este breve fragmento todo o casi todo lo esencial queda dicho. Y queda dicho, del modo más pleno, aquello que los movimientos fascistas y la Revolución Conservadora deben a Nietzsche: una conciencia históricamente nueva, la conciencia del fatídico advenimiento del nihilismo, esto es, para decirlo con terminología más moderna, de la inminencia del fin de la historia.

Cristianismo, en cuanto proyecto mundano, democracia, liberalismo, socialismo, comunismo, pertenecen todos al campo del igualitarismo, del llamado humanismo. Sus filosofías y sus ideologías difieren, pero todas obedecen a un mismo sistema de valores, todas tienen una misma concepción del mundo y del hombre, todas consciente o inconscientemente proyectan un fin de la historia y son -por consiguiente- desde un punto de vista nietzscheano, nihilistas negativas. El fascismo es el otro campo, que yo he llamado sobrehumanista como referencia al movimiento espiritual que lo ha generado y lo conforma. Romualdi ha sabido poner de manifiesto, a tenor de sus estudios nietzscheanos, el sistema de valores del campo sobrehumanista y fascista. Romualdi es un historiador y se interesa en un fenómeno político: desde el punto de vista de la política -que es aquel que precisamente le interesa- individualiza y pone de relieve el principio de acción, y el fin común a todos los movimientos fascistas. Él ha situado el principio de acción -repito- en el sistema de valores propugnado por Nietzsche, y el fin común en el hombre nuevo, esto es en la fundación de un nuevo comienzo de la historia, más allá del inevitable fin de la historia al cual nos condenan dos mil años de cristianismo y de igualitarismo. Todo esto nos dice de dónde viene el fascismo, qué ha querido y qué quiere, cuál ha sido en el fondo su implícito método de acción (que, dicho sea entre paréntesis, no es otro que el nihilismo positivo, que quiere hacer tabla rasa para construir, sobre las ruinas y con las ruinas, un mundo nuevo). No se dice, empero, qué cosa sea el fascismo, que cosa sea el sobrehumanismo que lo genera, lo sostiene y lo orienta. En una palabra: no se dice cuál es la esencia del fascismo, aun resaltando y afirmando que tal esencia existe. Romualdi es un historiador, no un filósofo de la historia. Ahora bien, lo que sea la esencia del fascismo solamente la filosofía de la historia puede decirlo, en virtud de una reflexión sobre la historia del fascismo, de la misma manera que el propio Romualdi ha sabido -junto a algún otro- sacarla a la luz.

Yo he intentado explicar lo que pueda ser la esencia del fascismo en dos ensayos publicados en estos últimos años: uno se titula precisamente La esencia del fascismo; el otro, más amplio, está dedicado a Wagner, Nietzsche y el mito sobrehumanista. (...) Me limito a resumir del modo más simple posible el resultado de mis estudios, que pueden considerarse una continuación y una profundización de los de Adriano Romualdi. La esencia del sobrehumanismo, como por lo demás, la de toda tendencia histórica, hay que buscarla en su fundamental concepción del mundo, del hombre y de la historia. Esta concepción, que antes de ser tal nace como inmediato sentimiento e inmediata intuición, está íntimamente ligada al sentimiento y a la concepción del tiempo de la historia. El tiempo de la historia es un argumento que a primera vista puede parecer extremadamente arduo, pero de hecho es una noción que todos poseen, incluso sin darse cuenta de ello. El mundo antiguo tenía una concepción cíclica del tiempo de la historia, consideraba que todo momento de la historia estuviera destinado a repetirse. El tiempo mismo de la historia era representado como un círculo, tenía naturaleza lineal. Con el cristianismo nace un nuevo sentimiento del mundo, del hombre, del tiempo de la historia. Este tiempo de la historia permanece lineal; pero ya no es circular, sino más bien segmentario, más exactamente parabólico. La historia tiene un inicio, un apogeo, un fin. Y no se repite. Por otra parte, a la historia se le atribuye un valor negativo: provocada por el pecado original, la historia es atravesada por un valle de lágrimas. El advenimiento del Mesías, apogeo de la historia, pone en marcha la redención, esto es, la liberación del hombre del destino histórico, el apocalipsis, el advenimiento final de un eterno reino celestial. Esta concepción de la historia, mítica en el cristianismo, será posteriormente ideologizada y, en fin, teorizada por el marxismo; pero sigue siendo en sus rasgos esenciales la misma: en el lugar del pecado original, encontramos en Marx la invención de la explotación de la naturaleza y del hombre por parte del hombre mismo; la lucha de clases y la alienación que constituyen la travesía del valle de lágrimas, el advenimiento del Mesías se hace mundano en el advenimiento del proletariado organizado del partido comunista y socialista; el Reino de los Cielos deviene reino de la libertad, en el cual es abolida la lucha de clases y, a la vez, la propia historia (que Marx llama prehistoria).

La concepción sobrehumanista del tiempo no es ya lineal, sino que afirma la tridimensionalidad del tiempo de la historia, tiempo indisolublemente ligado a aquel espacio unidimensional que es la consciencia misma de toda persona humana. Cada consciencia humana es el lugar de un presente; este presente es tridimensional y sus tres dimensiones, dadas todas simultáneamente como son dadas simultáneamente las tres dimensiones del espacio físico, son la actualidad, lo devenido, lo por venir. Esto puede parecer abstruso, pero sólo porque desde hace dos mil años estamos habituados a otro lenguaje. De hecho, el descubrimiento de la tridimensionalidad del tiempo, una vez producido, se revela como una especie de huevo de Colón. En efecto, ¿qué es la consciencia humana, en tanto que lugar de un tiempo inmediatamente dado a cada uno de nosotros? Es, sobre la dimensión personal de lo acaecido, memoria, es decir presencia del pasado; es, sobre la dimensión de la actualidad, presencia de espíritu para la acción; es, sobre la dimensión del porvenir, presencia del proyecto y del fin perseguido, proyecto y fin que, memorizados y presentes en el espíritu, determinan la acción en curso.

Esta concepción tridimensional del tiempo es la única que puede lógicamente afirmar la libertad del hombre, la libertad histórica del hombre.

En la visión cristiana, la historia del hombre está predeterminada por el plan divino, por la llamada providencia; en la marxista, por la materialista ley de la economía, de la cual los hombres pueden sólo tomar conciencia. En estas concepciones de la historia y del hombre, la libertad humana se convierte en realidad en un flatus vocis, en el que el porvenir está siempre determinado por el pasado. El sentimiento tridimensional del tiempo revela que el hombre es históricamente libre: el pasado no lo determina ya, no puede determinarlo. Lo que nosotros hemos llamado hasta aquí pasado, pasado histórico, no existe de hecho más que a condición de ser de algún modo presente y presente en la consciencia. En sí, en cuanto pasado, es insignificante o, más exactamente, ambiguo: puede significar cosas opuestas, revestir valores opuestos; y es cada uno de nosotros, desde su personal presente, quien decide que debe él significar con relación al porvenir proyectado. El denominado pasado histórico es materia devuelta al estado bruto, materia bruta ofrecida a cada uno de nosotros para construir su propia historia. Esta ambigüedad del pasado se ofrece siempre en modo tanto más concreto a nuestra decisiva significación. Así, por ejemplo, nosotros somos herederos de un mundo europeo, que a su vez puede ser considerado heredero del mundo pagano y de aquel semítico-judaico. Si, desde el presente que es nuestro, estas dos herencias se revelan inconciliables, está en nosotros decidir cuál es nuestro verdadero origen. Adriano Romualdi -digámoslo como inciso- ha sabido también aquí escoger y decidir clara, serenamente: en favor del origen indoeuropeo, con una decisión proveniente de su proyecto de porvenir europeo.

Poetas, pensadores, artistas, filósofos conservadores-revolucionarios y fascistas han sabido a menudo dar expresión a este instintivo sentimiento del tiempo tridimensional, ilustrándolo con la imagen de la esfera (y no ya, repito, con la del círculo).

Este sentimiento, aun cuando es casi siempre inconsciente, sostiene el pensamiento político y los juicios históricos de los movimientos fascistas y se refleja de forma inmediata en sus vocabularios, junto a una nueva concepción paralela del espacio de la historia, esto es de la sociedad humana. La racionalidad del discurso fascista no puede ser explicada más que con relación al principio que lo rige: y este principio por otra parte no es sino la tridimensionalidad del tiempo de la historia. Cuando el fascismo habla en términos de lenguaje recibido, se afirma conservador (o reaccionario) y simultáneamente revolucionario (o progresista), precisamente porque estos términos no describen ya direcciones opuestas del devenir en el seno de un tiempo tridimensional. En el fascismo, el reclamo a un pasado mítico, elegido entre otros pasados posibles, coincide con la elección misma del proyecto del porvenir: la elección de lo devenido no es otra cosa, por así decirlo, que la memoria misma del porvenir proyectado y, a la vez, la actualidad que en él revive, vive y siempre se apresta a vivir. Aquí está también la razón de la complicada relación que los propios pensadores y hombre políticos fascistas mantienen con la denominada tradición, cuando no han adquirido aún clara conciencia del sentimiento del tiempo que sin embargo les anima. Pues resulta que ellos siguen pensando la tradición a la cual se refieren como si esta existiese y tuviera significado independientemente de la elección que han realizado. Todo movimiento fascista se ha reclamado siempre de un origen, y con él, de una tradición: romanidad en el fascismo mussoliniano, germanidad en el nacionalsocialismo, realeza católica de un catolicismo que es aquel imaginario del dios rubio de las catedrales en el fascismo maurrassiano, y así más. Si la relación de ciertos fascistas con la tradición resulta complicada, no es más -repito- porque no se dan cuenta de lo que entienden por tradición.

Por otra parte, es fácil constatar que los movimientos fascistas se reclaman siempre de una tradición perdida o cuando menos sofocada y en mortal peligro. Esto, pensándolo bien, significa que los movimientos fascistas preferían de hecho -frente a una tradición afirmada predominante en el seno de una sociedad dada- una tradición muerta o, en su defecto, reprimida y condenada a vivir subterráneamente, viva solamente en un restringido círculo de iniciados. El reclamo fascista de la tradición es así de hecho elección contra la tradición afirmada en las instituciones sociales y en las costumbres de las masas, y es elección de una tradición perdida, de una tradición que en realidad ha dejado de ser tal. Precisamente porque el origen elegido no es ya el socialmente afirmado, los movimientos fascistas cuando llegan al poder se vuelven notablemente pedagógicos con la pretensión de forjar el hombre nuevo de una tradición venidera que todavía no es. Adversarios del fascismo han hablado a este respecto -cito a Hans Mayer- de "detestable confusión del pasado y porvenir, de nostalgia de los orígenes y utopía del futuro". Pero lo que para los adversarios del fascismo aparece como detestable desde un punto de vista ético y desde el punto de vista de la racionalidad, es precisamente la esencia del fascismo, es la concepción nueva del tiempo de la historia, de un tiempo tridimensional en el que pasado y futuro, origen y fin histórico, no se contradicen y oponen, sino que por contra armoniosamente juntos constituyen, con la actualidad, el presente mismo de la consciencia histórica nueva alcanzado por el hombre nuevo fascista.

La concepción sobrehumanista del tiempo, decía, vuelve manifiesta la libertad histórica del hombre. Esta libertad histórica del hombre conlleva el enfrentamiento y la lucha en el cuadro de un destino heroico y trágico a la vez. Toda acción histórica en vista de un fin histórico es libre, no depende de otra cosa que de sí misma y de su éxito, no está escrita, por consiguiente, en ninguna fatalidad. La historia misma de la humanidad es libre, no predeterminada, porque se deriva de la libertad histórica del hombre.

La historia es siempre, en todo su presente, elección entre posibilidades opuestas. El fin mismo de la historia es una posibilidad, justamente porque el hombre es libre en todo momento de elegir contra la propia libertad, libre de abolir la propia historicidad, libre de poner fin a la historia. Esta es la elección nihilista de la cual hablaba Adriano Romualdi en la conclusión de su ensayo sobre Nietzsche, la elección realizada consciente o inconscientemente por el campo igualitarista. La otra elección es la elección de la propia historicidad humana, elección -como decía Martin Heidegger- de un nuevo "más originario origen", que es también un nuevo origen de historia. Escoger esta posibilidad significa escoger a los míticos antepasados que eligieron en favor de la historia, y al mismo tiempo significa querer convertirse en los antepasados de una humanidad nueva, regenerada.

Las últimas palabras del ensayo de Adriano Romualdi sobre Nietzsche son una cita de algunos versos de Gottfried Benn, poeta particularmente estimado por él. Querría, en su nombre recordarlas hoy:

"Y al final es preciso callar y actuar

sabiendo que el mundo se derrumba

pero tener empuñada la espada

para la última hora..."

Callar: porque nuestro discurso -fuera de nuestras catacumbas- es discurso fuera de la ley. Pero aun callando actuar en obediencia a aquel principio y a aquellos ideales que, desde siempre son los nuestros.

(1) La mención que hace el autor a la Revolución Conservadora que se hace no se refiere a las políticas liberales ejercidas a comienzos de los años 80 por los gobiernos de Thatcher y Reagan ni a sus ideólogos, sino que hace mención a los intelectuales que a comienzos de este siglo plantearon en Alemania una alternativa teórica al capitalismo y al marxismo y que en opinión del autor constituye el particular Fascismo alemán del que el nacionalsocialismo sería una de sus formas. Ver por ejemplo Die Konservative Revolution in Deutschland, 1918-1933 de Armin Möhler o Konservative Revolution. Introducción al nacionalismo alemán, 1918-1932 de Giorgio Locchi y Robert Steuckers. ndr.

Autor: Giorgio Locchi. En la fotografia voluntarios ingleses en las Waffen SS
(Conferencia-Homenaje a Adriano Romualdi)

Publicado en Resistencia 

Entrevista con Jean Thiriart

Entrevista con Jean Thiriart

PREGUNTA 1: Desde tus escrituras anteriores en los años 60, has estudiado los trabajos de los grandes pensadores geopolíticos del pasado, de los hombres tales como sir Halford Mackinder, de profesor Nicholas Spykman y de general Karl Haushofer. ¿Cómo sus teorías han influenciado tus propios conceptos?

RESPUESTA: Las raíces de la geopolítica van de nuevo a bien antes de la época de Mackinder, de Spykman y de Haushofer. Para alguno, la geopolítica comenzó con Dietrich von Bulow, mientras que para otros él era solamente una etapa en su desarrollo. En 1799 que él publicó DES Neueren Kriegssystems [el alcohol de la guerra moderna], Von Bulow de Der Geist había realizado completamente que debido a el sistema militar del módem (el aspecto repentino del nuevo estilo de la guerra introducido por los ejércitos revolucionarios masivos de la primera república francesa) la edad de estados pequeños encima. En su libro él describe, qué Europa, de hecho, convertido lógicamente a partir de 1871 hacia adelante, notablemente que Italia y Alemania serían países unificados. (En 1799 muchos habían sonreído o se habían reído de tal concepto.)

Entre los pensadores de la escuela geopolítica, debemos también mencionar la lista de Friedrich. En la lista 1841 (1789-1846) publicada su d'Economie nacional Politique [sistema nacional de Systeme del libro de la economía política], que se sabe por todo el mundo. Qué muchos no saben está ése en 1827, en los Estados Unidos, él había publicado otro libro: Elements de I'Economie Politique Americaine [contornos de la economía política americana]. Enumerar vivido en- Estados Unidos e hizo un ciudadano americano. En la orden de Andrew Jackson lo designaron como cónsul a Alemania, en donde él sirvió a partir la 1832 a 1845. La lista había sufrido, profundamente y personalmente debido a la división y la miseria política de la Alemania que él había conocido durante su juventud. Hasta su muerte él seguía siendo un alemán en el corazón, en una manera apasionada y realista. Él era un defensor feroz del Zollverein. Para la lista, y para me, la energía viene antes de abundancia. De hecho, la abundancia es inútil sin la unidad y la energía de la nación. La capacidad de una nación de hacer guerra measuredaccording a su capacidad de producir abundancia. Él deseó una mayor Alemania, una Alemania que absorbía Dinamarca, Holanda y Bélgica. Como individuo, he puesto las teorías de la lista en práctica. Durante la guerra 1940-45 era un miembro “de los amigos del orginization del gran Reich alemán” (AGRA). La lista deseó considerar Inglaterra no más capaz de colocar la ley en el mediterráneo. Él anunció la caída eventual de Inglaterra y venir de la supremacía americana - un buen siglo delante del tiempo. La lista era también el padre espiritual del proyecto del ferrocarril de Berlín-a-Bagdad.

El pensamiento de la lista fue satisfecho parcialmente alrededor de 1880, bajo dirección de Bismarck. Hay algunas páginas finas en lista en fabricantes de la estrategia del módem, por Edward Mead Earle, publicado por la prensa de la universidad de Princeton, en 1943. La geopolítica es una ciencia fácil para la persona que pertenece a una escuela racional del pensamiento. Todo se revela en mapas. Uno justo tiene que leer mapas “físicos”: montañas, desiertos, ríos anchos, climas, mares; ¡mares, particularmente! Para mí es incongruente, inconcebible que uno puede escribir un libro de la historia sin profusamente ilustrarlo con los mapas. Todavía, esto es exacto lo que hacen 95, si no 98, por ciento de los autores, así probando su carencia de la minuciosidad y del acercamiento serio.

La ocasión me tenía llevado un belga, en un país pequeño. He sufrido profundamente debido a esto desde mis años adolescentes. Por edad 18.1 buscaba ya un país grande. Para un país más grande. Alemania ejercitó una gran fascinación romántica sobre mí en ese entonces. El Thiriarts es gente de las áreas situadas en el triángulo formado por Maestricht (Holanda), Lieja (Bélgica) y Aquisgrán (Alemania). El rama más conocido es el de Mutzhagen (apéndice 1). Recordar que Charles Martel y Charlemagne también nacieron en esa región. Charlemagne dijo que él era “un alemán de la nación Frankish.” Así pues, este desvío a través de las trayectorias románticas de mis años adolescentes me conduje a los conceptos científicos de la geopolítica. Sin embargo, mejor que cualquier persona, a partir la 1960 a 1968, escribí los papeles importantes para demostrar que era el nacionalismo alemán que previno el nacimiento de una Europa unida entre el julio de 1940 y mayo de 1941.

Hoy, soy uno de los opositores más resueltos de cualquier clase de “reunificación alemana” propuse fuera de los enlaces estado-controlados de una nación europea. El título de mi Reich alemán de Das Vierte del libro: Europa [el cuarto Reich: Europa] simboliza exactamente mi pensamiento: Nunca habrá otro Reich alemán. El cuarto Reich (Reich de Das Vierte) será el conjunto de Europa este vez. Si tuviera tiempo, escribiría absolutamente una crítica severa de los pensamientos de Haushofer. Haushofer era un autor que deseó mezclar una ciencia y una pasión, la pasión alemana. Eso es antinomical; contradictorio. Una ciencia por la definición es universal. Es hecha por todos y para todos. E igual es verdad para la astronomía, la balística, la óptica, la medicina, optometry, física y química. Estas disciplinas todas del intelectual pertenecen a la raza humana entera; no hay lugar en ellas para ningún nacionalismo (idiota).

La geopolítica científica ought poder ser entendido - y sobretodo poder ser utilizado - igualmente bien por los líderes en Pekín, Moscú y Washington - y mañana por los líderes en Bruselas. Es una clase de lógica que afecte profundamente el el militar, económico, político e incluso campos sociales. Haushofer no entendía la importancia del mediterráneo - en todos. Con todo el mediterráneo es el vientre de Europa. Europa de Haushofer es solamente Europa central, Mitteleuropa. El capítulo dos del libro de Haushofer se da derecho el bloque continental de Europa central - Eurasia - Japón. Haushofer revela un diagonal perjudicial en mirar abajo en la gente de Europa meridional. Él escribe:

“Si esta raza meridional, los italianos. va más allá de sus fronteras y empuja el norte, él será forzado posteriormente para retirar.”

Haushofer ha escrito a veces las cosas tan estúpidas como ésos que encontramos en el pensamiento arcaico de de Gaulle. Él considera una “confederación europea” en cuál mantendría cada miembro su propia lengua (sic). Él no desea una “violación de almas.” ¿Cómo se puede esto llamar el estudio científico - el alma (sic) de una gente? Todos los iguales, aun cuando conceptos de Haushofer no se pueden utilizar por los abogados del imperio europeo (imperio del Euro-Soviet), él tienen valores como fuente. Él estableció claramente el error de Guillermo II, repetido por Hitler: un vacillation, una vacilación, entre una política marítimo y continental. En su libro, Haushofer describe el nacimiento de la escuela soviética de la geopolítica. Era cuando era el compartimiento Novy Vostok [el nuevo Oriente] pubiished por la universidad Sol-Yat-Sensor en Moscú, bajo dirección de Karl Radek. Qué conservo principalmente de Haushofer es la máxima de los líderes militares durante el nacimiento de la república romana: “Fas el doceri del hoste del est ab,” que significa, “es un deber sagrado se dejó ser enseñado por el enemigo.”

Otro autor, poco sabido pero digno de recordar en geopolítica, es Antón Zischka, nacido en Viena en 1904. En 1952 él publicó su libro, Afrika, Europas Gemischftaufgabe Tummer [África, complemento de Europa]. En 1952, África todavía fue controlada totalmente por los belgas, el francés y el portugués. En 1952, Europa Oriental fue perdida ya a nosotros. En su libro, Zischka sugiere una clase de imperio norte-sur, de Estocolmo a Johannesburg. Diez años más adelante, la idea sería no más válida. Otro geopolitician, no sabido probablemente al público americano, es general Jordis en Lohausen, uno de mis amigos. Él ha elogiado grandemente mis conceptos europeos en su Titings. En 1981 General von Lohausen publicó su zur brillante Macht - Denken de Mut del volumen en Kontinenten [el valor de accionar - que pensaba en una escala continental], por el editor Kurt Vowinckel. Vowinckel también sucedió ser un amigo cercano así como el editor de Haushofer. El libro General von Lohausen ha sido traducido a francés por señora Elfriede Popelier, que trabajó en mi oficina política por muchos años.

