¿Cómo combatir la Inquisición? ¿Cómo puedes ayudar a la libertad de expresión?
Un librero ha sido encarcelado por delito de opinión, por publicar libros que ni siquiera ha escrito (ni podido leer, en su gran mayoría), que reflejan no su opinión, sino las diferentes opiniones de sus diversos autores. Ha sido condenado por 16 títulos, básicamente textos históricos sin comentario alguno.
Se le acusó y condenó por racismo, con una chutzpah despampanante, por publicar Nobilitas, un libro escrito por un hindú, que resume el pensamiento de los grandes filósofos occidentales de los últimos 2.000 años.
Se le acusó y condenó por anti-semitismo por publicar un libro del autor judío Israel Adán Shamir, quien se queja de los crímenes del Estado genocida de Israel contra los palestinos. Por otra parte, los árabes también son semitas, pero esos genocidios no les importan, deben contar con total impunidad a su modo de ver. Lo que no debe quedar impune es que alguien se queje de los genocidios llevados a cabo por los judíos, porque quejarse de esto según ellos es justificar el genocidio contra los judíos. ¿Puede haber un mejor ejemplo de chutzpah?
Pero sigamos con más ejemplos, otro de los 16 libros por cuya publicación Pedro Varela ha sido condenado es un texto de lectura obligatoria en las universidades españolas para la carrera de psicología: Raza, inteligencia y educación. Lo edita la propia Universidad. Su autor, ¡otro judío anti-nazi!, que cree en el Holocausto como hecho histórico tal y como hace constar en su libro, ¡es nada menos que H. J. Eysenck, el psicólogo más citado después de Sigmund Freud! Pero en su libro demuestra la diferencia de coeficiente intelectual entre razas con argumentos que no han podido nunca ser rebatidos. Sin embargo, ¡los Garzones que hay por el mundo adelante son historiadores, antropólogos y científicos todo en uno!
Vale, es terrible, es vergonzoso, es indignante. ¿Y ahora qué? Hay múltiples formas de ayudar a exigir la liberación para él y la libertad de expresión para todos. Esperamos tu colaboración, organicémonos.
¿Cómo puedes ayudar? Cualquiera puede ayudar de muchas formas. Sé activo.
- Promueve el blog de Pedro Varela: libertadpedrovarela.over-blog.com.
- Envíale tus cartas a prisión, evitando lenguaje soez, gritos de combate o cosas que puedan empeorar más su situación. La dirección de su prisión es: Centro penitenciario Lledoners, carretera C-55 de Manresa a Solsona km. 37, 08250 Sant Joan de Vilatorrada. Apartado 60. (Esta dirección deberá ser confirmada en este blog en los próximos días, especificando el apartado y el número del recluso.)
- Envía tus cartas e e-mails de protesta a los políticos, cuya lista ofrecemos en el blog.
- Envía cartas al editor a diversos periódicos, las más inteligentes suelen publicarlas por puro afán de polémica. Especialmente en éstas, deberá cuidarse el lenguaje, deberán ser breves y relacionadas a ser posible con algún otro tema de actualidad en el momento de escribirse (es decir, algún otro atropello a la libertad de expresión o algo por el estilo). Participa y convence a tus amigos de participar en nuestras campañas de recogida de firmas contra la abolición de leyes que coartan e impiden la libertad de expresión y que son usadas como pretexto para meter a editores en la cárcel.
- Igualmente, puedes ayudarnos a organizar en tu ciudad una mesa informativa y recogida de firmas a favor de la libertad de expresión.
- Protesta contra el fiscal Aguilar. Únete a las manifestaciones que convocaremos contra este fiscal ideologizado, que denuncia tan sólo a sus odiados rivales políticos, y contra su sección politizada creada expresamente contra un sector ideológico concreto, nunca habiéndose procedido contra colectivos de extrema izquierda, o talmúdicos o de bandas islámicas o de inmigrantes (Latin Kings, etc., ésas que en Barcelona se legalizan como asociaciones culturales), etc. Envía también cartas a los medios de comunicación para acusarlo de hacer lo que hace. Entre todos podemos lograr que se siente al otro lado de la sala, como ya le ha ocurrido al corrupto Baltasar Garzón.
- Participa y convence a tus amigos de participar en las manifestaciones que serán convocadas el primer domingo de cada mes frente a la cárcel donde se encuentra Pedro. Las manifestaciones han de ser en todos los casos propias de personas civilizadas, con slogans y pancartas basadas en los atropellos contra la libertad de expresión.
