Peronismo: la Memoria Silenciada
Marcha de las antorchas, Madrid 15 diciembre
Presidente Juan Domingo Perón en la Academia Argentina de Letras
El 12 de octubre de 1947, el entonces presidente pronunció un discurso en el cual exaltó la obra de España en América, denunció la “leyenda negra” sobre la Conquista y reivindicó “el Día de la Raza, instituido por Hipólito Yrigoyen”
No me consideraría con derecho a levantar mi voz en el solemne día que se festeja la gloria de España, si mis palabras tuvieran que ser tan sólo halago de circunstancias o simple ropaje que vistiera una conveniencia ocasional. Me veo impulsado a expresar mis sentimientos porque tengo la firme convicción de que las corrientes de egoísmo y las encrucijadas de odio que parecen disputarse la hegemonía del orbe, serán sobrepasadas por el triunfo del espíritu que ha sido capaz de dar vida cristiana y sabor de eternidad al Nuevo Mundo.
No me atrevería a llevar mi voz a los pueblos que, junto con el nuestro, formamos la Comunidad Hispánica, para realizar tan sólo una conmemoración protocolar del Día de la Raza.
Únicamente puede justificarse el que rompa mi silencio, la exaltación de nuestro espíritu ante la contemplación reflexiva de la influencia que, para sacar al mundo del caos que se debate, puede ejercer el tesoro espiritual que encierra la titánica obra cervantina, suma y compendio apasionado y brillante del inmortal genio de España.
Espíritu contra utilitarismo
Al impulso ciego de la fuerza, al impulso frío del dinero, la Argentina, coheredera de la espiritualidad hispánica, opone la supremacía vivificante del espíritu.
En medio de un mundo en crisis y de una humanidad que vive acongojada por las consecuencias de la última tragedia e inquieta por la hecatombe que presiente; en medio de la confusión de las pasiones que restallan sobre las conciencias, la Argentina, la isla de paz, deliberada y voluntariamente, se hace presente en este día para rendir cumplido homenaje al hombre cuya figura y obra constituyen la expresión más acabada del genio y la grandeza de la raza.
Y a través de la figura y de la obra de Cervantes va el homenaje argentino a la Patria Madre, fecunda, civilizadora, eterna, y a todos los pueblos que han salido de su maternal regazo.
Por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan noble tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes y de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la Hispanidad iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos.
Por eso rendimos aquí el doble homenaje a Cervantes y a la Raza.
Homenaje, en primer lugar, al grande hombre que legó a la humanidad una obra inmortal, la más perfecta que en su género haya sido escrita, código del honor y breviario del caballero, pozo de sabiduría y, por los siglos, de los siglos, espejo y paradigma de su raza.
Destino maravilloso el de Cervantes que, al escribir El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, descubre en el mundo nuevo de su novela, con el gran fondo de la naturaleza filosófica, el encuentro cortés y la unión entrañable de un idealismo que no acaba y de un realismo que se sustenta en la tierra. Y además caridad y amor a la justicia, que entraron en el corazón mismo de América; y son ya los siglos los que muestra, en el laberinto dramático que es esta hora del mundo, que siempre triunfa aquella concepción clara del riesgo por el bien y la ventura de todo afán justiciero. El saber “jugarse entero” de nuestros gauchos es la empresa que ostentan orgullosamente los “quijotes de nuestras pampas”.
En segundo lugar, sea nuestro homenaje a la raza a que pertenecemos.
Para nosotros, la raza no es un concepto biológico. Para nosotros es algo puramente espiritual. Constituye una suma de imponderables que hace que nosotros seamos lo que somos y nos impulsa a ser lo que debemos ser, por nuestro origen y nuestro destino. Ella es lo que nos aparta de caer en el remedo de otras comunidades cuyas esencias son extrañas a la nuestra, pero a las que con cristiana caridad aspiramos a comprender y respetamos. Para nosotros, la raza constituye nuestro sello personal, indefinible e inconfundible.
