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La memoria de la Otra Europa

Matar al Perro

Matar al Perro

Acabar con la vida de uno de estos fieles animales es a veces simplemente una cuestión de capricho para algunos. Hay un muestrario horrísono y horrendo, un muestrario de variaciones, donde la fiereza humana encuentra su lado más feo. No importa que haya dado lo mejor de su vida, tampoco que haya soportado una existencia a la que nadie podría llamar vida, cuando la ira o la rabia crece en el interior de alguno de nuestros especímenes de la raza humana de modo incontrolado, lo más fácil para liberarla es matar al perro.

Los hay que los matan lentamente, día a día, manteniéndolos atados a una breve cadena y abocados en el mejor de los casos a una fría e inhóspita caseta de cemento que chorrea agua y humedades. Ése no sabrá lo que es jamás una correría por el campo abierto, una caricia alentadora sobre su piel, unas palabras de su amo que comprenderá y escuchará con avidez.

Porque los perros también escuchan, sienten y hasta sufren. Para aquellos que deseen comprobarlo les basta solamente fijarse con detenimiento en sus ojos. En ellos siempre aletea el brillo que miles de generaciones de perros antes que éstos han ido acumulando para nosotros. La primera fue aquella que surgió del lobo salvaje, cuando se acercó temeroso a un poblado para recoger algún hueso sobrante que un humano arrojó lejos. Y así el acercamiento fue haciéndose más cotidiano, más frecuente, hasta que el lobo se trocó en perro.

Toda esta cadena de siglos de entendimiento se rompe de pronto cuando la vida del perro no vale más que un momento de furia. Cuando el cazador apunta al final de la jornada con su arma -algunos, no todos- al animal que no ha seguido bien los rastros y un disparo deja al can abatido en el monte, como queriendo compensar la propia frustración en el acto de matar al compañero amigo. Es de todos modos, comparándola con otras, una muerte misericordiosa. O eso dicen algunos. Hay otras en cambio mucho más asesinas, mucho más alevosas, como la que cierto sector innombrable llama «tocar el piano». Lamento tener que contarlo, pero consiste en lo siguiente: una vez finalizada la temporada de caza para los galgos, los que no han superado a juicio de algunos propietarios las expectativas puestas en ellos se les cuelga de un árbol o un poste, dejando que sus patas traseras apenas lleguen al suelo. El can muere lentamente estrangulado, mientras sus esfuerzos por hacer pie se asemejan al acto de tocar este instrumento.

Todo esto por fortuna puede cambiar dentro de muy poco si la reforma prometida por el Gobierno hace que el Código Penal contemple este tipo de actos como delitos. Hasta el día de hoy, sólo son punibles las muertes de nuestras mascotas si en ellas se demuestra «ensañamiento». Verdaderamente somos un país que ha sido hasta la fecha poco sensible con el sufrimiento animal. España, que ha dado un gran salto hacia adelante en las últimas décadas, ha dejado un vacío que sería necesario rellenar cuanto antes para el bien de todos. Pues para mi humilde opinión, matar al perro no es solamente matar un perro, es mucho más, es simplemente dejar que se muestre la sordidez de nuestro interior del modo más deleznable. Quien maltrata a un niño, quien agrede a un semejante, no es necesariamente aquel que mata a su perro, pero ambas crueldades van unidas de un modo indisoluble.

He sido, por otra parte, un niño que ha crecido contemplando como natural algunas crueldades con los animales, sin que a nadie se le ocurriera pensar que ésta era una de las peores educaciones para un infante. Era entonces lo corriente. Por ponerles un ejemplo suave, lo más socorrido para escarmentar a un can que osase adentrarse en gallinero o palomar ajeno, se le ataban unas latas vacías a la cola y se le administraba una dosis de gasolina en salva sea la parte, con el fin de animar su huida a la carrera durante más tiempo. Y de aquí para arriba.

