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La memoria de la Otra Europa

Ordre Nouveau: Documental de la televisión francesa

Arturo Pérez-Reverte: El cámara de Dien Bien Fu

Arturo Pérez-Reverte: El cámara de Dien Bien Fu

En abril de 1954, el Vietminh cercaba la base francesa de Dien Bien Fu, en la Indochina francesa que pronto se llamaría Vietnam. Sometido a un espantoso bombardeo, el símbolo del orgullo colonial estaba a punto de caer. El gobierno de París, aun sabiendo que la derrota era inevitable, no quiso aceptarla sin un estúpido gesto teatral, así que lanzó en paracaídas a un último contingente de voluntarios, conscientes de que su único destino era la muerte o el cautiverio. Asombrosamente, se presentaron muchos. Entre ellos había tres hombres del servicio de prensa del ejército. Saltaron el primer día, entre las bombas, y cuando pisaron tierra uno estaba muerto y otro había perdido una pierna. Cuatro días después, en un segundo salto, llegaron otros dos reporteros para cubrir esas bajas: un fotógrafo y un camarógrafo. El cámara se llamaba Pierre Schoendoerffer y tenía veinticuatro años. Durante cincuenta y dos días filmó la carnicería, replegándose hacia el último bastión a medida que iban cayendo los reductos exteriores. No hubo rendición. Se peleó hasta que los viets penetraron en el puesto de mando y éste dejó de emitir. Hecho prisionero, Schoendoerffer vivió dos años en condiciones horribles, en un campo de concentración donde innumerables compañeros dejaron la piel que habían salvado de la batalla. Después hizo películas y escribió libros. 

Lo conocí hace algún tiempo en París, con Pat, su mujer, cenando en casa del periodista Jean-Christophe Buisson en compañía de mi amigo Etienne de Montety. Yo acababa de dejar atrás veintiún años de reportero, pero aún tenía frescos los instintos y los mitos. Así que me pasé toda la cena como deben pasarse estas situaciones ante la gente adecuada, e incluso ante la que no lo es: hablando poco, lo imprescindible para que sea el otro quien hable. Y más cuando, como era el caso de Schoendoerffer, no se trataba de alguien demasiado hablador. Me había hecho el honor de leer algunas cosas mías y tuvo la amabilidad de mencionarlas; pero le dije que no me avergonzara con tan extrema cortesía. Que yo estaba allí para escucharlo hablar de él, de su trabajo, de sus películas y sus libros; y que todas mis novelas juntas, lo juraba por Toutatis, no valían una de sus imágenes tomadas en Dien Bien Fu. Si me hice reportero, añadí, fue posiblemente porque con quince años leí La 317e section, que en España se llamó Sangre en Indochina, y luego vi la película del mismo título, con un inolvidable Bruno Cremer interpretando al sargento Willsdorf. Y si estaba sentado a la mesa, mirándolo como quien mira a Dios, era porque había visto en el cine L’Honneur de un capitaine, La Section Anderson -un documental sobre Vietnam por el que ganó un Oscar-, Le Crabe tambour y Dien Bien Fu, y leído todos sus libros, incluido l’Adieu au roi, que tenía y sigo teniendo subrayado de principio a fin. Y del que, le dije y se mostró humorísticamente de acuerdo, Coppola tomó abundante material para recrear su Kurtz-Marlon Brando de Apocalypse Now. 


Recuerdo sus ojos azules y su sonrisa melancólica cuando Jean-Christophe Buisson, que había hecho un magnífico documental para televisión revisitando con Schoendoerffer los lugares donde éste estuvo durante la guerra colonial, puso sobre el mantel palabras como lealtad, sacrificio, valor y sentido del honor. Todavía brillaba la mirada del veterano cámara de guerra entre el humo de sus cigarrillos cuando pronunciaba esas palabras, quizá porque en francés suenan menos devaluadas que en español. Y recuerdo, sobre todo, otras palabras suyas, dichas con sencillez en respuesta a uno de mis comentarios: «Envejecer es tener más camaradas muertos que vivos. Cuando piensas en ello, se te hace la supervivencia incómoda». No usó la palabra amigos sino camaradas, y entendí lo que pretendía decir. Los amigos son seres entrañables que la vida te depara. Los camaradas, no forzosamente amigos, son quienes han estado contigo allí. Sea donde sea