Para nosotros los latinos, la raza es un estilo. Un estilo de vida que nos enseña a saber vivir practicando el bien y a saber morir con dignidad.
Nuestro homenaje a la madre España constituye también una adhesión a la cultura occidental. Porque España aportó al occidente la más valiosa de las contribuciones: el descubrimiento y la colonización de un nuevo mundo ganado para la causa de la cultura occidental.
Su obra civilizadora cumplida en tierras de América no tiene parangón en la Historia. Es única en el mundo. Constituye su más calificado blasón y es la mejor ejecutoria de la raza, porque toda la obra civilizadora es un rosario de heroísmos, de sacrificios y de ejemplares renunciamientos.
Su empresa tuvo el sino de una auténtica misión. Ella no vino a las Indias ávida de ganancias y dispuesta a volver la espalda y marcharse una vez exprimido y saboreado el fruto. Llegaba para que fuera cumplida y hermosa realidad el mandato póstumo de la Reina Isabel de “atraer a los pueblos de Indias y convertirlos al servicio de Dios“. Traía para ello la buena nueva de la verdad revelada, expresada en el idioma más hermoso de la tierra. Venía para que esos pueblos se organizaran bajo el imperio del derecho y vivieran pacíficamente. No aspiraban a destruir al indio sino a ganarlo para la fe y dignificarlo como ser humano…
Era un puñado de héroes, de soñadores desbordantes de fe. Venían a enfrentar a lo desconocido; ni el desierto, ni la selva con sus mil especies donde la muerte aguardaba el paso del conquistador en el escenario de una tierra inmensa, misteriosa, ignorada y hostil.
Nada los detuvo en su empresa; ni la sed, ni el hambre, ni las epidemias que asolaban sus huestes; ni el desierto con su monótono desamparo, ni la montaña que les cerraba el paso, ni la selva con sus mil especies de oscuras y desconocidas muertes. A todo se sobrepusieron. Y es ahí, precisamente, en los momentos más difíciles, en los que se los ve más grandes, más serenamente dueños de sí mismos, más conscientes de su destino, porque en ellos parecía haberse hecho alma y figura la verdad irrefutable de que “es el fuerte el que crea los acontecimientos y el débil el que sufre la suerte que le impone el destino”. Pero en los conquistadores pareciera que el destino era trazado por el impulso de su férrea voluntad.
Como no podía ocurrir de otra manera, su empresa fue desprestigiada por sus enemigos, y su epopeya objeto de escarnio, pasto de la intriga y blanco de la calumnia, juzgándose con criterio de mercaderes lo que había sido una empresa de héroes. Todas las armas fueron probadas: se recurrió a la mentira, se tergiversó cuanto se había hecho, se tejió en torno suyo una leyenda plagada de infundios y se la propaló a los cuatro vientos.
Y todo, con un propósito avieso. Porque la difusión de la leyenda negra, que ha pulverizado la crítica histórica serie y desapasionado, interesaba doblemente a los aprovechados detractores. Por una parte, les servía para echar un baldón a la cultura heredada por la comunidad de los pueblos hermanos que constituimos Hispanoamérica.
Por la otra procuraba fomentar así, en nosotros, una inferioridad espiritual propicia a sus fines imperialistas, cuyas asalariados y encumbradísimos voceros repetían, por encargo, el ominoso estribillo cuya remunerada difusión corría por cuenta de los llamados órganos de información nacional. Este estribillo ha sido el de nuestra incapacidad para manejar nuestra economía e intereses, y la conveniencia de que nos dirigieran administradores de otra cultura y de otra raza. Doble agravio se nos infería; aparte de ser una mentira, era una indignidad y una ofensa a nuestro decoro de pueblos soberanos y libres.
España, nuevo Prometeo, fue así amarrada durante siglos a la roca de la Historia. Pero lo que no se pudo hacer fue silenciar su obra, ni disminuir la magnitud de su empresa que ha quedado como magnífico aporte a la cultura occidental.