Gozo particularmente de las máximas latinas. El general cotiza extremadamente bien escogido: 'Volentem del fata de Ducunt, trahunt del nolentem; “que significa: El “destino lleva a hombre dispuesto; el hombre que es poco dispuesto él arrastra.” Oswald Spengler lo había utilizado ya. Von Lohausen es un discípulo de Haushofer, que estudiante él era. Él sigue siendo muy alemán - como Haushofer pero mí tenía el honor de influenciarlo algo, intelectual es decir, con mi trabajo de 1964. En parte, mí ha influenciado al general. A Ortega y Gasset, el liberal español brillante me influencié personalmente (durante la guerra 1940-45, él debía escribir en revisión de los SS de los estudiantes de la universidad' - el compartimiento Jeune Europa, publicada en Berlín en más de 10 idiomas). Aquí es lo que escribe von Lohausen, influenciado por mis propios pensamientos (que alternadamente habían sido influenciados por Ortega y Gasset): “Una nación no es necesariamente una unidad de la lengua, del origen o de la ciudadanía. Puede, por supuesto, ser toda que, pero sobre todo, es una unidad de la voluntad.” Es esencialmente la “nación como entidad política,” por ejemplo era la gran república romana a comenzar con. Éste era más adelante el pensamiento de Sieyes, y después mina.

General von Lohausen habla de la “unidad del continente de Madrid a Vladivostok.” Hace cincuenta años, el Niekisch nacional-comunista escribió sobre “el gran espacio Vlissingen-Vladivostok.” Niekisch terminó sus días como diputado en Alemania del este (DDR). Por muchos años él incarcerated en uno de los campos de concentración de Hitler. De todos modos, varios de sus viejos amigos que habían pasado al SA o a los SS podían ahorrar su vida.

Sobre todo, el lector americano debe ser hecho enterado de la unidad del pensamiento de cuatro geopoliticians: Haushofer, Niekisch, von Lohausen y mismo, Thiriart: La Unión Soviética es una parte intrínseca de nuestro concepto territorial. Es una Europa “eurasiática”, una Europa muy grande, la Roma nueva. Europa eurasiática, en comparación con poca Europa que, en los términos de von Lohausen, se llama Europa “Frankish”. He unido a mi letra “Karte 5”, que demuestra el Oeste-Franken-Reich y el Ost-Franken-Reich alrededor de 850, después de la muerte de Charlemagne. Es mi creencia que desde un punto de vista terminantemente científico todos los profesores americanos de la geopolítica están limitados para aceptar este “Vladivostok al concepto de Dublín” (o algo “a Reykjavik”). Antes de 1961 había excluido ya el concepto de una Europa contra la Unión Soviética. Ahora una Europa sin la Unión Soviética se excluye de mi pensamiento. La geografía la dicta. Del libro de von Lohausen, cito el paso extremadamente importante siguiente: “Para Rusia, hay cuatro Europes posible: una Europa hostil, una Europa subyugada, una Europa devastada y una Europa aliada (asociada) por consentimiento mutuo. Una Europa independiente, aliada por acuerdo mutuo con su vecino, es la única Europa que cuenta. Para los rusos, solamente tal Europa dispensa con la necesidad de una presencia militar o de una naturaleza de supervisión o para soldarla con autógena junta. Solamente tal Europa es un ganador versátil.

PREGUNTA 3: Abogas un acercamiento, un nuevo pacto a nivel europeo de Rapallo, abrazando una Europa unida y la Unión Soviética. ¿Qué ventajas allí estarían para ambos lados en tal arreglo? ¿Moscú, por ejemplo, dar la mayor libertad a las naciones europeas del este a cambio de ayuda económica de Europa occidental?

RESPUESTA: Mi pensamiento se ha desarrollado desde 1964 en que consideré una Europa el derivar de su ímpetu del oeste y el separarme hacia el este, mientras que toda la hora que mantiene relaciones buenas, cercanas con la URSS. Ahora, en 1987, he cambiado mi perspectiva a favor de un este - - dinámico del oeste.

Hoy, veo algo lejos mayor que un pacto agrandado de Rapallo. Un libro que se publicará bajo título L'Empire Euro-Sovietique de Vladivostok una Dublín [el imperio del Euro-Soviet de Vladivostok a Dublín] contestará a todas tus preguntas. El libro fue terminado hace tres años. No lo he publicado hasta ahora porque: 1) Mi tiempo mucho se toma con responsabilidades profesionales durante un período de la extensión de negocio rápida; 2) Todavía no había decidido qué sistema informático para adoptarme ahora tener una red grande de las computadoras de IBM en mi disposición; escribiré tan mi biblia en la extensión europea con la ayuda de IBM y de “WordPerfect”. ¡- la ironía y la paradoja de ella toda!

Militar, la URSS no puede ir indefinidamente encendido a tolerar la “playa de desembarco americana” en su playa de desembarco occidental del flanco-uno compuesta de los criados americanos, de los lackeys de Bonn, de Londres, de París, de Roma y de Bruselas. Europa occidental de hoy, bajo control de la OTAN, es un tumor en el lado de la URSS. Todos los esfuerzos de la estrategia naval de almirante Gorshkov son virtualmente inútiles mientras los Estados Unidos guarden que “playa de desembarco,” ese pedazo de región fronteriza.

Militar, la URSS está constantemente en la defensiva - una defensiva costosa. En su lado occidental, la URSS no es todavía completa. La OTAN en Europa y la sexta flota en el mediterráneo son una pesadilla verdadera para los soviet; es una posición tremenda de la debilidad. La URSS necesita industria europea desarrollar Siberia. Siberia, Extremo Oriente de Rusia, está experimentando interesar pero desarrollo económico muy inactivo cuando está vista con respecto a las posibilidades industriales de Europa occidental. El desarrollo de Siberia sería cinco veces más rápidamente si podría golpear ligeramente en el potencial industrial de Europa occidental, y la integración de Europa occidental con la URSS señalaría su propia autonomía en términos de energía. Hay tanto abundancia del mineral y de la energía entre Kiev y Vladivostok que la autarquía absoluta y total se convirtió en un punto del hecho.

Arturo Koestler, a que admiro grandemente, y que salida literaria entera sé bien, ha escrito describir una Europa totalitaria que estiraba de Londres a los Urales (vemos de nuevo la idea falsa geográfica con respecto a estas colinas insignificantes). En su novela politico-histórica, Bernard, uno de sus caracteres, habla en esta materia. “Hacer que alguien traduzca para ti pagina 181, 182 y 183, con respecto “a la nueva patria eurasiática gigantesca.” Y colgar esta traducción sobre tu escritorio. Por supuesto, mi Europa va más lejos que los Urales; Tengo un conocimiento mejor de la geopolítica, y conocimiento económico y militar mejor que él hace; mi Europa extiende a, o si tienes gusto, empieza Vladivostok. Thiriart es una clase de antitype de Bernard de Koestler, aunque en una escala más grande.

En la novela de Koestler, Bernard es un socialista nacional; mientras que no he sido un socialista nacional desde 1945; Tengo mis pies en la tierra. Nunca he tenido “nostálgico, un tipo del viejo-soldado” de la mentalidad. Desde 1945, he visto que aun cuando el socialismo nacional (con su nacionalismo alemán estúpido y racismo anti-Slavic igualmente estúpido) no podido para crear la Europa yo considera en su empuje hacia el este; no obstante, una Unión Soviética, con un poco de la imaginación creativa, podía traer esta Europa en ser con una iniciativa hacia el oeste. El Bernard de 1987 ha hecho un nacional-Bolshevik pan-europeo - sirviendo un comunismo que ha lanzado de los grillos de Marx. Aquí es lo que dijo el Koestlerian Bernard del invierno de 1942-43 referente a su visión de una Europa socialista nacional. Bernard dice el siguiente:

“Ciudadanos unidos de una nueva patria europea gigantesca. Bien, primero de todos olvidarte por lo menos de la mitad de nuestra materia oficial de la propaganda. Tenemos que batir el tambor para conseguir ir de la gente: si te dijéramos la verdad, ella no entendería. Qué realmente creemos es ése con el desarrollo rápido de la ciencia y la técnica, humanidad ha incorporado la fase de su pubertad, una fase de los experimentos radicales, globales con la indiferencia total del individuo, de las sus derechas y privilegios supuestos, y del otro mumbo-enorme liberal. Los leyes de la economía ortodoxa, costumbres, modernidad, fronteras, los parlamentos, iglesias, concedieron a los sacramentos y a instituciones, unión, diez mandamiento-todos mumbo-enormes. Salimos de rasguño. Te diré cómo. Cerrarte los ojos. Imaginar Europa hasta los Urales como espacio vacío en. mapa. Hay solamente campos de la energía: la hidroelectricidad, minerales magnéticos, carbón-cose debajo de las tierras de la tierra, de los pozos de petróleo, de los bosques, de los viñedos, fértiles y estériles. Conectar estas fuentes de la energía con las líneas azules, rojas, amarillas y consigues la red de distribución. Azul: la energía-rejilla eléctrica común que estira de los fiordos noruegos a la presa de Dnieper; rojo: la tráfico-corriente controlada de materias primas; amarillo: el intercambio regulado de productos manufacturados. Los círculos del drenaje del radio que varía alrededor de los puntos de la intersección y de ti consiguen los centros de la aglomeración industrial; resolver el trabajo humano requerido para alimentar la red en cualquier punto dado y consigues la densidad adecuada de la población para cualquier districto, provincia, y nación; dividir esta figura por la cantidad de caballos de fuerza que introduce y consigues el estándar la vida asignado a él. Limpiar hacia fuera esos límites ridículos de la bobina, las paredes chinas que cortan a través de nuestros campos de la energía; desechar o transferir las industrias que fueron construidas innecesario en los lugares incorrectos; liquidar a población de sobra en las áreas donde no se requieren; cambiar de puesto la población de ciertos districtos, en caso de necesidad de naciones enteras, a los espacios donde se desean y al tipo de producción para el cual son racial los mejores cabidos; limpiar hacia fuera cualquier línea que disturba de la fuerza que pudieran sobreponerse en tu red, es decir, la influencia de las iglesias, del capital de ultramar, de cualquier filosofía, religión, éticas, o sistema estético del último…” “Incluyendo esos tótems y fuerzas tribales que estabas tan encariñado con usar?”

Peter interrumpido. “Sí, por supuesto,” continuó a Bernard imperturbably, “incluyendo las tradiciones y la cultura nacionales de la gente temporalmente subyugada. Abandonarán nunca voluntariamente su demanda anachronistic a la soberanía nacional, los únicos medios de unificar Europa están por conquista, apenas pues los enano-estados alemanes se podrían unificar solamente por los ejércitos prusianos. Si esperas tus capitalistas competentes o tu clase obrera internacional para hacer el trabajo, puedes esperar durante mucho tiempo, y mientras tanto puedes mirar a tus proletarios el olvidarse de todos sobre su solidaridad de la clase cada veinte años y el acometer a los brazos para matarse. Has comenzado a solucionar el problema en el extremo incorrecto; eras aficionados, mi amigo. La rivalidad tribal se puede suprimir solamente por la tribu más grande que traga los más pequeños. Ese ajustes, a propósito, con tu dialéctica Hegelian. Tesis: el conqueror, antítesis: conquistado: síntesis: conquerors y conquistado unido como ciudadanos de la nueva gigante-patria eurasiática.”

La fusión de la URSS con Europa occidental lanzaría números enormes de las fuerzas armadas (que defienden actualmente el llano de Lubeck a Sofía) que se podrían utilizar a otra parte. Subrayo: a otra parte. Esta fusión, esta unión entre la industria de Europa occidental y el mineral y los recursos energéticos (aceite y carbón) de una URSS actual comparativamente pequeña crearían una situación de la autarquía inatacable. Esta fusión permitiría que recuperáramos control y la dirección del conjunto de África. Mencionas las “naciones europeas del este” en tu pregunta. En mi opinión, es imprescindible que estas naciones estén permitidas nunca otra vez mirar el siglo XXI con cualquier esperanza de la independencia verdadera cualesquiera. Ésta sería una negación de la unificación europea. Históricamente hablando, aunque la ocupación soviética de Varsovia a Sofía es una cosa cruel en términos de corriente, vida cotidiana, es una cosa buena y positiva para la formación de Europa.

Francia que ocupó Argelia por 130 años unificó el país. En Argelia 1830 asemejada una criar-tierra motley de la distensión entre tribus. Cuando Francia salió de Argelia en 1962, dio detrás un país unificado a los habitantes. Una más paradoja de la historia. Aquí en Europa occidental, desde un punto de vista histórico, la OTAN es positiva en servir para traer alrededor de un sentido supranacional o transnacional. No todo es negativo en la ocupación militar de Europa occidental. En el nivel technico-militar, estás forzando involuntariamente a aterrar y a nacionalistas pequeños imbecilic del inglés, alemanes e italianos a trabajar junto con uno a.

A largo plazo, la ocupación soviética de Varsovia a Sofía también tendrá resultados positivos. E igual se aplica a la ocupación americana de Oslo a Atenas, de Londres a Ankara. La OTAN vela y disminuye las actitudes psicologicamente dañosas de los nacionalismos pequeños anteriores, estrecho-importados - italianos, francés, Griego y así sucesivamente. Las “maneras del dios” son unfathomable, como la opinión fiel.

Para acabar mi respuesta para preguntar tres, resumiré como sigue: Una fusión de la URSS y de la Europa occidental permitiría:

(a) Europa occidental para recuperar totalmente todos que ha perdido fragmentario entre 1955 y 1965 (los territorios que pertenecen antes al francés, a los belgas, al portugués, al españoles.)

(b) Siberia para desarrollar cinco veces más rápidamente que hoy

(c) el ejército soviético que se relevará de su papel defensivo que agota entre el Báltico y el Mar Negro

(d) la marina de guerra soviética finalmente para tener un papel genuino a jugar en una escala oceánica - la flota del Euro-Soviet debo decir la URSS y Europa occidental para traer autarquía alrededor de absoluta. Cualquier guerra que pudiera cortar el Atlántico del sur, el Océano Índico o el Pacífico del este estaría de poca consecuencia. El bloque unido de Vladivostok a Dublín podría hacer sin tráfico comercial por el mar para las décadas y las décadas.

PREGUNTA 4: La Unión Soviética es no más solamente una energía de la tierra. “El oso ha aprendido nadar,” desarrollando una marina de guerra de alta mar, gracias a almirante Gorshkov. ¿Cuál es la significación de la energía naval soviética debe Europa y la Unión Soviética se alía más de cerca en el futuro?

RESPUESTA: El interés de Rusia en una marina de guerra comenzó con Peter el grande. En su juventud, él jugó con un barco de vela pequeño. Más adelante, como adulto y después de Czar que se convertía, él pasó tiempo en Holanda que aprendía sobre la construcción naval. Cuando, Holanda tenía la segunda marina de guerra más grande en el mundo. En mundo de hoy, la flota soviética todavía está en desventaja porque carece tristemente una red de la buena calidad de bases navales. Recordar que la flota británica fue apoyada a partir de un final del mediterráneo al otro por las bases navales en Gibraltar, Malta y Chipre, y la flota veneciana tenía bases en la costa Dalmatian como - bien como en Crete y Grecia. La flota soviética se encuentra hoy en una posición similar a el de Guillermo II de 1914; con una ausencia dolorosa de una red mundial de las bases de la ayuda de la tierra. En 1939 la flota submarina del alemán estaba totalmente sin preparación para la guerra. No llegó a ser eficaz hasta el principio de 1942, que era demasiado atrasado.

La URSS no está incurriendo en la misma equivocación. Está en un estado de la preparación constante con su flota submarina. Portaaviones de hoy valen poco más que los cruceros de batalla de 1941-42 en el Pacífico. Almirante Rickover, el creador del submarino nuclear-propulsado, indicado a la hora de su retiro en 1982: Todos los portaaviones americanos durarían cerca de dos días si explotó la guerra. Sin embargo, los submarinos soviéticos necesidad inmóvil de tener de fácil acceso a los mares altos. Tal no es el caso en el momento debido a la red de la OTAN de las bases que estiran de Narvik a Estambul. En materias de la estrategia naval, una distinción clara se debe hacer entre la guerra fría y la guerra caliente. En tiempos de guerra fría, la presencia visible de la marina de guerra del soviet desempeña un papel importante en el mundo. Es una herramienta política.

Pero en una guerra caliente, la flota superficial soviética no tendrá ningún papel a jugar. La fuerza submarina solamente será eficaz, a condición de que puede dejar a sus aguas norteñas así como escape los embragues de los mares negros y bálticos. En una guerra caliente, la energía naval del oeste (los E.E.U.U. con sus lackeys japoneses, ingleses y alemanes) sería reducida a una cierta cosa de poca consecuencia por lo que a su infante de marina mercantil. Japón sería cortado inmediatamente, y su fuerza industrial dejaría casi instantáneamente de contribuir a la energía militar de los Estados Unidos.

Como puedes ver, hay dos que oponen y las estrategias contradictorias que se aplican igualmente bien a los soviet y a los americanos: cuál es verdad en tiempos de guerra fría deja de estar tan en una guerra caliente, y viceversa. La historia y la ciencia militar proveen de nosotros una gran cantidad de panoramas que podrían ser enumerados fácilmente. Con todo solamente uno será jugado hacia fuera en un momento dado y lugar. En 1981 consideraba la posibilidad de la sexta flota que era ejercida presión sobre hacia fuera por las fuerzas land-based de España y de Marruecos como resultado una insurrección. Esencial para este panorama era la desestabilización del rey del régimen de Marruecos - una hipótesis tenable debido a separar militancia islámica. Con las fuerzas muy mínimas de la tierra, la base de Rota (al lado de Cádiz) se podría también hacer indefendible e inhabitable.

Pero el contraataque americano a tales amenazas es una posibilidad viable más o menos dondequiera en el mundo. Los Estados Unidos tienen un arsenal de las marionetas dibujadas del espectro político entero, extendiéndose de la derecha del extremo en Chile al socialista a la izquierda en Madrid. Dos de mis discípulos jóvenes, Luc Michel y Cuadrado, han publicado un librete excelente en los “comunistas de Washington” (en Italia y España). Washington es absolutamente promiscuo en su opción de marionetas.

Una estrategia naval práctica no es posible en una época de la guerra caliente. La flota rusa conseguirá no más lejos que la flota de von Tirpitz. El cuadro entero cambia si Europa occidental hace pivotar encima al campo soviético, como resultado de conquista o con una combinación de la asociación y de la fusión (que es lo que espero ver suceder). La estrategia naval De la URSS es solamente posible agrandando la actual dimensión geográfica en la dimensión del Euro-Soviet - hasta Dublín.

Esto cambiaría el mediterráneo en un lago. En tal acontecimiento habría actividad mucha entre Senegal y el Brasil. Mirar el mapa y comparar las distancias. No olvidarte de que el Canal de Panamá pierde cualquier valor cualesquiera en una guerra caliente debido a los misiles de largo alcance con exactitud de punta, o aún con los misiles de alcance medio. Panamá era la preocupación intensa del general americano Staff en 1938-40. Lucharás la guerra siguiente sin el canal. La zona del canal vitrified del comienzo. La estrategia naval es giratoria a la solución final entre un bloque del Euro-Soviet y los Estados Unidos. A este respecto, los Estados Unidos serán perjudicados por la longitud extrema de sus líneas marítimos de comunicaciones. Especialmente en el Pacífico.

Muchos son inconscientes del hecho de que era en el mar que Roma finalmente destruyó Carthage. El Homo francés de Leon del historiador escribió en 1941: “Roma (tradicionalmente una nación de tierra-lubbers) era destruir Carthage solamente por sí mismo que se convertía en una gran energía marítimo y ganando la maestría de los mares.” En la batalla de Mylae, en 260 A.C., el “Ravens famoso de Duilius” [que ataca escalas] aterrorizó a cartagineses. Entonces, en 256 A.C., vino la batalla de Ecnomus al sureste de Agrigento en Sicilia. Roma había elaborado a 130 naves y a 40.000 legionarios bajo órdenes del Regulus y del Manlius Vulso de Atilius de los cónsules.

Dices que el oso ha aprendido nadar, y es verdad. El ella-lobo también aprendió cómo nadar hace 22 siglos. Pero antes de destruir Carthage, Roma tuvo que asumir el control Córcega, Cerdeña y Sicilia. Hoy, Sicilia es el conjunto de Europa occidental.

Concluiré mi respuesta expresando mi opinión personal sobre la materia:

a) Sin Europa occidental, la URSS se convertirá en una energía de la segundo-tarifa antes de 2025.

b) Todo finalmente tendrá que ser decidido en el mar. La tierra no se puede conquistar sin el océano.

PREGUNTA 5: ¿Cómo preves las relaciones que se convierten entre la Unión Soviética y la China en la década próxima?

RESPUESTA: He contestado ya parcialmente a esta pregunta en una entrevista que tienes. Estaba en julio de 1984, y la pregunta era: “Cuáles son tus pensamientos con respecto a un conflicto entre Rusia y China?” Leer mi respuesta otra vez. El concepto de Asia según lo enseñado a los alumnos en clases de la geografía está de ningún gran valor cuando viene a la geopolítica. Las montañas de Ural no existen los Urales no son una línea de la costa o aún una frontera. Siberia es rusa, que significa que es europea. La frontera verdadera entre China y Europa (Rusia que es una provincia de Europa) fue establecida claramente y abiertamente por el emperador chino más de gran alcance, Huang-Ti de Shih (3ro siglo A.C.). En general el contorno, esta pared [la gran pared de China] define los límites del continente europeo (el continente eurasiático, de Ostend a Vladivostok - el llano eurasiático).