- Colabora financieramente para la defensa judicial de Pedro, y para el sostenimiento de este proyecto que es Librería Europa, que debe seguir adelante, como oásis de libertad que provee a todo el mundo de los libros que la moderna Inquisición quiere censurar. En tal caso, la cuenta de ayuda es La Caixa 2100-3003-56-2109609958.
- Pídenos adhesivos y empapela con ellos tu comarca y allá donquiera que vayas. En cualquier caso, pase lo que pase, no nos amordazarán nunca; y haremos que no les salga políticamente rentable la represión contra nosotros.
- Lleva nuestras chapas y camisetas, así como otros materiales.
- Si dominas otros idiomas, ayúdanos en la traducción de nuestros comunicados y a darles la mayor difusión.
- Si vives fuera de España, puedes organizar manifestaciones frente al consulado o embajada española.
Video: Acto en Memoria de Juan Ignacio (10-12-2010)
Las crónicas de Juan fernández Krohn: El asesinato de Juan Ignacio González...
Treinta años después (la otra cara de la Transición al descubierto)
Nunca hasta ahora oí siquiera hablar de él. Muchos aquí no lo creerán o les costará el creerlo, pero es rigurosamente cierto. El asesinato hace treinta años -muerto a tiros delante de la puerta de su domicilio- de Juan Ignacio González (Ramírez), joven fundador y dirigente del Frente de la Juventud junto con Pepe Las Heras -al que sí alcancé a conocer en mis años de la Universitaria madrileña-, no se habrá merecido la publicidad ni positiva ni negativa de otros hechos luctuosos que jalonaron tan lúgubremente la transición política, recordados y jaleados año tras año desde entonces en los medios.
Y eso les explicará a algunos lo que acabo de confesar; pero sólo en parte porque si no alcancé a conocer a aquel joven político malogrado ni oi hablar de él tan siquiera fue sobre todo porque sin que yo dejase de sentirme hijo de mi época a mi manera, la viví de una forma un tanto atípica como los que aquí me leen de seguro ya lo saben o adivinaron, hasta el punto que se puede decir incluso que me evadí en cierta forma -por la vía de la religión y sin sentirme un desertor de forma alguna- de la España de entonces y del ambiente que se vivía entre muchos jóvenes de mi edad en unos medios de gente joven que venían "grosso modo" a coincidir con mi estrato sociológico de procedencia.
La nostalgia de lo que no se vivió, quiero decir de un pasado anterior al de nuestra existencia en la tierra, es a veces mas fuerte que la que nos produce el pasado propio que vivimos en primera (o en cuarta) persona como lo experimenté yo mismo a menudo -tal y como ya lo tengo aquí señalado- paseándome junto a la playa, en la ciudad belga de Ostende, una cita a la que no falto varias veces al año hace ya mucho, en el tiempo que aquí llevo residiendo; y sintiendo irresistblemente de vuelta al mismo tiempo, a cada vez, todo un pasado, el de una época de Bélgica de cuando yo todavía no había nacido. Los años treinta (...)
Y confieso que visionando ahora ciertos vídeos conmemorativos del treinta aniversario del asesinato de Juan Ignacio González y de la época aquella que él marcó innegablemente con su vida y con su muerte -el Madrid de los años de la transición que por suerte o por desgracia me pillaron lejos, en el extranjero- me veo inundado de un sentimiento de añoranza, lo confieso, hacia un capítulo de la historia de España contemporánea que siento que me pertenece a mí también, mas si cabe que los que la vivieron de protagonistas en un primer plano (en cualquiera de los sectores de observación o de los bandos enfrentados entonces)
Y es en la medida que esa circunstancia de extrañamiento o expatriación que fue entonces la mía me permite hoy en cambio el proyectar sobre los sucesos aquellos una mirada mas ecuánime y objetiva si cabe y también mas global y panorámica. Y es la de una memoria visual y a la vez emanada de terceros; la mía propia, vista desde dentro y a la vez desde fuera, o si se prefiere desde el otro lado de la barrera.