Pierre Schoendoerffer murió hace cuatro semanas, en el hospital Percy de Clamart, en una Francia que siempre supo hacer bien ciertas cosas: se le concedió funeral con honores militares en los Inválidos, con la insólita asistencia de todo el gran mundo de las armas, la política, el cine y la literatura. Tenía 83 años y se llevó en la retina la historia mundial de dos tercios del siglo XX. Hace cinco años aún tuvo los arrestos de viajar a Afganistán, invitado por el 1º RCP, regimiento paracaidista que lo nombró soldado de honor. En cuanto a mí, incluso después de la cena en París, nunca dejé de ver en aquel anciano distinguido, flaco, de pelo blanco, al joven de 24 años que saltó en paracaídas sobre el paisaje lunar y las explosiones de Dien Bien Fu.  

 

Fuente: Patente de corso

Películas en youtube:

- The Anderson platoon (documental, ingles)

- Sangre en Indochina  (español)

- Adios al Rey  (español)

- 7 jours en mer  (cortometraje, en frances)

- Commando Georges (documental, frances)

- La guerra de Indochina (documental, frances)

Cine: Cristiada (Trailer )

Cita obligada: 12 de mayo Valencia

Cita obligada: 12 de mayo Valencia

Asociacion In memoriam Juan Ignacio

Introducción de bienvenida: Juan Antonio López Larrea

Como podéis ver, la primera fila la conforman unos bancos vacíos.
A simple vista solo son sillas vacías. Pero no lo están en realidad.
Esta fila 0 está ocupada por Roberto Luengo, Josué Estébanez y por todos los patriotas presos por el sistema. En homenaje a ellos y en su honor, dedicamos esta jornada de conferencias.

 

En cierta ocasión, el conde de Mayalde, en una reunión social, encontró a José Antonio Primo de Rivera circunspecto y abatido. Preguntado a qué se debía su estado de ánimo, José Antonio le respondió: “la política me da asco”. A lo que el conde, con la simpleza del aristócrata ante los problemas mundanos, le aconsejó: “muy sencillo, abandona la política“. José Antonio, con mirada grave y de manera brusca le respondió: “no puedo, me sujetan los muertos “.
Esta conversación no hubiera pasado de la categoría de anécdota si no fuera porque aquel joven y brillante abogado, con una prometedora carrera por delante, marqués de Estella y un futuro resuelto, no se hubiera dejado la vida frente a un pelotón de la FAI a los 33 años, la madrugada de un 20 de Noviembre.
Con su propia sangre, pagó la sangre generosamente vertida por sus camisas azules.
Desde entonces, el pacto de sangre es la promesa de todas las generaciones de falangistas y es lo que nos tiene y nos tendrá de por vida atados a una lucha cuyo lema es no para hasta conquistar.
La sangre de Juan Ignacio es la sangre de Matías Montero y de tantos otros que regaron las tierras de España.
 
Hace poco más de un año, levantábamos la bandera negra con la palabra Justicia que aquí a mi espalda podéis ver. Hace poco más de un año tomaba cuerpo legal la AC IN MEMORIAM JUAN IGNACIO. Nuestra bandera negra como el luto, es también la bandera de la pólvora y la sangre, es la bandera roja y negra, es la bandera de las cinco flechas yugadas, es la bandera de la garra y el imperio solar, es la bandera de todos los que dieron su vida por una España mejor.
Con esta asociación nacían dos objetivos bien claros. El primero, reivindicar la memoria de Juan Ignacio y con él, la de todos los patriotas caídos, ante la avalancha de revanchismo y de falsedades históricas que nos trajo la democracia y de manera especial el nefasto gobierno de Zapatero. En segundo lugar, claro está, la política. Porque como a José Antonio, la política nos da nauseas, pero no podemos ni debemos sustraernos a la acción política, porque como a él, nos sujetan nuestros muertos.
Es pues nuestro deber intervenir en la sociedad española. Desde el estudio de nuestros textos, aglutinando a tantos camaradas de mente preclara como sea posible, para revisarlos y actualizarlos a los tiempos y problemas actuales.
Es nuestra obligación también dar testimonio de unos tiempos y unos hechos que no admiten más revisión histórica que el reconocimiento de la grandeza de las personas que los protagonizaron.
Y es nuestro pacto de sangre, el seguir luchando por implantar tres conceptos fundamentales, PATRIA, JUSTICIA Y REVOLUCION.
Porque la patria es la tierra que habitamos, es el suelo que pisaron nuestros padres. Y los padres de nuestros padres. Patria son nuestras raíces, nuestra cultura y es todo aquello que recibimos y que tenemos la obligación de legar a nuestros hijos.
Porque la justicia social es fundamental para sostener el concepto de patria, porque no puede - ni debe - haber patria mientras haya un español sin pan. Porque ningún español puede comprometerse con su nación si está intentando resolver el futuro de sus hijos. No habrá patria hasta que no haya igualdad entre todos los españoles.
Y revolución, como el vehículo para conseguir aunar ambas cosas. Revolución como el cambio brusco y definitivo de un sistema injusto y soez, que provoca la división social y el divorcio entre los dos conceptos anteriores.
Estas son nuestras banderas, estos son nuestros principios y este es nuestro frente. Si queréis seguirnos, con gusto os brindamos nuestra trinchera, hombro con hombro, por la