Como capital, Beijing es excéntrico apenas como Washington, y pues Moscú será man#ana. Un capital posible para un imperio futuro del Euro-Soviet es indudablemente Estambul. El capital geopolítico de China es cantón o Hong Kong. De momento, China es enferma debido a su economía marxista estúpida. Imaginarte cuáles sería una China normal como desde un punto de vista industrial. Y apreciar tu demografía. Ahora la nación del chino numera a un mil millones individuos. Este mil millones se multiplicaron por Marxist que la deficiencia económica no da hasta ahora mucha causa para el alarmar. Pero imaginar una China que sea económicamente normal. Cada uno es fascinado por Japón. Esto es porque son todos que piensan en términos de cuál es más bien que qué podría ser. “Una China normal” y la es lo que se convertirá en - despertarán a los pensamientos generalmente despertados por el dominandi eterno de la libido [deseo para la dominación]. China es incompleta. Es incompleta sin Formosa, las Filipinas, Vietnam, Tailandia y Malaya.

Geo-politically, todo separa claramente los Estados Unidos de China. Los huesos de la contención entre estos dos países son numerosos. A un chino inteligente, la presencia americana en las Filipinas debe ser tan inaceptable justo como la presencia americana en el mediterráneo está a mí, europeo. En ambos casos es un provocation. La regla de oro del soviet, y más adelante del Euro-Soviet, política es: “Nunca tener un conflicto con China.”

Esto nos trae de nuevo al interludio de breve duración, cordial eso del pacto de la No-Agresión entre Ribbentrop y a Molotov, entre Hitler y Stalin. En octubre de 1940 Moscú y Berlín no hicieron qué necesario ser hecho, de que es se dividen encima del imperio británico. Era un error trágico, decir el lo menos. Ahora hay otro imperio a dividirse. Esta hora, está hasta Moscú y Beijing de dividirse encima del imperio pacífico de América. Los americanos en Tokio y Manila son una aberración geográfica y geopolítica - al igual que la presencia soviética en Vietnam.

Moscú debe intercambiar Vietnam para los dos Koreas: La URSS, comenzar con, entonces el imperio del Euro-Soviet, debe tener una ventana en el Pacífico del norte. A tiempo, Japón contestará el imperio del Euro-Soviet y el conjunto de Indonesia tendrá que contestar China. Si Moscú y Beijing manejan venir a un acuerdo, los tiempos sentirán bien difícilmente para ti a americanos. La URSS tendrá no más sus manos atadas en la dirección de:

a) el Océano Índico

b) el Oriente Medio

c) el mediterráneo y

d) Europa occidental.

El “geo-histórico estropea” para ser ganado es el imperio y el Carthage nuevo que eres, los Estados Unidos de Thalassocratic [océano-decisión]. Pronto la época de la arrogancia encima. Podrás no más bombardear Libia o masacrar Líbano con impunidad. ¡Y recordar Dresden!

Espero que haya Ribbentrops en Moscú y Beijing. Releer la historia de China. Su eje de la extensión ha sido siempre de noreste al sudoeste - por 3.000 años. Entre los décimotercero y décimo quintos siglos, durante la dinastía de Ming, China comenzó a dar vuelta hacia el mar. Estudiar a expediciones de alta mar chinas entre 1405 y 1433. El Kremlin debe consignar los antics contra-Chinos de Khrushchev al pasado. Todas las indicaciones sugieren que esté haciendo un esfuerzo concertado en esta dirección puesto que Andropov y Gorbachev aparecieron en la escena.

PREGUNTA 6: La alianza de la OTAN ahora es casi cuatro décadas viejas. ¿Bajo qué condiciones ves fuerzas militares americanas el salir de Europa occidental?

RESPUESTA: No diré cómo consideraría personalmente la salida de las fuerzas americanas de Europa. Mi opción, mi opción, es el resultado de una maduración muy larga en mis ideas: el curso de la historia debe ser acelerado y la fusión entre Europa occidental y la Unión Soviética debe ser preparada. La respuesta siguiente, más bien que el ser mina, serán una solución razonable, convencional. Contornearé para ti una solución no-radical. Imaginémosnos para el momento que hago otra vez un bourgeois liberal aclarado, paz-cariñoso. Digo paz-cariñoso más bien que pacifist.

Para nosotros europeos la decisión de presionar el botón que conduciría a la catástrofe nuclear no pueden permanecer absolutamente en manos americanas. La política extranjera del americano es a menudo adventurist. El bombardeo reciente de Libia no tenía ninguna justificación histórica: Qadafhi no es ninguna amenaza verdadera; él no está haciendo nada en Europa. El adventurism americano pone en contraste agudamente con las deliberaciones frescas de las políticas de Kremlin. Por el contrario las equivocaciones de la política extranjera americana son demasiado numerosas mencionar. Recordar el desastre americano en Irán. El día antes de ayer Carretero hizo a tonto de se en Teherán. Ayer, así que hablar, Reagan siguió el juego en Trípoli.

Si fuera un lackey de los Estados Unidos, como señora Thatcher, o Monsieur Chirac, tendría poca confianza en mis patrones con su acercamiento impulsivo hacia Trípoli o su acercamiento ingenuo hacia Teherán. Una digresión para ilustrar el ingenuousness de Carretero. Mi fuente, que es americana, se toma del desastre del libro. La falta americana en Irán el an o 80, por Michael Ledeen y Guillermo Lewis, Knopf, Nueva York.

“Carretero y sus ayudas se olvidarían a menudo de que las palabras no tienen siempre el mismo significado en todas las culturas y en contextos que diferencian. Una de las palabras más engañosas de la crisis iraní era “religiosa.” Una vez que hubieran etiquetado al “Ayatollah” “religioso,” era difícil que presidente Carretero lo vea como enemigo. Su propia experiencia religiosa lo condujo a creer que un Ayatollah tiene un alma como sus el propios. La convicción de Young que Khomeini era un santo vino ciertamente de la misma carencia del discernimiento crítico. “

Teniendo dicho esto, dejarnos consideran mi solución no-radical razonable. Según esto, haber unido, democrático (sic), parlamentario y el liberal-capitalista Europa finalmente adoptarían una sola modernidad, y una lingua franca (probablemente inglés). Y finalmente, esta Europa razonable del mercado común (12 países) organizaría a ejército europeo integrado. Ningún estado existe sin un ejército. Incluso una Europa “democrática” debe tener un ejército. Sería una normal, integró a ejército como el actual ejército de los Estados Unidos y no de la farsa actual que vemos en Europa con 12 diversas fuerzas aéreas, 12 diversas marinas de guerra y 12 diversos ejércitos. Puedes imaginar la independiente de los ejércitos totalmente de uno a en Minnesota y Wyoming; diversas marinas de guerra para Carolina y Oregon; ¿diversas fuerzas aéreas para el ota y Wisconsin de Dak-? ¿Es ridículo no es él? Con todo ésa es exacto la situación que tus “aliados europeos” encontrarte adentro (pongo a aliados en comillas por supuesto - puesto que son realmente tus lackeys y marionetas).

Dejarnos tan imaginan “a ejército del mercado común,” un ejército nacional verdaderamente europeo con una sola lengua y, necesariamente, bajo solo comando militar. También tendría un solo comando estratégico bajo control de la energía civil. Esto es qué fue considerada en 1954 con el EDC (comunidad europea de la defensa) y torpedoed por el Gaullists, por los comunistas franceses, marionetas de Moscú, y también, por supuesto, por el pasillo político judío, tan arrogante y severo como de costumbre. Este ejército del mercado común tendría medios científicos, industriales, financieros, y demográficos enormes en su disposición. La Europa de los 12 es ya mucho más que cuáles los Estados Unidos son.

El viejo proyecto de EDC (aceptado en 1953-54 por Bélgica, Alemania, Holanda y Luxemburgo, pero evitado por Inglaterra), torpedoed concluyente por el parlamento francés (la asamblea nacional francesa) en el décimotercero del agosto de 1954, podría ser reconsiderado. La escala pequeña EDC de cuatro o cinco miembros, según lo concebido en 1951-53, podía dar el lugar en 1988, a un mayor EDC de 12 miembros este vez. Por supuesto, ésta es toda la hipótesis pura. Pero dejarnos examinan el panorama. El “EDC de los 12,” reestablece inmediatamente orden y calma en el mediterráneo, que se convierte en otra vez la “yegua normal Internum de Europa,” como estaba para el imperio romano.

El absceso de el Oriente Medio sería cauterized. Los palestinos recuperarían sus tierras y dignidad. La seguridad del estado pequeño de Israel sería garantizada por la energía muy grande del “12-member EDC.” El proyecto paranoico de un “mayor Israel” del Nilo al Euphrates sería enterrado. Los palestinos y los israelíes aprenderían vivir de lado a lado como secularized y civilizaron a gente.

¿Y los soviet? Manan los “EDC de los 12” aceptarían la línea de la división conocida como la “cortina del hierro.” Europa adoptaría una política de la neutralidad vigilante. Ella poseería sus propios armamentos nucleares, cohetes y satélites. Ella no sería dependiente en los Estados Unidos para cualquier cosa. Esta era de los 12 se proclamaría hilo neutro y. se distanciaría de los conflictos planetarios entre Washington y Moscú. En esta hipótesis se toma para dado que una Europa de los 12, poseyendo a su propio ejército integrado, no cuidaría ninguna ambición para una nueva cruzada al este. La Europa de los 12 sabe que cualquier guerra significa guerra en el país. La URSS también sabe que la guerra significaría guerra para poseer su propio territorio.

Este conocimiento de la “guerra en el país” permite a los líderes en Bruselas y Moscú en primer lugar mantener el autodominio necesario, y os permite posteriormente proceder a un progresista, desarme verificado, paso a paso. Para los europeos de Bruselas (la Europa democrática de los 12) y para los europeos de Moscú, la guerra llegó a ser increíble porque significaría el suicidio para ambos lados.

Cuál es trágico actualmente, ambos para los europeos del occidente (mercado común) tan bien como para los europeos de Moscú son que los Estados Unidos son capaces de accionar guerra total en Europa para evitarla en su propio territorio (sin embargo, esto es un delusion). Los americanos has escapado guerra “en el país” en 1917-18 y en 1941-1945. Esto es qué te hace tan imprudente hoy. Los soviet ganarían mucho teniendo una “Europa de 12” como vecinos en vez de un ejército americano En Alemania y una flota americana, el sexto, en el mediterráneo.

Incluso en esta versión “democrática” liberal de una Europa de 12, no la imagino sin un ejército integrado proporcional a su energía industrial. Nunca he sido un pacifist, pero sé ser un individuo paz-cariñoso. ¿Y los Estados Unidos? Bien, en vista de esta Europa de los 12 (que serían armados correctamente con las armas nucleares) los Estados Unidos ganarían un estado de almacenador intermediario de gran alcance. Este estado de almacenador intermediario, aun cuando hilo neutro sería necesariamente más amistoso que hostil con respecto a los Estados Unidos.

En mi contestación a la pregunta número uno, mencioné la observación de general Von Lohausen: “Para Rusia, hay cuatro Europes posible.” El geo-estratega Von Lohausen ve claramente que una Europa que es “independiente y aliada de su propia voluntad libre” sería un “aumento neto” para la URSS. Puedo dar vuelta a la frase alrededor y decir que una Europa que es independiente, y un amistoso (no digo aliado - una no se alía con adventurists irresponsables) serían un aumento neto para Washington. Ciertos políticos americanos han entendido esto.

El EDC más pequeño de 1951-54 era algo (demasiado de hecho) el brainchild del ington de la colada. Más adelante, la estrategia de Nixon-Kissinger tenía, contemporáneamente, pensamiento de volver a este concepto de la retirada militar americana en Europa. La cita siguiente es de una fuente americana, Stanley Hoffman en su trabajo, primacía u orden del mundo:

“Uno. manera de reducir los costos consistidos en cambiando los medios para mantener supremacía. Habría pocas intervenciones militares abiertas y actividades más secretas, menos consejo evidente a nuestros amigos y los aliados en lo que considerábamos ser comportamiento preferido (como en los días en que una integración europea del supernational era meta de América), y el establecimiento de cierto marco, es decir, una manera de colocar otras en las situaciones donde actuarían según nuestros deseos; pocas tropas y bases pero más transferencias de brazos y de inversiones; menos ayuda bajo la forma de alimento y ayuda militar pero más ventas de los comestibles y de los brazos, que ayudarían al equilibrio de pagos americano y darían vuelta a compradores en los deudores de los bancos americanos.”

Europa de hoy de los 12 no es independiente. Es un dependiente de Europa en los Estados Unidos, un “Kleinstaaterized” Europa; una Europa con un cuchillo en su parte posteriora que tiene que comprar maíz americano y planos americanos; una Europa dominó totalmente 100 por ciento por el pasillo de Tel Aviv; una Europa que grovelling, débil y subyugado. Los actuales líderes del Común-Mercado 12 son todos, si no granujas o sinvergüenzas, entonces por lo menos charlatans. En Europa no hay un solo hombre bien informado con ninguna espina dorsal (significo con un sentido de su propia dignidad) que sea favorable-Americana.

Esto presumió Europa de los 12, armada completamente, se puede considerar solamente en la perspectiva de:

(a) independencia total de los Estados Unidos

(b) independencia total (no decir desconfianza) con respecto al pasillo derecho y sionista extremo.

Amistad en la independencia a ser segura, pero nunca amistad en dependencia. Es una contradicción en términos. No puede haber amistad entre un amo y un lackey. ¿Yo se olvidó de mencionar, pero necesita ser dicha? Me olvidé de decir que una Europa de los 12 armada correctamente, no consideraría ninguna acción expansionista o geopolítica contra los Estados Unidos o ninguna cruzada al este hacia Moscú, o contra Moscú. Y ciertamente no habría cruzada en la dirección de América latina. No obstante, no olvidarte de cómo es corto la distancia está entre Dakar y Recife.

También sigue que ésta rearmed Europa de los 12, de la vuelta a África reestablecería eficacia económica entre Argel y Antananarivo y entre El Cairo y Kinshasa. Para nosotros europeos “democráticos”, nuestra esfera de la co-prosperidad serían África; la tuya sería América latina.

PREGUNTA 8: España ahora es un miembro de la Comunidad Europea. Representa la cultura de madre de mucho del mundo nuevo. ¿Una Europa unida tiene acoplamientos fuertes a América latina? ¿Preves tales lazos que están en conflicto con los intereses de los Estados Unidos en el hemisferio occidental?

RESPUESTA: Primero de todos, dejarme te recuerdan que era un amigo cercano de Peron durante su exilio en Madrid. Por este tiempo Skorzeny había hecho una nueva vida para se en España como civil. Él era un importador de equipo industrial. (Antes de hacer oficial en el Waffen SS, él había sido ingeniero cualificado en Austria.)

Formamos un threesome amistoso, satisfaciendo juntos con frecuencia en el chalet magnífico de Peron o en el restaurante de Horcher en Madrid que para dos de nosotros era un recordatorio, así como un símbolo algo romántico, “de los buenos años” - el nuestros por supuesto. A principios de, Peron consiguió en contacto con mí cuando él aprendió de mi postura contra-Americana con Skorzeny. He publicado letras y entrevistas con Peron (en tu disposición). Cuando vino a discutir los Estados Unidos, estábamos definitivamente en la misma longitud de onda. En Madrid, los peregrinos políticos de toda la Suramérica - la Argentina no justa - vinieron diariamente ver al Peron. Había una corriente continua de visitantes. Él era el símbolo de la dignidad latinoamericana.

Cuando nos reunimos para esa cena agradable en enero de 1987, te dije en la biblioteca de la Bruselas Hilton que una Europa unida pudo adoptar como un lenguaje común inglés (una solución pragmática) o español (una solución política). Si la Europa que preveo - de Vladivostok a Dublín - vengo junto bajo condiciones del conflicto grave de los militares - tendrá que inmediatamente controlar el conjunto de África del norte. .which no es África apropiada. África del norte pertenece al mediterráneo. África apropiada comienza solamente el sur del Sáhara. La lógica de la situación llama para un empuje hacia Johannesburg “si es posible antes de que puedas consolidar con eficacia tus defensas en el área. Pero otro eje ofensivo obvio necesita ser establecido; uno entre Senegal y el Brasil. Esto es un eje militar e ideológico. Si Europa tiene que tomar una postura militar resistente contra la terquedad de los Estados Unidos, el establecimiento del eje ofensivo del Senegal-Brasil es una conclusión renunciada. Si la unificación de Europa viene alrededor en el contexto de realineaciones políticas mundiales entonces ésta alteraría todo. Nadie pueden, o, saber lo que sostiene el futuro.

La solución no-radical sensible sería como sigue: en la una mano los Estados Unidos (este vez sinceramente para un cambio) ayudarían en la industrialización de un gran mercado común suramericano; mientras que Europa, por otra parte, dedicaría pacífico sus energías a desarrollar África y a industrializar Siberia, la idea que es restablecer el equilibrio político del mundo. En tal caso, Europa no procuraría ejercitar el excedente América latina de la hegemonía.

La solución revolucionaria estaría para que Europa unifique en una lucha de la muerte con los Estados Unidos. En tal caso, para nosotros europeos, el Brasil satisfarían un papel similar a ése jugado por Sicilia para el Romans, cuando los contrataron a la destrucción de Carthage. Esto me trae de nuevo a nuestra discusión en la biblioteca de Hilton. La solución política para una Europa unida: estar para que adopte español como lingua franca. Español, en Moscú y París. Por todas partes. La adopción de la lengua española para la Europa futura permitiría inmediatamente que estuviera en las puertas si no en la antecámara de los Estados Unidos. ¡Una Europa que habla oficialmente español estaría inmediatamente en los suburbios de Los Ángeles y de Miami! A través de América latina, Europa se sostiene en una estima que no ha gozado en los Estados Unidos especialmente desde la época de la política grande del palillo de Theodore Roosevelt.

Hay muchos cadáveres históricos entre ti, los Estados Unidos, y el continente entero de América latina. Recordar dividirse para arriba de America Central cerca de 1840, de la masacre de Vera Cruz en 1847, del bombardeo de Creytown en Nicaragua por tu artillería naval en julio de 1854, de la guerra hispanoamericana seguida por pillar como el hurto de Cuba y de las Filipinas.

La lucha armada contra los Estados Unidos, lucha politico-militar armada (actividades subterráneas), ha comenzado ya a través de más o menos el conjunto de América latina aun cuando que todavía no ha comenzado aquí en Europa. Mckinley deseó “civiliza y Christianize “las Filipinas. Entre 1899 y 1903 los americanos mataron a 220.000 filipinos el 90% de quién eran civilian22 que tú los americanos tienen dos tarjetas puedes jugar:

1. el entender, moderación, e incluso generosidad hacia otras; o bien.

2. arrogancia, desprecio, cinismo. Seguido por el contragolpe inevitable (Vietnam, Irán, las Filipinas, etc.).

Tienes una destreza verdadera para hacer tus enemigos parecer diablos; Inglaterra en 1840, Kaiser en 1917, Hitler en 1941, la Unión Soviética hoy. Pero este acercamiento tiene consecuencias de gran envergadura para ti: eg. Vietnam. Los Estados Unidos tienen su catálogo oficial de demonios. A la hora de tus 1844 elecciones había fiebre contra-Británica hysterical. ¿En la conclusión para preguntar el número ocho, realmente necesito decirte qué clase de arma psicologica América latina podría ser en nuestras manos - si utilizamos tal arma, o si la necesitamos o aún tenemos que utilizar?

Una más palabra sobre esta técnica de hacer a opositores se parece como diablos. Esto puede ser una técnica eficaz por lo que al pueblo, pero si los que utilicen la presa de la caída de la técnica del “demonization” a su propio juego, él pierde rápidamente la claridad objetiva necesitada para el buen juicio. Tus pecados de la tecnología de la propaganda debido a su Americanism de auto-absorción que hace muy difícil para que entiendas “otros” mientras que realmente están. Esta carencia de la comprensión viene alrededor en el primer lugar con holgazanería intelectual: tu americano e inglés leídos opositores; leíste ni francés ni alemán.

Te convencen firmemente de la exactitud de tu propia causa. Los americanos aparecen tan a menudo haber venido de un Disneyland intelectual. En el mal ese resultados de la ignorancia. Cotizo de Albert Camus. En el Buddhism filosófico original que todavía no había dado vuelta a religioso, el pecado peor era ignorancia. A este respecto el mensaje de Sakyamuni es lejos superior a el de Cristo. El carácter algo simplista de tus análisis es evidente en muchos de tus trabajos técnicos. Mencionar uno fuera de ciento, hay el libro de Guillermo E. Daughery, (oficina de la investigación de operaciones) y Morris Janowitz: Una guerra psicologica Casebook. Veamos lo que dice Albert Camus en su La Peste [la plaga] del libro:

“El mal que casi está en el mundo viene siempre de ignorancia, y la voluntad puede apestar tanto estrago como mala voluntad si no se aclara. Los hombres tienden para ser buenos más bien que malo, pero éste no es realmente el punto. Qué importa es ése a un mayor o poco grado él es ignorante y aquí es adonde viene la virtud o el vicio verdadera adentro, aterrar vice ser el tipo de ignorancia que crea que sabe todo y por lo tanto que se da la autoridad a la matanza (cf. Dresden e Hiroshima). El alma del asesino está oculta, y no hay amor verdadero de la amabilidad o del noble sin la capacidad de pesar cosas para arriba con claridad absoluta, objetiva.”

PREGUNTA 9: ¿Qué relaciones preves Europa que tiene en el futuro con otros centros estratégicos de la energía tales como Japón e India?

RESPUESTA: El papel de Japón como energía independiente encima. Desde 1945 Japón ha sido un accesorio de América. Tendrá que mañana elegir entre ensamblar con China, que es la más inverosímil, o ensamblar con Eurasia, que está con el imperio del Euro-Soviet. El mundo como lo vemos hoy puede influenciar excesivamente nuestro concepto de lo que puede ser como mañana. Japón es una unidad industrial magnífica y eficiente. En tiempos de paz participa de cerca en imperialismo plutocratic americano. En una guerra caliente Japón será cortado inmediatamente de los Estados Unidos.