Han pasado treinta años y el asesinato del dirigente del frente de la Juventud sigue sin verse esclarecido. El único que queda por esclarecer de todos los que dejó la transición política detrás suya. Lo que acierta a seguir proyectando una mancha sombría -me lo reconocerán aquí todos sean cuales sean su ideas o simpatías políticas e ideológicas- sobre aquella época convulsa de nuestra historia reciente y por el hecho mismo viene también a desvelar la "otra cara", o si se prefiere el verdadero rostro (inconfesable) de aquella. Y es la de una operación que se guisaron y se comieron entre unos pocos y que se dejó a muchos -como a mí- de una forma u otra en la cuneta...Y al precio de chivos expiatorios que pagaron injustamente entonces por los culpables verdaderos.
¿El GRAPO? ¿Servicios secretos (cualesquiera) por cuenta del gobierno (UCD) de entonces, los autores materiales del asesinato? La respuesta sigue en el aire tantos años transcurridos, y no deja de suscitar respuestas y explicaciones fecundas y frondosas como todos los grandes enigmas; unas mas fértiles o fecundas sin duda que las otras.
La transición -es decir el desmantelamiento o "voladura" a distancia, "controlada", del régimen anterior, como se la habrá acertadamente denominado- estaba pactada desde mucho antes de la muerte de Franco por intermedio del Vaticano que marcaba al Norte a la España surgida de la guerra civil desde el final de la segunda guerra mundial-como aquí ya lo tengo explicado- y no sólo en los capítulos mas propiamente reservados a la esfera de influencia de la política religiosa.
Y se encargarían de llevarla a cabo los tres mosqueteros de la Zarzuela -el monarca, Fernández Miranda y Adolfo Suárez (asesorados sin pausa y al minuto por la Nunciatura) (...)- sin dar cuentas a quienes fuera. Y por mas que tuviesen suerte y les saliesen al final "grosso modo" bien las cosas no pudieron evitar ciertos capítulos oscuros que teñirían fatalmente de oprobio, de verguenza y de bochorno sus trayectorias en el recuerdo, como lo fue la violencia que acompañaría, inseparable, al conjunto del proceso.
En los treinta años transcurridos desde entonces sin embargo, los medios no habrán dejado de apuntar como culpable en exclusiva de la violencia de la transición a "la ultra/derecha", una denominación servida como de encargo o de una pieza, que habrá valido para criminalizar impune e injustamente -como ahora ("mutatis mutandis") están haciendo los medios con los controladores aéreos- a tantos inocentes doblemente víctimas de persecución -y de vil asesinato incluso- y de discriminación ideológica. Pero obvio es el reconocer que como en el caso de la espiral de violencia que desembocó en la guerra civil -lo que aquí felizmente no ocurriría- la violencia de la transición la desataron primero los otros, "los correctos".
Y me refiero obviamente a la ofensiva terrorista de la ETA que llevaba ya haciendo estragos en España y en el seno de la sociedad española desde hacía una década y que alcanzaría por entonces, en la fase final de la transición política, niveles de paroxismo como lo ilustra el asesinato de Juan Ignacio, fueran quien fuesen sus autores.
Un fenómeno que conocería cierta forma de resaca tras el 23-F, que haría de 1983 -mi primer año (por entero) preso en la carcel portuguesa- el más sangriento de toda la larga historia de la banda terrorista (como tuve ocasión de registrarlo día a día gracias a un pequeño transistor y a los noticiarios españoles que me llegaban allí dentro)
"No hay fascismo sin la provocación del bolchevismo", escribió sagazmente el historiador alemán Nolte en una de las formulas mas logradas y divulgadas contenidas en sus escritos. Y análogamente no hubiera habido violencia de la ultra/derecha sin el chantaje permanente que la banda terrorista ETA -y sus compañeros del viaje del GRAPO y otros grupúsculos de extrema izquierda- infligía a la sociedad española desde hacía una década.
Los vídeos ahora publicados con ocasión del treinta aniversario del asesinato del líder del Frente de la Juventud son de una elocuencia muda e irresistible del impacto y relevancia del fenómeno de sociedad -y a la vez de masas- que protagonizaría aquel sector de la juventud madrileña de entonces -y en menor medida en otras ciudades y localidades españolas- minoritario y todo lo que se quiera pero de un protagonismo innegable inversamente proporcional a la significación marginal que se les atribuía entonces y se les sigue atribuyendo.
Unas imágenes inéditas para mi ya digo que ofrecen tantos años después el espectáculo propiamente inaudito de una manifestación de duelo multitudinaria, colectiva, solo comparable tal vez a la que a acompañaría al traslado de los restos de José Antonio desde Alicante hasta el Escorial al final de la guerra.