 

PATRIA , JUSTICIA Y REVOLUCION.

Videos de la jornada Nacional Revolucionaria "Primavera Valenciana"

- Bienvenida Felipe Perez y Juan Antonio Lopez Larrea

- Entrevistas para la historia Dº Jose Luis Jerez Riesco

- Contenido Social de la lucha nacional Jorge Garrido San Román

- Novedades editoriales Ediciones Barbarroja

- La lucha de la mujer hoy Belen de Espona y Carmen Martin Padial

- Presentación de la Asociación In memoriam Jorge Garcia-Contell Jose Manuel Llacer.

Documental: Los resistentes (parte 1)

 

Resistencia peronista: Relatos de la lucha clandestina 1955 -1965

Documental: Los resistentes (parte 2)

Vive peligrosamente: Teniente Estevez caido en combate en las Malvinas

Vive peligrosamente: Teniente Estevez caido en combate en las Malvinas

Durante la guerra de Malvinas, el teniente Roberto Estévez estaba posicionado en con sus hombres en Pradera del Ganso, cuando recibió la orden de atacar la Colinas de Boca House.

Considerando Estévez que aquella era una misión sin retorno, agradeció a su superior la oportunidad que le daba de llevar acabo esta misión. Arengó su tropa y al frente de ella se dirigió al objetivo bajo un intenso fuego de artillería, llegando al mismo en la madrugada siguiente.

- "Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino".

Luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalle a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios.

-"Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen" ...así fue la rápida arenga de Estévez.

Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme!". Pronto estarían inmersos en el combate.

- "Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Artilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza..." -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses.

- Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.

- Enfermero, ¡rápido, atienda al Teniente! -ordenó Castro, con un grito.

- Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. Cabo Castro no abandone el equipo de comunicaciones y continúe dirigiendo el fuego de artillería...- fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida.

- "Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo" - gritó Castro y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo."

- "Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan". - el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden.

- Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! - gritó con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida.

Sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión.

El teniente Estévez dejó a sus padres esta conmovedora carta:

Querido papá:

Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de la misión. Pero fijate vos ¡que misión! ¿ Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todo destinado a recuperar la islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre Generoso, ha querido que éste, tu hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a Nuestra Patria.

Lo único que a todos quiero pedirles es:

1) Que restaures una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo.
2) Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea apertura a la tristeza, y muy importante,
3) Que recen por mi.

Papá, hay cosas que, en un día cualquiera no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar en que vos sos el pilar.

Hasta el reencuentro, si Dios lo permite.

Un fuerte abrazo. Dios y Patria ¡ O muerte !

Roberto.

 

Fuente: Movimiento Condor

En la red, impresionante galeria fotográfica sobre las Malvinas

 

Carta del Teniente Estevez a su hermana María de las Mercedes del Rosario

25 de mayo de 1982. Soberanía o Muerte.