Allí están, como prueba fehaciente, las cúpulas de las iglesias asomando en las ciudades fundadas por ella; allí sus leyes de Indias, modelo de ecuanimidad, sabiduría y justicia; sus universidades; su preocupación por la cultura, porque “conviene –según se lee en la Nueva Recopilación– que nuestros vasallos, súbditos y naturales, tengan en los reinos de Indias, universidades y estudios generales donde sean instruidos y graduados en todas ciencias y facultades, y por el mucho amor y voluntad que tenemos de honrar y favorecer a los de nuestras Indias y desterrar de ellas las tinieblas de la ignorancia y del error, se crean Universidades gozando los que fueren graduados en ellas de las libertades y franquezas de que gozan en estos reinos los que se gradúan en Salamanca”.
Su celo por difundir la verdad revelada porque –como también dice la Recopilación– “teniéndonos por más obligados que ningún otro príncipe del mundo a procurar el servicio de Dios y la gloria de su santo nombre y emplear todas las fuerzas y el poder que nos ha dado, en trabajar que sea conocido y adorado en todo el mundo por verdadero Dios como lo es, felizmente hemos conseguido traer al gremio de la Santa Iglesia Católica las innumerables gentes y naciones que habitan las Indias occidentales, isla y tierra firme del mar océano”.
España levantó, edificó universidades, difundió la cultura, formó hombres, e hizo mucho más; fundió y confundió su sangre con América y signó a sus hijas con un sello que las hace, si bien distintas a la madre en su forma y apariencias, iguales a ella en su esencia y naturaleza. Incorporó a la suya la expresión de un aporte fuerte y desbordante de vida que remozaba a la cultura occidental con el ímpetu de una energía nueva.
Y si bien hubo yerros, no olvidemos que esa empresa, cuyo cometido la antigüedad clásica hubiera discernido a los dioses, fue aquí cumplida por hombres, por un puñado de hombres que no eran dioses aunque los impulsara, es cierto, el soplo divino de una fe que los hacía creados a la imagen y semejanza de Dios.
Son hombres y mujeres de esa raza los que en heroica comunión rechazan, en 1806, al extranjero invasor, y el hidalgo jefe que obtenida la victoria amenaza con “pena de la vida al que los insulte”.
Es gajo de ese tronco el pueblo que en mayo de 1810 asume la revolución recién nacida; esa sangre de esa sangre la que vence gloriosamente en Tucumán y Salta y cae con honor en Vilcapugio y Ayohuma; es la que bulle en el espíritu levantisco e indómito de los caudillos; es la que enciende a los hombres que en 1816 proclaman a la faz del mundo nuestra independencia política; es la que agitada corre por las venas de esa raza de titanes que cruzan las ásperas y desoladas montañas de los Andes, conducidas por un héroe en una marcha que tiene la majestad de un friso griego; es la que ordena a los hombres que forjaron la unidad nacional, y la que aliente a los que organizaron la República; es la que se derramó generosamente cuantas veces fue necesario para defender la soberanía y la dignidad del país; es la misma que moviera al pueblo a reaccionar sin jactancia pero con irreductible firmeza cuando cualquiera osó inmiscuirse en asuntos que no le incumbían y que correspondía solamente a la nación resolverlos; de esa raza es el pueblo que lanzó su anatema a quienes no fueron celosos custodios de su soberanía, y con razón, porque sabe, y la verdad lo asiste, que cuando un Estado no es dueño de sus actos, de sus decisiones, de su futuro y de su destino, la vida no vale la pena de ser allí vivida; de esa raza es ese pueblo, este pueblo nuestro, sangre de nuestra sangre y carne de nuestra carne, heroico y abnegado pueblo, virtuoso y digno, altivo sin alardes y lleno de intuitiva sabiduría, que pacífico y laborioso en su diaria jornada se juega sin alardes la vida con naturalidad de soldado, cuando una causa noble así lo requiere, y lo hace con generosidad de Quijote, ya desde el anónimo y oscuro foso de una trinchera o asumiendo en defensa de sus ideales el papel de primer protagonista en el escena rio turbulento de las calles de una ciudad.