Mientras escribo estas líneas veo a mi perra terrier tumbada cerca de mi mesa, esperando con paciencia infinita el momento de dar su paseo diario. No hay en sus ojos ni una muestra de reproche, solamente la comprensión de quien está acostumbrado a dar sin esperar recibir nada a cambio. Creo que lo sabe tan bien como yo, ya que fue rescatada antes de ser arrojada al río junto a sus hermanos, al formar parte de una camada no deseada. Lamentablemente, es hembra, y no he encontrado el equivalente para este sexo con el que pudiera haberla llamado «salvada de las aguas». Así que ya sabe, no mate al perro. Mate sus peores instintos con un disparo eficaz del raciocinio.

Autor: Gerardo Lombardero

Alla festa della Rivoluzione

Julius Evola en Italia: una sintesis del panorama tradicionalista

Julius Evola en Italia: una sintesis del panorama tradicionalista

Biblioteca Evoliana.- Sería difícil resumir en tan pocas líneas la persistencia del pensamiento evoliano en Italia treinta años después de su muerte. Sus obras, no solamente en Italia, sino en toda Europa han sido reeditadas regularmente, incluso en un país tan "difícil" para el mundo editorial como España. Antonio Lombardo nos indica las distintas tendencias y órganos evolianos en Italia. Evola jamás intentó crear en torno suyo un movimiento de "discípulos" disciplinados y sumisos, prefirió siempre que cada uno pensara en términos tradicionalistas. Esta artículo demuestra que el pensamiento evoliano sigue vivo treinta años después de su muerte.


Cuando Julius Evola murió, el 11 de julio de 1974, sus libros habian sido leidos por la gran parte de la derecha radical italiana.

El pensamiento tradicionalista de Evola, desde los años inmediatos que siguieron la postguerra, había sido un punto de referencia para todos aquellos que no aceptaban la decadencia y la destrucción espiritual de este país así como del mundo entero. Como todo el mundo sabe, y como Evola escribió en diversas ocasiones, no solo los paises vencidos perdieron parte de sus territorios nacionales, de su prestigio y de su autoridad internacional, sino también muchas de las naciones europeas perdieron en pocos años sus dominios y sus imperios coloniales. De todo esto se beneficiaron los dos bloques, uno el occidental y el otro oriental, el mundo de las Vegas, Coca-Cola y Hollywood y el imperio comunista.

Así pues, cuando en 1948, Evola retornó a Roma, después de largos periodos en hospitales austriacos e italianos, fué contactado por un grupo de jóvenes hombres "que no se habian dejado abandonar a la idea de la renuncia". Entre ellos recordamos: Clemente Graziani, Fausto Gianfranceschi, Roberto Melchionda, G. A. Spadaro, Enzo Erra, Paolo Andriani, Rutilio Sermonti e Pino Rauti: el cual nos relata literalmente su descubrimiento de Evola: " Nosotros no lo conociamos. En la época del régimen fascista, había tenido poca relevancia, a pesar de que sus artículos escritos en Diorama habian sido, a mi entender, fundamentales. Pero nosotros ignorábamos todo sobre la vida cultural del fascismo. (...) Nosotros descubrimos a Evola durante una de nuestras numerosas estancias en la carcel. Leimos Revuelta contra el mundo moderno que tuvo para nosotros una importancia decisiva".

Con todos estos jóvenes hombres Evola comenzó una relación importante. Para ellos, que estubieron en los años sucesibos en el centro de numerosas iniciativas políticas y culturales, el escribió sus principales ensayos políticos. Se trataba de la joven derecha intelectual, próxima al MSI (Movimiento Social Italiano) y sobre todo a Ordine Nuovo. Evola escribiría sobre este último más tarde:" Ordine Nuovo adoptó totalmente mis ideas". Estos jóvenes conservaron una relación preferencial con Evola hasta su muerte.

En los años sucesivos, entre aquellos que visitaron a Evola en su apartamento de Via Victorio Emanuele, destacan Mario Merlino, Gianfranco de Turris, Gaspare Cannizzo, Renato del Ponte y Adriano Romualdi que fué el primer biógrafo del maestro.

