Una voz en el desierto
Habla un general español... retirado, por supuesto, que es la única manera que tiene un militar español de mantener un pelín el tipo.
Aborto: Negocio democrático
¿De qué sirve que las muchachas, exentas de participar en la guerra, estén inactivas y no deseen , armadas con la pelta, seguir a los fieros escuadrones, si, sin tener nada que ver con Marte, de sus propias flechas soportan las heridas y arman sus temerarias manos contra sus propios hechos?. La que en primer lugar decidió arrancarse los tiernos fetos, hubiera sido merecedora de morir en su propia batalla.
¿Es que para que tu vientre se vea libre del defecto de las arrugas, se ha de extender la arena de tu terrible lucha?. Si esa misma costumbre hubiese sido adoptada por las madres de la antigüedad, el género humano hubiera desaparecido por falta de hombres y alguien, origen de nuestra especie, habría tenido que lanzar de nuevo piedras en un mundo vacío.
¿Quién hubiera aniquilado el poder de Príamo si la divinidad marina Tetis se hubiese negado a soportal el peso durante todo el tiempo completo?. Si Ilia hubiese matado en su hinchado vientre a los gemelos, hubiera perecido el fundador de la dominadora ciudad. Si Venus, cuando estaba embarazada de él, hubiese atentado en su útero contra Eneas, la tierra se hubiera visto privada de los Césares. Tú también, pudiendo nacer hermosa, hubieses muerto si, como tú, tu madre hubiera intentado tu acción.
Yo mismo, a pesar de preferir mejor morir amando, no hubiese visto la luz del día en el caso de que mi madre hubiese acabado con mi vida.
¿Por qué privas a la repleta vid de las uvas que van creciéndole y tomas con mano cruel los frutos no maduros? ¡Qué caigan los maduros por su propio peso!. Deja que los que hayan nacido crezcan: la vida no es un premio sin importancia para una pequeña espera.
¿Por qué escarbáis vuestro vientre con afiladas armas y administráis crueles venenos a los que aún no han nacido?
OVIDIO, Amores, 2, 14
Rescatado del olvido por Antipodas Cultura disidente
¿Cómo combatir la Inquisición? ¿Cómo puedes ayudar a la libertad de expresión?
Un librero ha sido encarcelado por delito de opinión, por publicar libros que ni siquiera ha escrito (ni podido leer, en su gran mayoría), que reflejan no su opinión, sino las diferentes opiniones de sus diversos autores. Ha sido condenado por 16 títulos, básicamente textos históricos sin comentario alguno.
Se le acusó y condenó por racismo, con una chutzpah despampanante, por publicar Nobilitas, un libro escrito por un hindú, que resume el pensamiento de los grandes filósofos occidentales de los últimos 2.000 años.
Se le acusó y condenó por anti-semitismo por publicar un libro del autor judío Israel Adán Shamir, quien se queja de los crímenes del Estado genocida de Israel contra los palestinos. Por otra parte, los árabes también son semitas, pero esos genocidios no les importan, deben contar con total impunidad a su modo de ver. Lo que no debe quedar impune es que alguien se queje de los genocidios llevados a cabo por los judíos, porque quejarse de esto según ellos es justificar el genocidio contra los judíos. ¿Puede haber un mejor ejemplo de chutzpah?
Pero sigamos con más ejemplos, otro de los 16 libros por cuya publicación Pedro Varela ha sido condenado es un texto de lectura obligatoria en las universidades españolas para la carrera de psicología: Raza, inteligencia y educación. Lo edita la propia Universidad. Su autor, ¡otro judío anti-nazi!, que cree en el Holocausto como hecho histórico tal y como hace constar en su libro, ¡es nada menos que H. J. Eysenck, el psicólogo más citado después de Sigmund Freud! Pero en su libro demuestra la diferencia de coeficiente intelectual entre razas con argumentos que no han podido nunca ser rebatidos. Sin embargo, ¡los Garzones que hay por el mundo adelante son historiadores, antropólogos y científicos todo en uno!
Vale, es terrible, es vergonzoso, es indignante. ¿Y ahora qué? Hay múltiples formas de ayudar a exigir la liberación para él y la libertad de expresión para todos. Esperamos tu colaboración, organicémonos.