Señores:
La historia, la religión y el idioma nos sitúan en el mapa de la cultura occidental y latina, a través de su vertiente hispánica, en la que el heroísmo y la nobleza, el ascetismo y la espiritualidad, alcanzan sus más sublimes proporciones. El Día de la Raza, instituido por el Presidente Yrigoyen, perpetúa en magníficos términos el sentido de esta filiación. “La España descubridora y conquistadora –dice el decreto–, volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus menestrales y con la aleación de todos estos factores, obró el milagro de conquistar para la civilización la inmensa heredad en que hoy florecen las naciones a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos de afirmar y de mantener con jubiloso reconocimiento”.
Si la América olvidara la tradición que enriquece su alma, rompiera sus vínculos con la latinidad, se evadiera del cuadro humanista que le demarca el catolicismo y negara a España, quedaría instantáneamente baldía de coherencia y sus ideas carecerían de validez. Ya lo dijo Menéndez y Pelayo: “Donde no se conserva piadosamente la herencia de lo pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original, ni una idea dominadora”. Y situado en las antípodas de su pensamiento, Renán afirmó que “el verdadero hombre de progreso es el que tiene los pies enraizados en el pasado”.
El sentido misional de la cultura hispánica, que catequistas y guerreros introdujeron en la geografía espiritual del Nuevo Mundo, es valor incorporado y absorbido por nuestra cultura, lo que ha suscitado una comunidad de ideas e ideales, valores y creencias, a la que debemos preservar de cuantos elementos exóticos pretenden mancillarla. Comprender esta imposición del destino, es el primordial deber de aquellos a quienes la voluntad pública o el prestigio de sus labores intelectuales, les habilita para influir en el proceso mental de las muchedumbres. Por mi parte, me he esforzado en resguardar las formas típicas de la cultura a que pertenecemos, trazándome un plan de acción del que pude decir –el 24 de noviembre de 1944– que “tiene, ante todo, a cambiar la concepción materialista de la vida por una exaltación de los valores espirituales”.
Precisamente esa oposición, esa contraposición entre materialismo y espiritualidad, constituye la ciencia del Quijote. O más propiamente representa la exaltación del idealismo, refrenado por la realidad del sentido común.
De ahí la universalidad de Cervantes, a quien, sin embargo, es precio identificar como genio auténticamente español, mal que no puede concebirse como no sea en España.
Esta solemne sesión, que la Academia Argentina de Letras ha querido poner bajo la advocación del genio máximo del idioma en el IV Centenario de su nacimiento, traduce –a mi modo de ver– la decidida voluntad argentina de reencontrar las rutas tradicionales en las que la concepción del mundo y de la persona humana, se origina en la honda espiritualidad grecolatina y en la ascética grandeza ibérica y cristiana.
Para participar en ese acto, he preferido traer, antes que una exposición académica sobre la inmortal figura de Cervantes, palpitación humana, su honda vivencia espiritual y su suprema gracia hispánica. En su vida y en su obra personifica la más alta expresión de las virtudes que nos incumbe resguardar.
Mientras unos soñaban y otros seguían amodorrados en su incredulidad, fue gestándose la tremenda subversión social que hoy vivimos y se preparó la crisis de las estructuras políticas tradicionales. La revolución social de Eurasia ha ido extendiéndose hacia Occidente, y los cimientos de los países latinos del Oeste europea crujen ante la proximidad de exóticos carros de guerra. Por los Andes asoman su cabeza pretendidos profetas, a sueldo de un mundo que abomina de nuestra civilización, y otra trágica paradoja parece cernirse sobre América al oírse voces que, con la excusa de defender los principios de la Democracia (aunque en el fondo quieren proteger los privilegios del capitalismo), permitan el entronizamiento de una nueva y sangrienta Tiranía.