Mi querida María de las Mercedes del Rosario: Hoy no cambiaba mi puesto por ninguno que pueda desempeñar un argentino en cualquier lugar.
Presidí una misa, que en conmemoración del día de la Patria, celebró un capellán para mi Sección, en un descampado próximo a nuestras posiciones. El oficio fue en acción de gracias por tantas cosas que debemos al Señor, de las cuales ninguna duda que la más inmediata era que, pese a la actividad de los British, el personal de la Base Santiago no debe lamentar ni siquiera un herido, desde el 27/3 en que fuimos asignados a la Operación Rosario hasta el presente.
Nuestra permanencia en las Islas es, como ya sabrás, desde la primer hora y la actividad puede dividirse en: Operación Rosario (27/3 a 2/4); Ocupación Green Goose– Darwin (4/4 a 1/5) y operaciones contra la “Task Force”, a partir del 1/5.
Por el momento acá “se puede vivir”, estamos, mis soldados, suboficiales y yo, totalmente bien, estimo que si Dios nos permite seguir llevando en nuestro nivel las cosas como hasta ahora, si somos empeñados en combate propiamente dicho, las cosas pueden andar en forma relativamente positiva.
Para hablar de la Operación Rosario, me voy a tomar el tiempo, allá en Posadas, con unos amargos dando vuelta y sin mucho apuro, ¿Sí?
En cuanto a la 2 Etapa fue bastante “divagateur” y se trató de darle un aire de vida de cuartel con mentalidad de guerra, de forma tal que, salvo la rigurosísima seguridad y la construcción de posiciones defensivas, la vida no se diferenciaba mucho de la que llevábamos en Guarnición Sarmiento (Chubut). En estos días aproveché para practicar mi inglés con los “Kelpers” (buenos tipos, pero van a seguir
siendo “british”, mal que le pese al gobierno Argentino; no quieren saber nada con la Argentina; la prensa judaica multinacional, “The Amnesty”, Pérez Esquivel y otros infames se están luciendo con la mano de brea que nos dieron; charlando con los “Kelpers” uno se da cuenta).
Además empecé a leer “The Knights of the round Table” in english of course, pero con los Sea Harriers que cada tanto mandan los muchachos de la Royal Navy, perdimos algunas buenas costumbres, tales como vivir en edificios o carpas (desde el 1/5 vivimos en las posiciones), o leer en inglés (ya no tengo tiempo ni concentración como para leer y darle al diccionario), entonces ahora leo castilla nomás. Eché mano a la catarata de libros que la buena gente linda desde el continente nos hizo llegar, junto con tanta cosa increíblemente variada y encontré “Los centuriones”, la obra preferida de uno de mis autores preferidos. Lo terminé por 2 vez, hace poco, ahora estoy leyendo, entre zambullida en las posiciones y otras actividades, “Regreso al país de las sombras largas”, “Cartas del desierto” de Carlos Carreto y un libro de Lovercraft con todo un despliegue de morbosa imaginación.
A pesar de las alertas y Alarmas (raids aéreos, probable desembarco, cañoneo naval y otros números del circo británico), tratamos de mantenernos dentro de un ritmo metódico de vida; Educación Física, aseo, limpieza de sectores y desde mañana, repaso de temas de instrucción. Con las últimas luces rezamos nuestro rosario, el arma N 1 desde siempre (las de fuego y las blancas vienen después), para lo cual muchos de mis soldados lo deben sacar del cañón de la FAL en donde los tienen atados.
Estamos muy bien y sabemos qué vamos a hacer y que vamos a triunfar porque, como dice San Pablo y como es el lema de mi sección: “Si Dios con nosotros, ¡quién contra nosotros!”.
Como te dije estamos bien, pero yo quiero que mis soldados estén mejor, así que por ello te voy a manguear algunas cosas; aquí van: una lata de cemento de contacto (pegan cuero y goma), una bobina de hilo encerado para cueros; 2 o 3 agujas de zapatero, (para hacer nuestro propio mantenimiento a los borceguíes y no tener que esperar turno de taller) y unas latas de ese unto para cueros (montaduras, toldos, etc).
Vos con esto ya estás eximida de aportar al Fondo Patriótico. Desde el frente y con gesto patriarcal, te eximo ¿sabés?

Y ahora te dejo, estoy de jefe de seguridad y debo darme una vuelta de control.

Saludos a todos. Esto viene a ponerse interesante, hay que analizar con ojos críticos todo lo que se está gestando en el país:

1) La gente retorna con pasión a la Fe Católica, la única.

2) Hispanoamericana se une ante la agresión (se cae la máscara de la farsa liberal argentina europeizante).

3) Se respira un aire de unidad nacional ante la causa común.

4) Tal vez llegó la hora de prenderle fuego a 132 años de claudicaciones históricas y hacer imperar la Argentina Eterna, Católica, Hispanoamericana, Unida para el Bien Común y tras un destino de grandeza.

Un beso para tus guainitas, para Pauline y un fuerte abrazo para Edmond y si lo ves a Hugo, mis más especiales saludos.

Un beso de, ROBERTO.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Patria! VENCEREMOS”.

( Fuente: Libro: "Estevez, personalidad de un cruzado", del autor: Federico Gaston Adissi ).

Cine: No habra mas penas ni olvido (1983)