Demográfico, Japón representa menos que un fifth de la población de China. La situación entre China y Japón a partir de 1935 a 1945 existe no más y nunca volverá. Se une China una vez más, y Mao ha tenido éxito donde Chaing-Kai-Chek falló. Permanece para que China realice su modernización industrial y económica, y éste ocurrirá más pronto o más adelante. En Asia el siglo XXI será Japón de China no.

El concepto del colegial, con Asia comenzando en los Urales, está de ningún valor serio. Asia es un concepto gratuito; abarca varios continentes. Las fronteras verdaderas son el Himalaya y las montañas de Altai. Climático, el Indus separa dos diversas zonas: las monzones de los desiertos. Como dije ya en una respuesta anterior, el eje de China de la extensión ha tenido un noroeste a la orientación suroriental por 3.000 años. Al largo plazo, las Filipinas, Borneo, el Celebes, Indochina, Sumatra y Java se convertirán en parte de una mayor China. Veo tan una China ampliada hacia el sureste. La India es un continente asiático en sí mismo. Birmania una vez más ensamblará con la India, y Tailandia con China. Baluchistan se convertirá en una de las playas del imperio del Euro-Soviet. Debemos plantar nuestros pies en las aguas del Océano Índico.

La actual Unión Soviética tendría que ser totalmente enojada abandonar el estado de almacenador intermediario de Afganistán. No olvidarte de que no hace mucho tiempo el Irán del Shah era como portaaviones americano que señalaba en la Unión Soviética; apenas como en Checoslovaquia 1937 era como portaaviones Alemania dirigida. La paz relativa se puede causar por la estrategia de la balance-de-energía. Personalmente, en los dos siglos próximos veo emerger asiático de tres energías, todo nato de la geopolítica.

Éstas son el imperio del Euro-Soviet, la mayor China, y la India. Entonces, el chino elige marchar hacia Mandalay más bien que Singapur, la India tendrá que posiblemente buscar la ayuda del imperio del Euro-Soviet. Y entonces no nos olvidemos de que a través de los milenios ourselves somos indoeuropeos. Los americanos eres indoeuropeo también. Personalmente, no creo que los Estados Unidos podrán mantener su nariz por encima de la superficie para mucho más de largo. Tus líneas de la comunicación son peligroso largas. Medir las millas náuticas entre San Francisco y Tokio en el globo y la distancia entre San Francisco y Manila. Entonces comparar estas distancias a ésos entre el cantón y Manila o Vladivostok y Tokio. La naturaleza precaria de la situación es evidentemente obvia. Igual se aplica al Atlántico. “Tomar todos, perder todos,” dice el proverbio. El eje geopolítico natural de la extensión para los Estados Unidos es de norte al sur. Canadá como entidad política independiente es un anachronism. Es parte de hecho de los Estados Unidos. En cuanto al marzo al sur, no debe ser uno de la conquista y no desprecia, pero de la integración y de la colaboración honesta.

PREGUNTA 13: La cultura de habla inglesa, especialmente de que de los Estados Unidos, se parece tan atractiva a otras, especialmente, a la gente joven, con su música popular, el alimento, las maneras y otras formas de consumerismo. Algunos incluso utilizan el término “imperialismo cultural.” ¿Convienes, y si es así cómo puedes Europa recuperar control sobre su propio desarrollo cultural?

RESPUESTA: El término “imperialismo cultural americano” es puramente polemical, no teniendo ninguna existencia consciente o por de sí mismo. Sin embargo, existe una forma degenerada de sociedad americana que se esté separando alrededor del mundo como consecuencia de preocupaciones de negocio americanas y de los militares. Ni podemos decimos que la cultura europea se puede limitar exclusivamente a Europa. Es simplemente la cultura de la gente civilizada por todas partes, si sea Tokio, Moscú, Singapur o Pasadena. No soy uno de ésos que soña con una cultura europea que se fije separada, introverted, cortado de otros, o negado a otros.

El tipo de cultura “europea” que se ha separado alrededor del mundo y adoptado por él para más o menos los cuatro siglos pasados son el del renacimiento, de que del mundo Greco-Romano antiguo. Para ser seguro, aquí en los contrastes de Europa de pareceres existir en cuanto a el énfasis o la orientación dada a esta cultura europea mundial. Algunos hicieron que fuera más Judeo-Cristiano. Perdonarme para tener que decirte que me opongan fuertemente a esta tendencia. Otros, como. mismo, quisiera ver que diera vuelta más hacia un tipo de neo-stoicism, que está hacia autodisciplina y autodominio. Que cuando uno tiene éxito en dominarse, es fácil domine otros. Desafortunadamente, toma a veces un curso de la vida entero para aprender cómo dominarse. Y, cuando uno finalmente alcanza esta meta, o viene cerca de alcanzarla, nadie en las generaciones más jóvenes desea aceptar la herencia o el mensaje.

Mi sistema de valores es inspirado por Stoicism por lo que la disciplina personal, y por Prometheanism para el “novus del homo” es decir cuando viene a la interacción del hombre dentro del contexto de la sociedad. Para citar a un autor clásico, Epictetus, que toma este tema:

“Pues los malos ejecutantes no pueden cantar solamente pero en un estribillo, así que alguna gente no puede estar parado en sus propios dos pies. El hombre, si eres alguien, camina solamente, inverso con se, y no skulk en el estribillo. Aprender cómo tomar de vez en cuando scoffing de otros, mirar sobre ti, revolverte que puedes saber quiénes eres.”

En este paso Epictetus se pone en la categoría de individuos uno mismo-determinados, descrita tan bien por David Riesman, profesor de ciencias sociales en Harvard, alrededor 1955. Si mi memoria me sirve, el título americano era: “La muchedumbre sola.”

El tiempo casi igual, Vance Packard convirtiéndose sabía en Europa para su persuasión del La clandestina [los persuasores ocultados]. Los trabajos que se ocupaban de psicología y de psiquiatría me han interesado siempre. Entre 1950-60, leí apenas sobre todo nuevo publicado en psicología social. Esto ha influenciado a mi hijo, Philippe, que hicieron sus estudios en esta disciplina en Norteamérica, y que allí está dirigiendo actualmente un laboratorio en psicología experimental. Él escribe y publica con frecuencia.

En cuanto a Prometheanism, la cosa más fácil está para que te dé la explicación del profesor francés Jean Baechler que está a cargo de investigación en el centro nacional para la investigación científica (CS$CNRS). ¿Aquí es lo que él escribe sobre Prometheanism en el Ce Que L'ldeologie de Qu'Est? [Cuál es ideología?]:

“Algunas expresiones de la ideología de la -a-energía son obvias. Prometheanism es la ideología tecnológica por excelencia. Propone a la humanidad un programa de la perfección material y humana. Prometheanism intenta explotar todos los recursos, transforma los continentes, mares y el clima, va siempre más rápidamente, más arriba y más lejos, las búsquedas a mejorar la especie vegetal y animal y, porqué no, la especie humana, con objeto de desarrollar nueva especie mientras que trabaja en las posibilidades psíquicas latentes, el etc. del hombre. Pero si la tecnología tiene aspectos positivos en las energías del hombre de aumento, también tiene su lado negativo. En la una mano, esclaviza a hombre, puesto que la tecnología hace sus propias demandas que se deban satisfacer para ser eficientes: la máquina proporciona energía abundante pero esclaviza a sus abogados. Además, la tecnología tiene sus consecuencias imprevistas bajo la forma de repercusiones potencialmente devastadoras. Debido a miedos actuales en esta dirección, no hay necesidad de morar en el tema. Finalmente, la tecnología, como el último, es solamente una de otras opciones posibles. Una comprensión de estos factores negativos conduce a un anti-technologicalideology que se pueda llamar Epimetheanism, en el sentido que Epimetheus es la antítesis de su hermano Prometheus. Epimetheanism denunci incansable los peligros y los límites del nology del tech-. Es el primer ejemplo de una ideología reaccionaria en el sentido verdadero de la palabra, es decir es una ideología no basada solamente en sus propios méritos pero el dibujo de su fuerza de reaccionar a una ideología que rechaza. Scientism es también una ideología de la energía acompañada por su propia reacción específica que sea spiritualism. Otras expresiones de la voluntad a la energía son menos claramente exhaustas.”

Un poco más adelante, el autor menciona otra vez Prometheanism en su relación al voluntarism:
“Collectivism se alcanza doloroso con la coexistencia de poblaciones radicalmente que diferencian. Statism implica en su misma lógica un crecimiento de continuación hasta que el conjunto de humanidad se absorbe. Finalmente, el voluntarism tiene su lado de Promethean, que rechaza necesariamente todas las limitaciones en la extensión tecnológica y económica. El socialismo, por sus mismos principios, no puede ser autarchic puesto que tiene como objetivo abundancia.”

En un paso anterior, Jean Baechler escribe, con respecto a lo que él llamó la “ilusión tecnológica”:
“La ilusión tecnológica que comenzó a tomar la raíz a partir por lo menos de la época del renacimiento ha triunfado en el oeste desde el décimo octavo siglo. Puede ser definida como convicción en la naturaleza artificial de sociedades humanas y de la existencia humana. La materia humana es por lo tanto una cuestión primaria con la cual podemos hacer mientras que vemos ajuste. Podemos mejorar la y a ujier en un estado de la perfección y de la felicidad. Esta convicción básica proviene una obsesión con progreso y con la naturaleza instrumental de descubrimientos y tiene dos facetas importantes. Uno de éstos implica que toda la investigación y descubrimiento deben conducir a las consecuencias prácticas asegurando felicidad colectiva. El otro presupone que todos los problemas pueden ser resueltos racional - y por lo tanto perfectamente - a condición de que se indican claramente. Los problemas sociales apenas como problemas científicos y técnicos tienen solamente una solución correcta. Todos los otros son incorrectos y resultan de ignorancia, de estupidez, o de maldad. El delusion tecnológico de la aclaración no ha desaparecido pero se ha aplicado algo a campos siempre más anchos. Cuando la opinión pública es enterada de las consecuencias negativas de ciertos actos criminales, de drogas, o de la contaminación, los especialistas vienen invariable adelante aislar el problema, enumeran las causas, para proponer soluciones radicales y después para no poder regularmente solucionar el problema. Convencen los eruditos serios de que la violencia en relaciones internacionales se puede eliminar por la ciencia y la voluntad.”

Es extremadamente difícil, si no imposible, convencer a hombres usados a conquistar ignorancia y error en sus actividades específicas de que el mal es ni un resultado de la ignorancia o error, pero que es un factor constante de la existencia humana. La guerra no se lleva de la ignorancia, estupidez o maliciousness, es una posibilidad inherente en relaciones entre las entidades políticas soberanas. No hay solución racional a compartir de la energía, de la abundancia o del prestigio más que hay una solución racional al problema de instituciones y de valores. Estas áreas están en la misericordia del capricho y de la pasión, y no están conforme a racionalidad técnica y científica. Ésta es una verdad cruel que los científicos y los tecnólogos encontrarán siempre difícilmente para aceptar. Es probable que la comprensión humana es la víctima de una propensión natural de exceder su propia capacidad y de apuntar para la totalidad. Psicologicamente hablando, la comprensión racional tiene la misma meta que la mitología, la religión o el ética. Desea dar a hombre una interpretación de su existencia que te permitiría superar su sentido natural de la inseguridad. Hemos visto que, por natureza, la razón no podría proporcionar tales certezas. Es solamente en ideología que la ciencia puede dar la ilusión del conocimiento absoluto.

Aunque Baechler y yo pertenecemos a diversas escuelas y a diversos temperamentos, las ideas de Baechler tienen no obstante valor. Esta digresión larga de Epictetus a Baechler era esencial para un aprecio de mis respuestas. Sabiendo mis opciones podrás mejor entenderme personalmente.

La actual crisis en sociedad americana está asumiendo proporciones alarmantes: drogas, delincuencia, violencia continua. Tu sociedad es una falta espectacular. Sé que estás luchando valerosamente contra esta sociedad patógena. Aprecio grandemente la posición que estás tomando contra las drogas, alcoholismo, fumando, y contra la manera de la cual la homosexualidad (una enfermedad) se está haciendo una edición política.

Como ti, Hitler se fijó contra fumar y alcoholismo. En régimen socialista nacional no dieron los drogadictos el tratamiento, ellos fueron dispuestos. Ésa es la manera derecha de ocuparse de tal situación. En cuanto a homosexuales, si fueron descubiertos en los SS, eran tiro. En SS Walloon la división dos era tiro. Los casos de la homosexualidad eran muy raros, extremadamente tan. Debajo de Stalin, los drogadictos también terminaron para arriba con una bala en la parte posteriora del cuello.

Sé a la vez que hay una América sana. He visitado tu país muchas veces. Como puedes manar imaginarte, me moví en los círculos de la clase media y de la universidad - América pacífica, así que hablar. Pero igualar allí ciertas grietas comenzaban a aparecer - por ejemplo la ausencia de la autoridad del padre en la mayor parte de las mejores-intentioned familias. La sociedad americana popular con su naturaleza patológica es la consecuencia normal e inevitable de la búsqueda frenzied del éxito definida en términos de aumento financiero.

La pornografía es un mercado comercial enorme. Si deseas la prueba, visitar el districto de la rojo-luz de Hamburgo. Había dinero mucho que se hará en la “liberación” de la mujer y en la “liberación” del homosexual. Los valores de la sociedad americana se encajan en “consiguen más” mentalidad. Comenzó con el ganado, trigo, acero, los ferrocarriles, aceite. Entonces, vinieron después el explotar de, la desviación sexual, y un apego al juego. Hay constante “partying” y “placer-que busca.”

Los precursores: Ramiro Ledesma Ramos

Los precursores: Ramiro Ledesma Ramos

 El Fascismo, como hecho o fenómeno mundial

Fácilmente se comprenderá que cuantas veces utilizamos aquí la palabra "Fascismo" lo hacemos como una concesión al vocabulario polémico mundial, pero sin gran fe en la exactitud expresiva, ya que, por nuestra parte, nos inclinamos a negar al fascismo propiamente dicho características universales.

Hablar, pues, de Fascismo en España -según es el tema de este libro- no equivale a exponer las posibilidades de que en España se instaure o no un régimen político que se inspire directamente, ortodoxamente, en el régimen fascista italiano, sino que lo que se quiere decir, y a lo que se alude, es a una política concordante con lo que, en el panorama de las luchas políticas mundiales, se conoce por "Fascismo".

Es evidente que una pesquisa del fascismo, un examen de éste, no ya como régimen concreto de un país determinado, sino como concepto mundial operante, es una empresa lícita y posible. Podemos, en efecto, poner en fila una serie de características, de perfiles, de propósitos y de sueños, que nos entrega con claridad perfecta la figura exacta del fascismo, como fenómeno mundial. En el sentido de ese concepto, y sólo en él, cabe hablar del fascismo fuera de Italia, es decir, adquiere esa palabra capacidad universalista (1).

Podrá ser objeto de investigación el por qué ha adquirido esa palabra, ese concepto político, amplitud mundial. Es decir, podrá preguntarse cada uno cuál es el secreto de su tránsito, desde la proyección episódica y concreta sobre Italia hasta la significación mundial que hoy tiene. No nos interesa a nosotros hacer aquí esa investigación. Sólo nos fijaremos en dos factores, que sin ser desde luego los únicos, ni quizá los de más profundidad, han influido considerablemente en la universalización del fascismo.

Helos aquí:
1) Su tendencia al descubrimiento jurídico-político de un Estado nuevo, con la pretensión histórica de que ese Estado signifique, para el espíritu y las necesidades de la época, lo que el Estado liberal-parlamentario significó en todo el siglo XIX, hasta la Gran guerra.
2) Su estrategia de lucha contra una fuerza social -el marxismo, el partido clasista de los proletarios-, venciéndola revolucionariamente, y sustituyéndola en la ilusión y en el entusiasmo de las masas.

Pues el fracaso del sistema demoburgués ofrece hoy, efectivamente, características universales. Asistimos al hundimiento de las justificaciones morales, políticas y económicas que han sido el soporte del Estado liberal parlamentario, de la democracia burguesa. Cada día son los pueblos más incompatibles con todo cuanto ese régimen significa, y tal incompatibilidad llega a la exasperación y a la violencia cuando se trata de las juventudes mundiales, que son los sectores más implacablemente cercenados por la hipocresía y la flacidez de tal sistema.

En un trance histórico así, cuando casi el mundo entero busca sustitutivos eficaces, angustiado por el derrumbe irremediable de su patrimonio político antiguo, júzguese la capacidad expansiva de un régimen como el fascista de Italia, que se presentó desde el primer día, con inteligente petulancia, como el régimen superador -y por ende, continuador- de la democracia liberal y parlamentaria. Y ello, no sólo cuando ésta naufragaba en sus propias limitaciones, sino también cuando terminaba de sufrir la tremenda embestida bolchevique, y se movilizaban las masas rojas en todas partes a favor de la dictadura proletaria, es decir, contra los pobres vestigios demoburgueses que sobrevivían.

No puede extrañar que, en tal coyuntura, la victoria fascista italiana, su pesquisa afortunada de un Estado nuevo, surgido de la entraña misma de la época, de cara a sus dificultades esenciales y apelando a los valores más firmes -la angustia nacional, la necesidad de un orden y una disciplina, la preocupación por el destino histórico y económico del "todo" el pueblo-, polarizase la atención mundial.

Y veamos el segundo factor, el que nos presenta sus tareas combativas, su orden del día contra el marxismo, su revalorización del ímpetu y de la violencia.

Cuando Mussolini tomó el Poder en Roma tenía tras de sí más de dos años de lucha armada contra el marxismo. Su victoria supuso, por de pronto, la derrota radical y absoluta de la revolución socialista en Italia. Pero no tardó en percibir la Internacional de Moscú que esa victoria era más grave de lo que pudiera creerse, que no se debía, ni mucho menos, a la sola acción defensiva de la vieja sociedad, sino que había en ella, y se daban en ella, síntomas de más robusta traza.

Lo que la Internacional marxista -las dos, la II y la III- comenzó a percibir fue nada menos que esto: el fascismo parece no ser sólo un episodio nacional de Italia. Parece no ser sólo un incidente desgraciado para la revolución socialista mundial, producido en uno de los frentes, en Italia, y restringido a él. Parece más bien un signo de otro orden, una estrategia nueva contra nosotros, provista y alimentada por valores de calidad superior a la de los hasta ahora conocidos. Parece que esa estrategia puede muy bien adquirir rango mundial, es decir, ser desplegada contra el marxismo en el mundo entero. Parece asimismo que su propósito es transformar la vieja sociedad demoburguesa, el viejo Estado parlamentario, y forjar una sociedad nueva y un Estado nuevo, con suficiente vigor para vencer incluso las contradicciones últimas del régimen capitalista. Parece también que su poder de captación consigue hasta el enrolamiento de los proletarios, de los trabajadores, uniéndolos a la pequeña burguesía, a las clases medias, a las juventudes nacionalistas y a todos los patriotas.

La conclusión marxista a esas consideraciones fue, naturalmente, ésta: ¡Lucha mundial contra el fascismo! Una consigna así dio la vuelta al mundo antes de que el propio fascismo tuviese en él análogo cinturón de admiradores. En casi todas partes se organizó y propagó el antifascismo antes que el fascismo apareciese. Y obsérvese que la consigna antifascista no era exclusivamente protesta internacional revolucionaria contra el régimen de Italia, sino que se hacía de ella consigna nacional, contra las supuestas fuerzas fascistas del propio país.

El marxismo, la mística de la revolución proletaria mundial, tiene hoy núcleos fieles hasta en los rincones más apartados del Globo. Las mismas consignas aparecen en un cartelón comunista de los bolcheviques chinos que en uno de los austríacos o búlgaros. Puede hablarse de una internacional marxista, no sólo porque hay marxistas en casi todos los países, sino porque, además, son tipos humanos de calidad rigurosamente idéntica, que han retorcido el cuello a todo signo nacional y de raza, aún a costa de adquirir una configuración espiritual monstruosa. El militante rojo es el mismo en todas partes. Dispone de las mismas armas y lucha por los mismos objetivos. Es, por tanto, también vulnerable a las mismas flechas.

Claro que ese tambor batiente y guerrero contra el fascismo coincidió con otro, de sonido antagonista y contrario: el de las gentes angustiadas por la cercanía bolchevique; el de las gentes ligadas a un espíritu nacional profundo; el de las juventudes bélicas y generosas; el de todo ese gran sector de muchedumbre a la intemperie, ligadas, sin embargo, a una lealtad y a una continuidad de la cultura de su propia sangre.

* * *

No hay ni puede haber una Internacional fascista. El fascismo, como fenómeno mundial, no es hijo de una fe ecuménica, irradiada proféticamente por nadie. Es más bien un concepto que recoge una actitud mundial, que señala una coincidencia amplísima en la manera de acercarse el hombre de nuestra época a las cuestiones políticas, sociales y económicas más altas. Pero hay en esa actitud mundial zonas irreductibles, que son las primeras en denunciar la no universalidad originaria del fascismo. Pues su dimensión más profunda es lo "nacional". De ahí que el fascismo no tenga otra universalidad que la que le preste el soporte "nacional" en que nace (2).

Ahora bien, esa actitud, que denominamos fascista, tiene una realidad innegable en el mundo entero. Se trata de un hecho, que se dispone, con fortuna o no, a engendrar otros hechos, quizá más vigorosos. Poco importa, realmente, insistir en el modo cómo esa actitud ha llegado a adquirir vigencia. La historia se nutre y fecunda de hechos, sean cuales sean sus causas. Las fuerzas madres que la impulsan pueden tener los orígenes más sorprendentes y contradictorios.

El fascismo, la bandera del fascismo, la consigna del fascismo, la lucha en pro o en contra del fascismo, todo eso es hoy evidentemente alguna cosa, que no cabe ignorar.