¿Cómo puedes ayudar? Cualquiera puede ayudar de muchas formas. Sé activo.
- Promueve el blog de Pedro Varela: libertadpedrovarela.over-blog.com.
- Envíale tus cartas a prisión, evitando lenguaje soez, gritos de combate o cosas que puedan empeorar más su situación. La dirección de su prisión es: Centro penitenciario Lledoners, carretera C-55 de Manresa a Solsona km. 37, 08250 Sant Joan de Vilatorrada. Apartado 60. (Esta dirección deberá ser confirmada en este blog en los próximos días, especificando el apartado y el número del recluso.)
- Envía tus cartas e e-mails de protesta a los políticos, cuya lista ofrecemos en el blog.
- Envía cartas al editor a diversos periódicos, las más inteligentes suelen publicarlas por puro afán de polémica. Especialmente en éstas, deberá cuidarse el lenguaje, deberán ser breves y relacionadas a ser posible con algún otro tema de actualidad en el momento de escribirse (es decir, algún otro atropello a la libertad de expresión o algo por el estilo). Participa y convence a tus amigos de participar en nuestras campañas de recogida de firmas contra la abolición de leyes que coartan e impiden la libertad de expresión y que son usadas como pretexto para meter a editores en la cárcel.
- Igualmente, puedes ayudarnos a organizar en tu ciudad una mesa informativa y recogida de firmas a favor de la libertad de expresión.
- Protesta contra el fiscal Aguilar. Únete a las manifestaciones que convocaremos contra este fiscal ideologizado, que denuncia tan sólo a sus odiados rivales políticos, y contra su sección politizada creada expresamente contra un sector ideológico concreto, nunca habiéndose procedido contra colectivos de extrema izquierda, o talmúdicos o de bandas islámicas o de inmigrantes (Latin Kings, etc., ésas que en Barcelona se legalizan como asociaciones culturales), etc. Envía también cartas a los medios de comunicación para acusarlo de hacer lo que hace. Entre todos podemos lograr que se siente al otro lado de la sala, como ya le ha ocurrido al corrupto Baltasar Garzón.
- Participa y convence a tus amigos de participar en las manifestaciones que serán convocadas el primer domingo de cada mes frente a la cárcel donde se encuentra Pedro. Las manifestaciones han de ser en todos los casos propias de personas civilizadas, con slogans y pancartas basadas en los atropellos contra la libertad de expresión.
- Colabora financieramente para la defensa judicial de Pedro, y para el sostenimiento de este proyecto que es Librería Europa, que debe seguir adelante, como oásis de libertad que provee a todo el mundo de los libros que la moderna Inquisición quiere censurar. En tal caso, la cuenta de ayuda es La Caixa 2100-3003-56-2109609958.
- Pídenos adhesivos y empapela con ellos tu comarca y allá donquiera que vayas. En cualquier caso, pase lo que pase, no nos amordazarán nunca; y haremos que no les salga políticamente rentable la represión contra nosotros.
- Lleva nuestras chapas y camisetas, así como otros materiales.
- Si dominas otros idiomas, ayúdanos en la traducción de nuestros comunicados y a darles la mayor difusión.
- Si vives fuera de España, puedes organizar manifestaciones frente al consulado o embajada española.
Las crónicas de Juan fernández Krohn: El asesinato de Juan Ignacio González...
Treinta años después (la otra cara de la Transición al descubierto)
Nunca hasta ahora oí siquiera hablar de él. Muchos aquí no lo creerán o les costará el creerlo, pero es rigurosamente cierto. El asesinato hace treinta años -muerto a tiros delante de la puerta de su domicilio- de Juan Ignacio González (Ramírez), joven fundador y dirigente del Frente de la Juventud junto con Pepe Las Heras -al que sí alcancé a conocer en mis años de la Universitaria madrileña-, no se habrá merecido la publicidad ni positiva ni negativa de otros hechos luctuosos que jalonaron tan lúgubremente la transición política, recordados y jaleados año tras año desde entonces en los medios.