Numerosos universitarios y escritores de la derecha radical fueron inspirados, en Italia, por el pensamiento evoliano. Pero solo exitió un pensador en el centro del desierto, como escribió Adriano Romualdi: "Evola constituyo un punto de referencia obligatorio para los jóvenes hombres que, entre 1948 y 1968, se formaron en solitario en el desierto que era la cultura de la derecha radical. Es en este paisaje desolado que Evola se dirigía con su lógica y su estilo cristalino".

Después de la muerte de Evola, sus libros continuaron a circular en el movimiento nacional radical en Italia y sobretodo en la corriente tradicionalista. Algunas veces sus lectores estaban unidos a movimientos políticos pero no siempre era el caso. Y cuando así era, había un particular modo de aproximación a la política. Si bien algunas veces la lectura de Evola pueda ser una via para dejar la política, esto no era en ningún caso frecuente, contrariamente a lo que escribió Marco Tarchi que describió los libros del maestro como un " mito incapacitante".

En nuestro días existen numerosos centros culturales, políticos, editoriales y de tradución en Italia que se pueden relacionar con el pensamiento evoliano. No se pueden citar todos, pero es necesario con los más importantes. Está primero de todo la Fundación Julius Evola que fué creada después de la muerte del barón. Es una extructura cultural, alejada de lo político, y que su único objetivo es el de publicar libros de y sobre Evola y organizar conferencias sobre su pensamiento. Su presidente es Gianfranco de Turris. Desde 1998, la fundación publica una revista anual cuyo título es Estudios Evolianos. La fundación tiene su sede en Roma en los locales de la casa editorial y librería Europa.

Estando Evola todavía en vida, Renato del Ponte fundó un Centro de Estudios Evolianos que compuso el tejido de numerosos ligámenes en todo el mundo. Si bien el alma italiana ha desaparecido, algunos de sus apéndices en el extranjero todavía existen (por ejemplo en Argentina). Renato del Ponte publica una revista llamada Arthos que quiere ser en cierta medida el guardián de la ortodoxia evoliana.

Otro centro de sebera ortodoxia, muy activo y dotado de numerosos miembros, es Raido, cuya sede está en Roma y que publican un boletín del mismo nombre. Ligado a Raido el grupo siciliano el Cinabro que posee una librería y publican una revista trimestral llamada Heliodromos.

Otra revista siciliana muy importante es Vie della Tradizione. De periodicidad trimestral dirigido desde 1971 por Gaspare Cannizzo y que representa el símbolo de reencuentro de las diversas corrientes tradicionales nacidas del pensamiento de Evola: paganos y católicos, musulmanes y gnósticos, romanos y nórdicos, etc.

Existe también la revista Algiza - que yo mismo dirijo desde 1995 - y que es el órgano de expresión del Centro Studi la Runa, una asociación tradicionalista que tiene su sede cerca de Génova en el norte de Italia. Entre otras publicaciones , es de señalar Avalon, publicada del Cerchio otra librería tradicionalista de orientación evoliano-católica.

Existe todavía otra importante casa editorial de derecha radical, ediciones de AR, fundada hace más de 30 años por Franco Freda. Señalamos también All'insegna del Vetro dirigida en Parma por el profesor Mutti y ediciones Barbarossa que depende de la librería de Milán, La Bottega del fantastico, y que publican una revista mensual de caracter nacional-revolucionario con el nombre de Orion.

Alberto Lombardo

Publicado en La Biblioteca Evoliana

Evola: Dalla Trincea A Dada

Juan Ignacio: 26 años de un crimen político (1980-2006)

Los vencidos: Szálasi (Hungria)

Extraido de la revista: Pour un Ordre Nouveau (1971)

Extraido de la revista: Pour un Ordre Nouveau (1971)

La traducción se realiza en la red, a falta de algo mejor. Os pedimos disculpas por la dificultad a la hora de leerlo. 