Si lo ignoramos nosotros, este libro, o por lo menos su título -¿FASCISMO EN ESPAÑA?- sería imposible, constituiría, desde luego, un absurdo.

* * *

¿Qué significa, en resumen, ser fascista? ¿Qué características ofrece esa actitud moral, política y económica que en el mundo entero se califica hoy de actitud fascista? ¿Qué aspiraciones y qué propósitos tienen esos movimientos que el mundo conoce y señala como movimientos fascistas?

Parece que esas preguntas pueden hoy ser contestadas, y ello, de acuerdo con lo que antes dijimos, sin necesidad de dirigir exclusivamente el catalejo hacia Italia y hacia Mussolini, sino capturando una dimensión esencial de nuestra época, y de la que, en realidad, es ya consecuencia y producto el fascismo italiano mismo.

Señalemos brevemente, en esquemas, las características y afirmaciones centrales, definitorias, que en opinión nuestra determinan el fascismo como fenómeno mundial:

1) La Patria es la categoría histórica y social más firme. Y el culto a la Patria, el impulso creador más vigoroso.
El fascismo requiere, como clima ineludible para subsistir, la vigencia de unos valores nacionales, la existencia de una Patria, con suficiente vigor y suficiente capacidad de futuro para arrebatar en pos de ella el destino espiritual, económico y político de un pueblo entero. Se actualiza así, pues, una teoría aristocrática de los pueblos, distinguiendo entre los que son mera convivencia o agregado de gentes, para realizar cada una su propio y personal destino, y los otros, los grandes pueblos creadores, que han hecho la Historia universal, y son hoy, aún, la garantía de que el genio humano sigue su curso.

La Patria, en manos de la vieja sociedad conservadora, era ya apenas un mero vocablo, muchas veces incluso fachada impresionante que escondía una red de intereses y de privilegios injustos. Era, además, una fortaleza a la intemperie, expugnable con facilidad por todas las tendencias internacionalistas que iban vomitando, día tras día, las sectas de los renegados. Y era, por fin, un valor agónico, a la defensiva, sin destreza ni audacia para convertirse en bandera de las juventudes y de los núcleos más vigorosos y más fuertes.

Parecía, pues, urgente:
a) Desalojar de su servicio a las viejas oligarquías de sentido demoburgués y conservador, que creyéndose quizá, a veces, sinceros defensores y propulsores de la idea nacional, restringen de hecho la grandeza y las posibilidades de la Patria, haciéndola coincidir con sus intereses, con sus marchitas creencias y con su idea burguesa de una vida pacífica y sin sobresaltos.
b) Poner la Patria sobre los hombros de las juventudes, de los productores y de los soldados. Es decir, de las capas más vitales y vigorosas de la sociedad nueva.

* * *

2) El Estado liberal-parlamentario no es ya el Estado nacional. Las instituciones demoburguesas viven al margen del interés de la Patria y del interés del pueblo. No representan ni interpretan ese interés.
Los partidos políticos, las organizaciones de grupos, representan siempre intereses particulares, sin que desmienta este hecho el que representen a veces la mayoría de un país. La mayoría de un pueblo, agrupada en torno a una bandera partidista, es decir, que represente intereses particulares, puede no tener relación alguna con el interés nacional e incluso desconocerlo.

El interés supremo es el de la comunidad de "todo el pueblo". El Estado nacional es quien puede servir ese interés. La realización del Estado nacional tiene tres etapas: a) Organización de una fuerza política, al servicio exclusivo de la idea nacional y de los intereses sociales de "todo el pueblo". b) Partido único triunfante, ejerciendo su dictadura contra los viejos partidos para someter y disciplinar los intereses particulares y de grupo. c) Vigencia del Estado nacional, cuyos móviles supremos y cuya justificación histórica consisten en garantizar la realización de los designios espirituales, políticos y económicos de que sea capaz el genio nacional, con la vista fija, tanto en su apogeo creador como en las circunstancias, buenas o malas, por que atraviese el pueblo.

* * *

3) La oposición a la democracia burguesa y parlamentaria es la oposición a los poderes feudalistas de la sociedad actual.
El fascismo nace y se desarrolla en capas sociales desasistidas y en peligro. Su representación más típica la constituyen las clases medias, que después de experimentar la inanidad de la democracia liberal, no se entregan, sin embargo, a la posición clasista de los proletarios. En este sentido, la rivalidad mundial fascismo-marxismo lo es en tanto las clases medias y los proletarios clasistas se disputan violentamente el puesto de mando de la revolución, así como cuál de los dos incorporará al otro a su empresa.

La existencia de esas fuerzas fascistizadas que se resisten a permanecer pasivas, y menos a ser retaguardia de la revolución clasista bolchevique, es una manifestación típica del actual momento histórico. Que consigan o no movilizar en torno suyo a los sectores más capaces, heroicos y abnegados, es el secreto de su triunfo o de su derrota, frente a los marxistas y frente a la vieja sociedad conservadora y demoburguesa.

Una vez vencido el marxismo, las mayores dificultades se le presentan al fascista por el lado liberal, demoburgués, donde se apiñan, no esas pobres añoranzas de la libertad perdida, como pretenden los plumíferos llorones de la democracia, sino el frente oligárquico capitalista; es decir, los dueños de los grandes periódicos, los directores de los grandes Bancos, todos los magnates, en fin, que ofrece en sus diversas formas el gran capitalismo moderno. Generalmente, todos ellos se muestran partidarios de la democracia liberal, apetecen un régimen de libertad política. Pues son, en efecto, los representantes feudalistas, quienes equivalen en nuestra época al régimen feudal de los grandes señores antiguos, mostrándose hoy enemigos de la prepotencia y de la pujanza del Estado, como sus antecesores lo eran ayer de la soberanía de los monarcas. El fascismo sabe que la democracia parlamentaria es el régimen ideal para que predominen, del modo más descarado, las peores formas de feudalismo moderno.

* * *

4) El marxismo es la solución bestial, antinacional y antihumana que representa el clasismo proletario para resolver los evidentes problemas e injusticias, propias del régimen capitalista.
La primera incompatibilidad de tipo irresoluble del fascismo se manifiesta frente a los marxistas. Tan irresoluble, que sólo la violencia más implacable es una solución.

El perfil antimarxista del fascismo es inesquivable, pues el triunfo marxista equivale a la derrota absoluta de todo cuanto la actitud y el espíritu fascista representa. Ese triunfo supondría la quiebra del espíritu nacional, la degradación histórica de "todo el pueblo", la amputación de su libertad, el exterminio de su pujanza y de su espíritu, y, por último, la no realización de la justicia, el escamoteo de las conquistas sociales ofrecidas.

En su lucha con los bolcheviques, el fascismo dispone de otra arma tanto o más eficaz que la violencia, sobre todo para disputarle el predominio entre los trabajadores. Es su actitud social, su espíritu social. Gracias a esa actitud y a ese espíritu, el fascismo no vacila, si es necesario, en rasgar las viejas tablas de la ley de la sociedad capitalista. Y ello, con más eficacia, más equidad y menos estrago, naturalmente, que como pretendía y podría hacerlo el marxismo.

El marxismo equivale, además, a entregar la historia a los aventureros, no en el sentido de que sus dirigentes estén corrompidos, sino en otro incluso peor, pues se trata de aventureros de patrias, es decir, desconocedores y asoladores de la máxima riqueza que los pueblos tienen.

* * *

5) Desde el momento en que el fascismo no es un producto de los sectores más conformistas de la sociedad, es decir, de los grupos más satisfechos y partidarios de la actual ordenación económica y política, su régimen y su victoria implican, necesariamente, grandes transformaciones revolucionarias.
La mecánica actual de las luchas político-sociales hace que el fascismo sea la bandera de una red complejísima de gentes insatisfechas, postergadas y descontentas. De ahí el origen multiforme de sus cupos, unánimes, sin embargo, en la manifestación de un espíritu combativo, de milicia, que revela cómo no son residuos de la vida, sino grupos valiosísimos y fértiles.

Son gentes descontentas de la poquedad de su patria, de la indefensión de sus pequeños patrimonios o negocios, de la rapacidad e ineptitud de los partidos, de la impotencia del Estado demoburgués en presencia de los conflictos sociales y de las crisis, de la monotonía y del vacío de una vida nacional escarnecida, y, en fin, de sentirse pretéridos o subestimados con injusticia por los poderes dominantes.

Al constituir el fascismo un Poder político de enorme autoridad y depositarlo sobre quienes, de modo más directo, interpretan los intereses últimos y supremos de "todo el pueblo", su primera consecuencia es sustraerlo a las potencias feudalistas demoburguesas, liberando de su yugo al Estado y al pueblo.

El fascismo es la forma política y social mediante la que la pequeña propiedad, las clases medias y los proletarios más generosos y humanos luchan contra el gran capitalismo en su grado último de evolución: el capitalismo financiero y monopolista. Esa lucha no supone retroceso ni oposición a los avances técnicos, que son la base de la economía moderna; es decir, no supone la atomización de la economía, frente al progreso técnico de los monopolios, como pudiera creerse. Pues el fascismo supera a la vez esa defensa de las economías privadas más modestas, con el descubrimiento de una categoría económica superior: la economía nacional, que no es la suma de todas las economías privadas, ni siquiera su resultante, sino, sencillamente, la economía entera organizada con vistas a que la nación misma, el Estado nacional, realice y cumpla sus fines.

Todo lo que supone el fascismo de "democracia organizada y jerárquica", su base social sindicalista y corporativa, su concepción totalitaria del Estado, etc., es lo que le pone en pugna, tanto con muchos intereses particulares como con las viejas formas políticas, y lo que a la vez le obliga, ineludiblemente, a presentarse en la historia con perfiles revolucionarios.

* * *

6) El fascismo busca un nuevo sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia.
Respecto a la autoridad, vinculándola en jefes verdaderos. Respecto a la disciplina, convirtiéndola en liberación, en eficacia y en grandeza del hombre.

En cuanto a la violencia, su actitud es la propia de quien se sabe ligado profundamente al destino histórico de un pueblo. Es la propia de quien acepta el espíritu de sacrificio y la idea del deber, aun a costa de su misma vida. Y es la propia también -¿por qué no decirlo?- de quien sabe que la vida es lucha, y que donde el hombre se mutila su sentido de la energía y de la violencia triunfa el espíritu rastrero, eunocoide e hipócrita, de los peores representantes de la especie.

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Esos son los rasgos fisionómicos de la actitud fascista mundial. Con mayor o menor fidelidad a algunos de ellos, así piensan los individuos y los grupos a quienes se dirigen las invectivas del antifascismo mundial.

Idea nacional profunda. Oposición a las instituciones demoburguesas, al Estado liberal-parlamentario. Desenmascaramiento de los verdaderos poderes feudalistas de la actual sociedad. Incompatibilidad con el marxismo. Economía nacional y economía del pueblo frente al gran capitalismo financiero y monopolista. Sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia.

Es evidente que esta actitud, estas ideas, aspiraciones o propósitos, están en el ambiente público, con capacidad, por tanto, no sólo para dar vida polémica y justificación a partidos o movimientos políticos determinados, sino dispuestas a ser recogidas, en mayor o menor escala, por cualesquiera organización, por cualquier gran instrumento histórico de mando. Pues no hay sólo individuos, grupos y organizaciones fascistas, sino también, y quizá en mayor relieve, individuos, grupos y organizaciones fascistizadas.

Notas:

(1) A primera vista parece que estos juicios nuestros se oponen a la concepción del fascismo que defienden algunos de sus teóricos más ilustres. Por ejemplo, la expuesta por Giménez Caballero en su conocido libro La nueva Catolicidad, que le asigna, como indica su mismo título, el rango de una fe universalista nueva. No hay, sin embargo, contradicción esencial, porque esa catolicidad o universalidad fascista la atribuye Giménez Caballero no estrictamente al fascismo mussoliniano, sino más bien a esa resultante mundial a cuya pesquisa nos estamos refiriendo. Hay además en Giménez Caballero el factor ROMA, inesquivable para comprender su concepción del fascismo. De acuerdo con los juicios que exponemos, podríamos decir, tan sólo, que ese famoso teórico del fascismo ha ido quizá demasiado lejos. O que se ha anticipado.

(2) El triunfo del nacional-socialismo hitlerista en Alemania entra de lleno en la fenomenología mundial del fascismo. Es su mejor expresión y la mejor corroboración de cuanto venimos diciendo. En primer lugar, denuncia la no universalidad específica del fascismo, ya que no tiene, ni puede tener, una política internacional propia, única. Es sabido que es en su política internacional donde aparece el genio de un pueblo, en relación con sus más altos designios. Lo mismo que no caben farsas con la muerte, no caben tampoco falsificaciones y artificios en la política internacional que un pueblo hace. Pues bien, hoy existen en Europa dos pueblos, dos Estados, de los llamados fascistas: Italia y Alemania. Es notorio el antagonismo internacional de sus políticas. Y es más: muy difícilmente, aun variando el mapa diplomático y la mecánica actual de los Estados europeos, podrían conciliarse los destinos internacionales, históricos, de esos dos pueblos, quizá más antagónicos, o si se quiere sólo, menos coincidentes mientras más "fascistas" sean.
El hecho alemán nos permite confrontar también una de las peripecias de la ruta: los nazis no hicieron la propaganda, ni alcanzaron su victoria, al grito de "¡Viva el fascismo!". Pero todos aquellos que obstaculizaron esa propaganda y se opusieron a esa victoria lo hicieron, en cambio, al grito de "¡Abajo el fascismo!". Repitamos que el movimiento nacional-socialista aclara considerablemente nuestro juicio acerca de cuál es, en realidad, el carácter universalista del fascismo.

Extraido de la obra "Fascismo en España" con el agradecimiento a Nuestra Revolución

El sentido de la historia. Giorgio Locchi

El sentido de la historia. Giorgio Locchi

Muchos se preguntan hoy por el “sentido de la historia”, es decir, por el fin y por el significado de los fenómenos históricos. El objeto de este artículo es el examen de las respuestas que nuestra época da a esta doble cuestión, tratando de reconducirlas, pese a su aparente multitud, a dos tipos fundamentales, rigurosamente antagónicos y contradictorios.

Pero, ante todo, es necesario arrojar luz sobre el significado que damos al término “historia”. Esta puntualización de vocabulario tiene su importancia. Hablamos a veces de “historia natural”, de “historia del cosmos”, de “historia de la vida”. Se trata, ciertamente, de imágenes analógicas. Pero toda analogía, en el momento en que subraya poéticamente una semejanza, implica también lógicamente una diversidad fundamental. El universo macrofísico, en realidad, no tiene historia: como nosotros lo percibimos, como podemos representárnoslo, no hace más que cambiar de configuración a través del tiempo. Tampoco la vida tiene historia: su devenir consiste en una evolución: evoluciona. Se comprende, por tanto, que la historia es el modo de devenir del hombre (y sólo del hombre) en cuanto tal: sólo el hombre deviene históricamente. Por consiguiente, plantearse la cuestión de si la historia tiene un sentido, es decir un significado y un fin, equivale en el fondo a preguntarse si el hombre, que es en la historia y que ( voluntariamente o no) hace la historia, tiene él mismo un sentido, si su participación en la historia es o no una actitud racional.

Tres periodos sucesivos

Por todas partes, hoy, la historia está bajo acusación. Se trata, como veremos, de un fenómeno antiguo. Pero hoy la acusación se hace más vehemente, más explícita que nunca. Es una condena total y sin apelación la que se nos pide que pronunciemos. La historia, se nos dice, es la consecuencia de la alienación de la humanidad. Se invoca, se propone, se proyecta el fin de la historia. Se predica el retorno a una especie de estado de naturaleza enriquecido, la interrupción del crecimiento, el fin de las tensiones, el retorno al equilibrio tranquilo y sereno, a la felicidad modesta, pero asegurada, que sería la de toda especie viviente. Nos vienen inmediatamente a la memoria los nombres de algunos de estos teóricos, como los de Herbert Marcuse y Claude Lèvi-Strauss, cuyas doctrinas son bien conocidas.

La idea de un fin de la historia puede parecer una de las más modernas. En realidad, no lo es en absoluto. En efecto, basta con examinar las cosas con mayor atención para darse cuenta  de que esta idea no es más que el punto en que lógicamente desemboca una corriente de pensamiento que tiene una antigüedad de, al menos, dos mil años y que, desde hace dos mil años, domina y conforma lo que llamamos “civilización occidental”. Esta corriente de pensamiento es la del pensamiento igualitario. Expresa una voluntad igualitaria, que fue instintiva y casi ciega en sus inicios, pero que, en nuestra época, se ha convertido en algo perfectamente consciente de sus aspiraciones y de su objetivo final. Ahora, este objetivo final del proyecto igualitario es precisamente el fin de la historia, la salida de la historia.

El pensamiento igualitario ha atravesado en el curso de los siglos tres periodos sucesivos. En el primero, que corresponde al nacimiento y al desarrollo del cristianismo, se ha constituido en forma de mito. Este término no sobrentiende nada negativo. Llamamos “mito” a todo discurso que, desarrollándose a partir de sí mismo, crea, al mismo tiempo, su lenguaje, dando así a las palabras un sentido nuevo, y apela, recurriendo a  símbolos, a la imaginación de aquellos a quienes se dirige. Los elementos estructurales de un mito se llaman mitemas. Constituyen una unidad de contrarios, pero estos contrarios, no habiéndose separado todavía, permanecen ocultos, por así decirlo, invisibles. En el proceso de desarrollo histórico, la unidad de estos mitemas explota, dando, por tanto, nacimiento a ideologías enfrentadas. Ha sucedido así con el cristianismo, cuyos mitemas han acabado generando las iglesias, luego las teologías y, finalmente, las ideologías enfrentadas (como la de la revolución americana y la de la revolución francesa).

El abrirse y la difusión de estas ideologías corresponde al segundo periodo del igualitarismo. En relación con el mito, las ideologías proclaman ya unos principios de acción, pero todavía no extraen de ellos  las consecuencias, lo que hace que así su práctica sea hipócrita, escéptica e ingenuamente optimista.

Se llega, de esta forma, al tercer periodo, en el cual las ideas contradictorias generadas por los mitemas originales se resuelven en una unidad, que es la del concepto sintético. El pensamiento igualitario, animado ya por una voluntad que ha llegado a ser plenamente consciente, se expresa en una forma que se decreta “científica”. Pretende ser una ciencia. En el desarrollo que nos interesa, este estadio corresponde a la aparición del marxismo y de sus derivados (Cf. en particular, la doctrina de los Derechos del Hombre)

El mito, las ideologías, la pretendida ciencia igualitaria expresan, por así decirlo, los niveles sucesivos de conciencia de una misma voluntad; fruto de una misma mentalidad, presentan siempre la misma estructura fundamental. Lo mismo sucede, naturalmente, con las concepciones de la historia que derivan de ella, y que no difieren entre sí más que por la forma y por el lenguaje utilizado en el discurso. Sea cual sea su forma histórica, la visión igualitaria de la historia es una visión escatológica, que atribuye a la historia un valor negativo y no le reconoce ningún sentido más que en la medida en que el movimiento histórico tiende , con su propio movimiento, a su negación y a su fin.


Restitución de un momento dado
           
Si se examina la Antigüedad pagana, se observa cómo esta ha oscilado entre dos visiones de la historia, de la que una no era más que la antítesis con respecto a la otra: ambas concebían el devenir histórico como una sucesión de instantes en la cual todo instante presente delimita siempre, por un lado el pasado, por el otro el porvenir. La primera de estas versiones propone una imagen cíclica del devenir histórico. Implica la repetición eterna de instantes, de hechos y de periodos dados. Es lo que expresa la fórmula nihil sub sole novi. La segunda, que, por lo demás, acabará resolviéndose en la primera, propone la imagen de una línea recta que tiene un inicio, pero no un fin, no por lo menos un fin imaginable y previsible.

El cristianismo, en cierta medida, ha llevado a cabo una síntesis de estas dos visiones antiguas de la historia, sustituyéndolas con una concepción que se ha definido como lineal, y que es, en realidad, segmentaria. En esta visión la historia tiene un inicio, pero también tiene que tener un fin. No es más que un episodio, un accidente en el ser de la humanidad. El verdadero ser del hombre es exterior a la historia. Y el fin de la historia se considera que nos devuelve, sublimándolo, lo que se encontraba en el principio. Como en la visión cíclica, hay, por tanto, en la visión fragmentaria una conclusión por la restitución de un momento dado, pero al contrario de lo que sucede en el ciclo, este momento se sitúa ya fuera de la historia, fuera del devenir histórico; apenas  restituido se congelará en una inmutable eternidad; el momento histórico, al haberse cumplido, ya no se reproducirá más. Asimismo, como en la visión segmentaria, hay  un inicio de la historia pero a este inicio se añade un fin, de modo que la verdadera eternidad humana no es la del devenir sino la del ser.

Este episodio que es la historia se percibe, desde la perspectiva cristiana, como una verdadera maldición. La historia deriva de una condena del hombre por parte de Dios, condena a la infelicidad, al trabajo, al sudor y a la sangre, que sanciona una culpa cometida por el hombre. La humanidad que vivía en la feliz inocencia del jardín del Edén, ha sido condenada a la historia porque Adán, su antepasado, ha transgredido el mandamiento divino, ha probado el fruto del Árbol de la ciencia, y ha querido ser similar a Dios. Esta culpa de Adán, en cuanto pecado original, pesa sobre todo individuo que viene al mundo. Es inexplicable por definición, ya que el ofendido es Dios mismo. Pero Dios, en su infinita bondad, acepta hacerse cargo él mismo de la expiación: se hace hombre encarnándose en la persona de Jesús. El sacrificio del Hijo de Dios introduce en el devenir histórico el advenimiento esencial de la Redención. Sin duda, esta sólo concierne a los individuos tocados por la Gracia. Pero hace ya posible el lento camino hacia el fin de la historia, para el cual la “comunidad de los santos” deberá preparar a la humanidad. Al final, llegará un día en que las fuerzas del Bien y del Mal se enfrentarán en una última batalla, que desembocará en un Juicio final y, por tanto, en la instauración de un Reino de los cielos que tiene su correspondencia dialéctica en el abismo del Infierno.