Y eso les explicará a algunos lo que acabo de confesar; pero sólo en parte porque si no alcancé a conocer a aquel joven político malogrado ni oi hablar de él tan siquiera fue sobre todo porque sin que yo dejase de sentirme hijo de mi época a mi manera, la viví de una forma un tanto atípica como los que aquí me leen de seguro ya lo saben o adivinaron, hasta el punto que se puede decir incluso que me evadí en cierta forma -por la vía de la religión y sin sentirme un desertor de forma alguna- de la España de entonces y del ambiente que se vivía entre muchos jóvenes de mi edad en unos medios de gente joven que venían "grosso modo" a coincidir con mi estrato sociológico de procedencia.
La nostalgia de lo que no se vivió, quiero decir de un pasado anterior al de nuestra existencia en la tierra, es a veces mas fuerte que la que nos produce el pasado propio que vivimos en primera (o en cuarta) persona como lo experimenté yo mismo a menudo -tal y como ya lo tengo aquí señalado- paseándome junto a la playa, en la ciudad belga de Ostende, una cita a la que no falto varias veces al año hace ya mucho, en el tiempo que aquí llevo residiendo; y sintiendo irresistblemente de vuelta al mismo tiempo, a cada vez, todo un pasado, el de una época de Bélgica de cuando yo todavía no había nacido. Los años treinta (...)
Y confieso que visionando ahora ciertos vídeos conmemorativos del treinta aniversario del asesinato de Juan Ignacio González y de la época aquella que él marcó innegablemente con su vida y con su muerte -el Madrid de los años de la transición que por suerte o por desgracia me pillaron lejos, en el extranjero- me veo inundado de un sentimiento de añoranza, lo confieso, hacia un capítulo de la historia de España contemporánea que siento que me pertenece a mí también, mas si cabe que los que la vivieron de protagonistas en un primer plano (en cualquiera de los sectores de observación o de los bandos enfrentados entonces)
Y es en la medida que esa circunstancia de extrañamiento o expatriación que fue entonces la mía me permite hoy en cambio el proyectar sobre los sucesos aquellos una mirada mas ecuánime y objetiva si cabe y también mas global y panorámica. Y es la de una memoria visual y a la vez emanada de terceros; la mía propia, vista desde dentro y a la vez desde fuera, o si se prefiere desde el otro lado de la barrera.
Han pasado treinta años y el asesinato del dirigente del frente de la Juventud sigue sin verse esclarecido. El único que queda por esclarecer de todos los que dejó la transición política detrás suya. Lo que acierta a seguir proyectando una mancha sombría -me lo reconocerán aquí todos sean cuales sean su ideas o simpatías políticas e ideológicas- sobre aquella época convulsa de nuestra historia reciente y por el hecho mismo viene también a desvelar la "otra cara", o si se prefiere el verdadero rostro (inconfesable) de aquella. Y es la de una operación que se guisaron y se comieron entre unos pocos y que se dejó a muchos -como a mí- de una forma u otra en la cuneta...Y al precio de chivos expiatorios que pagaron injustamente entonces por los culpables verdaderos.
¿El GRAPO? ¿Servicios secretos (cualesquiera) por cuenta del gobierno (UCD) de entonces, los autores materiales del asesinato? La respuesta sigue en el aire tantos años transcurridos, y no deja de suscitar respuestas y explicaciones fecundas y frondosas como todos los grandes enigmas; unas mas fértiles o fecundas sin duda que las otras.
La transición -es decir el desmantelamiento o "voladura" a distancia, "controlada", del régimen anterior, como se la habrá acertadamente denominado- estaba pactada desde mucho antes de la muerte de Franco por intermedio del Vaticano que marcaba al Norte a la España surgida de la guerra civil desde el final de la segunda guerra mundial-como aquí ya lo tengo explicado- y no sólo en los capítulos mas propiamente reservados a la esfera de influencia de la política religiosa.
Y se encargarían de llevarla a cabo los tres mosqueteros de la Zarzuela -el monarca, Fernández Miranda y Adolfo Suárez (asesorados sin pausa y al minuto por la Nunciatura) (...)- sin dar cuentas a quienes fuera. Y por mas que tuviesen suerte y les saliesen al final "grosso modo" bien las cosas no pudieron evitar ciertos capítulos oscuros que teñirían fatalmente de oprobio, de verguenza y de bochorno sus trayectorias en el recuerdo, como lo fue la violencia que acompañaría, inseparable, al conjunto del proceso.