“A la reciprocidad de nuestra reunión se había lanzado nuestro movimiento, se había creado una sorpresa, se había señalado un despertar; nos faltaba una confirmación. Se podía temer que estos éxitos fueran un fuego de paja, por eso debíamos demostrarnos que además de un golpe de teatro, nuestro movimiento era capaz de seriedad y que teníamos realmente la voluntad de hacer un partido político. Debíamos para eso darnos pruebas: continuidad, seriedad en la acción, ausencia de activismo y folclore; y sobre todo, dar una imagen de marca aceptable no solamente para jóvenes enamorados de la acción, si no también para las personas de edades más maduras que tenían  una posición social establecida. Debíamos pues seducir y no asustar, abandonar la imagen de marca activistas exaltados "que se nos clavaba en piel." Para alcanzar este objetivo, la estrategia del movimiento se conocía desde el principio: · debíamos demostrar ausencia de sectarismo, de referencia al pasado · queríamos crear un partido de masa, abandonando así las viejas prácticas de nuestro medio que, hasta ahora, tenía el culto de las pequeñas capillas que agrupaban algunas decenas de "iniciados" en una bodega oscura. Eso implicaba para de practicarnos una política de amplia apertura. Acogiendo los militantes que vienen de horizontes muy distintos, esta política, encaminada a hacer de nuestro movimiento el partido de todos los Nacionalistas que debían duplicarse de una estricta rigidez interior. Además, nuestra acción política debía impregnarse de la más estricta legalidad. Queríamos un partido oficial, cuyos responsables se conocían de participarlo de todos, capaz a todas las luchas políticas, sindicales, electorales. Más que nunca, era necesario aplicar nuestra consigna: PRESENTE POR TODAS PARTES Esta es la razón por la que desde la reciprocidad habíamos pretendido organizar, estructurar nuestro partido para hacer una herramienta eficaz. En paralelo a este trabajo interno, debíamos organizar nuevas "operaciones promoción", afectar nos grandes golpes en la opinión, la publicidad así adquirida ante nosotros hacer progresar a grandes saltos, ganando así varios años de trabajo cada vez. Debíamos también desarrollar las distintas correas de transmisiones que habíamos creado, permitiéndonos así una acción adaptada a los distintos medios socio-profesionales (GUD, ULP, UGT, por ejemplo). Prioridad también 'dase a la implantación en los sectores, trabajo largo y agotador, pero necesario, ya que era vital para de mostrarnos nuestra presencia en los barrios. Esta línea política siempre se siguió con los riesgos inevitables que eso implicaba. En función de este programa, debíamos, después de la reciprocidad, rehacer una nueva "operación promoción" y dar a nuestros partidarios la prueba de nuestra presencia. Si el éxito a la Reciprocidad podía asignarse a la sorpresa, el del Palacio de los Deportes debía ser una confirmación. Esta nueva operación debía tener obligatoriamente una mayor amplitud que la de la Reciprocidad y señalar allá el desarrollo de nuestro movimiento. Una operación de este estilo debía ser legal y debía pues corresponder obligatoriamente a una reunión, una reunión mayor que el de la reciprocidad. Era para nosotros la obligación de hacer un Palacio de los Deportes. La línea política del movimiento nos imponía participar a todas las luchas. Habíamos estado presentes a las elecciones del

 

12.o distrito, a las de Burdeos. Debíamos serlo al municipales tanto más que no se concede el Palacio de los Deportes hasta en la época de elecciones a los partidos políticos. Esto es una de las numerosas razones para las cuales presentamos listas en toda París.