El Edén antes del inicio de la historia, el pecado original; la expulsión del jardín del Edén; la travesía por este valle de lágrimas que es el mundo, lugar del devenir histórico; la Redención; la comunidad de los santos, la batalla apocalíptica y el Juicio final; el fin de la historia y la instauración de un Reino de los cielos: tales son los mitemas que estructuran la visión mítica de la historia propuesta por el cristianismo, visión en la que el devenir histórico del hombre tiene un valor puramente negativo y el sentido de una expiación.


La visión marxista

Los mismos mitemas se encuentran idénticamente  pero con una forma laicizada y pretendidamente científica en la visión marxista de la historia. Empleando el término “marxista” no tenemos la intención de participar en el debate, muy de moda hoy, sobre lo que sería el “verdadero pensamiento” de Marx. En el curso de su existencia Karl Marx ha pensado cosas muy diferentes y se podría discutir largo y tendido para saber cuál es el “verdadero” Marx. Nos referimos, por tanto, al marxismo recibido que ha sido durante mucho tiempo, y que, en resumidas cuentas, sigue siendo hasta ahora, la doctrina de los partidos comunistas y de los Estados que se reconocen en la interpretación leninista.

En esta doctrina la historia es presentada como el resultado de una lucha de clases, es decir, de una lucha entre grupos humanos que se definen por sus respectivas condiciones económicas; el jardín del Edén de la prehistoria se encuentra en esta versión en el “comunismo primitivo” practicado por una humanidad todavía inmersa en el estado de naturaleza y puramente predadora. Mientras en el Edén el hombre padecía las constricciones resultantes de los mandamientos de Dios, las sociedades comunistas prehistóricas vivían bajo la presión de la miseria. Esta presión ha llevado a la invención de los medios de producción agrícola, pero esta invención se ha revelado también como una maldición. Implica, en efecto, no sólo la explotación de la naturaleza por parte del hombre, sino también la división del trabajo, la explotación del hombre por el hombre y, por consiguiente, la alienación de todo hombre respecto a sí mismo. La lucha de clases es la consecuencia implícita de esta explotación del hombre por el hombre. Su resultado es la historia.

Como se ve, son las condiciones económicas las que determinan para los marxistas los comportamientos humanos. Por concatenación lógica, estos últimos conducen a la creación de sistemas de producción siempre nuevos, que causan a su vez condiciones económicas nuevas, y, sobre todo, una miseria cada vez mayor de los explotados. Sin embargo, también ahí, interviene una Redención. Con el advenimiento del sistema capitalista, la miseria de los explotados alcanza, en efecto, su culminación: llega a ser insoportable. Los proletarios toman entonces conciencia de su condición, y esta toma de conciencia redentora tiene por efecto la organización de los partidos comunistas, exactamente como la redención de Jesús había llevado a la fundación de una comunidad de santos.

Los partidos comunistas emprenderán una lucha apocalíptica contra los explotadores. Esta podrá ser difícil, pero será necesariamente victoriosa (es el “sentido de la historia”). Llevará a la abolición de las clases, pondrá fin a la alienación del hombre, permitirá la instauración de una sociedad comunista inmutable y sin clases. Y así como la historia es el resultado de la lucha de clases, evidentemente, ya no habrá historia. El comunismo prehistórico será restituido, como el jardín del Edén del Reino de los cielos, pero de modo sublimado: mientras la sociedad comunista primitiva estaba afligida por la miseria material, la sociedad comunista post-histórica se beneficiará de una satisfacción perfectamente equilibrada de sus necesidades.

Así, en la visión marxista, la historia asumirá igualmente un valor: negativo. Nacida de la alienación original del hombre, no tiene sentido más que en  la medida en que, aumentando incesantemente la miseria de los explotados, contribuye, por fin, a crear las condiciones en las cuales esta miseria desaparecerá, y “trabaja” de algún modo para su propio fin.


Una determinación de la historia

Estas dos visiones igualitarias de la historia, la visión religiosa cristiana y la visión laica marxista, ambas segmentarias, ambas escatológicas, implican lógicamente, la una y la otra, una determinación de la historia que no es obra del hombre, sino de algo que lo transciende. El  cristianismo y el marxismo no se esfuerzan ni siquiera en negarlo. El cristianismo atribuye al hombre un libre albedrío   que le permite afirmar que Adán, al haber “elegido” libremente pecar, es el único responsable de su culpa, es decir, de su imperfección. Es, por tanto, Dios el que ha hecho (y, así, el que ha querido) que Adán sea imperfecto. Por su parte, los marxistas afirman a veces que es el hombre el que hace la historia, o, más exactamente, los hombres en tanto que pertenecientes a una clase social. De lo que resulta, sin embargo, que las clases sociales están determinadas y definidas por las condiciones económicas. Resulta, también, que es la miseria original la que ha obligado a los hombres a entrar en la sanguinaria concatenación de la lucha de clases. El hombre no es, por tanto, activado más que por su condición económica. Es el hazmerreír de una situación que tiene su origen en la naturaleza misma en tanto que juego de fuerzas materiales.

De esto resulta que cuando el hombre juega un papel en las visiones igualitarias de la historia, es un papel de una obra que no ha escrito, que no podrá haber escrito; y esta obra es una farsa trágica, vergonzosa y dolorosa. La dignidad, como la verdad auténtica del hombre, se sitúan fuera de la historia, antes y después de la historia.

Por otra parte, toda cosa posee en sí su propia antítesis relativa. La visión escatológica de la historia posee también su antítesis relativa, igualitaria también esta, que es la teoría del progreso indefinido. En esta teoría el movimiento histórico es representado como tendente de forma constante hacia un punto cero que no se alcanza nunca. Este “progreso” puede ir en el sentido de un “cada vez mejor”, excluyendo, no obstante, la idea de un bien perfecto y absoluto: es un poco la visión ingenua de la ideología americana, ligada al american way of life, es también la de cierto “marxismo desengañado”. Puede ir también en el sentido de un “cada vez peor”, sin que la medida del mal alcance nunca su culminación: es un poco la visión pesimista de Freud, que no veía cómo esta “infelicidad” que es la civilización podría cesar de reproducirse algún día (hay que observar, por otra parte, que esta visión pesimista del freudismo está actualmente en fase de ser reabsorbida, sobre todo, por parte de Marcuse y de los freudomarxistas, en la tesis escatológica del marxismo, después de haber desempeñado la función que siempre ha desempeñado toda antítesis desde la invención del Diablo, es decir: una función instrumental)


Animar otra voluntad

Como todo el mundo sabe, es a Friedrich Nietzsche a quien se remonta la reducción del cristianismo, de la ideología democrática y del consumismo al común denominador del igualitarismo. Pero es también a Nietzsche a quien se remonta el segundo tipo de visión de la historia, que, en la época actual, se opone (subterráneamente a veces, pero con mucha más tenacidad) a la visión escatológica y segmentaria del igualitarismo. Nietzsche, en efecto, no sólo ha querido analizar, sino también combatir el igualitarismo. Ha querido inspirar, suscitar un proyecto opuesto al proyecto igualitario, animar otra voluntad, alentar un juicio de valor diametralmente distinto. Por este motivo su obra presenta dos aspectos, ambos complementarios. El primer aspecto es propiamente crítico; se podría decir incluso científico. Su objetivo es arrojar luz sobre la relatividad de todo juicio de valor, de toda moral e, incluso, de toda verdad pretendidamente absoluta. De tal manera evidencia la relatividad de los principios absolutos proclamados por el igualitarismo. Pero junto a este aspecto crítico, existe otro, que podríamos definir poético, ya que esta palabra deriva del griego poiein, que significa “hacer, crear”. Con este trabajo poético, Nietzsche se esfuerza por dar vida a un nuevo tipo de hombre, ligado a nuevos valores y que extrae sus principios de acción de una ética que no es la del Bien y del Mal, sino una ética que es legítimo definir como sobrehumanista.
Para dar una imagen de lo que podría ser una sociedad humana fundada sobre los valores que propone, Nietzsche ha recurrido casi siempre al ejemplo de la sociedad griega arcaica, a la más antigua sociedad romana, y también a las sociedades ancestrales de la antigüedad indoeuropea, aristocrática y conquistadora. Eso lo sabe casi todo el mundo. Por contra, no se presta la suficiente atención al hecho de que Nietzsche, al mismo tiempo, advierte contra la ilusión que consiste en creer que sería posible “hacer volver a los Griegos”, es decir, resucitar el mundo antiguo precristiano. Ahora, este detalle es de una importancia extrema, porque nos ofrece una clave necesaria para comprender mejor la visión nietzscheana de la historia. Nietzsche ha ocultado voluntariamente, “codificado”, se podría decir, el sistema organizador de su pensamiento. Lo ha hecho, como dice expresamente, en conformidad con cierto sentimiento aristocrático: tiene la intención de vetar a los inoportunos el acceso a su casa. Es la razón por la que se contenta con entregarnos todos los elementos de su concepción de la historia, sin revelarnos nunca cómo hay que combinarlos.

Además, el lenguaje adoptado por Friedrich Nietzsche es el lenguaje del mito, lo que no hace más que añadir dificultades de interpretación. La tesis aquí expuesta no es, por tanto, nada más que una posible interpretación del mito nietzscheano de la historia; pero se trata de una interpretación que tiene su peso histórico, ya que ha inspirado todo un movimiento metapolítico de poderosas prolongaciones, a veces, definido como revolución conservadora, y que es también la interpretación de aquellos que, reconociéndose en Nietzsche, se adhieren más íntimamente a sus declaradas intenciones antiigualitarias.

Los elementos, los mitemas que se vinculan a la visión nietzscheana de la historia son principalmente tres: el mitema del último hombre, el del advenimiento del superhombre y, finalmente, el del Eterno retorno de lo Idéntico.


El Eterno retorno

A los ojos de Nietzsche, el último hombre representa el mayor peligro para la humanidad. Este último hombre pertenece a la inextinguible raza de los piojos. Aspira a una pequeña felicidad que sería igual para todos. Quiere el fin de la historia porque la historia es generadora de acontecimientos, es decir, de conflictos y de tensiones que amenazan esta “pequeña felicidad”. Se burla de Zarathustra que predica el advenimiento del superhombre. Para Nietzsche, en efecto, el hombre no es más que un “puente entre el mono y el superhombre”, lo que significa que el hombre y la historia no tienen sentido más que en la medida en que tienden a una superación y, para hacer esto, no dudan en aceptar su desaparición. El superhombre corresponde a un fin, a un fin dado en cada momento y que quizás es imposible alcanzar; mejor, un fin que, en el instante mismo en que se alcanza, se vuelve a proponer un nuevo horizonte. En tal perspectiva, la historia se presenta, por tanto, como una perpetua superación del hombre por parte del hombre.

Sin embargo, en la visión de Nietzsche, hay un último elemento que parece, a primera vista, contradictorio con respecto al mitema del superhombre, el del Eterno retorno. Nietzsche afirma, en efecto, que el Eterno retorno de lo Idéntico domina el devenir histórico, lo que, a primera vista, parece indicar que nada nuevo puede producirse, y que toda superación queda excluida. El hecho es, por lo demás, que este tema del Eterno retorno ha sido a menudo interpretado en el sentido de una concepción cíclica de la historia, concepción que recuerda mucho la de la antigüedad pagana. Se trata, desde nuestro punto de vista, de un serio error contra el que el propio Nietzsche nos puso en guardia. Cuando, bajo el Pórtico que lleva el nombre de Instante, Zarathustra interroga al Espíritu de la Pesadez sobre el significado de dos caminos eternos que, viniendo de direcciones opuestas, se reúnen en aquel punto preciso, el Espíritu de la Pesadez responde: “Todo lo recto miente, la verdad es curva, también el tiempo es un círculo”. Entonces, Zarathustra replica con violencia: “Espíritu de la Pesadez, no tomes tan a la ligera la cosa”.

En la visión nietzscheana de la historia, contrariamente al caso de la antigüedad pagana, los instantes no son vistos, por tanto, como puntos que se suceden sobre una línea, sea esta recta o circular. Para comprender sobre qué se apoya la concepción nietzscheana del tiempo histórico, más bien, hay que poner esta en paralelo con la concepción relativista del universo físico tetradimensional. Como se sabe, el universo einsteniano no puede ser representado “sensiblemente”, ya que nuestra sensibilidad, siendo de orden biológico, no puede tener más que representaciones tridimensionales. Al mismo tiempo, en el universo histórico nietzscheano el devenir del hombre se concibe como un conjunto de momentos de los que cada uno forma una esfera en el interior de una “hiperesfera” tetradimensional, en que cada momento puede, por consiguiente, ocupar el centro con respecto a los otros. Desde esta perspectiva, la actualidad de todo  momento no se llama ya “presente”. Al contrario, presente, pasado y porvenir coexisten en todo momento: son las tres dimensiones de todo momento histórico. ¿Acaso no cantan los animales de Zarathustra a su Maestro: “En cada instante comienza el ser; en torno a todo ‘aquí’ gira la esfera ‘allá’. El centro está en todas partes. Curvo es el sendero de la eternidad”?


La elección que se ofrece a nuestra época

Todo esto puede parecer complicado, del mismo modo que la teoría de la relatividad es también complicada. Para ayudarnos, acudamos a algunas imágenes. El pasado, para Nietzsche, no corresponde en absoluto a lo que ha sido “de una vez por todas”, elemento congelado para siempre que el presente dejaría detrás de sí. Del mismo modo, el porvenir ya no es el efecto obligatorio de todas las causas que le han precedido en el tiempo y que le determinan, como en las visiones lineales de la historia. En todo momento de la historia, en toda “actualidad”, pasado y porvenir son, por así decirlo, nuevamente cuestionados, se configuran según una nueva perspectiva, conforman otra verdad. Se podría decir, para usar otra imagen, que el pasado no es otra cosa que el proyecto al cual el hombre conforma su acción histórica, proyecto que trata de realizar en función de la imagen que se forma de sí mismo y que se esfuerza por encarnar. El pasado aparece, entonces, como una prefiguración del porvenir. Es, en sentido propio, la “imaginación” del porvenir: que viene a ser uno de los significados canalizados por el mitema del Eterno retorno.

Por consiguiente, está claro que, en la visión que nos propone Nietzsche, el hombre asume la total responsabilidad del devenir histórico. La historia es su obra. Lo que viene a significar que asume también la total responsabilidad de sí mismo, que es verdadera y totalmente libre: faber suae fortunae. Esta libertad es una libertad auténtica, no una “libertad”condicionada por la Gracia divina o por las constricciones de una situación material económica. Es también una libertad real, es decir, una libertad que consiste en la posibilidad de elegir entre dos opciones opuestas, opciones existentes en todo momento de la historia y, que, siempre, cuestionan nuevamente la totalidad del Ser y del devenir del hombre (si estas opciones no fuesen siempre realizables, la elección no sería más que una falsa elección, la libertad, una falsa libertad, la autonomía del hombre, una apariencia).

Ahora, ¿cuál es la elección que se ofrece a los hombres de nuestra época? Nietzsche nos dice que esta elección debe hacerse entre el “último hombre”, es decir, el hombre del fin de la historia, y el impulso hacia el superhombre, es decir, la regeneración de la historia. Nietzsche considera que estas dos opciones son tan reales como fundamentales. Afirma que el fin de la historia es posible, que debe ser examinado seriamente, del mismo modo que es posible su contrario: la regeneración de la historia. En última instancia, el resultado dependerá de los hombres, de la elección que lleven a cabo entre ambos campos, el del movimiento igualitario que Nietzsche llama el movimiento del último hombre, y el otro movimiento, que Nietzsche se ha esforzado por suscitar, que ya ha suscitado, y que él llama “su” movimiento.


Dos sensibilidades

Visión lineal y visión esférica de la historia: nos encontramos aquí enfrentados a dos sensibilidades diferentes que no han dejado de oponerse, que se oponen y que seguirán oponiéndose. Estas dos sensibilidades coexisten en la época actual. Ante un espectáculo como el de las Pirámides, por ejemplo, la sensibilidad igualitaria verá, desde el punto de vista moral, un símbolo execrable, ya que sólo la esclavitud, la explotación del hombre por el hombre, han permitido la concepción y la realización de estos monumentos. La otra sensibilidad, al contrario, se sentirá impresionada, ante todo, por la unicidad de esta expresión artística y arquitectónica, por todo lo que supone de grande y espantoso en el hombre que se atreve a   hacer la historia y que desea dar forma a su destino…

Tomemos otro ejemplo. Oswald Spengler, en una página famosa, ha recordado a aquel centinela  romano que, en Pompeya,  se dejó sepultar por la lava porque ningún superior le había dado el relevo. Para una sensibilidad igualitaria, ligada a una visión segmentaria de la historia, tal gesto está totalmente desprovisto de sentido. En última instancia, no puede más que condenarlo, al mismo tiempo que condena la historia, porque, a sus ojos, este soldado ha sido víctima de una ilusión o de un error “inútil”. Al contrario, el mismo gesto resultará inmediatamente ejemplar desde el punto de vista de la sensibilidad trágica y sobrehumanista, que comprende, intuitivamente se podría decir, que este soldado romano no  había llegado a ser verdaderamente un hombre más que conformándose a la imagen que se forjó de sí, es decir, la imagen de un centinela de la ciudad imperial.

Hemos citado a Spengler. Esto nos lleva a plantear, después de él, el problema del destino de Occidente. Spengler, como se sabe, era pesimista. Según él, el fin de Occidente está próximo, y el hombre europeo, como el soldado de Pompeya, no   puede más que mantener su propia función hasta el final, antes de perecer como un héroe trágico abrazando su mundo y su civilización. Pero en 1980 (época de la primera publicación del presente artículo) es al fin de toda la historia a lo que tiende Occidente.

Es al retorno a la “felicidad inmóvil de la especie” a lo que apelan sus deseos, sin ver en tal perspectiva nada trágico, más bien, al contrario. El Occidente igualitario y universalista tiene vergüenza de su pasado. Siente horror por su especificidad que ha creado su superioridad durante siglos, mientras en su subconsciente se abría camino la moral que se ha dado. Porque este Occidente bimilenario es también un Occidente judeocristiano que ha acabado descubriéndose como tal, y que hoy saca las consecuencias correspondientes. Ciertamente, este Occidente también ha transmitido durante mucho tiempo una herencia griega, latina, germánica, romana, y de ello ha hecho su fuerza. Pero las masas occidentales, privadas de verdaderos maestros, reniegan de esta herencia indoeuropea. Sólo pequeñas minorías, esparcidas por acá y por allá, miran con nostalgia las realizaciones de sus más lejanos antepasados, se inspiran en valores que fueron suyos, y sueñan con resucitarlos. Tales minorías pueden parecer risibles y, quizás, lo sean efectivamente. Y, sin embargo, una minoría, tal vez incluso ínfima, puede siempre llegar a guiar a una masa.

Esta es la razón por la cual el Occidente moderno, este Occidente nacido del compromiso constantiniano y del in hoc signo vinces, ha caído en la esquizofrenia. En su inmensa mayoría, quiere el fin de la historia y aspira a la felicidad en la regresión. Y al mismo tiempo, estas pequeñas minorías tratan de fundar una nueva aristocracia y tienen la esperanza de un nuevo Retorno que, en cuanto tal, no podrá  producirse nunca (“los Griegos no vuelven”), pero que puede mutarse en una regeneración de la historia.


Hacia una regeneración de la historia

Aquellos que han adoptado una visión lineal o segmentaria de la historia tienen la certeza de “estar del lado de Dios”, como dicen los unos, de “ir en el sentido de la historia”, como dicen los otros. Sus adversarios no pueden tener ninguna certeza. Si se cree que la historia la hace el hombre y sólo el hombre, si se cree que el hombre es libre y que libremente forja su destino, hay que admitir que esta libertad puede, en último término, volver a cuestionar, e incluso abolir, la historicidad misma del hombre. Les es preciso, repitámoslo, considerar que el fin de la historia es posible, aunque es una eventualidad que rechazan y contra la que se baten. Pero si el fin de la historia es posible, también la regeneración de la historia lo es, en todo momento. Porque la historia no es ni el reflejo de una voluntad divina, ni el resultado de una lucha de clases predeterminada por la lógica de la economía, sino el resultado de una lucha que emprenden los hombres entre sí en nombre de las imágenes que se forman respectivamente de ellos mismos y a las cuales, realizándolas, tratan de adecuarse.

En la época en que vivimos, algunos no encuentran otro sentido en la historia más que en la medida en que esta tiende a la negación de la condición histórica del hombre. Para otros, al contrario, el sentido de la historia no es otro que el sentido de una imagen del hombre, una imagen usada y consumida por la marca del tiempo histórico. Una imagen dada en el pasado, pero que conforma siempre su actualidad. Una imagen que no pueden realizar más que con una regeneración del tiempo histórico. Estos saben que Europa no es ya más que un cúmulo de ruinas. Pero, con Nietzsche, saben también que una estrella, si ha de nacer, nunca puede empezar a brillar más que en un caos de polvo oscuro.

Releyendo a Evola (IV)

Releyendo a Evola (IV)

La leyenda del grial y el "Misterio" del Imperio

En una o en otra forma, en las tradiciones de los pueblos más variados siempre se encuentra la idea de un poderoso "Señor del Mundo", de un reino misterioso que se encuentra por encima de todo reino visible. De una residencia que tiene, en sentido superior, el significado de un polo, de un eje, de un centro inmutable, representado como una tierra firme en medio del océano de la vida, como una comarca sagrada e intangible, como una tierra de la luz, o tierra solar.