Como miembros de la comunidad occidental, no podemos substraernos a un problema que de no resolverlo con acierto, puede derrumbar un patrimonio espiritual acumulado durante siglos. Hoy, más que nunca, debe resucitar Don Quijote y abrirse el sepulcro del Cid Campeador.
Juan Domingo Perón
Fuente: Radio Cristiandad
Desde Francia: Dessins de Chard
Fuente: Dessins de Chard
Cita obligada: Madrid 15 de diciembre
Vive peligrosamente: Domenico Leccisi
Domenico Leccisi Molfetta, nació el 20 de mayo de 1920 y murió en Milán el 2 de noviembre del 2008. Miembro del Partido Nacional Fascista (PNF) y luchador de la República Social Italiana, fundó después de la Segunda Guerra Mundial con Rana y Mauro Antonio Parozzi el Partido democrata Fascista.
Conocedor del paradero de la tumba de Benito Mussolini, en la noche entre el 22 y 23 de abril 1946 se convirtió en protagonista de un gesto dramático al robar el cuerpo del Duce, para darle digna sepultura y evitar su profanación.
Una vez robado, el cadáver fue mantenido en un lugar secreto y luego entregado a dos hermanos menores del Angelicum en Milán, donde fueron recuperados por las autoridades.
Los restos fueron transportados al convento capuchino de Cerro Maggiore, cerca de Legnano, donde permanecieron hasta 1957, cuando el gobierno los devolvió a la familia de Mussolini , lo que les permite viajar a Predappio. Leccisi fue detenido por la policía el 31 de julio de 1946. El superintendente de Milán Vincenzo Agnesina así se dirigió a él:
"Ganamos la carrera por su captura, a los criminales del Ejército Rojo que opera clandestinamente en el interior de los cuerpos de policías. Si hubiera caído en sus manos, no estaría aquí ahora delante de mí. "
Se convirtió en una figura muy conocida en los círculos neofascistas italianos, Leccisi fue diputado nacional por el Movimiento Social Italiano de 1953 a 1963: en la Cámara de Diputados ocupó un puesto en la X Comisión (Industria y Comercio) durante la segunda legislatura y la Comisión VII (Defensa ) durante la tercera legislatura. Partidario del fascismo de "izquierdas" , tuvo constantes enfrentamientos con los dirigentes del MSI. negandose publicamente a aceptar la traición a los ideales del fascismo por parte de la última cupula misina. En 1958 estuvo con Togliatti, uno de los principales defensores de la llamada "Operación Milazzo", que en Sicilia, hizo posible la alianza administrativa entre el MSI y el PCI.
Al final de la tercera legislatura, en 1963, el MSI, premió a Leccisi con su exclusión de las elecciones siguientes. Regresó con el tiempo a la actividad pública, siendo concejal en Milán. Despues se retiró a la vida privada en esa ciudad, donde, en los últimos años de su vida, se declaró opuesto a la transformación del MSI en la Alianza Nacional. murió a los 88 años debido a problemas respiratorios y cardíacos.

01-09 -1957 Predappio-Cementerio de San Cassiano. . Entierro del Cuerpo de Benito Mussolini Teodorani De izquierda a la familia Vanni, Rosetta Teodorani, Edda Mussolini, Ciano Marzio Donna Rachele, Cian Dindina, Romano Moschi, Mussolini Romano, Fabrizio Ciano. Guard: Tremaglia Mirko, Zatelli Romano, Alberto Resmini, Giancarlo Zonchi, Giorgio Pisano
Fuente: Circulo Domenico Leccisi pagina web del Circulo
Cine: La Legion saute sur Kolwezi (en Frances)
El 13 de Mayo de 1978, los Embajadores de Gran Bretaña,Francia,Belgica,la URSS,y los Estados Unidos en Kinshasa, Capital del Zaire, antiguo Congo Belga, fueron llamados a una reunion de urgencia por el Presidente del pais,General Mobutu Sese Seko.El Dictador del Zaire pedia ayuda a las potencias ya que estaba metido en graves problemas.