 Hacer un palacio de los deportes representaba para nosotros una operación grandiosa, nunca realizada por Nacionalistas desde decenas de años. Eso representaba una apuesta enorme, de la que dependía el futuro del movimiento. Necesitábamos pues ponerlo todo en?, orientar todo el año sobre esta reunión que lo colocaba al nivel de un verdadero partido. Esta es la razón por la que debimos, desde el principio del año: · Adquirir un local oficial, base necesaria para una operación de gran envergadura. · Consolidar los sectores por reuniones que nos permitían merodear a nuestros equipos (encolados, organización de casetas, S.O., oradores), de saber cuánto costaba una reunión, y probar la fuerza de nuestro impacto en los barrios. El éxito de las reuniones de sectores nos permitió adquirir la certeza que con una buena campaña, éramos capaces de llenar la sala del Palacio de los Deportes. Nuestro éxito pues estaba garantizado. Podíamos, por lo tanto, prever cruzar el hierro. Quedaba por solucionar el problema financiero; durante un trimestre, intentamos equilibrar los presupuestos de nuestros sectores. Habían creado una operacio'n- promoción 71 pero que no pudo llevarse ya que fue empezada demasiado tarde (esta operación sin embargo fue un éxito). ¿Qué inconvenientes presentaban para nosotros esta reunión? En primer lugar, teníamos el problema financiero. Esta reunión iba a costar caro, tanto más que teníamos que financiar las elecciones municipales. Este dinero podía obviamente emplearse a otra parte (estructura, Diario), pero no se habría encontrado el dinero adoptado en el Palacio de los Deportes para otra acción. La operación Palacio de los Deportes era suficientemente atractiva por sí mismo. Otro riesgo, para nosotros, era el de la prohibición de la reunión; y en ese momento, todo el esfuerzo tanto financiero como militante habría caído al agua. No teníamos entonces operación de reemplazo. Además, esta prohibición habría hecho hundir la operación electoral. Otro peligro: caer en una provocación, o en la reunión en la sala (brazo aumentado, delirio verbal), o dentro, con trifulcas, si nuestro S.O. no se había tenido bien en mano. Podíamos "también hacer la", es decir, una sala vacía, no oposición en nuestros adversarios. Hacernos aplastar por los gauchistes. A pesar de estos riesgos, tenemos decidimos tener esta reunión. Nos sentíamos: capaz de llenar la sala, de ingresar el choque de los gauchistes, de evitar la prohibición permaneciendo en la legalidad. Habíamos adquirido una disciplina suficiente durante un año. Además, en la opinión, el movimiento se había hecho olvidar. Era hora de afectar un gran golpe. No podíamos ya permitirnos vacilar. El momento era bueno. Debíamos probar que nuestro trabajo era eficaz. Debíamos hacer el Palacio de los Deportes y enfrentar nos a nuestros adversarios en terreno elegido por nosotros. Retuvimos la sala desde el 28 de diciembre, efectuado las gestiones necesarias para obtener la autorización querida (obtenida en el último momento, lo que representa 19 días antes). Prohibimos cualquier otra operación, dando así prioridad al Palacio de los Deportes. Hicimos el máximo sobre el plan propaganda. Ninguna reunión tan se preparó: - 15.000 carteles gigantes - 200.000 prospectos y tantos autoadhesivos - 15.000 invitaciones O sea 400.000 francos (nuevos francos),

que creemos bien invertidos, el único alquiler de la sala coûtant100 000 francos.