Así lo afirman los comentarios de los que uno de los vídeos se ve acompañado y por lo que deduzco ahora -completamente absorto- de las imágenes gráficas de aquello, pienso que no exageran. Entretanto se me habrá reprochado recientemente por algunos lectores el mostrarme acogedor sobremanera en mi blog de ciertos grupos o de individuos que sufren de marginalización -social e ideológica- desde hace décadas. Por el riesgo de criminalización que fatalmente para mi comportaría.
La extrema izquierda en España, y no digamos de puertas afuera, se vio "recuperada" -¡hace ya!- y perfectamente integrada en el proceso político normal propio de estados (democraticos) independientes y soberanos, en el ámbito de la UE al menos, como lo vengo presenciando -y también sufriendo en propia carne a veces- los largos años que llevo ya residiendo en Bélgica. ¿Y por qué no podría ser así con la (llamada) extrema derecha?
Porque si se exceptúa el caso de Francia e Italia -verdaderamente atípicos, sobre todo por lo que se refiere a la operación audaz que se desarrollaría en los años de la presidencia Berlusconi en relación con los vencidos (fascistas y neofascistas) de la segunda guerra mundial y sus herederos y descendientes-, la regla en los países occidentales sigue siendo como digo la exclusión y la discriminación ideológica plasmada en una asimetría flagrante entre los extremos (en favor por cierto de la extrema izquierda)
Y el fenómeno en el caso español se ve además agravado por un bipartidismo rígido y excluyente que tiende a perpetuar el escoramiento a la izquierda de la política interior y exterior españolas. Como en el caso portugués, sin duda, pero con la diferencia que en Portugal el régimen anterior -el Estado Nuovo- fue derribado por la fuerza (...)
Nada a la derecha del PP. La regla (para entendernos) -que se habrá visto aplicada inflexiblemente hasta ahora- vendría a significar un deslizamiento gradual del principal partido de oposición hacia la izquierda -"verbi gratia" hacia la posiciones del PSOE y del conjunto de la izquierda guerracivilista en muchos temas- como lo habrá puesto de manifiesto el largo (y tortuoso) trayecto recorrido por ese formación política desde su fundación -a partir de la AP- en los años de la transición política. No es sólo pues una cuestión de complejos (o de "complejines") sino un problema estructural del régimen democrático (a la española) que que se nos viene infligiendo hace ya tanto a los españoles.
En mis años preso en la cárcel portuguesa -e incluso mas tarde en experiencia similar aquí en Bélgica- se me denegó sistemáticamente consideración ninguna a las motivaciones del gesto que me había llevado a caer preso. En los baremos de lo políticamente correcto tal y como se veían manejados entonces por los responsables de los servicios carcelarios portugueses directamente concernidos con mi situación penitenciaria, "preso de conciencia" venía a traducir "pacifista" o no/violento y así me vería aplicado "el reglamento" en consecuencia, sin ninguna clase de miramientos.
"Vocé é um preso como os outros" me oiría decir invariablemente allí dentro cada vez que me resistía a ser tratado indigna o inhumanamente y era por lo general de labios de vigilantes o funcionarios que no escondían sus simpatías políticas (de izquierdas) "En Portugal no hay presos políticos" me oí repetir a menudo también. Lo que venia a contradecir el caso flagrante de presos, presentes allí dentro, de "las Fuerzas Populares/25 de Abril"- un grupo terrorista de extrema/izquierda fundado y dirigido por Otelo de Carvalho en persona- que gozaban de unos miramientos que nunca se tuvo conmigo (español además para más señas)
Y fue así sin duda por culpa -en parte- de la amenaza terrorista que hacían planear sobre los responsables de los servicios penitenciarios portugueses -que acabarían llevando a la practica estando yo allí dentro en un caso de lo mas sonado. Y esa experiencia personal de persecución -y de discriminación- es indisociable lo reconozco del prisma personal que es el mío a la hora de abordar el fenómeno de la ultra/derecha de los años de la transición política en esta rememoración del asesinato de Juan Ignacio.