El motivo de la reunion era que Kolwezi, la capital de la rica provincia minera de Shaba, antes conocida como katanga, habia caido en poder de los rebeldes Katangueses, que retenian a un gran numero de ciudadanos blancos,sobre todo de origen Belga.Los invasores eran conocidos como Gendarmes de Katanga, si bien solo una minoria habia luchado en la guerra de secesion de katanga 15 años antes a las ordenes de Tshombe.
Exiliados en Angola en los 60, habian luchado junto a los Portugueses en la Guerra Colonial y posteriormente en la Guerra civil al lado del MPLA.El apoyo Katangues al MPLA se basaba en la hostilidad que tenia este movimiento hacia Mobutu.Mobutu ayudaba con toda su alma al FNLA,enemigo accerimo del MPLA, por algo el lider del FNLA era su propio cuñado.Despues de la victoria sobre las fuerzas del FNLA de Roberto en la guerra civil de Angola,los Angoleños les dieron toda clase de facilidades para que atacaran a Mobutu en Shaba, esperando crearle problemas a este,quitarse de paso a los katangueses de encima, y que el Satrapa Zaireño los dejara de una vez tranquilos desalentandole de seguir apoyando a su cuñado,Holden Roberto.
Cuando la noticia de la toma de Kolwezi llego a las capitales occidentales las reacciones fueron de variado signo.A algunos gobiernos les parecio un intento interpuesto de los sovieticos de hacerse con el control de una rica region minera,las minas eran de propiedad europea,casi todas belgas o Francesas.Otros paises lo consideraron como una rebelion mas, hasta un punto justificada, contra un gobierno tan inaceptable, corrupto y sanguinario como el de Mobutu.Algunos gobiernos, aunque muy preocupados por al suerte de los rehenes blancos en manos de los rebeldes Katangueses, tenian serian dudas en seguir apoyando a un regimen tan desacreditado como el de Mobutu, que parecia incapaz de lograr un minimo de estabilidad y que habia demostrado con creces su corrupcion y su total incompetencia para gobernar el pais.
El resto de Potencias a las que pidio ayuda el regimen del Zaire considero que Belgica,como antigua potencia colonial,principal accionista de las amenazadas minas y la que contaba con el mayor numero de rehenes,era quien debia actuar.Este punto de vista se fue reafirmando cuando se supo que la unidad de elite del Ejercito Zaireño, el Regimiento de Paracaidistas, habia sido aniquilado por los rebeldes en un intento por rescatar Kolwezi.El Ejercito de Mobutu no valia un pimiento y era necesario la intervencion militar extranjera si se queria salvar a los rehenes y asegurar las ricas minas.
Belgica se echo atras ya que consideraba que desplegar sus tropas en Katanga solo haria exasperar a los rebeldes e incitarles a asesinar a los rehenes,la mayoria de esa nacionalidad.El embajador Frances en el Zaire movio entonces los hilos para que fueran tropas fancesas las que se encargaran de la Operacion y pidio a Paris la Intervencion Militar en Shaba.
Tras consultar con el Presidente Carter, Giscard D´Estaing, Presidente de Francia, autorizo el envio de tropas para intervenir en el Zaire.
La unidad designada para la mision fue el 2 Regimiento Extranjero de Paracaidistas,Regiment Estrangere Parachutiste,2REP, los Paras de la Legion, con base en Calvi, Isla de Corcega.
La orden de alerta fue dada al 2 REP a las 4.30 horas del 17 de Mayo.En la tarde de ese mismo dia se habian reunido todos los hombres y el equipo, no paso lo mismo con los aviones de transporte, solo se contaba con 5 DC8 civiles, donde embarcaron las 3 primeras compañias del Regimiento,quedando el resto para un segundo vuelo.La llegada a Kinhasa se produjo el 19 y aqui se produjo un insolito retraso que nadie habia previsto.Los dispositivos de desenganche de los paracaidas T-10 de origen americano con los que iban a saltar , no se adaptaban a los estandares franceses, se perdieron varias horas haciendo los ajustes necesarios.