 La preparación del Palacio de los Deportes pues se hizo en quince días, y pidió un trabajo enorme a nuestros militantes. Todas las noches nuestros equipos de empapeladores proporcionaban un trabajo colosal, por fríos siberianos (-10 °C algunas noches, el pegamento congelaban sobre las escobas). Todos los días, por todas partes en París, se efectuaban de las distribuciones de prospectos, nuestros autoadhesivos empapelaban la ciudad. La reacción no se hizo esperar. Por todas partes la oposición se movía, por todas partes se hablaba nosotros. Los gauchistes se desencadenaban. Se deseaba esta operación obviamente estaba prevista, se esperaba, pero no. Para nosotros el problema era el siguiente. La agitación gauchiste era un arma de doble filo. Era buena para nosotros en el sentido que contribuía a hacer anunciar la reunión además de nuestra propaganda, sensibilizando la opinión y la prensa que esperaba la confrontación. Nuestro impacto publicitario ganaba. El anuncio de la presencia de los gauchistes incitaba lo duros a unírsenosotros, sintiendo que la parte iba a ser seria. Presentaba los siguientes inconvenientes: - los riesgos de desordenes volvían dudosos la autorización de nuestra reunión y sobre todo el acuerdo del director de la sala. - Además, el objetivo de la reunión era para de hablarnos, expresarse, definirnos, proponer un programa para las elecciones, reunir 10.000 parisienses que se nosotros habrían unido, pero que los riesgos de confrontaciones corrían el riesgo de desalientar venir: no se puede pedir a todos nuestros partidarios enfrentar adoquines para asistir a nuestra reunión. ¿Habría sido lo que una reunión sin gauchiste? En cuanto a la asistencia, garantizábamos una sala llena, lo que habría tenido una gran repercusión en la opinión. El ambiente en la sala, calentada por nuestros partidarios, habría sido bueno. ¿Una reunión con la presencia de los gauchistes? Era entonces la confrontación. Lo esperábamos desde hace tiempo, debía producirse; pero aquí, estábamos en nuestro derecho; habíamos elegido nuestro terreno; para nosotros, era la ocasión de tener una vieja apuesta, de enfrentar todos a nuestros adversarios, de romperlos y de obligarlos a reconocernos como una fuerza existente. Era el momento también de juzgar el valor de nuestro personal, de nuestros partidarios. Era la ocasión de hacer del 9 de marzo una fecha, una victoria. Era, para nosotros, poner de manifiesto que no éramos una reunión electoral de excéntricos, pero decidido un movimiento sólido, listo para aceptar el combate. Por último, una confrontación nos traía diez veces más de publicidad, atraía sobre nosotros la opinión nacional e internacional y obligaba a la gente a elegir para o contra nosotros. Es en este estado de ánimo, este ambiente, que llegamos al 9 de marzo. Aterrorizado el director de la sala, nos pidió asistir a una mesa redonda con las autoridades para que las medidas de seguridad se adopten normalmente, como eso se hace a cada reunión, el papel de las autoridades eran hacer respetar el orden. Así sería de una reunión gauchiste amenazado de un ataque, así es de toda manifestación. La policía se encargaba del mantenimiento del orden en la calle, lo que pasaba en la sala que no lo observaba, incumbiendo organizadores. ¡Como siempre! Así, nuestro S.O. debía confinarse en el recinto del Palacio. Hay el guardia a partir de la víspera por noche, con el fin de evitar un nuevo golpe como el atentado al explosivo contra el St-Lamberto de nuestra primer reunión o de un ataque relámpago. Nunca, durante la noche y el día, uno sólo de nuestros militantes no

se mostró fuera del recinto del Palacio, de acuerdo con las solicitudes de las autoridades, queriendo respetar la legalidad.

Equipamos nuestro S.O. el material defensivo indispensable, debido a las llamadas al asesinato pronunciadas por la izquierda desde hace 15 días. No se enfrenta, en efecto, los terroristas que hicieron sus pruebas calle del zorro (ataque-relámpago), a Convenio, Abadesas, Nanterre, las manos desnudas. Entonces sabíamos que nuestros adversarios iban a venir equipados de cócteles molotov, barras de hierro, con casco. Si rechazamos la violencia ofensiva, de acuerdo con la línea política definida en el congreso, aceptamos firmemente la violencia defensiva, sobre todo cuando se trata de llevar un combate para defender nuestra libertad de expresión y no existe medidas a medias en este ámbito. Debíamos tenersenos a toda costa.

Esta es la razón por la que equipamos enérgicamente nuestro S.O. de un material de defensa estático (escudo, largas pértigas metálicas). Distribuimos a los 500 miembros de nuestro S.0. en 5 equipados:

 - 3 en el vestíbulo - 1 en las instalaciones del Palacio - 1 en la sala para defender la tribuna.Nuestra intención era quedarse en el Palacio, pero, desde las 19h 30, comprobábamos a nuestro gran asombro la ausencia general de fuerzas de policía en el mismo lugar y a los alrededores, así como un principio de concentración de izquierdistas a las mismas puertas de la Sala de deportes. El problema para nosotros era devolver el acceso a la sala posible para nuestros invitados, acceso que los izquierdistas intentaban impedir.En este momento, nos ponemos en contacto con las autoridades que nos anuncian su intención de no intervenir, excepto si el Palacio fue investido(invertido) por los izquierdistas, es decir que tenían la intención de dejar producirse de una parte la concentración izquierdista, por otra parte los enfrentamientos, burlándose perdidamente para que el acceso del Palacio sea libre o no.La policía nos dejaba pues sólo frente a los izquierdistas, contando con intervenir que después del choque. Se trataba de una trampa que debíamos desbaratar en el acto forzando la policía que interviene para soltar(desempeñar) los accesos del Palacio. ¿ Por qué esta trampa por parte de la policía? Porque la policía que no cumplía su papel, se negaba a proteger la reunión. Porque la policía, después del asunto Deshaye, después del asunto Guhot, fue desacreditada y necesitaba redorar su escudo. Marcelin [prefecto de París encargado de la policía de París] esperaba el enfrentamiento entre extremistas, para chocar la prensa, su policía que intervenía sólo para restablecer la orden amenazada por los extremistas, pegando a la derecha y a la izquierda, según el viejo principio de la péndola. Se trataba pues de un abandono de función y de una maniobra política que debía darle el bello papel a la policía que aparecían como el "desfacedor de entuertos".

Era fuera de cuestión para nosotros, porque habrían habido entonces numerosos muertos, ninguna reunión, persecuciones judiciales, y puede ser una disolución del movimiento (para mostrar la firmeza del poder algunos días antes de las elecciones).
Es por eso que el grupo n°1 de nuestro no se aplica tomó sitio fuera, sobre la plaza de la Sala de deportes, con como orden formal de no sobrepasar la acera allí contigua, y de servir de biombo con el fin de protegerles la entrada de la sala a nuestros simpatizantes que comenzaban a llegar. Envalentonados por la ausencia de las fuerzas de policía, los izquierdistas se agrupaban frente al Palacio, lanzaban piedras, botellas, pernos y cohetes sobre nuestro no se aplica. Su número crecía, entonces no estábamos en relación con los gruesos de las fuerzas, sino con Spontex o Anarcos.

Frente a nosotros, con calma, desadoquinaban como en mayo, la calle con piochas.
La situación no podía más quedarse de allí allí. El problema se nos ponía(aterrizaba) entonces: o dejar a los izquierdistas amontonarse, organizarse y bombardearnos. O dispersarlos antes de repetir nuestra posición.
Esperamos un cuarto de ora, impasible bajo los ladrillos(pavimentos), pensando que la policía haría su oficio, a en cuyo caso habríamos vuelto inmediatamente al recinto del Palacio. Pero la situación se volvía insostenible. Tres de los nuestros fueron ya tocados, los espectadores no podían acercar, fuimos obligados a cargar.
Lo hicimos en dos veces, en orden, con disciplina, con como preocupación única de dispersar a los provocadores con el fin de que el sitio(plaza) encuentre(recobre) su calma. Pero la situación se pudría.


A las 8h 40, más de mil izquierdistas, cuyas varias decenas fueron soltadas la mosca, nos hacía frente. La excitación era creciente. Entonces hicimos salir el grupo n°2 de refuerzo sobre la plaza con el fin de rehacer la tercera carga(encargo), más peligrosa, pero indispensable. En este momento un izquierdista hace exponer una granada ofensiva entre sus compañeros queriendo lanzarlo.

Los primeros cóctels se miran a llover, uno de ellos se estrella sobre el casco de un militante pero afortunadamente no se incendia. Es de nuevo la carga(encargo), el cuerpo a cuerpo. Dispersamos de nuevo a los izquierdistas cuando estallan los nuevos cóctels que estallan(explotan), esta vez, a nuestros pies. De por todas partes llegan los izquierdistas. Vemos entonces aparecer la comitiva organizada 4000 izquierdistas, soltados la mosca, armados(cargados) frente a nosotros. Hacemos salir el grupo n°4 para tener el choque que se vuelve inevitable. Varios de nuestros amigos están sobre los tejados con el fin de defender el acceso a la sala. Es en este momento allí, alertados por la explosión de la granada izquierdista, dándose cuenta de la gravedad de los golpes, de la violencia de los combates que se celebraban desde las tres cuartos de ora horas, que la policía intervino: es el choque brutal, una ola de fuego que se derriba(se abate) que lo coloca.

