I colori del nero: Maurizio Murelli
I colori del nero: Alessandra Colla
I colori del nero: Mario Tuti
La Legión: Los primeros años
Para acabar con Mayo del 68 (instrucciones de uso)
La Europa del 68 aún vivía bajo la sombra de la generación que hizo la guerra. Quizás había que desplazarla. La sustituyó la generación de Mayo del 68, que ha venido mandando hasta hoy. Hoy tenemos que desplazarla.
Mayo del 68. No es sólo París, los adoquines, los CSR, De Gaulle que se va, todos esos recuerdos en blanco y negro de un simulacro de revolución pequeño-burguesa. El 68 es bastante más, algo antes y mucho después de esa fecha. Es el despiporre californiano de Berkeley, la fascinación de los jovencitos ricos por el Ché Guevara, la transformación del cristianismo en asamblea del “camarada carpintero”; es la adoración sin límites (ni crítica) por los “condenados de la tierra”, la reivindicación de lo horizontal contra lo vertical, la demonización de cualquier autoridad como “fascista”; es la transformación de lo privado –la sexualidad, por ejemplo- en materia de derechos públicos, es el rencor hacia la propia identidad, es la búsqueda de paraísos artificiales en la droga o en la contracultura o en la evasión espiritual; es la degeneración de la moral en sentimentalismo, la certidumbre paralizante de que todo es relativo, el nihilismo pasivo de la indiferencia; es la expulsión de la norma fuera de la Ciudad, la apoteosis del individuo como regla única de validez universal, y la ceguera ante cualquier realidad conflictiva, y al mismo tiempo la transformación de la lucha de clases en modelo apto para todo (lucha de generaciones, lucha de sexos, lucha de…), y también la Gran Negación: negación de lo bueno como valor, de lo bello como valor, de lo justo como valor. Y después, la metamorfosis de los viejos revoltosos en progresistas gentes de dinero, la petrificación del desorden establecido, el fin de lo político, el repliegue sobre sí mismo, el imperio del mercado y el consumo, de la pequeña satisfacción individual sobre cualquier apuesta colectiva.
Todo eso es, en realidad, Mayo del 68. Nosotros somos Mayo del 68 –bien a nuestro pesar.
¿Acabar con Mayo del 68, dice Sarkozy? Oh, sí: perentoriamente, cuanto antes, incluso brutalmente; empujar este monigote de la Gran Parálisis de Europa con ferocidad y ruido, entre carcajadas joviales, a golpes de espada y maza, al son de himnos venidos del fondo de los tiempos. Pero sabiendo de antemano que el monigote caerá sobre nuestras cabezas. Es la imagen de Sansón moviendo las columnas del templo: lo que da fuerza a la estampa es la certidumbre de que el templo aplastará a Sansón. Así nosotros, hoy, ante Mayo del 68: también caerá sobre nuestras frentes –eso sí: altivas.
¿Acabar con el 68? Sea. Entonces habrá que organizar las cosas de otro modo. Habrá que pensar que la finalidad del individuo no es “gozar sin trabas”, sino ponerse al servicio de algo que le trascienda, incluso si eso implica gozar menos. Habrá que dejar de decir “haz el amor y no la guerra”; ahora habrá que estar preparados para hacer el amor y también la guerra. Habrá que aprender de nuevo a ver el mundo en vertical, a ensalzar el valor de lo bueno, lo bello y lo justo. Habrá que rescatar la idea de mérito y dar a cada cual lo que merezca, y juzgar que es bueno que así sea. Habrá que enseñar a la gente a amar a su patria y a guardar su identidad histórica. Habrá…
Habrá que darle a nuestro mundo la vuelta como a un calcetín.
(Entre usted y yo: no creo que Sarkozy tenga realmente intención de hacer todas estas cosas. Pero a veces en la Historia ocurre que alguien tira una piedra al agua tranquila, la piedra agita un fondo desconocido, el fondo se mueve y transmite su agitación río abajo y, allí, un remanso hierve súbitamente en violenta espuma, y ya no importa ni el agua ni la piedra ni el remanso, sino sólo la fuerza que casi por azar se ha puesto en movimiento. ¿Quién sabe?).
Autor: José Javier Esparza. Publicado en El Manifiesto
Galeria de Fascistas ilustres: Jesus Polanco (Grupo Prisa)
Esta es una fotografía "antidiluviana" de tres personas. Era el mes de julio de 1945. Lugar: el Campamento del Frente de Juventudes "Somosierra", instalado en la Sierra de Guadarrama, a pocos kilómetros de Cercedilla.
La foto se toma en el mismo día de incorporación al campamento. Hace un inmenso calor y uno de los muchachos se desprende de la camisa azul, los otros dos continúan con ella puesta. Debe observarse que el de la derecha de la foto, que es Jesús Polanco, luce su brazalete de voluntariado denominado Falanges Juveniles de Franco. Este flecha —Polanco— militaba en la Organización Juvenil del distrito de Buenavista, cuyo hogar estaba ubicado en la calle de Ayala, esquina a Núñez de Balboa; encuadrado en la centuria «Gibraltar», que mandaba el mayor de los hermanos Olaya. Cuando por la edad pasó a la Legión de Cadetes, su centuria fue la "Joaquín García Morato", mandada por Jesús Ambrós Fabre.
El del centro —en camiseta— y con sus trece años es Agustín Castejón Roy, militaba en la centuria "Viriato" del distrito de Buenavista, sección Guindalera —Prosperidad—, cuyo hogar estaba en la calle de Lozano, esquina a Cartagena, calle esta última a donde se trasladó definitivamente. El de la izquierda de la foto es Lazcano; al igual que Polanco provenía del distrito de Buenavista. El campamento lo dirigía un ex combatiente al que le faltaba un brazo y que se llamaba Félix Bermejo García. Las edades de los tres flechas oscilaban entre los trece y quince años.
Si el año no era el 43, fecha que figura en el dorso de la fotografía original, que yo puse pasados los años, desde luego está entre el 43 y 45. Digo esto por cuanto el mutilado, jefe de campamento —Bermejo—, había estado en la división azul y quizás era prematuro que estuviera en España en 1943. Es posible, pero reitero que los años están entre el 43 y 45, no más.
Todos íbamos al Colegio del Apóstol Santiago-Academia Santiago, sita en la calle Velázquez esquina a la calle Lista y la academia se encontraba en la calle Alcalá esquina a Antonio Acuña.
El flecha Lazcano era sobrino de un médico y famoso jugador de fútbol del Real Madrid, interior o extremo izquierda de nombre, deportivo y real, Lazcano.
Autor: D. Agustín Castejón Roy