En los treinta años transcurridos desde entonces sin embargo, los medios no habrán dejado de apuntar como culpable en exclusiva de la violencia de la transición a "la ultra/derecha", una denominación servida como de encargo o de una pieza, que habrá valido para criminalizar impune e injustamente -como ahora ("mutatis mutandis") están haciendo los medios con los controladores aéreos- a tantos inocentes doblemente víctimas de persecución -y de vil asesinato incluso- y de discriminación ideológica. Pero obvio es el reconocer que como en el caso de la espiral de violencia que desembocó en la guerra civil -lo que aquí felizmente no ocurriría- la violencia de la transición la desataron primero los otros, "los correctos".
Y me refiero obviamente a la ofensiva terrorista de la ETA que llevaba ya haciendo estragos en España y en el seno de la sociedad española desde hacía una década y que alcanzaría por entonces, en la fase final de la transición política, niveles de paroxismo como lo ilustra el asesinato de Juan Ignacio, fueran quien fuesen sus autores.
Un fenómeno que conocería cierta forma de resaca tras el 23-F, que haría de 1983 -mi primer año (por entero) preso en la carcel portuguesa- el más sangriento de toda la larga historia de la banda terrorista (como tuve ocasión de registrarlo día a día gracias a un pequeño transistor y a los noticiarios españoles que me llegaban allí dentro)
"No hay fascismo sin la provocación del bolchevismo", escribió sagazmente el historiador alemán Nolte en una de las formulas mas logradas y divulgadas contenidas en sus escritos. Y análogamente no hubiera habido violencia de la ultra/derecha sin el chantaje permanente que la banda terrorista ETA -y sus compañeros del viaje del GRAPO y otros grupúsculos de extrema izquierda- infligía a la sociedad española desde hacía una década.
Los vídeos ahora publicados con ocasión del treinta aniversario del asesinato del líder del Frente de la Juventud son de una elocuencia muda e irresistible del impacto y relevancia del fenómeno de sociedad -y a la vez de masas- que protagonizaría aquel sector de la juventud madrileña de entonces -y en menor medida en otras ciudades y localidades españolas- minoritario y todo lo que se quiera pero de un protagonismo innegable inversamente proporcional a la significación marginal que se les atribuía entonces y se les sigue atribuyendo.
Unas imágenes inéditas para mi ya digo que ofrecen tantos años después el espectáculo propiamente inaudito de una manifestación de duelo multitudinaria, colectiva, solo comparable tal vez a la que a acompañaría al traslado de los restos de José Antonio desde Alicante hasta el Escorial al final de la guerra.
Así lo afirman los comentarios de los que uno de los vídeos se ve acompañado y por lo que deduzco ahora -completamente absorto- de las imágenes gráficas de aquello, pienso que no exageran. Entretanto se me habrá reprochado recientemente por algunos lectores el mostrarme acogedor sobremanera en mi blog de ciertos grupos o de individuos que sufren de marginalización -social e ideológica- desde hace décadas. Por el riesgo de criminalización que fatalmente para mi comportaría.
La extrema izquierda en España, y no digamos de puertas afuera, se vio "recuperada" -¡hace ya!- y perfectamente integrada en el proceso político normal propio de estados (democraticos) independientes y soberanos, en el ámbito de la UE al menos, como lo vengo presenciando -y también sufriendo en propia carne a veces- los largos años que llevo ya residiendo en Bélgica. ¿Y por qué no podría ser así con la (llamada) extrema derecha?
Porque si se exceptúa el caso de Francia e Italia -verdaderamente atípicos, sobre todo por lo que se refiere a la operación audaz que se desarrollaría en los años de la presidencia Berlusconi en relación con los vencidos (fascistas y neofascistas) de la segunda guerra mundial y sus herederos y descendientes-, la regla en los países occidentales sigue siendo como digo la exclusión y la discriminación ideológica plasmada en una asimetría flagrante entre los extremos (en favor por cierto de la extrema izquierda)
Y el fenómeno en el caso español se ve además agravado por un bipartidismo rígido y excluyente que tiende a perpetuar el escoramiento a la izquierda de la política interior y exterior españolas. Como en el caso portugués, sin duda, pero con la diferencia que en Portugal el régimen anterior -el Estado Nuovo- fue derribado por la fuerza (...)