Nos quedamos sobre nuestras posiciones y tratamos de hacer volver a los espectadores a la sala. Son las 8h 45. Es el motín por todas partes. Los metros están ocupados por los izquierdistas, las calles son bloqueadas(tachadas), los autobuses bloqueados. A pesar de eso, más de 4000 personas vuelven al Palacio, bajo la lluvia los proyectiles, y reúnen los millares de nuestros amigos que se encontraban allí ya.
Fuera las grescas continúan, pero los izquierdistas vuelven a la carga rápidamente por las pequeñas calles que llevan en el Palacio. La policía se inmoviliza entonces en un cordón pero deja a los izquierdistas acercarse y bombardearnos ladrillos(pavimentos).
La situación vuelve a ser la misma para que a las 20h 45, mientras que la reunión comience y que la policía mira en espectador, habiéndose contentado con dispersar la comitiva izquierdista, pero que los(las) dejan hostigarnos hasta el fin de la reunión.
Jamás tendremos bastantes palabras para alquilar(alabar) la calma y la disciplina de nuestra no se aplica quedado durante horas impasibles bajo la lluvia de ladrillos(pavimentos) izquierdistas, cargando cada vez que esto se revelaba necesario para soltar(desempeñar) las entradas de la Sala de deportes.
Gracias a ellos, ganamos. Tuvimos el Palacio. Desbaratamos la trampa del régimen obligando la policía a intervenir. Reunimos a 5000 partidarios que, a pesar de los riesgos, no vacilaron en reunirnos.

Durante ese tiempo, desde principio de la tarde, en la sala, preparábamos las decoraciones. Cada sector había traído una banderola. Una cruz inmensa y céltica estuvo dispuesta delante de la tribuna; stands de adhesión y de informaciones fueron colocados por todas partes, una centena de militantes era presente para percibir las entradas, colocar a la gente, vender nuestra documentación.

LA REUNIÓN El ambiente en la sala era totalmente diferente de la de la Mutualidad, la clientela también. La gente venida no eran más los clásicos acostumbrados que frecuientan nuestros medios. El mundo mismo reconocía que el público estaba de condición modesta, resuelto y determinado, de toda edad, pero con una mayoría fuerte de gente de edad de 30 años, lo que es muy interesante porque las reuniones nacionalistas siempre han sido constadas hasta ahora por dos categorías de gente: o sea muy de jóvenes desorganizados, el aspecto folklórico, o sea de personas de edad y nostálgicas. Allí, por primera vez, teníamos otro público, gente venida no para divertirse, pero para trabajar, decididos a perseguir o repetir el combate; son la gente quien siempre faltó a nuestros movimientos, les son que serán los cimientos(audiencia) de nuestro partido. Son la gente quien es un poco nuestra victoria del 9 de marzo.

El ambiente era muy caliente y si la necesidad se había hecho sentir, la sala muy entera se habría presentado como el combate, unánime al lado de nuestros compañeros de no se aplica. El interés de esta sala debía plasmarse en numerosas adhesiones (más de 200) la misma tarde y la semana siguiente, sin contar los contactos renovados. Esto también se vive en la colecta(búsqueda) de la salida (sacada sin incidentes).

Los discursos, en cuanto a ellos(ellas), fueron los actuales sin referencias el pasado. Los errores de la Mutualidad pues fueron repetidos. Para nosotros, la apuesta fue ganada; por cierto, 10 000 parisinos no estaban presentes, sino jamás eran 5 000, en condiciones vistas para una reunión. Además, numerosas son las personas que no pudieron alcanzar el Palacio. En efecto el más grueso de las grescas se produjo entre las 20h 00 y las 21h 00, hora de llegada de los espectadores. Esto nos prueba que, en condiciones normales, habríamos tenido un lleno.
Además, la prensa y los izquierdistas se acordaron de reconocer que 5000 personas presentes a nuestra reunión, aquella tarde, es 5000 aseguradas de venir a cualquiera de nuestras reuniones, cualesquiera que sean las condiciones."

Ordre Nouveau: El servicio de Orden (1971)