En Francia se dio un caso no sin analogías con el del dirigente del Frente de la Juventud -de un asesinato, hasta hoy no esclarecido, por móviles políticos o ideológicos mas que presumibles- que habrá venido siendo recordado y a la vez justificado en los sectores políticamente más correctos por la significación "negacionista" que se atribuía a la víctima, en una argumentación hipócrita y sibilina que venía justificar el asesinato por delito de opinión (en democracia)
En el caso de Juan Ignacio González no se dio ni eso tan siquiera. Fue escogido por joven, por idealista y pos sus dotes de mando y su carisma indiscutibles (como invariablemente se le recuerda) Y con él se vería alcanzada irremediablemente hasta hoy toda una hornada de gente joven -jovencísimos (de una media de edad que no venía a rebasar de mucho los veinte años)-, y de una franja generacional inmediatamente posterior a la mía.
Y es sin duda por el pasado irredento sobre todo que aún arrastran tantos años después; como yo sigo arrastrando el mío propio. Y de los que habré acabado -al cabo de las dudas y cavilaciones- por sentirme plenamente solidario en consonanica (¿por que debería negarlo después de todo?)
Fuente: Link
Como deciamos ayer... (1988)
El presente manifiesto no pretende ser un programa, sino simplemente un punto de partida que sirva para que este “Eje Nacional-Revolucionario” se articule, se encauce y se uniformice ideológicamente. La asociación VANGUARDIA NACIONAL REVOLUCIONARIA (VNR) es un movimiento joven de carácter social, patriótico y combatiente, que intentará conseguir para España una política de TERCERA POSICIÓN.
VANGUARDIA NACIONAL REVOLUCIONARIA reclama el derecho de la juventud a protagonizar la historia de su tiempo.
EL HOMBRE
- Consideramos al hombre como un ser trascendente, pilar básico de toda reglamentación de la relaciones sociales.
- Al mismo tiempo proclamamos la desigualdad entre los hombres (No existen dos hombres iguales). Negamos el igualitarismo nivelador que atiende únicamente a cuestiones de cantidad, y no de calidad.
- Creemos en la persona como valor superior por encima de cualquier otro, incluido el estado.
CULTURA
-Entendemos por CULTURA todos los logros, conocimientos e ideas que una Raza o Pueblo ha forjado a lo largo de su historia y alberga dentro de sí.
- Rechazamos radicalmente la “cultura” del sistema, a la que consideramos la culpable de la anulación del espíritu rebelde, inconformista y contestatario de la juventud.
- Creemos en la cultura Europea común, sin renegar de nuestro peculiar genio hispano.
- Consideramos que la educación debe ser libre y gratuita (al menos en sus niveles primarios).
- Entendemos que las personas deben educarse íntegramente, y no recortar su preparación a una parcela concreta; creemos en “mentes pensantes”, no en autómatas.
- Exigimos una inmediata reforma universitaria. La Universidad tiene que volver a ser un centro de unión de maestro y discípulos.

EUROPA
- Concebimos a Europa como una gran Nación. Creemos en la existencia de una cultura y una mentalidad Europea que está por encima de las ideologías partidistas.
- Exigimos la unidad de todos los hermanos europeos, tanto del Oeste como del Este.
- Frente a la aberración de “unir” a Europa mediante pactos económicos, afirmamos la existencia de una cultura común europea, superior a todas aquellas que la forman.
- Rechazamos radicalmente la colonización militar y cultural americana en Europa. Por la recuperación de nuestra identidad europea.
- Entendemos que EUROPA constituye una unidad cultural dentro de su pluralidad, y que los periodos más florecientes de su historia fueron aquellos en los que estuvo más cerca o se consiguió su unidad espiritual.
- Por todo ello, en una época como la que atravesamos, en la que las naciones son incapaces de sacudirse el yugo imperialistas, se atiende a unidades geográficas y continentales que agrupen a hombres del mismo sentido y pensamiento: aquellos que se identifican más con la Idea, y para los cuales tiene más valor el ser solidarios de una misma idea que de una misma patria.
- Concebimos a Europa como tercera fuerza capaz de, mediante la creación de un eje con el tercer mundo, estar en condiciones de batir el dominio del imperialismo americano y la influencia rusa.
ESTADO
- Entendemos por Estado justo aquel que respeta las nociones de hombre, Personalidad, Jerarquía y Libertad. Y este Estado no es otro que el Estado Orgánico y comunitario.
- Estado Orgánico es aquel en que el poder no depende de las fluctuaciones del electorado, ni está dividido entre las distintas minorías que lo componen.