Nada a la derecha del PP. La regla (para entendernos) -que se habrá visto aplicada inflexiblemente hasta ahora- vendría a significar un deslizamiento gradual del principal partido de oposición hacia la izquierda -"verbi gratia" hacia la posiciones del PSOE y del conjunto de la izquierda guerracivilista en muchos temas- como lo habrá puesto de manifiesto el largo (y tortuoso) trayecto recorrido por ese formación política desde su fundación -a partir de la AP- en los años de la transición política. No es sólo pues una cuestión de complejos (o de "complejines") sino un problema estructural del régimen democrático (a la española) que que se nos viene infligiendo hace ya tanto a los españoles.
En mis años preso en la cárcel portuguesa -e incluso mas tarde en experiencia similar aquí en Bélgica- se me denegó sistemáticamente consideración ninguna a las motivaciones del gesto que me había llevado a caer preso. En los baremos de lo políticamente correcto tal y como se veían manejados entonces por los responsables de los servicios carcelarios portugueses directamente concernidos con mi situación penitenciaria, "preso de conciencia" venía a traducir "pacifista" o no/violento y así me vería aplicado "el reglamento" en consecuencia, sin ninguna clase de miramientos.
"Vocé é um preso como os outros" me oiría decir invariablemente allí dentro cada vez que me resistía a ser tratado indigna o inhumanamente y era por lo general de labios de vigilantes o funcionarios que no escondían sus simpatías políticas (de izquierdas) "En Portugal no hay presos políticos" me oí repetir a menudo también. Lo que venia a contradecir el caso flagrante de presos, presentes allí dentro, de "las Fuerzas Populares/25 de Abril"- un grupo terrorista de extrema/izquierda fundado y dirigido por Otelo de Carvalho en persona- que gozaban de unos miramientos que nunca se tuvo conmigo (español además para más señas)
Y fue así sin duda por culpa -en parte- de la amenaza terrorista que hacían planear sobre los responsables de los servicios penitenciarios portugueses -que acabarían llevando a la practica estando yo allí dentro en un caso de lo mas sonado. Y esa experiencia personal de persecución -y de discriminación- es indisociable lo reconozco del prisma personal que es el mío a la hora de abordar el fenómeno de la ultra/derecha de los años de la transición política en esta rememoración del asesinato de Juan Ignacio.
En Francia se dio un caso no sin analogías con el del dirigente del Frente de la Juventud -de un asesinato, hasta hoy no esclarecido, por móviles políticos o ideológicos mas que presumibles- que habrá venido siendo recordado y a la vez justificado en los sectores políticamente más correctos por la significación "negacionista" que se atribuía a la víctima, en una argumentación hipócrita y sibilina que venía justificar el asesinato por delito de opinión (en democracia)
En el caso de Juan Ignacio González no se dio ni eso tan siquiera. Fue escogido por joven, por idealista y pos sus dotes de mando y su carisma indiscutibles (como invariablemente se le recuerda) Y con él se vería alcanzada irremediablemente hasta hoy toda una hornada de gente joven -jovencísimos (de una media de edad que no venía a rebasar de mucho los veinte años)-, y de una franja generacional inmediatamente posterior a la mía.
Y es sin duda por el pasado irredento sobre todo que aún arrastran tantos años después; como yo sigo arrastrando el mío propio. Y de los que habré acabado -al cabo de las dudas y cavilaciones- por sentirme plenamente solidario en consonanica (¿por que debería negarlo después de todo?)