Significados metafísicos, símbolos y oscuros recuerdos se entrelazan aquí innseparablemente. La idea de la realeza olímpica y del "mandato del cielo" constituye un tema central: "Aquel que reina a través de la Virtud (del Cielo)?dice Kong-tze ? se asemeja a la estrella polar: él permanece inmóvil, pero todas las cosas se mueven a su alrededor". La idea del "Rey del Mundo" concebido como cakravartî se encuentra por encima de una serie de temas subordinados : el kravarti ?Rey de los reyes? hace girar la rueda ?la rueda del Regnum, de la "Ley"? permaneciendo él mismo inmóvil. Invisible como la del viento, su acción tiene sin embargo la irresistibilidad de las fuerzas de la naturaleza. En mil formas, y en estrecha conexión con la idea de una tierra nórdico-hiperbórea, irrumpe el simbolismo de la sede del medio, de la sede inmutable: la isla, la altura montañosa, la ciudadela del sol, la tierra defendida, la isla blanca o isla del esplendor, la tierra de los héroes: "Ni por tierra ni por mar se alcanza la tierra sagrada" ? se dice en la tradición helénica. "Sólo el vuelo del espíritu os puede conducir allí" ?susurra la tradición extremo-oriental. Otras tradiciones hablan de un monte magnético misterioso y del monte, en el cual desaparecen o son raptados aquellos que han obtenido la perfecta iluminación espiritual. Otros hablan aun nuevamente de una tierra solar, desde la cual provienen aquellos que son destinados a asumir la dignidad de reyes legítimos entre pueblos sin príncipes. Ésta es también la isla de Avalón, es decir, la isla de Apolo, del dios solar hiperbóreo, denominado a su vez Aballún por parte de los Celtas. También respecto de legendarias razas "divinas", como los Tuatha dè Danann, que vinieron del Avalón, se dice que vinieron "del cielo". Los Tuatha llevaron consigo desde el Avalón algunos objetos místicos: una piedra que indica a los reyes legítimos, una lanza, una espada, un vaso que provee un alimento permanente, el "don de vida". Son los mismos objetos que figurarán en la leyenda del Grial.

Desde los tiempos primordiales estos temas originarios descienden hasta el Medioevo asumiendo en esta época formas características. De aquí, por ejemplo, las tradiciones relativas al reino del Preste Juan y del Rey Arturo.

"Preste Juan" no es un nombre, sino un título: se habla de una dinastías de "Prestes Juan" la cual, del mismo modo que la estirpe de David, habría revestido a un mismo tiempo la estirpe regia y la sacerdotal. El reino de Juan asume muchas veces los rasgos del "lugar primordial", del "paraíso terrestre". Es allá donde crece el Árbol; un árbol que, en las diversas redacciones de la leyenda, aparece a veces como Árbol de la Vida, otras como un Árbol de la Victoria y del dominio universal. Allí se encuentra también la piedra de la Luz, una piedra que tiene la virtud de resucitar al animal imperial, el Águila. Juan domina a los pueblos de Gog y de Magog ? las fuerzas elementales, el demonismo de lo colectivo. Varias leyendas hablan de viajes simbólicos que los más grandes dominadores de la historia habrían hecho hasta el país del preste Juan, o hacia tierras que tenían un significado análogo, para recibir allí una especie de consagración sobrenatural de su poder. Por otro lado, el Preste Juan habría enviado a emperadores, como "Federicus", donaciones simbólicas que tenían el significado de un "mandato divino". Uno de los héroes que habría alcanzado el reino del Preste Juan es Oyero de Dinamarca. Pero en la leyenda de Oyero de Dinamarca el reino del Preste Juan se identifica con el Avalón, es decir con la isla hiperbórea, con la tierra solar, con la "isla blanca".

En Avalón se ha retirado el Rey Arturo. Acontecimientos trágicos, descriptos en formas diferentes de acuerdo a los textos, lo obligan a buscar allí refugio. Este retiro de Arturo no tiene el significado de la conversión de un principio de una función, en algo latente. Arturo, de acuerdo a la saga, no ha muerto nunca. Él vive todavía en el Avalón. Él se volverá a manifestar nuevamente. En la figura del Rey Arturo debe verse una de las múltiples funciones del "dominador polar", del "rey del mundo". El elemento histórico se encuentra aquí revestido por el suprahistórico. Ya la antigua etimología vinculaba el nombre de Arturo con arkthos, es decir, "oso", lo cual, a través del simbolismo astronómico de la constelación polar, remite nuevamente a la idea del "centro". El simbolismo de la "Mesa Redonda", de cuya caballería Rey Arturo es el jefe supremo, es "solar" y "polar". El palacio de Rey Arturo ?así como el Mitgard, la residencia luminosa de los Asen, de los "héroes divinos" nórdicos? está construido en el "centro del mundo" ? in medio mundi constructum. De acuerdo a algunos textos, el mismo gira alrededor de un punto central: gira, como en la "isla blanca" ?çvetadvîp ? recordada por los indoeuropeos de Asia, en la tierra hiperbórea cuyo dios es el solar Vishnu, gira la swastika, como "la isla de vidrio" céltico-nórdica ?un facsímil del Avalón? gira; como la rueda fatal del cakravartî, del "Rey del Mundo" ariano, gira. Los rasgos sobrenaturales, "mágicos", propios de esta figura se encarnan, por decirlo así, en Myrddhin, es decir, en Merlín, consejero inseparable de Rey Arturo, que es, en el fondo, más un ser diferente de él, la representación personificada de la parte sobrenatural del mismo Arturo. La caballería de Arturo irá a la búsqueda del Grial. La caballería de Arturo, que recluta sus miembros entre todas las patrias, tiene como consigna: "El que es jefe, que sea nuestro puente". De acuerdo a la antigua etimología, pontifex significaba por lo demás el "hacedor de puentes", aquel que establece el lazo entre las dos riberas, entre los dos mundos.

A ello se le agregan oscuros recuerdos históricos y transposiciones geográficas de nociones temporales. La "isla" situada "en la extremidad del mundo", respecto de lo cual, en varias tradiciones, en realidad significa el centro primordial en las lejanías remotas del tiempo. La tierra del sol es, para los Griegos, Thulé ? Thule ultima a sole nomen habens ? y Thulé equivale al Airyanem-Vaêjô, al país del extremo norte de los antiguos Persas. El Airyanem-Vaêjô ha conocido el reino del solar rey Yima, la "edad del Oro". Pero Hesíodo recuerda: "Cuando esta edad (la edad del Oro) declinó, aquellos hombres divinos continuaron a vivir toí mèn?eisí y se convirtieron, en forma invisible eóra essamenou en los guardianes de los hombres". Ello porque el "sentido de la historia" es la decadencia: a la edad del Oro le sucede la de la Plata ? la edad de las Madres; luego la del Bronce ? la edad de los Titanes; finalmente la edad del Hierro; "edad oscura", kali-yuga, "crepúsculo de los dioses". ¿Por qué? Muchos mitos parecen querer establecer una relación entre "caída" e hybris, es decir, usurpación prometeica, revuelta titánica. Pero nuevamente, Hesíodo nos recuerda: Zeus, el principio olímpico, ha creado en la edad del Hierro una generación de héroes, que son más que "titanes" y tienen la posibilidad de conquistar una vida similar a la de los dioses, iós te òesí. Un símbolo: el Heracles dórico-aqueo, aliado de los Olímpicos, enemigo de los titanes y de los gigantes.

La doctrina del centro supremo y de las edades del mundo está estrechamente vinculada con la de las leyes cíclicas y de las manifestaciones periódicas. Si se dejase a un lado tales puntos de referencia, muchos mitos y muchos recuerdos tradicionales nos remitirían a unas situación de fragmentos casi incomprensibles. "Ello aconteció una vez ? ello acontecerá de nuevo", enseña la tradición. Y también: "Cada vez que el espíritu declina y la impiedad triunfa, yo me manifiesto; para la protección de los justos, para la destrucción de los malvados, para establecer firmemente la ley, de edad en edad yo revisto un cuerpo". En todas las tradiciones, bajo diferentes formas, más o menos completas, recorre siempre la doctrina de las manifestaciones cíclicas de un principio único, subsistente en los períodos intermedios en estado latente. Mesías, Juicio Universal, Regnum, etc.: todo esto no representa otra cosa que una traducción religiosa y fantasiosamente deformada, de este conocimiento; conocimiento que por lo demás se encuentra también en la base de aquellas confusas leyendas, en las que se narra acerca de un dominador que no habría muerto nunca, sino que se habría retirado en una sede inaccesible ?idéntica en el fondo, al "Centro"? para volver a manifestarse en el día de la "última batalla"; de un emperador que duerme y que se volverá a despertar; de un príncipe herido, que espera a aquel que lo curará y que conducirá a su reino decaído o devastado hacia un nuevo esplendor. Todos estos muy notorios temas de la leyenda imperial medieval nos remiten sumamente lejos en los tiempos. El mito primordial del Kalki-avatâra contiene ya todas estas ideas en una relación sumamente significativa con otros símbolos ya indicados por nosotros. Kalki-avatâra ha "nacido" en Shambala, que es una de las designaciones del centro hiperbóreo primordial. La enseñanza le ha sido transmitida por parte de Paraçu-Râma, el representante "nunca muerto" de la tradición de los "héroes divinos", el destructor de la casta guerrera en rebelión. Kalki-avatâra combate en contra de la "edad oscura" y sobre todo contra los jefes de las fuerzas demoníacas de la misma, Koka y Vikoca, los cuales, aun etimológicamente remiten a Gog y Magog, a las fuerzas subterráneas que, ya dominadas y subyugadas por el regio Preste Juan, se desencadenarán en la edad oscura y contra las cuales también el emperador vuelto a despertar deberá combatir.

* * *

La leyenda del Grial debe ser referida a tal orden de ideas y sólo sobre la base de estos datos tradicionales y de este simbolismo universal la misma puede ser comprendida sea desde el punto de vista histórico como desde el suprahistórico. Aquel que en la historia del Grial considera tan sólo una leyenda cristiana, o una expresión del "folklore céltico pagano", o la creación de una literatura caballeresca sublimada, no captará de los respectivos textos, sino el aspecto más exterior, accidental e insignificante. De la misma manera sería equivocado también todo intento de deducir los temas del Grial del espíritu de un pueblo en particular. Se puede afirmar, por ejemplo, que el Grial es un "misterio" nórdico; pero tan sólo a condición de entender por "nórdico" a algo sumamente más profundo y más comprensivo que "alemán" o aun "indogermánico", algo que en vez remita a la tradición hiperbórea, la cual hace una misma cosa con la misma tradición primordial del presente ciclo. En realidad, justamente desde esta tradición se pueden deducir todos los temas principales de las leyendas en cuestión.

A tal respecto es sumamente significativo que, según el "Perceval li Gallois", los textos que contienen la historia del Grial habrían sido hallados en la "Isla de Avalón", en donde "está la tumba de Arturo". Además otros textos llaman al país, en el cual José de Arimatea habría llevado el Grial y en donde habitaban ciertos enigmáticos antepasados del mismo José, la "Isla Blanca" e "Insula Avallonis": son, nuevamente, designaciones del centro nórdico primordial. Si Inglaterra en esta literatura aparece muchas veces como una especie de tierra prometida del Grial y como el país en el cual se desarrollan esencialmente las aventuras del Grial, muchos indicios nos dicen que, al respecto, se trata de un país simbólico. Inglaterra fue llamada también "Albión" e "Isla Blanca"; "Albania" fue una parte de la misma; Avalón la localidad de Glastonbury. La antigua toponomástica céltico-británica parece pues haber transpuesto a Inglaterra, por lo menos a una parte de ésta, algunos recuerdos y algunos significados referidos esencialmente al centro nórdico primordial, a Thulé, a la "tierra solar". Éste es el verdadero país del Grial. Y es por esto que el reino del Grial se encuentra en estrecha relación con el reino simbólico de Arturo, con el reino devastado ?la terre gaste? con el reino cuyo soberano se encuentra herido, en letargo y decaído. Una isla montañosa, una isla de vidrio, una isla que gira sobre sí misma (the isle of the tournance), una residencia rodeada por las aguas, un lugar inaccesible, una cumbre alpina, un castillo solar, un monte salvaje y un monte de la salvación (Montsalvatsche y Mons Salvationis), una ciudadela invisible, tal de poder ser alcanzada sólo por los elegidos, e incluso por éstos corriendo un peligro mortal, etc. ? he aquí las escenas principales sobre las cuales se dirigen las principales aventuras de los héroes del Grial: no son sino tantas representaciones del "Centro", de la residencia simbólica del Rey del Mundo. También el tema de la tierra primordial es recurrente: un texto llama "Edén" a la tierra del Grial. El ciclo de Lohengrin y la Sachsenkronik von Halberstadt refieren: "Arturo se encuentra con sus caballeros, en el Grial, que ya fue el paraíso y que ahora se ha convertido en un lugar de "pecado".

En la literatura caballeresca el Grial es propiamente un objeto sobrenatural, que tiene esencialmente estas virtudes: alimenta ("don de vida"); ilumina (iluminación espiritual); convierte en invencible (quien lo ha visto, n?en court de bataille venchu, según Robert de Boron). En cuanto a los restantes aspectos, hay que señalar dos.

Sobre todo el Grial es una piedra celeste, que no sólo designa a los reyes ?como la piedra que los Thuata llevaron consigo al Avalón? sino que indica también a los dominadores destinados a convertirse en "Preste Juan" (de acuerdo al "Triturel").

En segundo lugar, el Grial sería la piedra caída de la corona de Lucifer en el momento de su derrota (de acuerdo al "Wartburgkrieg"). Como tal, el Grial simboliza un poder que Lucifer, al caer, perdiera, y el mismo también en otros textos conserva el carácter de un mysterium tremmendum. Como una fuerza temible, el Grial mata, despedaza, enceguece a los caballeros que se le acercan sin ser dignos del mismo y sin ser los elegidos (según el "Grand St. Graal", "Joseph de Arimathia", etc.). Este aspecto del Grial se encuentra en relación con la prueba del "lugar peligroso". A la Mesa Redonda de Arturo le falta ya alguien, Un lugar se encuentra vacío, el cual, en el fondo, es el del jefe supremo de la Orden. Aquel que lo ocupa sin ser el héroe esperado, es fulminado o es tragado por una súbita vorágine. El Grial puede ser alcanzado tan sólo combatiendo ?er nuos erstriten werden ? dice Wolfram von Eschenbach.

El misterio del Grial comprende dos temáticas. La primera retoma la idea de un reino simbólico, concebido como una imagen del centro supremo; reino, que debe ser restaurado. El Grial no está más presente allí, o bien ha perdido su virtud. El rey del Grial está enfermo, herido, decrépito, o bien padece un sortilegio, en razón del cual él parece vivir, conserva una apariencia de vida, aun estando muerto desde siglos (según el "Diû Krone"). La otra temática consiste en la llegada de un héroe que, habiendo visto al Grial, debe sentirse llevado hacia una tal restauración; de otro modo él traicionará su misión y su fuerza heroica será maldita (según Wolfram von Eschenbach). Él debe volver a unir una espada partida. Él debe ser el vengador. Él debe "formular la pregunta".

¿De qué pregunta se trata? ¿Y cuál es propiamente la misión de este "elegido"? Parece ser la misma que Hesíodo atribuye a los "héroes", es decir, a aquella misma generación que, nacida en la edad oscura de la decadencia, tiene sin embargo aun la posibilidad de restaurar la "edad del Oro". Y así como el héroe hesiódico debe superar y gobernar el elemento titánico, de la misma manera vemos que el héroe del Grial debe superar el peligro luciférico. No basta que el caballero del Grial se muestre como "el mejor y el más valiente caballero del mundo" y un corazón de acero ?"ein stählernes Herz"? en cada tipo de aventuras naturales y sobrenaturales: él debe también "estar libre de orgullo" y debe "conquistar la sabiduría" (según Wolfram y Gautier). Si el Grial ha sido perdido por lucifer, he aquí que algunos textos (Grand St, Graal, Gerbert de Mostreuil, "Morte Darthur") refieren justamente a Lucifer el poder demoníaco que actúa en diferentes pruebas en contra de los caballeros del Grial. Además el viejo rey del Grial se ha hecho impotente e incapaz de reinar en razón de una herida que se le hiciera con una lanza envenenada mientras él se encontraba al servicio de Orguelluse: pero es bastante visible que esta Orguelluse no es sino una personificación femenina del mismo principio del "orgullo". Además otros caballeros del Grial, por ejemplo Gauvain ("Galvano"), son puestos a la prueba en el castillo de esta misma Orguelluse. Pero ellos no sucumben. Vencen, desplazan ?"poseen"? a Orguelluse. El sentido de esta prueba es la realización de una fuerza pura, de una virilidad espiritual; es la transposición de la calificación heroica sobre un plano separado de todo lo que es caos y violencia, "La caballería terrestre debe convertirse en caballería celeste" ? se dice (Queste du Graal). Ésta es la condición para poder abrirse el camino hasta el Grial, para poder ocupar el "lugar peligroso" sin ser fulminados, así como lo fueron los titanes por parte del Dios olímpico.

Sin embargo como tema fundamental de todo el ciclo del Grial debe ser considerado el siguiente: al héroe de todas estas pruebas se le impone una tarea ulterior y decisiva. Una vez que ha sido admitido en el castillo del Grial, él debe sentir la tragedia del Rey del Grial herido, paralizado o viviente sólo en apariencia y debe tomar la iniciativa de una acción de restauración absoluta. Ello es expresado por los textos en varias formas enigmáticas: el héroe del Grial debe "formular la cuestión". ¿Cuál cuestión? Aquí se diría que los autores han querido callar. Se tiene la impresión de que algo les impide hablar y que una explicación banal esconda la respuesta verdadera. Pero si se sigue la lógica interna del conjunto no es difícil comprender aquello de lo que en verdad se trata: la cuestión a formular es la cuestión del Imperio. No se trata de saber ?como según la letra de los textos? lo que significan ciertos objetos del castillo del Grial, sino que se trata de comprender la tragedia de la decadencia y, luego de haber "visto" el Grial, de formular el problema de la restauración. Sólo sobre esta base la virtud milagrosa de esta enigmática pregunta se convierte en comprensible: puesto que el héroe que no ha sido indiferente y que ha "formulado la cuestión", con esta cuestión redime el reino. Entonces aquel que tenía tan sólo una apariencia de vida desaparece; aquel que estaba herido se cura. A veces, el héroe se convierte en el nuevo y verdadero rey del Grial sustituyendo al precedente. Un nuevo ciclo comienza.

Según algunos textos, el caballero muerto, que parece querer recordar al héroe la misión a cumplir y la venganza, aparece en un ataúd transportado sobre el mar por cisnes. Pero el cisne es el animal de Apolo en el país de los Hiperbóreos, en la tierra nórdica primordial. Conducidos por cisnes parten los caballeros del centro supremo, en el cual Arturo es rey: desde el Avalón.

En otros textos, el héroe del Grial es llamado el caballero de las dos espadas. Pero en la literatura teológico-política de la época, sobre todo en la gibelina, las dos espadas significaban nada más que el doble poder, temporal y sobrenatural. Un texto clásico habla del país hiperbóreo como de la tierra de la que vinieron dinastías que, como las de los Heraclidas, encarnaron a un mismo tiempo la dignidad regia y la sacerdotal. En un texto del Grial la espada que será vuelta a unir tiene una custodia cuyo nombre es: memoria de la sangre.

* * *

El reino inaccesible e intangible del Grial es una realidad también en la forma, según la cual el mismo no está vinculado a ningún lugar, a ninguna organización visible y a ningún reino terrestre. El mismo representa una patria, a la cual se pertenece por un nacimiento diferente del corporal, que tiene el sentido de una dignidad espiritual e iniciática. Este reino une en una cadena infrangible a hombres que pueden también aparecer como dispersos por el mundo, por el espacio, por el tiempo, por las naciones, hasta el límite de aparecer como aislados y de no conocerse recíprocamente. En este sentido el reino del Grial ?como el de Arturo y del Preste Juan, como Thulé, como Mitgard, Avalón, etc.? está siempre presente. Según su naturaleza "polar", el mismo permanece inmóvil. En consecuencia, no es que el mismo esté a veces más cerca y a veces más lejos de la corriente de la historia, son los hombres y sus reinos los que pueden estarle más o menos cerca.

Ahora bien, en un cierto período, el Medioevo gibelino pareció presentar una mayor aproximación y ofrecer, por decirlo así, una materia histórica y espiritual de tal carácter, que el reino del Grial habría podido convertirse, de oculto, también en sensible, y dar lugar a una realidad al mismo tiempo interior y exterior, como en las civilizaciones tradicionales de los orígenes. Sobre tal base se puede sostener que el Grial fue la coronación y el "misterio" del mito imperial medieval y la suprema profesión de fe del alto gibelinismo. Una tal profesión de fe se manifiesta más en la leyenda y en el mito que en la clara voluntad política de la época, según lo que acontece también en el individuo, en donde lo que hay de más profundo y de más peligroso se expresa menos a través de las formas de su conciencia refleja que a través del simbolismo y de una espontaneidad subconciente.

El Medioevo esperaba al héroe del Grial a fin de que el Árbol Seco del Imperio volviera a florecer, a fin de que toda usurpación, todo contraste, toda oposición fuese destruida y reinara verdaderamente un nuevo orden solar. El reino del Grial, que habría debido resurgir con un nuevo esplendor, era el mismo Sacro Imperio Romano. El héroe del Grial, que habría podido convertirse en el "dominador de todas las criaturas" y aquel al cual "ha sido confiado el poder supremo", es el Emperador histórico ?"Federicus"? si él hubiese sido el realizador del misterio del Grial, del misterio hiperbóreo.

Historia y suprahistoria, parecieron pues, por un instante, interferir: resultó de ello un período de alta tensión metafísica, una culminación, una suprema esperanza ? luego, nuevamente, derrumbe y dispersión.