- Estado Orgánico es aquel que está deslindando de las nociones de centralismo y autonomismo, un tipo de Estado y de sociedad que encuentre su unidad en la identidad ideológica y funcional de la clase política dirigente, y su diversidad en las distintas funciones que cada órgano social debe cumplir autónomamente para alcanzar sus fines.
- Es aquel Estado en que el poder está depositado en manos de una clase política dirigente, élite de la nación que destaca de las masas ejercitando su voluntad de poder y guiando a éstas con su ejemplo y acuación. Este Estado constará de diferentes asociaciones de bases federadas para alcanzar sus fines, es decir, la creación de un marco adecuado para el desarrollo del hombre y su libertad, enseñanza, economía………..
- La polémica entre centralismo y autonomismo desaparece: la unidad de la clase política dirigente hace que la nación permanezca unida, y esa misma unidad favorece la descentralización del Estado.

ESPAÑA
- Consideramos a España como realidad histórica forjada con el esfuerzo y la sangre de nuestros antepasados a través de los siglos. Creemos que España es una personalidad viva, es un legado que debemos transmitir a futuras generaciones.
- Reconocemos la extensa diversidad de la tierras de España, al mismo tiempo que proclamamos su unidad frente al actual sistema autonómico y frente al centralismo trasnochado.
- Afirmamos la total independencia de España: por la desmantelación de las bases americanas instaladas en nuestro territorio.Por nuestra desvinculación de la OTAN.
- Exigimos para España un puesto preeminente en los destinos de Europa y del mundo.
EL SISTEMA
- Nuestra lucha no va dirigida contra un partido ni contra un programa político concreto. Luchamos contra un sistema, el liberal - burgués, y su consecuencia: el comunismo.
Podemos ver cómo tanto el liberalismo como el comunismo son grados de un mismo mal.
- Rechazamos radicalmente el modo de vida burgués que lo único que busca es la comodidad y la seguridad. Contra el culto al bienestar económico y a la seguridad mediocre-burguesa, acción revolucionaria. El hombre como centro mismo de la historia.
- Frente a la moral burguesa de usura, afán de lucro, hedonismo y mediocridad, afirmamos la ética Nacional - Revolucionaria, activa, vital, superior, heroica, aventurera, combatiente.
Como consecuencia, rechazamos tanto el sufragio universal como el parlamentarismo y la partitocracia, derivaciones todos ellos del sistema liberal-burgués.
“No somos de derechas ni de izquierdas; pero si resulta absolutamente necesario situarnos en términos parlamentarios, repetimos que nos encontramos a medio camino entre la extrema-derecha y la extrema-izquierda, por detrás del presidente, dando la espalda a la asamblea”
Arnaud Dandieu
JUVENTUD
- Consideramos que la juventud es la única fuerza capaz de acabar con el Sistema. El sistema es consciente de esto, y de ahí su interés en neutralizar a la juventud mediante el consumismo.
Los jóvenes actualmente son una máquina de consumir que engulle todo lo que se pone a su alcance: moda, rock, informatismo, video manía, drogas, sexo … Gracias a todo esto, el sistema consigue tener conforme a la juventud, anulando su espíritu que por naturaleza es rebelde, contestatario y revolucionario.
- Nosotros los Nacional - Revolucionarios, reivindicamos una juventud sana tanto físico como moralmente. Una juventud contestataria y combatiente, con una metas superiores, capaz de rebelarse contra un sistema que trata de neutralizarla y estrangular sus inquietudes.
- Por un Hombre nuevo: antiburgués porque desprecia la vida cómoda, porque reclama la unión esencial entre la vida y el riesgo, porque exige todo de sí mismo, porque mantiene una concepción superior de la vida, anti-igualitaria y heroica.
- Como rechazo a la nivelación, propugnamos una nueva aristocracia, una ética del Honor. Contra el conformismo de la juventud, afirmamos que la juventud, por si misma, es inconformismo, sacrificio, audacia, disidencia, rebeldía.
VANGUARDIA NACIONAL REVOLUCIONARIA Julio de 1988
30 años despues ¡¡ Yo no olvido!!