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Pérez-Reverte: Idiomas, exilios y cócteles Molotov
Me inquieta el número de jóvenes que en los últimos tiempos piden consejo. Qué debo hacer, qué libro debo leer, qué estudiar o qué caminos abandonar, cómo puedo conciliar lo que sueño con el paisaje desolado en que ustedes, los mayores, me han convertido el horizonte. Cuando preguntan cosas así, intento abrir camino a la esperanza. Lee esto, prueba con aquello, viaja a tal sitio. Traza tu camino con sentido común y con decencia. Pero hay días en que ese discurso no me sale. Soy de la generación que ha colaborado en armar esta trampa infame, la ratonera donde viven atrapados tantos jóvenes dolorosamente lúcidos. No siempre puede transmitir esperanza quien a veces no la tiene. Hace unos días, durante uno de los breves contactos que mantengo con lectores y amigos a través de la red social Twitter, me encontré dando a uno de ellos, que preguntaba qué leer con veintisiete años y en paro, una respuesta inquietante para mí mismo: «Un libro para aprender idiomas y largarse, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov».
Lo de la coctelería era broma, hasta cierto punto. Pero la primera parte del consejo me salió sincera. A veces creo que esto no tiene solución. Que este país irresponsable, históricamente enfermo, está condenado a repetirse a sí mismo hasta la traca final. Y en cada ocasión recuerdo lo que, de niño, oía a mi abuelo paterno, que era lúcido, culto, republicano, y usaba sombrero, sobre todo para quitárselo ante las señoras: «Arturín, aprende francés, que es muy triste ir al exilio sin hablar idiomas». Le hice caso, y hablo un francés de puta madre. También, a menudo, uso sombrero. Pero entre viajes y libros se echaron los años encima. Ahora ya me da igual irme o quedarme. Estoy cansado. Soy demasiado mayor, y hay días en los que sólo me levanto con ganas de morir matando.
España fue, durante siglos, muchas cosas buenas y malas. Hoy es algo parecido a intentar introducir una especie de barra o varilla por una serie de piezas hechas con agujeros desiguales: cada uno de un diámetro diferente, hechos de materiales distintos y situados en diferentes posiciones. No hay pulso que enhebre el invento, ni posibilidad de que nadie alinee aquello y funcione la maquinaria. Sin embargo, me resisto a creer que nada pueda hacerse. No escribiría estos artículos, en tal caso. Sigue habiendo, pese a todo, gente que lucha y se arriesga, empresarios dignos, funcionarios decentes, jóvenes solidarios y valerosos capaces de levantarse y trabajar cada mañana. De pelear, si hace falta. Amigos en quienes esperar y confiar. Por eso duele más. Por eso ulcera el alma verlos maltratados por estas diecisiete Españas injustificadas, egoístas y ladronas, donde las ratas y los chacales depredan a su aire, envidiándose y odiándose a partes iguales, desmontando cuanto hace posible el respeto y la convivencia. Esa gentuza iletrada, infame, que ha hecho de la política su forma de vida y de nosotros su negocio, desvalija el país y se lleva por delante las instituciones en su ávida carrera por el dinero y el poder. Destroza el futuro. La impunidad de esos golfos la garantizan millones de ciudadanos apáticos sentados ante el televisor, viendo el fútbol y a Belén Esteban mientras aceptamos, aborregados, que nos conviertan en un país miserable, cutre, exclusivo para turistas baratos de cerveza y vomitona. Un lugar sin industria ni recursos propios, sin clase media, hecho de buscavidas y mendigos, de subvenciones mientras las haya, de putas y camareros. Dicho sea con todo el respeto para las putas y los camareros. Que, a este paso, serán quienes nos den de comer.
Algún retorcido consuelo queda de todo esto: a los principales culpables los hemos parido y votado los padres de esos jóvenes. Salen de nuestra entraña desde hace cuatro décadas. Los engordamos a nuestra costa, tarados por una dictadura anterior que nos hizo acríticos e ignorantes. El mayor homenaje a nuestra imbecilidad nacional tuvo lugar en el Senado hace unas semanas, el primer día que allí se utilizaron las diversas lenguas oficiales con traducción simultánea y pinganillo. Ésa es la España que los días de cabreo extremo, cuando aconsejo, como mi abuelo, tener idiomas y una maleta por si hay que largarse, quisiera ahorrar a los jóvenes más lúcidos: un andaluz medio analfabeto, presidente autonómico, hablaba con torpeza en catalán mientras otro andaluz casi tan analfabeto como él, vicepresidente tercero del Gobierno, escuchaba mediante un auricular la disparatada traducción a una lengua, el castellano, que ambos conocían -decir dominaban es excesivo- casi perfectamente. Y mientras, en sus bancos, encantados de estar allí, los cómplices de esos dos sujetos aplaudían.