Toda la literatura del Grial parece agruparse en un período relativamente breve: ningún texto parecer ser anterior al último cuarto del siglo XII. A partir del primer cuarto del siglo XIII se cesa de golpe, como por una consigna, de hablarse del Grial. Sólo luego de muchos años, y ya bajo un espíritu diferente, se escribirá nuevamente sobre el Grial. Parece pues como si en un cierto momento una corriente subterránea hubiese vuelto a aflorar, para luego volver a ocultarse (Weston). La época de esta repentina desaparición de la primera tradición del Grial coincide aproximadamente con la tragedia de los templarios. Quizás éste es el inicio de la fractura.

En Wolfram von Eschenbach los caballeros del Grial son llamados Templeise ?"templarios"? si bien en su relato no figure para nada un templo, sino sólo una corte. En algunos textos los caballeros-monjes de la "isla" misteriosa llevan el signo de los Templarios: una cruz roja sobre un fondo blanco. En otros textos las aventuras del Grial toman una dirección típica de "crepúsculo de los dioses": el héroe del Grial cumple, es cierto, con la "venganza" y restaura el reino, pero una voz celeste le anuncia que él debe retirarse con el Grial en una tierra insular misteriosa. La nave que viene a buscarlo es la nave de los Templarios: tiene una vela blanca con una cruz roja.

Como arterias esparcidas, organizaciones secretas parecen haber custodiado los antiguos símbolos y las tradiciones del Grial aun luego del derrumbe de la civilización imperial ecuménica: "Fieles del Amor" gibelinos, trovadores del período más tardío, hermetistas. Así arribamos hasta los Rosacruces. Entre los Rosacruces se presenta todavía una vez más el mismo mito: la ciudadela solar, el Imperator cual "Señor del Cuarto Imperio" y destructor de toda usurpación, una confraternidad invisible de personalidades trascendentes, unida únicamente a través de su esencia y su intención, finalmente, el extraño misterio de la resurrección del Rey, misterio que se transforma en la constatación de que el Rey a resucitar ya vivía y estaba despierto. El que asiste a este misterio lleva el signo de los Templarios: un estandarte blanco con una cruz roja. También el pájaro del Grial ?la paloma? está presente.

Pero una consigna parece haber sido transmitida en este caso. En un determinado momento, se deja súbitamente de hablar de los Rosacruces. De acuerdo a la tradición, los últimos Rosacruces, en el período en el cual el absolutismo, el racionalismo, el individualismo y el iluminismo estaban por preparar el camino a la Revolución Francesa y los tratados de Westfalia iban a sellar la decadencia definitiva de la autonomía del Sacro Romano Imperio, habrían abandonado el Occidente para retirarse en "India".

La "India" es aquí el símbolo. Equivale a la residencia del Preste Juan, del Rey del Mundo. Es Avalón. Es Thulé. Según el "Titurel", tiempos oscuros han arribado para Salvatierra, donde residen los caballeros de Monsalvat. El Grial no puede permanecer más en aquel lugar. Es transportado a la "India", en el reino del Preste Juan, que se encuentra "cerca del paraíso". Una vez que los caballeros del Grial han arribado allí, el mismo Monsalvat y su ciudadela se les aparecen a ellos, son transportados allí mágicamente, porque "nada de todo esto debe permanecer entre pueblos pecadores". El mismo Parcifal revestirá la función de "Preste Juan".

Y aun hoy ascetas tibetanos dicen respecto de Shambala, la ciudad sagrada del Norte, hacia donde conduce la "vía del Septentrión", es decir la "vía de los dioses" ?devayâna? : "Ella reside en mi corazón"(1).

NOTAS:

(*) Extractado de "Introduzione alla Magia" T. III, Ed. Mediterranee, Roma, 1985, pg. 77.

(1) Una exposición sistemática y documentada de la leyenda del Grial sobre la base de esta interpretación se la encuentra en la obra de J. Evola, Il mistero del Graal e la tradizione ghibellina dell?impero. Ceschina, 2ª Ed. Milano, 1964. Hay traducción española.

Releyendo a Evola (III)

Releyendo a Evola (III)

Notas sobre la "Divinidad" de la montaña

 

En un editorial publicado en la revista del C.A.I., S.E. Manaresi ha subrayado, con eficaces palabras, un punto sobre el cual hoy no sabríamos insistir con exceso: la necesidad de superar la doble antítesis limitativa, constituida de una parte por el hombre de estudios, exangüe y separado -en su "cultura" hecha de palabras y de libros- de las fuerzas más profundas del cuerpo y de la vida; de otra, por el hombre simplemente deportivo, desarrollado en una disciplina simplemente física y atlética, sano, pero privado de todo punto de referencia superior. Más allá de la unilateralidad de estos dos tipos, hoy se trata de llegar a algo más completo: a un tipo en el cual el espíritu se transforme en fuerza y vida, y la disciplina física, por su parte, se convierta en el encauzamiento, símbolo y casi diríamos "rito" para la disciplina espiritual. S.E. Manaresi en muchas ocasiones ha tenido también la oportunidad de decir que entre los diversos deportes, el alpinismo es seguramente el que ofrece las posibilidades más amplias y más próximas para una integración del género. En realidad, la grandeza, el silencio y la potencia de las grandes montañas inclinan naturalmente al ánimo hacia aquello que no es exclusivamente humano, aproximan a los mejores al punto en el que el ascenso material, en todo lo que presupone de coraje, de superación y de lucidez implica, y una elevación interna llegan a ser partes solidarias e inseparables de una sola y misma cosa.
Ahora, puede ser interesante realzar que estas ideas, que hoy comienzan a ser recalcadas por las personalidades representativas para la justa orientación de los mejores de las nuevas generaciones, llegan simultáneamente a un transfondo de antiquísima tradición... a algo que se puede llamar "tradicional", en el sentido más amplio de este término. Si los antiguos no conocían más que por vía de excepción y en una forma enteramente rudimentaria el alpinismo, poseían, no obstante, del modo más vivo el sentido sacro y simbólico de la montaña, y la idea, en ese caso simbólica, del ascenso de la montaña y de la residencia en la montaña como algo propio de los "héroes", de los "iniciados", de seres -en suma- que se consideraba que habían superado los limites de la vida común y gris de las "llanuras".
En estas páginas, por tanto, no estará fuera de lugar alguna breve alusión sobre el concepto tradicional de la divinidad de la montaña, tomado fuera de los
símbolos, en su sentido interno: porque ello permitirá definir y precisar algo del aspecto interno y espiritual de aquellas vicisitudes, de las cuales la
descripción o relación técnica alpinística no representa más que el aspecto externo y, casi diríamos, el caput mortuum.

* * *

El concepto de la divinidad de los montes procede, de modo uniforme en Oriente y en Occidente, de las tradiciones extremo-orientales a las de los aztecas de la América precolombina, de las egipcias a las arias nórdico-germánicas, de las helénicas a las iránicas e hindúes: bajo la forma de mitos y leyendas sobre la montaña de "1os dioses" o sobre la montaña de "los héroes", sobre la cumbre de aquellos que "son arrebatados por el éxtasis", o sobre los parajes donde se encuentran misteriosas fuerzas de "gloria" y de "inmortalidad".
El fundamento general para el simbolismo de la montaña es simple: asimilada la tierra a todo lo que es humano (como, por ejemplo en las antiguas etimologías que hacen proceder "hombre de humus"), las culminaciones de la tierra hacia el cielo, transfiguradas en nieves eternas -las montañas- deben presentarse espontáneamente como la materia más adecuada para expresar mediante alegorías los estados trascendentes de la conciencia, las superaciones interiores o las apariciones de modos supra-normales del ser, a menudo representados figuradamente como "dioses" y deidades. De donde tenemos no sólo los montes como "sedes simbólicas" -tomemos nota- de los "dioses", sino que también tenemos tradiciones, como las de los antiguos Arios del Irán y de Media que, según Jenofonte, no conocieron los templos por su divinidad, sino precisamente sobre las cumbres; sobre las cimas montañosas ellos celebraban el culto y el sacrificio al Fuego y al Dios de la Luz: viendo en ellas un lugar más digno, grandioso y analógicamente más próximo a lo divino que cualquier construcción o templo hecho por los hombres.
Para los hindúes la montaña divina es, como es notorio, el Himalaya, nombre que en sánscrito quiere decir "La sede de las nieves"; en ella, el Meru es, específicamente, el monte sacro. Aquí debemos tener en cuenta dos puntos. Ante todo, el monte Meru es concebido como el lugar en que Siva, imaginado como el "gran asceta", llevó a cabo sus meditaciones realizadoras, tras las cuales fulminó a Kama, el Eros hindú, cuando este intentó abrir el espíritu a la pasión. En esta cumbre suprema del mundo, aún virgen para el pie humano, vemos por lo tanto cómo coinciden, en la tradición hindú, la misma idea de áscesis absoluta, de la purificación viril de una naturaleza ya inaccesible a todo lo que sea pasión y deseo, y por eso mismo "estable" en sentido trascendente. Así, en las mismas fórmulas védicas -antiquísimas- de las consagraciones de los reyes, vemos figurar precisamente la imagen de la "montaña" por la solidez del poder y del imperium que el rey asumirá. Por otra parte, en el Mahabbarata vemos a Arjuna ascender el Himalaya para realizar su exaltación espiritual, siendo dicho que "sólo en la alta montaña habría él podido conseguir la visión divina"; de la misma manera que hacia el mismo Himalaya se dirige el emperador Yudhisthira para consumar su apoteosis y subir al "carro" del "rey de los dioses".
En segundo lugar, debe tenerse en cuenta que la expresión sánscrita paradesha significa región elevada, región suprema y así, en un sentido material específico, altura montañesa. Pero Paradesha se deja asimilar etimológicamente al caldeo pardés, del que deriva el término "paraíso" que pasa, bajo formas teológicas, a las sucesivas creencias hebráico-cristianas. En la idea original aria del "paraíso", encontramos pues, una asociación íntima con el concepto de las "alturas", de las cumbres: asociación que, como es notorio, vuelve a encontrarse después bien claramente en la concepción dórico-aquea del "Olimpo".
A este último respecto debe decirse algo sobre las tradiciones helénicas relativas a los "arrebatados en el monte". Se sabe que los Helenos -como, por otra parte, casi todos los antiguos arios- tenían una concepción evidentemente aristocrática del post-mortem. Como destino para unos pocos -para los que de ningún modo se habían elevado por encima de la vida común- se había concebido el Ades, es decir, una existencia residual y larvaria a partir de la muerte, privada de verdadera consciencia, en el mundo subterráneo de las sombras. La inmortalidad, además de la de los olímpicos, era un privilegio de los "héroes", es decir, una conquista excepcional de unos cuantos seres superiores. Ahora bien, en las más antiguas tradiciones helénicas encontramos que la inmortalidad de los "héroes" se deduce específicamente en el símbolo de su ascensión a las montañas y de su "desaparición" en las montañas. Vuelve, pues, el misterio de las "alturas" porque, por otra parte, en esa misma "desaparición" debemos ver un símbolo material de una transfiguración espiritual.
Desaparecer, o "volverse invisible", o "ser arrebatado en las alturas", no es algo que deba ser tomado en un sentido literal, sino que significa esencialmente ser traspasado, de modo virtual, desde el mundo visible de los cuerpos particulares a la común experiencia humana, hasta el mundo suprasensible en el cual "no existe la muerte".
Y esta tradición no se encuentra únicamente en Grecia. En el budismo se sabe del "Monte del Vate", donde "desaparecen" los hombres que han alcanzado el despertar espiritual, llamados por Majjihimonikajo "más que hombres, seres invictos e intactos, inasequibles a las apetencias, redimidos". Las tradiciones taoístas extremo-orientales, originarias del Monte Kuen-Lun, donde seres legendarios "regios" habrían hallado la "bebida de la inmortalidad": es algo parecido a lo que encontramos en las tradiciones del Islam oriental relativo al "arrebatamiento" en el monte, de seres que unieron la iniciación de la pureza y que fueron arrebatados hacia las cumbres a su muerte. Los antiguos egipcios hablaban de un monte (el Set Amentet) atravesado por un camino, siguiendo el cual los seres destinados a la inmortalidad "solar" llegaban a la "tierra del triunfo" donde -según una inscripción jeroglífica- "los jefes que presiden el trono del gran dios proclaman vida y potencia eternas para ellos". Atravesando el Atlántico, en el México precolombino, encontramos, con singular concordancia, los mismos Símbolos: esencialmente, en la gran montaña de Culhuacan, o "montaña curva", porque su cima se reclina hacia abajo, lo que quiere expresar que el hecho de que la altura fuera concebida como un punto "divino" que, no obstante, conservaba conexiones con las regiones inferiores. En un monte análogo, según estas antiguas tradiciones americanas, habrían desaparecido sin dejar rastro ciertos emperadores aztecas. Ahora bien, corno es sabido, este mismo tema se halla en las leyendas de nuestro medioevo occidental romano-germánico: ciertos montes, como el Kuffhauser o el Odenberg, son los lugares en los que habrían sido "arrebatados" determinados reyes que alcanzarían significaciones simbólicas, como Carlomagno, el Rey Arturo, Federico I y II, los cuales, de tal modo, "nunca habrían muerto" y esperarían su hora para manifestarse visiblemente. También en el ciclo de la leyenda del Grial se encuentra la "montaña" en el Montsalvat, al que se puede dar, según Guénon, el significado de "Montaña de la Salud" o de la "Salvación"; el grito de guerra de la caballería medieval era Mont-joie, y en una leyenda a la cual no corresponde naturalmente ninguna realidad histórica, pero que no por ello es menos rica en significación espiritual, el hecho de haber pasado por la "montaña" habría constituido la acción que precedía a la coronación "imperial", sagrada y romana de Arturo. Aquí no podemos detenernos en desarrollar el aspecto interno específico de estos últimos mitos simbólicos, especialmente los referentes a los reyes "desaparecidos" que reaparecerán, tema que, por otra parte, hemos tratado exhaustivamente en otro lugar; pero haremos notar, en general, cómo vuelve el tema del monte concebido como sede de inmortalidad y cómo retorna también a la antigua tradición helénica relativa a los "héroes".
Diremos algo más sobre dos puntos: sobre la montaña como sede del haoma y de la "gloria" y sobre la montaña como Walhalla.
El término iránico haoma, equivalente al sánscrito soma, expresa la mencionada "bebida de inmortalidad". En aquellas antiguas doctrinas arias hay, a ese respecto, una asociación de conceptos diversos, en parte reales y en parte simbólicos, en parte materiales y en parte susceptibles a ser traducidos en términos de experiencia espiritual efectiva. Del soma, por ejemplo, las tradiciones hindúes hablan, ya como de un "dios", ya como del jugo de una planta, capaz de producir particulares efectos de exaltación, que eran tomados en espectacular consideración por ritos de transfiguración interna susceptibles de proporcionar un presentimiento y, casi diríamos, una presentación de lo que significa la inmortalidad. Pues bien, por la misma razón por la cual Buda no viene a parangonar el estado "que no es ni de aquí ni de allí, ni el venir ni el ir, sino tranquila iluminación como en un océano infinito" (el nirvana) en la alta montaña, así nosotros en el Yaçna leemos igualmente que el misterioso haoma crece en la alta montaña. Es decir, que otra vez encontramos la asociación de la idea de las alturas con la idea de un entusiasmo capaz de transfigurar, de exaltar, de guiar hacia aquello que no es únicamente humano, mortal y contingente. Y así del Irán pasamos a Grecia, en el seno del primer período dionisíaco encontramos el mismo tema, por cuanto, según los más antiguos testimonios, aquellos que en las fiestas eran arrebatados por el "divino furor de Dionisio" eran arrastrados hacia las cimas salvajes de los montes tracios cual si se hallaran poseídos por un poder extraño y arrollador surgido del fondo de sus propias almas.
Pero allí hay algo más que rectifica lo que de descompuesto y de no completamente puro pueda existir a nivel "dionisíaco"; ello es el concepto iránico expuesto en el Yasht respecto a la montaña, "el poderoso monte Ushi-darena" que es, por otra parte, la sede de la "gloria".
Debe saberse que en la tradición iránica la "gloria" -hvarenó o farr- no era un concepto abstracto: muy al contrario, ella era concebida como una fuerza real y casi física, aunque invisible y de origen "no humano", portada en general por la luminosa raza aria pero, eminentemente, por los reyes, sacerdotes y caudillos de esa raza. Una señal testimonia la presencia de la "gloria": la victoria. Se atribuía a la "gloria" un origen solar, por cuanto en el sol se veía el símbolo de un ente luminoso, triunfante sobre las tinieblas todas las mañanas. Trasponiendo sub especie interioritatis estos conceptos, la "gloria" -hvarenó- expresaba, por consiguiente, la propiedad conquistada por las razas o naturalezas dominantes, en las cuales la superioridad es potencia ("victoria") y la potencia es superioridad, "triunfalmente", como en los seres solares e inmortales del cielo. Pues bien, esto es lo que en los Yasht se dice, que en la montaña no sólo "crece" la planta del haoma -de los estados "dionisiacos"- sino que la montaña más poderosa, el Ushi-darena, es la sede de la "gloria" aria.
Llegamos al último punto. A la montaña como Walhalla.
La palabra Walhalla (Walhöll) es notoria a través de todas las obras de Ricardo Wagner, en las cuales, no obstante, en muchos puntos se deforman y se "literalizan" los antiguos conceptos nórdico-escandinavos de los Edas, de los que Wagner nutre especialmente su inspiración y que son susceptibles de significados más profundos. Walhalla quería literalmente decir "el palacio de los caidos", del cual Odín era el rey y el jefe. Se trata del concepto de un lugar privilegiado de inmortalidad (aquí, como en las tradiciones helénicas, para los seres vulgares no hay, tras la muerte, más que la existencia oscura y mediocre en el Niflheim, el Ades nórdico), reservado a los nobles y esencialmente a los héroes caídos en el campo de batalla. Casi como el dicho según el cual "la sangre de los héroes esta más cerca de Dios que la tinta de los sabios y las plegarias de los devotos", en estas antiguas tradiciones el culto y el sacrifico más grato a la divinidad máxima -Odin-Wotan o Tiuz- y más fecundo de frutos supramundanos consistía en morir en la guerra. Los caídos por Odín quedaban transformados en sus "hijos" e inmortalizados junto a los reyes divinizados, en el Walhalla, lugar que frecuentemente se asimilaba al Asgard, a la ciudad de los Asen, es decir, de las luminosas naturalezas divinas en perenne lucha contra los Elementarwessen, contra las criaturas tenebrosas de la tierra.
Ahora bien, los mismos conceptos del Walhalla y del Asgard originariamente se presentan en una relación inmediata -de nuevo- con la montaña, hasta el punto que Walhalla aparece como nombre de cumbres suecas y escandinavas y en montes antiguos, como el Helgafell, el Krosshòlar y el Hlidskjalf fue concebida la sede de los héroes y de los príncipes divinizados. El Asgard aparece a menudo en Edda como el Glitmirbjorg, la "montaña resplandeciente" o el Himinbjorg, donde la idea de monte y la de cielo luminoso, de calidad luminosa celeste, se confunden. Queda pues el tema central del Asgard como un monte altísimo, sobre cuya cumbre helada, por encima de las nubes y de las nieves, brilla una claridad eterna.
Así, el "monte" como Walhalla es también el lugar donde prorrumpe tempestuosamente y sobre el cual vuelve a posarse el sedicente Wildes Heer. Aquí se trata de un antiguo concepto popular nórdico, expresado en la forma superior de un ejército mandado por Odín e integrado por los héroes caídos. Según esta tradición, el sacrificio heroico de la sangre (lo que en nuestras tradiciones romanas se llamaba la mors triunphalis, y por la cual el iniciado victorioso sobre la muerte venía asimilado a la figura de los héroes y de los vencedores) sirve también para acrecentar con nuevas fuerzas aquel ejército espiritual irresistible -el Wildes Heer- del cual Odín, dios de las batallas, tiene necesidad para alcanzar un objetivo último y trascendente; para luchar contra el ragna rökkr, es decir, contra el destino del "oscurecimiento" de lo divino que corresponde al mundo de las edades lejanas.
A través de estas tradiciones, unidas en su significado íntimo y no en su forma exterior mitológica, llegamos pues al concepto más elevado del ciclo de los mitos sobre la divinidad de la montaña; y afirmaremos encontrar personalmente, en nuestros recuerdos nostálgicos de la guerra en la alta montaña, casi un eco de esta lejana realidad. Sede del amanecer, del heroísmo, y, si es necesario, de la muerte heroica transfigurante, lugar de un "entusiasmo" que tiende hacia estadios trascendentes, de un ascenso desnudo y de una fuerza solar triunfal opuesta a las fuerzas paralizantes, que oscurecen y bestializan la vida... así resulta ser, pues, la sensación simbólica de la montaña entre los antiguos, cual resulta de un circulo de leyendas y de mitos provistos de grandes caracteres de uniformidad, de los cuales los citados no son más que algunos de los escogidos en una lista muy amplia.
Naturalmente, no se trata de detenerse en reevocaciones anacrónicas... pero tampoco se trata de curiosas búsquedas de una simple erudición histórica.
Detrás del mito y detrás del símbolo condicionado por el tiempo existe un "espíritu", que puede siempre revivir y tomar expresión eficaz en nuevas formas y en nuevas acciones. Esto, precisamente, es lo que importa.
Que el alpinismo no equivalga a profanación de la montaña; que los que, oscuramente empujados por un instinto de superación de las limitaciones que nos ahogan en la vida mecanizada, aburguesada e intelectualizada de las "llanuras", se van hacia lo alto en valeroso esfuerzo físico, en lúcida tensión y en lúcido control de sus fuerzas internas y externas, por sobre las rocas, crestas y paredes en la inminencia del cielo y del abismo, hacia la helada claridad... que los que siempre en mayor medida puedan volver a encenderse hoy y obrar luminosamente según aquellas sensaciones profundas que permanecen en las raíces de las antiguas divinizaciones mitológicas de la montaña: éste es el mejor augurio que puede hacerse a nuestras jóvenes generaciones.