Pérez-Reverte: La película maldita
Hace dos semanas prometí hablarles de Rojo y negro, una de mis películas españolas favoritas. Así que anoche puse el deuvedé -una copia de relativa calidad, semipirata, que no se encuentra fácilmente- para admirar de nuevo esa historia sombría y dura, hija bastarda del cine franquista, estrenada en 1942, demolida por la crítica oficial y retirada después de sólo tres semanas de cartelera para verse enterrada en el olvido. Hasta que, cincuenta años más tarde, la Filmoteca Española localizó una copia polvorienta en un sótano de Madrid.
Rojo y negro tiene un valor histórico extraordinario. Es la única película sobre la Guerra Civil hecha desde un punto de vista inequívocamente falangista -su director, Carlos Arévalo, lo era-. Y trata de las actividades clandestinas en el Madrid republicano de la contienda. Se trata de una película pionera, pues en ella aparece por primera vez el concepto de resistencia en una ciudad ocupada por el enemigo. Resistencia antimarxista, en este caso; pero no inferior en interés ni en realidad histórica, como señalan lúcidos críticos e historiadores del cine, a la resistencia antifascista que después nutriría innumerables películas francesas, inglesas, norteamericanas, alemanas, rusas o polacas. Insólita en su ejecución, técnicamente osada en algunas escenas -esos planos de la checa de Fomento abierta como el 13 de la Rue del Percebe-, modernísima para su tiempo, cuajada entre el neorrealismo italiano, el cine de vanguardia soviético y simbólicos toques surrealistas, Rojo y negro cuenta la sombría historia de una joven falangista, soberbiamente encarnada por la mítica Conchita Montenegro: un personaje alejado de los arrebatos patrioteros, grandilocuentes e histriónicos habituales en la cinematografía del Régimen. Luisa, la protagonista, es sobria, dura, trágica, cínica, valerosa y desesperanzada. Y con fría decisión desciende a los infiernos. Eso la convierte en una heroína atípica para el cine español de su tiempo, donde lo correcto eran abnegadas madres y esposas que, desde el cristiano hogar, alentasen a los hombres a inmolarse en las diversas Cruzadas habidas o por haber.
Hay otro aspecto crucial, falangismo radical aparte, por el que la película no satisfizo el Régimen. Aparte de su tono seco, nada ampuloso y en absoluto marcial, evita caer en el simplismo estúpido del que ni siquiera se libran las películas que hoy se hacen sobre la Guerra Civil: la exaltación del bando propio y la caricatura del adversario. Sádicos nacionales de gafas oscuras y brillantina en las películas de ahora, y malvados rojos, tabernarios y brutales, en el cine de antes. Inexactos, incompletos y maniqueos, todos ellos. Aquí, sin embargo, los republicanos que encarcelan y fusilan son individuos normales, creíbles, con motivos para hacer lo que hacen. Con toques de humanidad e ideología propia: como cuando el jefe de los milicianos dice que, si hubiera llevado medalla religiosa al cuello, al llegar a la edad de la razón se la habría quitado. O cuando el miliciano violador de Luisa -soberbia escena, resuelta con dos planos del rostro de la Montenegro- actúa bajo el resentimiento de haber sido engañado, y porque está borracho.
Pero aún hay más, en esta película asombrosa y compleja para quien se enfrente a ella con lucidez, sin estereotipos de buenos y malos: la crítica feroz a los contemporizadores, a los que miraban para otro lado. Al egoísmo de la derecha burguesa y capitalista, incluida sin reparos entre los principales responsables del conflicto. Sin olvidar el retrato, atrevidamente surrealista, de una clase política ciega que divide a los españoles, llevándolos a una matanza atribuida con mucha ecuanimidad al «odio y desconocimiento mutuo». Paradójicamente, la derecha conservadora queda peor que el bando contrario: cuando los oradores de izquierdas agitan al pueblo, éste se muestra como pobre, oprimido, inculto y desesperado. Eso enlaza con los personajes y actitudes de los milicianos que aparecerán después. Y si no los justifica, los hace creíbles. Humanos.
Como se decía en otros tiempos, Rojo y negro es una película para que la disfruten espectadores formados, prevenidos de lo que ven y en qué circunstancias se hizo: capaces de hacer la lectura adecuada, situando en su contexto histórico y social esta narración extraña e inquietante, donde la estremecedora secuencia que precede al final -el actor Ismael Merlo vagando entre los cadáveres de los fusilados en la pradera de San Isidro- nos sumerge, más que ninguna de las muchas películas realizadas sobre aquella tragedia, en la noche oscura de nuestra Guerra Civil.