Un escritor francés encarcelado por sus teorîas históricas
Este texto, publicado a principios de agosto 2010, dio lugar a un llamamiento para la abrogaciôn de la ley antirevisionista francesa que impide la libertad de investigaciôn histôrica desde 1990; dicha peticiôn ya recogiô mâs de mil firmas, entre ellas las de intelectuales prestigiosos como Noam Chomsky, el especialista de Cuba Jean-Guy Allard, varios profesores universitarios, periodistas de renombre, editores etc.
El cofundador de Apple Steve Wozniak es una de estas figuras de fama internacional. Escribie al respecto lo siguiente: "Es injusto que se nos niegue el derecho a disentir de creencias corriente, o de la cultura dominante, sobre todo cuando todo el mundo sabe que los libros los escriben los vencedores. No es el odio el que mueve a la gente para decir que no cree en esto o en aquello. Este tipo de truco en contra de la libertad de palabra siempre me cae mal. En el caso que nos ocupa (las preguntas histôricas que castiga la ley en Francia) no hay nada que se parezca a un llamamiento a la accion violenta."
(It's wrong when we are denied the right to challenge common beliefs or culture, especially when everyone knows that the books are written by the victors. It doesn't stem from hate to say "I don't believe" whatever. This anti free speech stuff always irks me. This is nothing like a call to violent action even.)
La prensa francesa estâ empezando a informar a sus lectores de que en Francia ya no hay libertad de opiniones sobre ciertos temas ...] De esto se trata, vean: http://www.plumenclume.net/photos.php?id=3#photo
Un escritor francés, padre de ocho hijos, encarcelado en Bélgica y Francia por sus teorías históricas, por Paul-Eric Blanrue Nacido en 1969, casado y padre de ocho hijos, Vicente Reynouard es además de escritor, ingeniero químico formado en la ISMRA (Instituto de Ciencia de los Materiales y de las Radiaciones Atómicas) en Caen. Reynouard se declara católico tradicionalista y no oculta sus opiniones políticas ultra conservadoras.
Más aún, niega públicamente la versión clásica de la historia de la Segunda Guerra Mundial. Es uno de esos científicos que se declaran "revisionistas" porque no creen en la existencia de cámaras de gas homicidas en los campos de concentración alemanes. En el 2005, Reynouard escribió y envió un folleto de 16 páginas a varios organismos públicos y ayuntamientos titulado "Holocausto. ¿Qué se está ocultando", en el que postula teorías que contradicen las versiones aceptadas por la mayoría de los historiadores. La justicia francesa cayó sobre él inmediatamente. En el juicio celebrado en el 2007 fue condenado a 1 año de prisión, multa de 10.000 euros y a pagar 3.000 euros por daños y perjuicios a la LICRA. Tras la apelación, en junio de 2008, se confirma la condena de cárcel y la multa se aumenta a un total de 60.000 euros (20.000 euros + costas).
Como Reynouard reside en Bélgica, Francia publicó contra él una orden de detención europea para obligarle a cumplir la sentencia de un año de prisión dictada por el Tribunal de Apelación de Colmar. El 9 de julio pasado fue encarcelado por la policía belga en espera de su extradición a Francia. [Luego fue trasladado a la prisiôn francesa de Valenciennes, donde se encuentra hoy en dîa, cumpliendo su condena]/ Conclusión: un padre de familia de 41 años, con ocho hijos, está actualmente encarcelado en la Union Europea debido a sus opiniones históricas y a la Ley Gayssot.
Esta Ley promulgada en Francia en 1990 prohibe el debate sobre la existencia de los crímenes contra la humanidad segûn definidos por el Tribunal de Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial. Es decir, se fijan por ley unos acontecimientos históricos sobre los que ya no se podrá debatir en libertad.