Los Legionarios debian ser trasladados a Kolwezi en aparatos de la Fuerza Aerea Zaireña,pero en lugar de los 5 C-130 y 2 Transall C-160 necesarios solo se contaba con 4 Hercules y 1 Transall.Por otro lado los informes hablaban de que la situacion en Kolwezi empeoraba por momentos. El Coronel Erulin, Jefe del 2 REP, decidio no esperar mas y embarcar en cada aparato 80 hombres en lugar de los 64 previstos originalmente.Pasadas las 3 de la tarde del 19 de Mayo, el 2 REP inicio su primer salto operacional desde la batalla de Dien Bien Phu.
La zona de lanzamiento elegida se hallaba el norte de lo que se conocia como Vieja Kolwezi, en las proximidades del Hotel Impala donde se creia estaban retenidos numerosos rehenes europeos.Los Katangueses no esperaban ser atacados desde el aire, era pleno dia y la zona estaba plagada de obstaculos.Paso algo de tiempo hasta que los Paracaidistas pudieron contactar y reagruparse,pero la mayoria lo logro sin mayores contratiempos.Los Objetivos principales eran, para la 1 Compañia, el Liceo Juan XIII, en el sector sur de la Ciudad Vieja, para la 2 Compañia,el sector occidental de la ciudad con objeto de liberar a los rehenes que supuestamente se hallaban encerrados en el Hospital, tomar las instalaciones de la Compañia Gecamines y su enorme parque de vehiculos, que el Coronel Erulin pensaba utilizar hasta la llegada de transporte propio.La 3 Compañia debia tomar al asalto el Hotel Impala y la Oficina de Correos asi como proteger el puente que comunicaba la Ciudad Vieja con la parte Nueva.
Los pocos Katangueses que se hallaban en las proximidades de la zona de lanzamiento fueron cogidos por total sorpresa, respondiendo con un fuego erratico y descoordinado que aun asi se cobro alguna baja entre los Paras Legionarios.Los Franceses eran superados ampliamente en numero,pero eran soldados profesionales e imbuidos por su determinacion a luchar y mantener la tradicion de su regimiento,al mismo tiempo eran conscientes que la vida de los rehenes dependia de la rapidez con que desalojaran a los Katangueses de sus posiciones.A medida que avanzaban se iban haciendo evidentes las matanzas perpretadas por los rebeldes, el hedor a los cuerpos en descomposicion impregnaba el ambiente.
Los combates callejeros se sucedieron durante todo el dia.La defensa Katanguesa estaba pobremente organizada y no eran rivales para los Legionarios, al caer la tarde los principales objetivos habian sido tomados y se habia rescatado a gran numero de rehenes europeos, la mayoria en estado de shok emocional y gravemente debilitados por el hambre ,la sed y los sufrimientos de los dias pasados.
Las bajas entre los Legionarios fueron bastante escasas,mientras que los katangueses sufrieron varios centenares de muertos.El ultimo bastion rebelde, el Hotel Impala,cayo ante el avance de los Paracaidistas Franceses, no sin poder evitar que los Katangueses masacraran a gran numero de rehenes antes de sucumbir ellos mismos.Los sotanos del hotel estaban repletos de cadaveres mutilados de hombres, mujeres y niños.
A las 6 de la tarde, los C-130 que transportaban el segundo escalon del regimiento aparecieron sobrevolando la ciudad.Como faltaba poco para que anocheciera y la situacion parecia medianamente controlada, no se quiso correr riesgos con la llegada de la oscuridad y los aviones siguieron hasta la localidad de Lubumbasi, antigua Elisabethville, a unos 300 kilometros al suroeste de Kolwezi y en poder del Ejercito Zaireño.Los refuerzos debian volver a Kolwezi en las primeras horas del dia siguiente.
Fuente: Foro de historia El gran Capitán
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