El peligroso precedente que se sentaba con esa Ley hizo que fuera fuertemente criticada por numerosos intelectuales y académicos franceses, entre los que se encuentran Simone Veil, Secretaria permatente de la Academia Francesa; Hélène Carrère d'Encausse ; los ministros Jean Foyer, Jacques Toubon y Alain Peyrefitte; los historiadores Henri Amouroux, Pierre Vidal-Naquet, Annie Kriegel, François Furet, Alain Besançon, Jacques Willequet y François Bédarida; la fundadora del "Institut de Recherche Hannah Arendt", Chantal Delsol; el Premio Nóbel de economía de 1988, Maurice Allais; los escritores Michel Tournier, Louis Pauwels, Michel Houellebecq, Philippe Muray, Jean Daniel, Vladimir Volkoff, Michel Rachline y Alain Robbe-Grillet; los magistrados Philippe Bilger, Alain Marsaud y Raoul Béteille; los juristas Olivier Duhamel, Anne-Marie Le Pourhiet, Emmanuelle Duverger, André Decoq y Guy Carcassonne; los abogados Jacques Vergès y John Bastardi Daumont; el filósoso Paul Ricoeur; el humorista Bruno Gaccio; los defensores de la libertad de expresión como el fundador de "Reporters Sans Frontières" Robert Ménard y Gabriel Cohn-Bendit; los periodistas Dominique Jamet, Delfeil de Ton, Alain Rollat, Albert du Roy, Philippe Tesson, Jacques Julliard e Ivan Rioufol; e incluso por la expresidenta de la "Ligue des droits de l'homme", la historiadora Madeleine Rebérioux.
Fuera de Francia también ha sido criticada por el lingüista norteamericano Noam Chomsky, por el físico belga Jean Bricmont y por políticos como Hugo Chavez y Mahmoud Ahmadinedjad.
A todos estos ahora les corresponde defender con hechos, y no sólo con palabras, sus teorías sobre la libertad de expresión. ¿Por qué no oímos a nadie denunciar públicamente el caso de Vicente Reynouard? ¿Qué ha sido de "Reporteros sin fronteras", "Amnistía Internacional" o del "Human Rights Watch"? [Robert Menard, presidente de Reporteros sin Fronteras, firmô al final] Ningún medio, ni francés ni internacional, ha informado a la opinión sobre este caso. Este silencio es muy inusual y no es digno de Francia ni de su tradición intelectual tal y como afirma el historiador Paul-Eric Blanrue, fundador del Cercle Zététique y autor de "Sarkozy, Israël et les Juifs" (Oser Dire publishers, 2009) que ha iniciado una campaña para movilizarse en favor de la libertad de expresión de Vincent Reynouard, independientemente de las ideas políticas y religiosas de este último. Llamamiento de Paul-Eric Blanrue en favor de la libertad de expresión y contra la Ley Gayssot
Personalmente, he decidido actuar como historiador y como ciudadano, y dar a conocer, a través de este comunicado de prensa, mi consternación por el hecho de que, en nuestro país, tengamos a un hombre en la cárcel por sus opiniones, algo inusual y sorprendente. Este tratamiento no es digno de Francia ni de su tradición intelectual.
No es la ley quien debe decir cómo fue la historia: en un país libre, esa es tarea de los historiadores. La Ley Gayssot, que restringe la libertad del historiador, es indigna de un Estado democrático, es una ley perversa. Por lo tanto, pido su inmediata derogación. Espero que pronto seamos docenas, cientos o miles de personas las que no permanezcamos indiferentes frente a un escándalo que perjudica gravemente la imagen de Francia y se burla del espíritu de la República. Los que deseen firmar este comunicado conmigo pueden enviarme sus nombres e información de contacto a la dirección eugenie.blanrue@laposte.net.
No se trata de apoyar las ideas religiosas, políticas o históricas de Vicente Reynouard sino de defender su derecho a expresarlas.
Revisaremos los resultados de esta solicitud de firmas a finales de noviembre. Mientras tanto, gracias por hacer circular este texto en la medida de lo posible.
Paul-Eric Blanrue Fundador del Cercle Zététique Autor de "Sarkozy, Israël et les Juifs" (Oser Dire editores, 2009)Ver la traducciôn al español de la conclusiôn del libro en :
http://www.sarkozyisraeletlesjuifs.blogspot.com/2009/06/sarkozy-israel-y-los-judios.html
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